Thursday, November 19, 2009

Don Felipe Marquez












Don Felipe Márquez Villegas es del año de 1919, nacido en San Juan de Potreros, avecindado en Colotlàn desde hace muchos años, agrarista desde hace unos veinte años, tiene su parcela en el Ochotal.

Mi papa trabajo como mediero por allí por los Bajíos, con don Juan Francisco Haro, papa de don Rafael Haro. El papa de Rafael Haro era comprador de ganado, el no figuraba como rico. Tenía un terreno pequeñito. También aprendió el oficio de matancero, en el antiguo rastro entre la calle de Paseo y Zaragoza. Mi papa nació en 1892, el era cuatro años mas chico que mi madre. Mi mama platicaba de las guerra de revolución, decía que una vez llegaron los revolucionarios un lunes santo, como a las ocho de la mañana, y se posicionaron de la mesa de Silva, y que comenzó la balacera, que ella estaba en misa, y que toda la gente salió corriendo, desfilando pegados a las paredes. Que las señoritas Zulueta, dueñas de la Hacienda de Huacasco, andaban con los vestidos largos y entallados, y tuvieron que rajarle al vestido para poder correr. Las señoritas Escobedo, vivían donde fue la casa de Gustavo Ortega y después Victoriano. Entre las propiedades que tenían, estaban los Vallecitos, se los quitamos nosotros los agraristas.

A mi me toco todo el mitote de la cristeada, me toco escuchar la balacera cuando se agarraron en la Mesa de la Tarjeas. Conocí a don Agustín Rivera, hombre de buen tamaño y bien parecido, en una ocasión en que fue a darnos un camino allá para nosotros. Don Manuel Márquez le había solicitado al gobernador un camino de Colotlàn a Potreros, y el gobernador le ordeno al presidente que lo entregara, y fue así que vino don Agustín Rivera. A Primitivo Huizar no lo conocí, sino por pláticas de don Manuel Márquez, compañero de armas de Primitivo, también de Potreros. El decía que cuando aprehendieron al Sr. Cura Magallanes y al padre Caloca, en Totatiche y los trajeron a Colotlàn. Que Primitivo fue el que los mato, que Primitivo columbro que los verdugos comenzaron a tener miedo, y que les dijo:

- ¡Quihubo jijos de acá y mas allá, tienen miedo de matar a estos jijos... que Primitivo tomo el arma y el les sonó cuetazos. Una viejita de Totatiche, que andaba con los padres, nos platico que ella se vino con ellos a ver en que paraba, y que los soldados la aventaban, y que al tiempo que los padres cayeron se vino un perfume de flores, y que habían caído entre la tierra suelta y el estiércol. Que ella deseaba que allí hubiera estado toda su familia, para que hubieran olido el perfume.

Paco Huizar era contrario de don Agustín Rivera, cuándo mataron a don Agustín, los del alto venían a matar a todos los ricos de Colotlàn, y don Evelio Márquez los detuvo y les dijo que no:

-No hagan eso, ese es un delito muy grave. Procuren bien quien fue el que mato a don Agustín Rivera y a ese si mátenlo. Ya procuraron y fue Paco Huizar, el fue el delantero, el que le giro mas duro, el fue el que fue acusado, el mero fregón, la causa de la muerte de Agustín Rivera. Agarraron contra los ricos de aquí y los políticos del Carrizal, viera que feo estuvo el relajo. Don Agustín Rivera y los del Carrizal le salieron aquí en el barranco a don Pancho Mayorga y a don Andrés Iturriaga, que eran los políticos de Colotlàn. Los del Carrizal les salieron aquí y mataron al señor Iturriaga, y a don Pancho lo hirieron. Hay como pudo se vino arrastrando y se les escapo. Don Agustín Rivera era el delantero, era el político, y la llevaba muy bien en el gobierno, los traiba muy abatidos, a estas gentes. Don Rosendo Márquez (potrero de los Amoles), Alberto Macias, Abraham González, don Agustín de Ávila. Don Pancho Mayorga era muy político. Casualmente estaba yo en la plaza, cuando mataron a Paco Huizar y a don Segundo Ortega, estaba en la plaza, cuando nada más de repente se vieron las manos que se hicieron así. Ellos estaban en una neveria enfrente de la plaza, de una hija de don Isabel Cameros, ellos estaban tomando o sabe que, cuando llegaron unos endeviduos espantajudos, que según eran los Medinas, Maximiano, Celso y Pedro del Carrizal de la gente de don Agustín Rivera, cuando menos acordaron llegaron y los rodearon y allí les sonaron cuetazos. Otro le metió un carambazo a la luz y quedo el pueblo oscuro y se oyó la balacera por todo el pueblo. No nomás ellos eran, venia mucha gente, de los meros fregones, de los más bravos, venían del Hepazote, del Carrizal, Tlalcosahua, de todo el rancheral, de los más bravos, que vinieron a matar a esa gente. Mi hermano y yo, nomás paso eso, corrimos a la tiendita de don Chabelito Cameros y allí nos metimos nosotros. Recuerdo que don Chabelito comenzó a comer cascaritas de palo amargo y decía:

–A mi, ni amargoso se me hace. El miedo que tenia por la balacera por todos lados y la gritadera de pelados de puro gusto de que habían matado a don Paco Huizar. Don Chabelo comenzó a darnos cascaritas, para que no se nos derramara la bilis. Había un pelado que le decía a don Chabelito, tenga su cáscara esta muy amarga. A don Segundo lo mataron porque andaba con Paco Huizar.

Primitivo Huízar y Pedro Avalos eran de San Nicolás, compañeros de armas y muy bravucones, platicando una vez con mi papá don Manuel Márquez, que también era hombre bravo decía:

–Yo con las armas en la mano, no quiero saber quien se me apronte, yo no me le rajo a nadie. Se arrendó y le dijo:

-Oye, No, vieras que yo a Primitivo Huizar y Pedro Avalos siempre les tengo miedo. Primitivo era jefe de los del Carrizal, de los de Huacasco.

Últimamente, el que ha repartido más tierras a sido un licenciado, que apellida Marín, Rubén. El es el que les dio la tierra a los del Sauz Tostado y a nosotros también.

Somos los mismos Márquez todos: los del Capulín, los del Sauz Tostado, los de Potreros, del Sauz de los Márquez, todos los que hay aquí somos de los mismos.

Don Serafín Huízar era de estatura mediana, blanco, de ojos azules. Don Aureliano no era rico, pero pobre tampoco. Don Serafín tenía mucho ganado, y unos terrenos grandísimos, con unas ochenta o cien reses, y Don Aureliano era su hijo, el vivió allí en potreros un tiempo. Hijos de él fueron: Herminio, Aurelio, Luís, Adalberto, María y el padre Abraham; el padre me bendijo a mi niña la más grande, que era muy llorona, y como si le hubiera dado un remedio espiritual, a partir de que la bendijo, se calmo, se le quito lo llorona). El Padre Abraham, fue un hombre mucho muy precavido, muy distinguido entre todos los padres. A nosotros como ya sabía la vida de nosotros no tenía mucha compasión. Nos conocía bien y sabía la vida como la vivamos sufriendo. En aquel entonces, era muy difícil. Ya ve como las guerras destroncan mucho. En la revolución cristera, me toco sufrir la caramba hambre, uno ve que los revolucionarios bailan en todo, y queman los maíces, y los comerciantes que vienen del norte o del sur, viendo eso, pos ya no vienen más que pura fregada. Dicen estos ya se agarraron a balazos, me quitan mi maíz y apoco hasta me matan, y no mentira. Pues en cualquier monte o cerro, una parvada de revolucionarios le pegan unos balazos y se quedan con el grano. Aquí lo que se alzo se alzo, y ni modo mis hijos.

En la guerra de 1910, si llegaron a ir al rancho a llevarse el maíz, les quitaron su maíz, a toda la gente y la dejaron en la vil desgracia, y se vino el hambre muy dura. En la Cristiada no nos recogieron el maíz, pero el maíz se puso muy escaso, no había nada. Sembrábamos a medias, y pues no ajustábamos. Al ganado más gordo, se lo tragaban, le sonaban cuetazos al más gordo, al más bonito, para comer. ¿Cual hambre? Decían los revolucionarios:

-No pos las tortillas son las trabajosas, carne donde quiera hay.

Las tortillas eran el problema, quien se las hacia. La carne cual donde quiera había ganado y de quien fuera y que espetas que alguien les dijera algo. No que peligro de decirles: --oiga pues que de que que..., ¡Ha! Tu también la querías. Ponte, pues toma. Es duro, es horrible, en la Cristeada se escaseo el maíz, y ya nos andaba con la alcahueta hambre. Veníamos aquí de a kilos de dos. Don Agustín de Ávila, tenía una troje sellada la puerta, llena de maíz y le dijo el gobierno:

-La abres o te la abrimos a guevo. Que nos ves que la gente se esta muriendo de hambre, si no te pedimos dado, te lo vamos a pagar. Le abrieron la troje y si tenía mucho maíz, se la abrieron a fuerzas, porque el viejo no quería. Era un agarrado de marca y un alcahuete el viejo.

