Tuesday, October 23, 2007

DIATRIBA


Diatribando

¿Porque existe una sensación de que nuestros lideres comunitarios nos salen debiendo? ¿Por qué sentimos que son extrañas las maneras de llegar a ser el rector e los destinos de nuestro pueblo?, ¿Porque tenemos la convicción de que no hay metas ni rumbo, que los empleos que ofrece el municipio son solo el botín político que alienta las pasiones de las masas? Es difícil abordar el tema y no sentir amargura. Es difícil pensar en nuestros pueblos y no experimentar tristeza.¿Que ha sucedido con nosotros que nos hemos cruzado de brazos y permitido que la mediocridad se enseñoree por nuestras calles?
A estas alturas la migración a puesto a miles de coterráneos en las diferentes ciudades más importantes de los Estados Unidos, algunos de ellos personas exitosas que han logrado trascender las circunstancias que les forzaron a abandonar su lugares de origen, sin embargo los más, la inmensa mayoría somos personas con bajo nivel educativo y pocas aspiraciones, por ello aunque se goce de un buen nivel económico y material, no se trasciende y mucho menos da para intentar cambios radicales que nos hagan más independientes y mas exitosos ahí donde verdaderamente reside el éxito, en nuestras comunidades, dentro de los márgenes de nuestras costumbres, cultura y familias.¿ Porqué hemos de desarraigarnos para ir a enriquecer a otros países, a otros lugares dónde habrán de pasar generaciones antes de que seamos aceptados totalmente.
¿Vale la pena vivir en Colotlàn cuando no hay esperanzas de una vida digna? Los ayuntamientos tienen gran parte de la responsabilidad por no ser capaces de promover el bienestar de sus gobernados, por sumirse en una miopía que no ve más allá de sus narices, por promover administraciones que languidecen trienio tras trienio en acciones de gobierno vacías e inoperantes, por no saber llenar el concepto de liderazgo. Es verdad que son elegidos mediante el voto popular pero a estas alturas el pueblo ya no tiene la capacidad de discernir donde está el enemigo y ante la falta real de competencia política no tienen mas que ratificar los mismos métodos y personas que de sobra han probado su ineptitud y para quienes la mediocridad es el parámetro habitual: normalidad que se festeja y se aplaude. Se dirá que es injusto, pero viéndolo desde la perspectiva de que nuestra cultura se esta desmantelando ante la mirada impasible de funcionarios que se solazan en el aplauso y en la inmovilidad realmente es verdad.
¿Pero que mas podemos pedir?, ¿A que más podemos aspirar?, si las complicidades están tan solidamente enraizadas, si los conceptos se hallan tan confundidos y distorsionados, si la dirección de la comunidad atraviesa primero por el análisis de las prioridades marcadas por las festividades, ferias y el lucimiento, ¿A donde se dirige una sociedad que mide su éxito en lo etéreo del guateque? Que gran ausencia de ideas, pero sobre todo que notable ausencia de principios e integridad.

Las campanas de la modernidad están llamando desde hace mucho tiempo, sin embargo para quienes trocan la máxima del servir, en servirse, permanecen calladas, es inaudito e intolerable pensar que el rumbo de nuestro pueblo pueda seguir en manos de personas sin visión, sin ideas, sin propósitos, sin voluntad, sin principios. Es increíble que se perpetúe hasta el infinito este pretender que todo esta bien que todo marcha bien. No seamos hipócritas, a estas alturas cualquier discurso que atente contra lo establecido o es ignorado o repudiado y no importa. Esa es la indumentaria, ese es el hábito, esa es la manera de patentizar la continuidad del status quo, del no hacer nada que valga realmente la pena, que se inserte mas allá de su reducido y pichicateado mundo de burócratas mal avenidos en la espera de la oportunidad de un mejor sueldo y un mejor puesto, esa es la realidad de quienes no han visto mundo, de quienes se han retractado sobre sus pasos y su concha para desde allí sentirse los grandes señores de una comunidad que cada día es mas chica y mas asfixiante.

Hay tareas que al poder le corresponde realizar, el poder para sentir que se puede incidir positivamente, el poder como una tarea de corresponsabilidad y donde el consenso en beneficio de la comunidad avance en contra de las diferencias motivadas por las ambiciones y el ego de quienes por azares del destino o estupidez del electorado están ungidos. Ampliar la toma de decisiones, democratizarla, porque es importante hacer que la comunidad nos duela, que el verla postrada nos lleve a movernos, a sentirla y a la vez nos importe, que mucho se hace con omisiones y ausencias y al final nos quedaremos reinando sobre piedras y desiertos. Y no nos hagamos que la virgen nos habla porque todos tenemos responsabilidad en esto y aquellos que pudieran sentirse aludidos, por favor, siéntanse aludidos, pero no se detengan ahí propicien cosas buenas para sus comunidades, enfrenten sus responsabilidades y crezcan a la par del reto, intentemos ser mejores rodeándonos de buenos propósitos y buenas obras que deben de ir de la mano para ser instrumentos de cambio verdadero.

Mariano.







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