Era una muchacha del Carrizal por la que se pelearon Agustinillo y Manuel, le toco la de malas a Agustinillo de que lo mataron. Agustinillo pos que traiba, tan riquísimo. Como estuviera. Tenía mucho dinero y mucho capital. Los terrenos de don Agustín llegaban desde la sierra de Monte Escobedo casi hasta Villa Guerrero. Tenia un potrero arriba de la carretera, ese potrero le venia por la señora Doña Merceditas.


Mi papa era hijo bastardo del papa de don Ramón Ruiz. Nosotros somos Ruizes, pero un tío de mi papa de Potreros dijo que no quería oír mentar el apelativo de aquellos jijos de acá y de más allá, y que mejor nos iba a poner el apelativo de mi abuelita. En el acta dice Cecilio Ruiz hijo natural de Ramón Ruiz. Don Ramón Ruiz cuando venia mi suegro al pueblo en tiempos de frío, siempre le regalaba una chamarra de piel calientita. En antes la gente era muy precavida, el padrino de mi a’pa, lo quería presentar con su padre, pa ver que le daba. Pero mi tío nunca lo dejo. En una ocasión en que vinieron unos del rancho a comprar unas burras acá con mi abuelo. Y que les dijo:

–Ora que vengan por las burras se traen a Cecilio. Ta bien. Dijeron. Ellos. Ya cuando llegaron, les pregunto: ¿Dónde esta Cecilio? -Don Fermín no lo dejo venir. - A que fregado pastor, dicen que dijo. Que traía las bolsa llenas de dinero para dárselas a su hijo.

En aquel tiempo si estaba dura la cuestión entre los ricos y los pobres, los pobres estaban moridos de hambre y los ricos podridos en dinero y muy orgullosos. Yo se me de muchas ingratitudes que hicieron los ricos en las haciendas. Nada menos aquí en la hacienda del Hepazote, que era de Eusebio Barragán. Me platico un amigo, que su papa trabajaba en la hacienda de peón, y que se llegaba el tiempo de los cosechas y el viejo no les daba ni un elote. Que era muy duro el viejo y no les daba nada, y que el papa de el y dos mas se animaron y cortaron unos elotes y se fueron a comérselos al arroyo. Don Eusebio llevo un sacerdote que confeso a todos y ellos salieron. De allí los levantaron hasta San Juan de Ulua. Allá estuvieron cumplieron su pena y regresaron, que mas les quedaba. Dicen que cuando se murió el viejo, que avisaron los peones que se había muerto, para que vinieran a velarlo. Dice el momo que le platico su papa, que por hay a las doce de la noche llego una zopilotera y les agarro el cuerpo y se lo llevo y les apago las velas. Que ellos, acomodaron unas piedras en el ataúd, calculando el peso del viejo, y que al día siguiente llegaron las gentes de don Eusebio y levantaron el cuerpo y lo enterraron. La familia era de gran categoría, todos se fueron, la ahora que los zopilotes levantaron su cuerpo, allí no había nadie de su familia. Gente creada en buenos pañales.

En la hacienda de Jaral, trabajamos Chema Carrera y yo. El patrón se llamaba Fernando Zorrilla un viejo muy rico y abusivo, casi se metía con todas las mujeres. Un día llegamos a dejar los fierros a la casita primera de la hacienda. Por cierto la señora del hombre se llamaba Fernanda. Y comenzó el señor:

-Fernanda, Fernanda, ¿Donde estas? Cuando salió don Fernando Iturriaga de un cuarto:
-Acá esta conmigo jijo de acullá madre, ¿Qué quieres con ella? con una pistolona en la mano para matarlo. Un color se le iba y otro se le venia. La dilación era que hablara para que quedara allí tendido.

A Lucita Curiel la mataron porque no hacia lo que los cristeros decían. Ella no enseñaba la doctrina católica. Pedro Sandoval le sonó cuetazos allí, porque no enseñaba cosas religiosas. Ella era hija de don Tomas Curiel, que vendía agua.

A los de Huacasco, los del Sauz de los Márquez, y los del Carrizal fueron los primeros a lo que les dieron las tierras. Don Martín Plascencia fue el líder de allí del Carrizal, el fue el que empezó el problema y el que les entrego las tierras a todos los del Carrizal, y luego lo mataron en agradecimiento. Maximiano, Pedro Medina como son ingratos. Han sido carajos tanto los del Carrizal, como los de San Nicolás. En ese pleito por las tierras mataron a Manuel Márquez, Agustín Rivera y a Pedro Plascencia.

A los señores Aldana los fregaron duro, los acabaron. Les quitaron todas las tierras y tan ricos los carambas. Una vez don José Ortega dijo que en Colotlàn, no se han conocido ricos como los Aldana. Vea que feos pelados, yo si me acuerdo de ellos. Los que eran altos eran altos, si eran altos altonones y los que eran fornidos, también, peladones, pero peladonones. Unas pistolonas chulas y unas gorras camalotas, y no le hablaban a nadie, orgullosos como pocos. Pasaban a caballo, en carro o caminando aquí por el pueblo, pero no le hablaban a nadie, a toda la gente del pueblo lo veían como al pardear. El viejo el tata de ellos, don Jesús Aldana tenía un cuarto lleno de oro, sabrá dios que le harían a todo ese dinero. Ellos no eran de aquí, llegaron de acá del alto.


Cuenta don Jesús Sandoval, que el se crió en la hacienda de la Ventura. Decía había niños que no conocían a sus padres. Se iban los curas y llegaban los curas. –“A mi, mi padre me ponía afuera de las piezas, para entrar a tirarles las bacinillas a los curros, en las camas unas espumonononas y mi cama era un costal”

Los patrones en las haciendas hacían lo que ellos querían, los peones trabajaban jornadas de 12 o 14 horas. Después de que perdieron la guerra comenzó el reparto de las tierras. Los curas nos asustaban, que si agarrábamos tierras ejidales, nos condenábamos. Allá en San Antonio de Potreros mataron a Manuel Márquez, que era el que encabezaba el reparto. Don Evelio Márquez el si agarro su parcela, andaba junto con los del Carrizal.


Salvador Cordero era jefe de los cristeros en Colotlàn, dicen que era correlon el viejo, que una vez que se agarraron aquí en la Ciénega y que el viejo corrió, y que uno de los Altos de Florencia, que era jefe, un tal Pedro Sandoval, ese le hizo parada al gobierno. Se afortino y espero al gobierno, que nada mas les aguantaron un entre, y que se retiro el ejercito y los agraristas. Que nada mas se veía el polvaderon de la balacera. Que se fueron de aquí los federales, y que Salvador Cordera con el telescopio, los detecto y mejor se fue.

El gobierno de Calles traía bien armados a los agraristas, el acuerdo con ellos, era que les iban a repartir las tierras. Los cristeros estaban del lado del capital, ellos defendían las tierras para que no se repartieran. Los cristeros no tenían paradero, a veces estaban aquí, a veces andaban allí o allá. De vez en cuando se encontraban con los del gobierno y se agarraban a balazos. Una vez se destanteo el gobierno aquí porque se volteo el general Escobedo en la Laguna de Torreón, con 22 mil soldados, bien armados y emparcados. Entonces de destanteo aquí el gobierno, y resultaron los cristeros aquí en Colotlàn, allí en la plaza, frente a la presidencia fue la misa, yo estuve allí, ya estaba añejillo. Allí llego el padre Montoya, que andaba de jefe con los cristeros, Justo de Ávila y Salvador Cordero, atarragaron toda la plaza de gente. Cuando salieron, salieron por la calle independencia pa arriba. En el tesorero se encontraron con el gobierno, y se agarraron a balazos. La perdió el gobierno, le echaban la culpa a don Justo de Ávila, que ese era el que les había jugado la trampa. Que Justo de Ávila estando en un lugar, arranco para unas cejitas y que el ejercito se fue detrás de el, y que Trinidad Castañon, el jefe cristero que resguardaba aquella zona, los agarro por la retaguardia. Que le mataron mucha gente al ejército.

Don Manuel Márquez platico que habían dicho que tenían que ir a combatir a Torreón y que el general Luis Reyes, que era el del gobierno aquí, dijo que el a que iba, que eran puros soldados de línea y que ellos a que iban que su gente era pura gente campesina y ranchera, sin instrucción de armas. Que al cabo aquí había también cristeros para que se agarraran, que ellos se quedaban en Zacatecas. Luego entonces el otro dijo: -¡Que se los lleve la acacuya, jijos de la...¡ entonces dijo el otro. –Adentro todo el agrarismo a pelear a Torreón y entonces dijo el general -No van, que se corte la gente de Luis Reyes. Se cortaron como trescientos. Dijo don Manuel- así nos hubiera ido, todo el agrarismo que fue del estado de Durango, no volvió ni uno. Jesús Sandoval, Manuel Márquez, Joel Márquez, Jesús Márquez y Primitivo Huízar anduvieron juntos en la frieguiza en contra de los cristeros.

Doña Hermila Carlos


El Sr. Cura Candelario Ayala, fue el que mando pedir mi acta de nacimiento del Teúl. Mi madre me saco de mi tierra, en 1910, tenía yo 5 años; me trajo aquí a Colotlán a que me confirmara una señora llamada Altagracia Martínez, y entonces aquí me estuve con ella más de un año y me regrese de nuevo con mi mamá, después regresamos y aquí estuve, usted sabe como es la vida, ¿verdad? Hasta que me fui andar la misión, andar por allí, mi mamá se quedo aquí y desafortunadamente no supe cuando murió mi mamá, cuando regrese ya no la halle. Quiero recordar que me fui por allá el 19,por que para el 23 ya estaba aquí. Que fue cuando a mi marido le entregaron la capilla de San Lorenzo. Don José de Jesús Moreno tenía una tiendita y yo era clienta de el. Yo conocí el primer molino que hubo aquí en Colotlán, ese molino estaba por la calle Morelos, bajando de la Centenario a las dos o tres puertas y se manejaba con Mulas. Fue cuando la revolución (guerra) del Toro. Después de que paso esa guerra pusieron unos vados, en el día ponían una tabla grande para que pasaran las gentes, pero no los animales y en la noche las quitaban. Por las banquetas ponían las tablas para pasar. El segundo molino, fue por la calle Niños Héroes, donde esta la tienda de Luis. Entonces estaba yo chiquilla

La gente de antes la tenía a uno de chiquillo aquí, no la dejaban salir para nada: Yo no me doy cuenta de nada, haciendo puro quehacer, todo el tiempo encerrada, mi madrina hacía tortillas para la plaza. Se aluzaba uno con el aparato de petróleo o vela, por las calles había unas lamparitas de petróleo de cuatro vidrios, por la tarde, andaban con escalera de tijera echándoles petróleo y encendiéndolos. Mi madrina les lavaba a los papases del Sr. Don Jesús Moreno, pero yo no los conocí. No me dejaban salir para nada. Yo no me rozaba mucho con la gente, así que no puedo darle razón de los ricos o los pobres. Yo comencé a conocer gente por aquí poquita, a don Isabel Camero fue a quien conocí bien a don Pancho Núñez, que era médico, el papá de Mildred, Lupita y Catarino.

De los presidentes yo no le doy razón, yo nunca me roce con ellos, y luego tengo mucha muy mala memoria, estuvo de presidente el difunto Juan Sánchez, que fue cuando andaban poniendo el adoquinado de la primer calle, en San Lorenzo, la calle Centenario, anteriormente allí se hacían los rodeos. Después lo quitaron de allí y lo echaron para Canoas, para empedrar, y después lo adoquinaron. Cuando estaba el adoquín, estaba ese señor Juan de presidente. De entonces ya comencé a acordarme más de los presidentes.

Recuerdo la Alameda cuando ya no había jardines, recuerdo cuando había una fuente de agua y muchísimos Álamos, nomás es de lo que me acuerdo. Me decían que anteriormente había jardín, allá muy allá, en aquellos años antepasadísimos, pero yo ya no lo conocí. Después don José de Jesús Moreno también fue presidente y Cuco Raygoza, por tres veces.

Cuando mataron a Agustinillo si estaba yo aquí, por hay las personas dicen que por que le habían puesto de apodo el gavilán pollero, y que estaba en una cantina por allá abajo, en donde el señor que lo mato mando tocar el gavilán pollero y de allí fue que agarraron la pendencia y de allí fue que lo mataron.

Yo conocí a los Haro y también a don León Márquez, papa de doña Emilia Márquez, que se caso con don Juan Haro, papá de don Rafael Haro, ellos vivían en San Francisco, en el Refugio. A Rafael Haro yo lo conozco desde que estaba chiquillo, desde entonces, pero el no hace cuenta de mi, porque nunca se comunicó uno. Yo estuve en la casa del señor León Márquez ayudando hacer quehacer. Desde entonces eran ricos, pero ahora son muchísimo más. León Márquez era riquillo tenia en el patio más de veinte cochinos, juntaban muchísima calabaza en las aguas, tenían una troje para el maíz, que casi se les llenaba. En las secas se ordeñaban solamente diez vacas, en las aguas muchísimas más. Cuando murieron los abuelitos de don Rafael y yo me salí de allí, mi madre me llevo de aquí, nos fuimos del rancho del Saucillo en el año 16, cuando fue aquí la necesidad. Nos fuimos para el Teúl, allá no hubo necesidad, surtió ese pueblo de gente, lo mantuvo hasta donde ya no. Mucha gente se fue para allá, y otra se paso mas para abajo. En 1917 fue la enfermedad, yo creo que tifo, murió muchísima gente, ya para entonces estaba yo aquí en el Saucillo.

En 1913 y 1914 quemaron Colotlán, fueron tres guerras casi seguidas y quemaron en dos de ellas. La primera vez que quemaron yo estaba aquí, la segunda estaba en el Saucillo, cuando la guerra de Carranza. Me di cuenta porque una noche que dizque perdió Carranza, y que habían rompido el sitio y pasaron por el Saucillo las tropas de Carranza y pasaron gritando que vivieran las tropas de Carranza. La segunda vez que quemaron yo estaba en el rancho, ya nomás subía la gente a un cerro alto que hay a devisar las humaredas. Se veía hasta allá.

La primera guerra, yo me vine en 1905, la guerra fue en 1911. En ese tiempo me trajo mi mama y fue cuando quemaron aquí. Quemaron en la semana santa el jueves o viernes santo, ya para el domingo que me bajaron a misa, me trajo el esposo de mi madrina y ya me dijo: -Vente vamos a ver la quemazón, y enfrente de la iglesia, en las tiendas a espaldas del portal. Estaban los alambres por el suelo, las pilas de ropa carbonizadas, por el suelo todavía estaba corriendo el dulce con el azúcar, junto con el petróleo todavía hirviendo, de eso si me acuerdo. Todas las tiendas bien quemadas, porque a donde anduvo mi padrino, toda la cuadra, bien quemada, mas para allá ya no fue a ver. Eran unas tiendas de muchísima ropa, fina. Los domingos me traían a misa, y vamonos de regreso. Yo nunca me di razón, cuando estuve con mi madrina, nunca me di razón, nunca supe lo que era la plaza de armas, nunca supe lo que eran calles unas y otras, nunca supe de fiestas, esa señora nunca salía para nada. Asistíamos a misa de siete de la mañana, no se usaba la de ocho de la noche, solo las de siete. Cada quien iba arreglada como podía, entonces no había bancas, era pura tarima, nos sentábamos hincadas o sentadas en el suelo, en la tarima. Todo el mundo, ricas y pobre, no había ni una banca, nada, nada. Hasta últimamente que quitaron el piso de madera, y pusieron e otro piso, entonces hubo bancas. Estaba el pulpito entrando al lado izquierdo. La Purísima desde entonces ya estaba, solamente la pintura detrás del ciprés era distinta. La de ahora esta mas bonita mas bien pintada. Fue el tiempo en que estuvo el Sr. Cura Gallegos en 1940. El dijo que entre toda la comunidad de Colotlán íbamos a hacer esa pintura. El nos anoto, usted se imagina con diez centavo cada quien cada ocho días. Si alguien tenía más, si Dios la socorría un centavo más, sino solo diez. Iban a recoger la cuota a nuestra casa, y nos daban nuestros recibos.

La gente pobre usaba su ropa interior de manta, y su ropa de andar con telitas corrientes, de a diez centavos la vara, una vara es casi igual al metro. Todo el mundo calzaba según sus posibilidades. Los pobres con huaraches, los ricos con zapatos finos. Los ricos si andaban muy arreglados, en la iglesia todos parejos. Los sacerdotes no permitían estar de pie, solo hincados o sentados. Antes la misa era solo en latín, y los padres de espaldas, nada mas giraban y decían “Omnimunus Obispum” y se volteaban.

El órgano estaba preciosismo, en la misa mayor, lo tocaba un señor que se llamaba don Marcos Valdivia, y a veces tocaba abajo, en el piano. También el difunto Mariano Sánchez, pero el solo tocaba abajo. Yo estuve trabajando con don Liborio Sánchez, papá de las mamis.

Entre mas van pasando los años mas se le van olvidando los nombres. En la plaza principal tocaba la banda municipal, El mariachi los recuerdo de hace poco tiempo, del año setenta para acá. Todavía en esos años andaban músicos ambulantes que tocaban donde les hablaban, en las casas, cantinas, billares. Con violín, guitarra y tololoche. Tocaban la música de antes, tantas canciones tan bonitas, que ya ni se acuerda uno que la Margarita, la Adelita, la Mariquita, y sabe cuantas canciones más.

Las mañanas de Benjamín Argumedo, de Huejuquilla el Alto, Francisco I. Madero, Agustín de la Sierra, no se llamaban corridos se les decían mañanas. Esos eran los que tocaban en las calles, se las pedían los borrachitos. Los bailes los hacían con pura cuerda, violín, guitarra, arpa y tololoche. El que quería hacer un baile pedía el permiso y lo hacia. Pagaban su cuota y listo. Iban los policías a cuidar el buen orden, el baile era publico, allí entraba quien entraba, nadie era desairado aunque no fuera invitado. Casi no se daba de tomar entonces. Los borrachillos llevaban su botellita escondida, y se la tomaban afuera, en la calle. En los bailes no se usaba de tomar.

La luz la ponía el difunto don Pedro Maldonado, que tenía una fabrica de fideo y otra de jabón. Don Juan Zulueta tenia su cantina donde es ahora la tienda de los de León, dicen que se murió y que se fue al infierno: platicaba que en tiempo de posadas se burlaba mucho de las posadas, que el hacia el papel del sacerdote, que era muy protestante. Que el nombraba a quien le tocaba un día para hacer la posada. Al que le tocaba un día era de dar tequila a todos los que estaban allí, a otro le tocaba dar el tequila otro día, y que el se subía al mostrador a predicar. Que un día para estar mas alto, subió una silla al mostrador y de allí se cayo, y que de eso se puso malo. Decían que dizque tenía una hija muy bonita y que le estaban saliendo unos pitoncitos.

Recuerdo que el Mesón del Puerto Arturo, cerca de la gota de agua, fue cuartel una vez y la Casa del difunto Luis de la Isla fue una vez correo, sobre Morelos pasando Paseo. Después estuvo allí la prensa, pero eso fue más recientemente. Ya después me dedique al trabajo de mi casa, al trabajo de mi hombre, el era alfarero, lozero. El tenía su casa y taller en la pura esquina de Zaragoza y centenario, esa era nuestra casa. El hacia loza corriente para poner en la lumbre de leña. Antes no se usaba la loza fina. La hacíamos con moldes y la cocíamos en el horno de leña. El aprendió de sus padres, originario de Colotlán, de nombre Salome Fernández Cabral, el comercio de la loza era en la plaza, del mercado para allá. Allí se ponían todos los lozeros, antes no se usaba el plástico, el peltre, todo el mundo tenia loza de barro. Siempre había muchos lozeros un señor Agustín, un Valentín, todos ellos vivían para Tochopa, en el barrio de los olleros. Se usaban ya las macetas de barro vidriadas.

En las huertas hallaba uno muchas frutas: membrillo, durazno, pera, granada, lima, naranja, caña, No había hortalizas casi, el rabanito. Pinole calle la boca, cada rato lo hacíamos; así como el ponteduro, esquite y semillas. El pan de chiquigüite lo traían de Santa Maria. Antes se comía frijoles, carnita de puerco con chile, gorditas de frijoles con chile.

La gente tenía sus cochinitos, sus gallinitas, ahora el gobierno ya no quiere. Dicen que el gobierno que nos esta haciendo muchos favores, yo no lo creo. Nos quitaron las gallinas, quitaron el cochino. –Oiga, las pobres gentes que engordaban el cochinito para ayudarse en algo, ya no lo engorda, es un bien que le quitaron. Las gallinitas que tenia uno para ayudarse con el blanquillo es un ayuda que nos quitaron. Eso no es ayudar, es perjudicar.

Thursday, November 12, 2009

Mas Recuerdos...











-Yo asistía mucho al rastro porque yo allí almorzaba, yo me acuerdo de don Mauro Huerta, un señor Miguel Flores de Villa Guerrero, Federico de Temastian, Salvador de la O de Cartagena, que llevaban sus puercos a matar al rastro. El producto lo vendían aquí o lo mandaban a Fresnillo, Durango, Zacatecas, Torreón o México. Se mataba mucho, hasta 250 puercos diarios, durante mucho tiempo. Los puercos se alimentaban de maíz. Venia gente de fuera a matar aquí, y apartaban el rastro por días. El rastro duro mucho tiempo en la esquina de Zaragoza y Paseo. Don Agustín de Ávila lo cambio ha donde se encuentra ahora, a finales de los años sesenta. El rastro debió de haber comenzado hacia 1880. Era una fuente importante de trabajo, tengo una lista de quienes trabajan allí. Don Vicente Meza, le toco vivir y conocer a mas gentes.

Hubo un tiempo en que todos cargaban pistola, y tenían una sed enorme de matarse. A algunos no se le concedió, y a otros si. Todos querían cargar pistola y todos se amenazaban con ella. Era fácil hacerse de una, todo el que quería compraba un arma. Yo estaba bien apantallado con los ricos de aquí, los Ortega, Agustín de Ávila y otros. Pero una vez que fui a la Huasteca y conocí a don Quirino Balderas, ese viejo engordaba el solo 27,000 novillos. No los juntábamos en toda la región, desde Fresnillo a Guadalajara. Don José Ortega tenia un bonito capital, pero nomás se murió, se le metieron ocho o diez tajadas al capital y no quedo nada. A nuestros ricos de aquí, nomás les quedo el matanga tanga. Como dijo don Lauro Martínez, “hay milerillos.” Donde quedo la riqueza de Don Santiago Alejo, de don Agustín de Ávila? Flavio se gasto esta última, pero no era tanta. Los ricos de antes: Los Aldana, don Pascual Rodríguez, los Zulueta, Agustín de Ávila, los Alejo. Capitalitos conservadores: Ramón Ruiz, don José Ortega, Lauro Martínez, Rafael Haro, don Manuel de León, Alberto Macias. Era más el ruido que las nueces. Tan así que del capital de don Agustín de Ávila, muy poquitas personas se tomaron una coca cola de las chiquitas, todo se fue en pleitos y arguendes y nadie lo aprovecho.

Cuco Raygoza fue un estuche de conocimientos, tenía datos muy buenos, por ejemplo de la virgen del altar hasta mero arriba. Su templo era en el hotel México, allí en el campanario. En una creciente que dio el río por allá por los ochocientos, subió el agua mas de un metro y como era de adobe el templo se humedeció, y a la virgen la trajeron de un lado a otro, no le hallaban acomodo, hasta un cura que vino y la acomodo allá arriba. Seria tal vez casa de monjas ese lugar, pero lo primero fue templo, no se a los cuantos años de la fundación de Colotlán.








M.Montoya

Esperanza Flores






















Yo nací en el año de 1914, en la mera revolución, en la casa grande, la casa blanca en las Bocas, municipio de Huejucar, y toda la gente armada que llegaba la hacían cuartel, ya los federales o los revolucionarios. Platicaba mi mamá que me sacaba a que me diera el aire, porque todos estaba encerrados en las trojes, en esas trojes encerraban a las muchachas, junto con mi mamá. Allí en la troje era donde más seguras estaban. Mi mamá me platicaba, que andaba por allí uno que le decían el diente de oro, y que un día se encontró con una de las niñas y le dijo:

-Mire que bonita niña, si así esta la madre me la llevo.

Entonces sacaron a las muchachas y las escondieron en las cuevas. El diente de oro después anduvo por todas las rancherías, y cualquier muchacha que encontraba la perseguía. En una vez que ya cogía una muchacha, y que la muchacha no se dejaba coger, y que entraron a la cocina, y que al pasar estaba un cuchillo con el que picaban la cebolla, y al estar persiguiéndola se resbalo el diente de oro, y la muchacha le enterró el cuchillo y lo mató, y hasta allí llegaron las correrías de ese rufián.

Fue entre 1917 o 1918 que se vino mi papá para Colotlán, me acuerdo que entraban los carrancistas, pistola y máuser en mano y a tire y tire, y la gente preguntaba ¿Quién llegó?
–Son carrancistas.

Mi mamá nos ponía en un rinconcito pegados a la pared, para que no nos tocara una bala perdida. Mi mamá fue la que vendió todas las propiedades de mi padre, cuando este falto. En aquel entonces se caminaba en burro o caballo, pero como era la revolución se llevaban todos los caballos y no quedaban más que los burros. Mi abuela vivía en la esquina de Calle Guerrero y Zaragoza, en la propiedad que fue de don Aureliano Huízar.

En un viaje que hizo a comprar mercancía a México me llevo a mí y a una tía, y en Liverpool, los empleados le decían:

–Vea usted mejor un medico aquí, porque los de pueblo no sirven.
–El les contestaba: –El de Colotlán también es bueno, porque voy a consultar a otro médico. Entonces en Aguascalientes compró la fábrica de refrescos. Nació Victorina el 13 de marzo de 1926, y nosotros que estábamos en México recibimos un telegrama que decía:

-Nació bien la niña.

Mi tía dijo: –¿Cómo estará tu señora? Vámonos, Vámonos y nos regresamos rápido, todavía no llegaba la fabrica de refrescos, pero para agosto que murió mi papá ya estaba funcionando, aún le toco verla a mi papá.

Mi papa, tenía muy buen negocio, y tenía un carácter muy bonito para hacer amistades, todo el mundo lo estimaba. La fábrica de refrescos tenía maquinaria para lavar botellas, para cerrarlas, un tubo de gas. También teníamos fábrica de fideos y de velas. Cuando murió mi padre todo quedo volando. Mi mama no tenía instrucción para llevar el negocio y no pudo con la carga. Todo se fue acabando poco a poco. La fabrica de fideos, era una maquinaria alta, como de de dos metros y medio, con una rueda grande, le daba uno vuelta y salía el fideo grande y lo cortaba uno. Para el año de 1926, ya tenía todas las maquinas mi padre.

Mi papá murió de 38 años de edad y se dijo que se enfermo de un coraje que le hizo pasar su hermano Javier. En eso tuvo que ver un médico que había aquí. Cuando teníamos 15 o 18 años nos dijeron que a mi papá lo había matado el Dr. Cumplido que era quien lo atendía. Cuando mi papá estaba ya muy grave, mando mi mamá a una sirvienta que le comprara una medicina, en la farmacia de don Pachito Fernández. En el lugar estaba el Doctor y sin darse cuenta de la presencia de la sirvienta, le comento a don Pachito:

–Ahora si don Pachito, fue la última toma, ya don Pepe morirá.

La señora se lo dijo a mi mamá, pero ella no le creyó, porque el Dr. Cumplido era muy amigo de mi papá y no tenía razón para hacerlo, pero después pensamos que tal vez, el hermano de mi papá le pago al Dr. para matarlo, porque mi tío era muy ambicioso. De modo que eso se dijo, y después vino la revolución cristera. En agosto de 1926, cerraron los templos y se vino la persecución religiosa, y entonces comenzó la revolución,. Victorina tenía cinco meses cuando mi padre murió. Yo tenía unos diez u once años. En una ocasión salió toda la federación porque iban a hacer un desfile o algo así. Quedo la presidencia sin nada de empleados, todo se acabo. Entonces mi tío, el malo se autonombro presidente municipal de Colotlàn y entonces a mi madre y a mi nos llevo al cuartel donde estaban los altos jefes cristeros y allí le dijo a mi mamá que quería las monturas y las pistolas que tenía mi papá, el sabia muy bien lo que tenia mi papá. Mi mama nunca se dejo y le dijo:

-No, ya las vendieron.
¿Pos que quien las vendió?
Pues no se, ni tampoco quien las compro, pero si yo las tuviera tampoco se las daba. Primeramente muerta, pero no le daba nada de lo de Pepe.

Luego fue don Alberto Macias al cuartel, y que quería hablar con don Javier. Pero, don Javier andaba muy ocupado recibiendo la corte de los cristeros, allí en el kiosco, les estaba dando su discurso, y las campanas las sonaban. Cuando finalmente lo recibió le dijo:

-Mire don Javier, vengo a hablar por su cuñada, debe usted darla libre, y no tratarla como la trata, porque es su cuñada. Además que la gente esta muy disgustada (era pueblo chico y toda la gente nos conocía aquí) y lo van a linchar si usted no corrige su trato.

Don Javier, le contesto: -Yo no lo hago por atormentarla, es que no le puedo callar el hocico y así se lo quiero callar. Mi mamá le echaba de loco con los cristeros.

Cuando estaban ya posicionados los cristeros, todos los políticos se fueron para Guadalajara, Aguascalientes y Fresnillo. El Dr. Cumplido se fue para Guadalajara y allá lo asesinaron. Lo secuestraron y se perdió. Pasando el tiempo, hará como unos diez o quince años, tiraron una casa, y en el excusado de esos de caja, allí estaban los restos del Dr. Cumplido, le hicieron un moño en el cuello con paliacate rojo, que antes de matarlo lo martizaron. Dijo mi mamá que a lo mejor habían sido los amigos de Pepe, que lo vengaron,¿ Pero quien fue? ¿Quién sabe?

En México estuve trabajando en el tribunal de conciliación y arbitraje y platicando con los abogados, uno de ellos me dijo:
-Yo conocí a Cumplido, porque mi padre le ayudo a estudiar, pero en realidad el no era médico, no estaba recibido.

Sufrimos la orfandad por falta de padre, para mi mamá fue un reto rescatar el capital de mi padre. Nuestro raíces son en las Bocas, mi papá tenía muchos terrenos y la casa blanca era también de mi padre. Todo lo vendimos, todo se acabo. En 1940, nos fuimos mi tía y yo a México y en 1941 nos alcanzo toda la familia,
y comenzamos a luchar en México, cada quien por su lado. Después compramos una casa en la colonia del Valle, que son tres casas, es como una privada. Ya cada quien tenia su casa, y nos cambio la suerte. Así se va uno yendo poco a poco, buscando hacer algo, no era suficiente con lo que teníamos, ¿Para qué? No hemos vivido mal, gracias a Dios, pero hubiéramos vivido más tranquilos aquí. Lo malo estuvo en que vendimos la casa, pensando que todos íbamos a quedar por allá. Ándale que se regresa Victorina y se casa aquí, le había quedado a ella la casa.

Don Jesús de Santiago, era hermano de mi mama, el era prestamista, tenia un molino, tuvo fábrica de sodas y fue agricultor. Nosotros también teníamos una fábrica de refrescos, en la última puerta y no la llevamos a México y empezamos a trabajar con ella. Pero luego se va mi hermano a Estados Unidos y me deja con toda la carga, y ya no pude con ella.


Yo conocí a mucha gente de la de antes de don Herminio Sánchez, tengo un recuerdo muy ligero de él, era yo muy pequeña. El era jefe de los cristeros de Cartagenas, donde tenía sus propiedades. Pero el vivía en Colotlàn, aquí tenia su casa. En su muerte en la batalla de las Atarjeas, supe que fue Primitivo Huízar quién se ofreció a localizarlo, él era guapo y era protestante tenia una hermana que se llamaba Catalina y otra Sara, y de las otras no me acuerdo. Todas esas familias nos apartamos de aquí, y abrimos camino poco a poco, como se fue pudiendo.

También conocí a Paco Huìzar, cuando lo mataron, yo tenía como 16 o 17 años. Yo supe que estaba de jefe de la guarnición un general X, y ese empezó a recoger todas las pistolas, y entonces Paco lo denunció en Guadalajara y le llamaron la atención y después, ya ni había guarnición aquí ni nada, pero el tipo este hizo un complot, que estando el pueblo en paz hizo una balacera por todo el pueblo. Enfrente de mi casa había una nevaría que regenteaba Leonor Cameros. Esa tarde estaba don Secundo Ortega y Paco Huizar allí jugando domino, y al parecer llegó uno con una cobija pidiendo algo y otro se acerco con Don Segundo y Paco, y a boca de jarro les disparo. Don segundo intento sacar su arma y también lo mataron. Paco era muy buena persona, su esposa, aún vive en México. Paco Huízar era esposo de Carmelita que era la mayor de los Ortega Ruiz, los otros hermanos Salvador, Julián, Guillermina, la más chica murió de cáncer, Emma era la de en medio. Cuando mataron a Paco, su hijo estaba de meses. El aún vive en México. El rondo vive en León, se caso con una muchacha de buena posición dueño del calzado Capri. Al morir su suegro el tuvo que luchar por si mismo. El sabía como manejar el negocio y salio adelante y esta muy bien.

Don Agustín Rivera era un hombre completamente analfabeto, pero tenía un porte de señor que había de ver. Tenía sus trajes bien hechos y siempre andaba con su texana. Claro que lo mangoneaba el agrarismo, que andaba todo levantaba. Por eso lo mataron, lo mato un carcelero que dizque se quería fugar, puras mentiras, lo mataron porque lo querían matar. A el se le ocurrió levantar el edifico de la presidencia que estaba en ruinas, se cogió todas las lapidas de San Nicolás para construirlo. Dicen que la cara de las lápidas con los nombre de los muertos quedaron para adentro.

Yo no se si tenía familia, pero cuentan que una hermana de el fue con don Paco Huizar y le pregunto:

-Oiga me puede usted decir, si es correcto decir “querrá”.

Paco le dijo - Si, sí es correcto.

–Entonces lo puedo decir.

Si, si lo puede decir.

Así que en la noche hubo un baile al que asistió la señorita Rivera y que cuando fueron a sacarla a bailar ella le dijo: -No puerro señor no se bailar.

Recuerdo cuando mataron al Sr. Cura Magallanes y al padre Caloca. Teníamos la tienda enfrente de la iglesia, yo estaba chicampiona. Se decía que los iban a fusilar, y cuando se oyeron los balazos, alguien me dijo anda ve a ver si es cierto que mataron a los padres. Corrí por toda la plaza y vi que si los habían matado y regrese a decirles que los habían matado. Primitivo Huizar, era muy amigo del general López, y dicen que cuando ya estaban tendidos los cuerpos de los mártires el dijo:

-Ora si ya están muertos pero voy a estrenar la pistola que me regalo el general López, y les dio el tiro de gracia.

El general López era un bandidazo de marca instalado en Jerez, que se había apoderado de la hacienda de Víboras, quitándoselas a tres mujeres jóvenes a las que mato poco a poco para quedarse con ella.

En la familia de los Huizar hay católicos y protestantes. Me platicaba el padre Abraham Huízar, que solo en su familia eran once hermanos. Y tengo entendido que todos los Huízar que hay en México son de Colotlàn. Don Aureliano, el papá del padre Abraham era uno de los hijos de los que vinieron de España por el año de 1800.
Cuando mataron a Agustinillo nosotros ya nos habíamos ido, a el lo conocí chiquito, también a su hermana Lupe, que era una niña normal cuando nació, pero que un día le dieron una cucharadita de sopa de arroz –eso contaban- y que le vino como un ataque, toditita se torció, la traían en una silla de ruedas. Así en la silla se enamoró de un empleado de don Agustín, le decían “El hereja”, ella siempre estuvo enamorada de el. El joven se vino casando con una hija del señor que restauro el templo. El que inicio los trabajos fue el Sr. Cura Ignacio Gallegos, se restauro toda la pintura detrás del altar. La pintura que estaba antes estaba ya muy fea. Al presbiterio le quitaron el barandal que estaba pintado de verde.


En aquel entonces no había diferencias de clases, no era por lo menos muy notorio, pero si había círculos de amigos. La plaza estaba dividida para la elegancia y para los pobres. En medio había un empedrado. En las serenatas, la aristocracia de Colotlàn, daba vueltas al interior, y la gente de los ranchos al otro lado. En esa época yo no notaba las diferencias. La gente que andaba con sombrero de palma también disfrutaba de la música, y se reunían allí. Muchos se metían al otro lado y no importaba. Realmente no existía esa diferencia racial. En aquel entonces había una música maravillosa en Colotlàn, don Tules Sánchez era el artífice de ese delicado disfrute, no solo por su total entrega a ese bello arte, sino porque tuvo un chorro de hijos, y todos ellos tocaban su música, en su orquesta. Había uno chiquito, su nieto Raúl, que tocaba maravillosamente el armonio en la Iglesia, después crecieron y se fueron de aquí y los que quedaron aquí se fueron murieron poco a poco, terminándose tan bellas tradiciones. De esto hace más de sesenta años.

Wednesday, November 11, 2009

Palabras en relieve.

Arrancarle un poco de tiempo a esta vida rutinaria que ha sido testigo de muchos callejones sin salida, de muchas traiciones y pocas esperanzas es una batalla que se libra casi a diario. Solo algunas cosas relumbran y se mantienen en el ambito de la impecabilidad, solo algunas personas son recordadas con el valor que les confirio una vida de consecuencia y honestidad. Para nuestro pueblo, las vidas de nuestros coterraneos no encierran mas la admiracion y el respeto, mudamos nuestra escala de valores y los ejemplos cercanos solo nos hablan de faramalla, canalla, topillos, vaquetones; delincuencia de todo tipo y calana. Estas son las heredades contra las que contrastamos el pasado de Colotlan y, el sentimiento de perdida es el unico que sale ganando. Las palabras de COLOTLAN EN LLAMAS me traen el renacimiento de otros tiempos en los que el futuro era esperanza, porque existia la buena voluntad y la confianza en un mundo que no escondia mas que promesas, promesas de ser mejor. Ahora que lo tenemos casi todo, que un auto es una realidad para cualquier persona, que el mundo se nos ha revelado gracias a las computadoras y el internet, que la comunicacion se encuentra al alcance de la mano gracias a la telefonia celular, lo unico que sigue faltando es lo que nunca se ha comprado con dinero, que es una vida en armonia y con propositos, una vida llena de las cosas que nadie te puede robar o arrebatar, todo aquello que no provoca envidia. Por ello conquistar el paraiso, en el que la vida para ser mejores no significa tener mas es una empresa que ha caido en la impopularidad y el descredito.

Monday, November 9, 2009

Educacion: Disciplina, Constancia y Trabajo




En días pasados platicando con una profesora quien durante muchos años educo a generaciones y más generaciones de alumnos, en esta localidad, me comentaba que los estudiantes de hoy en día carecían de las habilidades básicas de lectura, escritura y comprensión, entre muchas otras cosas.

Otras muchas personas, preocupadas al mismo respecto, me decían que un tercero de primario de hace 20 o 30 años y más, era comparable a un tercero de secundaria actual.

Leyendo un pequeño artículo me encontré con la opinión de un autor, quien sostenía que los rudimentos básicos de la educación son las matemáticas, la comprensión de lectura y la escritura creativa, y que los alumnos en sus primeros años deberían aprender y fortalecer estas habilidades, y que antes de comenzar a tomar materias de física, química, biología, historia y otras, deberían manejar con suficiencia estas materias básicas.

No dejo de reconocer con mucha preocupación, que las inquietudes de todas estas gentes pudieran estar fuertemente justificadas. En el sistema escolar actual, nuestros alumnos pasan de un grado a otro, y de un sistema escolar a otro, sin la fortaleza necesaria en estas tres áreas básicas.

La referida maestra me señalaba los tres pilares fundamentales del proceso educativo, de acuerdo a su amplia experiencia: Disciplina, constancia y trabajo. Me decía es necesario que exista un principio de autoridad bien entendido, en el cuál el maestro es quien hace cumplir las reglas, y los alumnos se someten a las directrices y ordenamientos del mismo. Cada una de las partes debe ayudar al cometido del proceso de enseñanza-aprendizaje, y desde luego cumplir sus funciones con toda cabalidad. El maestro prepararse y transmitir todo su conocimiento de la mejor manera. El alumno, estudiar, hacer tareas y preguntar todo cuanto no quede claro. Respecto del tercer punto me señalaba que debía existir constancia, porque sin el rigor del trabajo diario y bien planificado, no podía haber progreso. En tercer lugar señala la necesidad de entender que el aprender es un arduo esfuerzo, que requiere de mucha energías y trabajo.

Todos aquellos a los que nos toco estudiar bajo las severas reglas de antaño, aún recordamos aquel prolijo dicho de “la letra con sangre entra”, que sin ser a todas luces cierta, por lo menos si permitía atemorizarnos un poco, y desde luego que facilitaba la tarea educativa de las maestras. Muchos recordamos el bien ganado prestigio, de las varas de membrillo de las Huertas de Chihuahua, que eran encargadas tan solícitamente a los alumnos más aplicados del salón, para castigar las travesuras de los más despiertos, burros y platicones. Las orejas de burro, los rincones del salón, e incluso torturas como permanecer de pie en el sol, o de rodillas, con las manos en cruz y sosteniendo sendas piedras en cada mano son cosas del pasado que nos toco ver o sufrir; los estirones de cabello, de orejas, los borradorazos, proyectiles certeros que impactaban violentamente en la boca o cabeza del parlanchín, son incidentes que me atrevo a pensar quedaron en el lejano ayer de los salones de clase. Pero también quedaron virtudes básicas como la honestidad, la responsabilidad, el amor por educar, la disciplina, la constancia y el trabajo.

Con la llegada de la Escuela Normal Experimental y los métodos científicos para educar, entre ellos la famosa pedagogía de que carecían las antiguas maestras rurales y las monjas, se acabaron los problemas de violencia en las aulas. Desafortunadamente tan bien se termino con la disciplina y la obediencia de los alumnos. Los alumnos de la actualidad, muestran una total falta de respeto por sus profesores y mayores. Además de que su interés por aprender es nulo.

La calidad de la infraestructura de las escuelas, de los libros de texto, de la tecnología, los sueldos de los profesores y el número de ellos, se han incrementado en forma descomunal, al igual que el número de alumnos. Sin embargo la calidad de la educación en el mejor de los casos ha permanecido igual, y en su gran mayoría ha desmerecido respecto de la educación de antes.

Los alumnos de hoy que gozan del beneficio de la televisión, el radio, de las computadoras, del Internet, de cientos de periódicos y revistas, de los juegos de video, de las enciclopedias en CD-Room, de miles de diferentes fuentes informativas, son los alumnos más ignorantes y desinformados de toda la historia del municipio.

Vivimos en un mundo globalizado, donde los productos y componentes generados en un sitio viajan con gran celeridad a otro donde son consumidos o utilizados en la confección de otro producto, con un destino final distinto. De igual manera sucede con la fuerza de trabajo, que se desplaza con gran facilidad de un país a otro. Los mexicanos sabemos de esa habilidad migratoria, constituyéndose toda la unión americana, en destino de nuestras capacidades físicas y prácticas y en ocasiones también teóricas. Para nadie es nuevo que la mayoría de mexicanos que migramos a los EE.UU. no requerimos de ninguna capacitación especial, para encontrar trabajo de meseros, lavaplatos, agricultores, lavacoches, “pushers” etc.

Cada producto que es elaborado en cualquier lugar del mundo pasa por un control de calidad interno y posteriormente es el mercado quien verifica si es bueno o malo, al comprarlo o mantenerlo en los estantes. Desafortunadamente, en lo que se refiere a los productos de la educación, no existen esos controles de verificación de la calidad del producto. Después de que el alumno paso seis años en la primaria, tres en la secundaria y otros tres en la preparatoria, nadie es capaz de verificar si han aprendido lo que debieran haber aprendido, de acuerdo al Plan General de su Educación. Creo que existen pocos productos que tengan un proceso tan largo y costoso de confección, y con tan pocos niveles de verificación de calidad. Si se tratará de una empresa quien realizara este trabajo, habría quebrado en los primeros tres años de operación. Afortunadamente, esta inversión la hace el único empresario capaz, de afrontar tantas perdidas, el pueblo mexicano a través de su gobierno siempre ineficiente.
Para ingresar al mercado de trabajo de los latinos en los EE.UU., es necesario solamente tener la edad mínima, no ser completamente retrasado mental y no estar totalmente impedido físicamente. No es necesario que sepan hablar, sumar, leer, o escribir. Que tampoco les serviría de gran cosa a menos que fuera en ingles. Materia que a pesar de los tres años constantes de secundaria, no le ayuda a nadie ni para decir con toda propiedad “Good morning por la mañana”
Es en este mercado donde se prueban las habilidades educativas de los colotlenses, situación por la cuál a muy pocos les ha interesado preguntar por las habilidades académicas de los estudiantes.

En la vida del municipio nunca había habido tanto profesor, con tanta educación y grados universitarios, sin embargo tampoco había habido también tanta pobreza intelectual, moral y cultural. Los maestros no se han convertido en la prístina luz, que debiera guiar con solidez moral y rectitud los destinos del municipio. La fuerza capaz de convertir a Colotlán en un pueblo progresista y culto. La erosión cultural nos ha atacado como a la mayoría de los pueblos pequeños de México y los encargados de defender el baluarte del conocimiento y la cultura han sido incapaces de presentar un frente común, sólido y permanente. No es casualidad que no exista ni un solo periódico cultural o por lo menos magisterial, en una comunidad donde más de 1000 personas nos ostentamos como profesores y profesionistas. No es gratuito que cuando los profesores celebran sus juegos magisteriales, el deporte y la borrachera sean los grandes ganadores de los festejos. Y las magras obras culturales se puedan contar con los dedos de las manos.

Afortunadamente para todos nosotros el sistema en que nos sustentamos los maestros, esta hecho para durar muchos años, muchos más que el mismo PRI. El edificio burocrático magisterial esta solidamente pegada, cada uno de los elementos que lo conformamos, nos pegamos a sus pilares con todas nuestras fuerzas, y nos adherimos a sus reglas, con mayor énfasis que a aquellas del antiguo testamento.

Presidentes colotlenses





































Escribir es algo importante, sobre todo si es para mencionar algo sobresaliente en la historia de Colotlán. El problema surge cuando no se tiene el conocimiento suficiente para hablar del lugar donde se vive, ya que me di cuenta que no sabia (ahora lo se) ni quienes han ocupado el cargo de presidente municipal, de ahí surgió la idea de dar a conocer quien ha estado en el poder y las obras realizadas.


Apoyada por la información que presenta el Lic. .Renato Haro en su libro “Historia de Colotlán”, la ayuda de los encargados de obras públicas del ayuntamiento 2004-2006 y con la aportación de información en la oficina de comunicación social, presentó mi artículo.


Habla de los hombres que han gobernado a Colotlán desde lo década de los cincuenta a la actualidad, las fechas de sus gobiernos, las obras que ayudaron a fortalecer, y satisfacer las necesidades básicas de la población. Aclaro de antemano que las obras mencionadas a continuación, no son las únicas realizadas por los Ayuntamientos, si no las mas importantes.

LOS PRESIDENTES Y LAS OBRAS EN LA CIUDAD DE COLOTLAN
1950- 2004

Colotlán a lo largo de su historia ha tenido muchos hombres en el poder pero es hasta la década de los cincuenta cuando realmente comienza a prosperar, en ese año era presidente municipal don Agustín de Ávila Mayorga, el hizo en su gobierno lo que le permitieron los escasos ingresos del ayuntamiento (en aquellos años este pueblo avanzaba con recursos propios de sus habitantes, que siempre cooperaban en las obras) ya que el abandono de los gobiernos federales y estatal era casi absoluto, centrados estos en hacer grandes sus capitales.

Durante su administración se construyo el edificio para la escuela secundaria por la calle Juárez ,donde ahora funciona la escuela de niños ; colaboraron Rafael Haro Márquez ,como presidente de la junta de mejoramiento ;Francisco Ortega ,Don Lauro Martínez, Refugio Raygoza y varias personas mas .esta escuela secundaria por cooperación empezó a funcionar hasta el año de 1958 ,y luego dejo ese edificio para ocupar el actual ,siempre con la cooperación de los padres de familia y del pueblo en general.

Durante el año de 1953 fue presidente municipal don José ortega del Real, en 1954 dejo la presidencia a don Felipe Macias Romero ,y de nuevo la asumió durante el año de 1955, en las administraciones municipales siguientes don José Ortega habría de tener una participación y colaboración en importantes obras que mejoraron la calidad de vida de los Colotlenses.

En 1956 llego a presidir el Ayuntamiento J. Refugio Raygoza Pacheco, hasta el año de 1958.Fue la primera de tres administraciones municipales que dirigió como presidente municipal, todas ellas muy fructíferas, que cambiaron el aspecto de la ciudad. En esta primera etapa, destaca su intervención muy valiosa para la construcción de la presa de Tenasco, levantada en la Boquilla, municipio de Sta Maria de los Ángeles, Jalisco, qué beneficia muchos predios de ese municipio y de Colotlán. Fue una obra grandiosa para la región y para lograrla intervinieron también el diputado federal Prof. Diego Huízar Martínez y don Rafael Haro Márquez. El interés despertado en el gobernador del estado lic. Agustín Yáñez Delgadillo y la colaboración de funcionarios como el Ing. Guillermo Lugo Sanabria ,director de la comisión federal de irrigación de Jalisco ,hizo posible esta magna obra que mucho habría de beneficiar a los campesinos de la región, J. Refugio Raygoza intervino posteriormente para la construcción de los canales de la misma presa .Durante la escasez de maíz que se presento en el año de 1957 por falta de lluvias, el señor Raygoza, apoyado por personas distinguidas del municipio, como Rafael Haro Márquez y José Ortega del Real, se dio a la tarea de comprar 500 toneladas de maíz en Winsconsin, E.U. que en la época represento la cantidad de 100, 000 pesos , suma muy fuerte, pero gracias al apoyo de las personas mencionadas y del propio presidente municipal, logro traerse ese maíz para beneficio de los habitantes de Colotlán. En es periodo se arreglo la plaza principal y el kiosco de la misma. Se hicieron gestiones para la introducción del sistema de agua potable, Rafael Haro Márquez dono el terreno y ahí se construyo la caseta en el barrio de Chihuahua. Se acondiciono el nuevo rastro municipal que se había comenzado desde la administración de Don Agustín De Ávila Mayorga. Y el septiembre de 1958 inicio sus actividades la primera secundaria de la región por cooperación en 1975 dejo de ser cooperación y se integro al sistema estatal de secundarias.
Se iniciaron las labores de construcción del nuevo edificio siendo presidente municipal Benjamín Navarro Alejo.

La administración de Otoniel Navarro Márquez, que comprendió de 1959 a 1961, represento un importante avance en la introducción de servicios básicos para elevar el nivel de vida de la población.
En febrero de 1960 entro oficialmente el sistema de agua potable.
En Marzo de 1961 llego a Colotlán la energía eléctrica continua, uniéndose al sistema federal. Durante este mismo año entro en operación el nuevo rastro municipal iniciado varios años antes, también comenzó una nueva etapa en materia de salud y asistencia. De los dicho se desprende que este periodo fue vital para el progreso de Colotlán y se contó con el auxilio y la aportación generosa de personas, instituciones, Club’s funcionarios y desde luego la dirección del presidente municipal.

En 1962 fue presidente el señor Juan González Valenzuela, fino y distinguido Colotlense, que durante su periodo de gobierno, se construyo y comenzó a funcionar la nueva escuela de niñas llamada Marcela González De Luteroth.

La segunda administración de José Refugio Raygoza abarco el trienio 1965-1967. Fueron años políticamente difíciles pues había una gran división entre los habitantes de Colotlán. Sin embargo se logro la introducción del sistema de drenaje con apoyo de vecinos y distinguidos sin el cual no hubiese podido ejecutarse obras de arreglo en las calles de la población. A pesar de que algunas personas se opusieron abiertamente el drenaje se construyo y entro en operación en este trienio. También en el último año de su gobierno se llevo a cabo la 1era. Feria regional de Colotlán y se instalo el sistema telefónico a distancia.

Benjamín Navarro Alejo se hizo cargo de la presidencia durante el trienio 1968-1970. Durante su administración se gestiono la adquisición de un campo para aterrizaje de aviones en la Laguna. También durante este periodo se dio gran realce a la Feria Regional, con exposición ganadera en el lugar deportivo, contando con el apoyo de Salvador Mayorga Cameros, entonces Presidente de la Unión Ganadera Regional de Jalisco. Asimismo por gestiones del Diputado Federal Don Leopoldo Hernández Partida, se municipalizaron dos terrenos que aparecían como Federales; uno de ellos; la vieja escuela Preparatoria Regional, el otro, el terreno donde mas tarde se construyo el actual mercado Hidalgo (en las calles de Niños Héroes y Cuauhtémoc.

Los años siguientes ,1971-1973, presidio la administración Publica Municipal el Lic. Antonio Sánchez De León, el cabildo se aboco a adoquinar algunas calles, las primeras y mas céntricas y las de la Plaza principal. Se construyo el mercado municipal, llamado Hidalgo También se compro un terreno para que funcionara la Escuela Secundaria Técnica Agropecuaria ,hoy Escuela Técnica N.17 (ETA)

Regreso J. Refugio Raygoza Pacheco para su tercera, y hasta ahora última administración municipal, quizá la más fructífera de las tres, ya que durante los años 1974-1976, se demolió la vieja Presidencia Municipal, que había sido reconstruida por Don Agustín Rivera entre 1928 y 1929, después del incendio provocado por Pánfilo Natera en 1913, se construyo el nuevo y actual edificio de la Presidencia Municipal con fondos del Gobierno Estatal. También se construyo el Auditorio Municipal, ha un costado de la Presidencia .Se remodelo el Jardín Corona, frente a la Parroquia y se adoquinaron varias calles de la población.

Fue Presidente del periodo 1977-1979, Don Ramón Mayorga Sánchez. Terminando algunos detalles estreno la nueva Presidencia Municipal. Se compraron cinco hectáreas para construir la Escuela Normal Experimental de Colotlán, a el le toco poner la primera piedraen1977 y la inauguración en 1979.También se compro terreno y se construyo la Unidad Deportiva Municipal ,ubicada por la salida a Zacatecas .Remodelaron la Plaza principal ( adoquinamiento en los andenes, bancas metálicas y el barandal que protegía al jardín interior
La administración también gestiono la perforación y construcción de un nuevo pozo artesano que fue aprobado. En 1977 se estableció en Colotlán la Delegación Regional de Transito del Estado .En 1978 se echo a andar la Delegación Regional de Catastro que ya desapareció. En 1979 empezaron a funcionar las líneas telefónicas en los domicilios También se pavimento la carretera que comunica con la Ciudad de Zacatecas.

Al iniciarse la década de los 80, toco a Fabio A. Ruiz Ortega ocuparse de los asuntos públicos del municipio como Presidente Municipal. Durante esta administración, de las obras ejecutadas destacan: la perforación, equipamiento, la nueva red y el depósito para el nuevo pozo del Plan de las Canoas, qué vino a dotar a la población de más agua potable, ya que el primer pozo era ya insuficiente. Se instalaron 422 butacas en el Auditorio Municipal. Se construyo el puente sobre el Río Colotlán (camino al Hepazote). Se hicieron trámites ante la Federación y el Estado para la construcción de aulas y un laboratorio en la Escuela Normal Experimental de Colotlán. Se apoyo la construcción de la nueva Secundaria, se amplio el Mercado Hidalgo, para dejarlo al doble de su capacidad inicial. Se adoquinaron 16,000metros cuadrados de calles, resultando 22 cuadras adoquinadas. Se instalo nuevo alumbrado en las calles de la ciudad, con lámparas de manufactura estadounidense. Se construyo el Centro DIF-Municipal, a un costado del Templo de San Nicolás, así como la Biblioteca Publica Municipal, a la que se doto de libros y una enciclopedia .Y finalmente se apoyo la instalación de la Escuela Preparatoria Regional De Colotlán, dependiente de la U de G, donándole terreno y el edificio que fuera la vieja Escuela de Niñas y apoyando la construcción de varias aulas. En abril d 1981 se estableció la oficina del Registro Publico de la Propiedad, ya independiente de Primera Instancia.

Para el periodo 1983-1985 fue electo Presidente el Ing. Javier Ávila Mares, cuya administración significo un trabajo intenso y un avance notable en materia de infraestructura urbana y rural. En la cabecera municipal se demolió lo que quedaba de la antigua y muy renombrada Plaza de toros “El Progreso”, en su lugar se construyo el centro deportivo y social “Tenamaxtle”, se continuo el adoquinamiento de las calles en un total de 13, 000 mts2 aproximadamente . Se construyeron 2 puntes sobre el arroyo El Cuitatero, uno en la calle Marcos Escobedo y otro en la calle Obregón y uno más sobre el río Colotlán para comunicar al barrio de Tochopa. Se instalo la red de drenaje y de agua potable en el barrio Del Cerrito y se empedraron varias calles (Avenida del Maestro y Avenida de la Juventud) También entro en funcionamiento la laguna de oxidación al suroeste de la cabecera.

Durante los años 1986-1988 ocupo la presidencia el Lic. Renato Haro, en esta administración se respeto el ordenamiento de la Ley electoral del estado para que la relación de regidores por mayoría se agregara uno más del partido de oposición con mayor minoría relativa, quedando el ayuntamiento con 8 regidores.
Desafortunadamente esta administración coincidió con los años mas graves de la profunda crisis económica que sufrió nuestro país. El interés del gobierno en esa época era únicamente terminar las obras iniciadas y no hacer ninguna obra nueva. Únicamente con el escrupuloso manejo de los recursos municipales permitió librar el gasto corriente del Ayuntamiento y el mantenimiento de los servicios públicos municipales, que se apoyaron fuertemente con la compra de equipos de oficina, que era muy deficiente, así como la unidad para el servicio de uso público, para continuar con el programa de adoquinamiento de las calles lográndose terminar aproximadamente 20 cuadras (un promedio de 12,000 mts2)
Se nivelaron diversas calles de la población sobre el libramiento de la carretera en la parte norte y poniente. Se Donaron terrenos para Instituciones Oficiales. Se apoyo el establecimiento de Jardines de Niños y a nivel de gobernación se expidieron los Reglamentos Municipales de Policía y buen Gobierno, Obras Publicas, Mercados y Reglamento del Ayuntamiento.

La siguiente administración fue presidente Municipal el Prof. Felipe Valdez Pacheco. Las principales obras materiales construidas por esta administración, con la colaboración de los Gobiernos Federal y Estatal fueron las siguientes:
Remodelación del Jardín Principal.
Pozo profundo en el barrio de la Normal.
Construcción del Aeropuerto Regional.
Restauración del Portal Morelos.
Adoquinamiento en varias calles de la ciudad.
Drenajes en: Santiago Tlaltelolco, El Refugio, Jalisco del Refugio y San Francisco del Refugio.
Construcción del camino a San Nicolás.
Construcción del camino a San Antonio de Lajas.
Energía Eléctrica en Tulimic del Rosario.
Remodelación del Rastro Municipal.
Remodelación d la entrada noroeste de la ciudad.
Bordo de contención en ambos lados del río.
Durante esta administración se conmemoro el IV centenario de la fundación de Colotlán como Villa Española el 21 de Agosto de 1991.

La siguiente administración (1992-1995) fue dirigida por el ciudadano José De Jesús Alejo Mayorga y fueron realizadas las siguientes obras:
Perforación de pozos para el servicio de agua potable en las comunidades de Ciénega de los Alejo, Meza de Flores y San Antonio de Lajas.
Electrificación de las rancherías San Nicolás, Casallanta y San Antonio de Lajas.
Adquisición del terreno para la Unidad Deportiva en el fraccionamiento Nueva Tlaxcala.
Adquisición de una blokera Municipal.
Adquisición de maquinaria pesada.

En el Ayuntamiento 1995-1997 fue presidente el Arq. Adolfo Pinedo Martínez.
Se tiene conocimiento de las principales obras en esta administración, (que fueron realizadas con la cooperación de los Gobiernos Federal y Estatal) que son:
Readaptación del colector general de drenaje.
Construcción del local del Servicio Medico Forense
Perforación de pozos en: La Boquilla de los Perez, El Hepazote y El Carrizal.
Adoquinamiento de varias calles de la ciudad .
Construcción de Unidad Deportiva en el fraccionamiento Nueva Tlaxcala.
Electrificación en: Meza de Flores, Sauz Tostado y San Antonio de Lajas. Aulas en: Acaponeta, Santiago Tlaltelolco y los Veliz.
Camino de El Hepazote, a San Antonio de Lajas.
Laboratorio en la secundaria N. 13.
Jardín de Niños en Lomas de la Cruz.

Para el H. Ayuntamiento 1998-2000, fue electo (en lo que fue su segundo periodo) el C. José de Jesús Alejo Mayorga, quien con el apoyo de los gobiernos Estatal y Federal realizo las siguientes obras:
Construcción del Hospital Regional.
Remodelación de la Plaza principal.
Construcción de la Unidad Regional de Servicios (UNIRSE).
Construccion de la Escuela Diego Huizar Martínez.
Colaboración para la construcción del Modulo Universitario.
Agua potable en: El Refugio, Jalisco del Refugio, San Francisco, Los Veliz, Agua Gorda, Los Huizar y Los Aguajes.
Caminos de los Veliz a Tulimic de Ramos y del Saucillo de los Perez a San Nicolas.
Adoquinamiento de varias calles de la ciudad.
Centros d Salud en: Dolores, El Hepazote y El Carrizal.
Tele secundaria en Dolores.

Prof. Osbaldo Leaños Medina 2001-2003.
Comenzó el boulevard en la carretera (desde la UNIRSE ,hasta Canoas) aprox. 3.5 Km.
Acondiciono la Unidad Deportiva Nueva Tlaxcala (asadores, canchas, empastado, etc.)
18 Km. de red de agua potable de Casallanta al Hepazote, pasando por las Mezas.
Casa de Salud en Los Veliz.
Adoquinamiento de la Calzada del Hospital, La Av. de la Juventud, Callejón Sta. Isabel, calle Sánchez Román y Av. del Maestro.
Se termino el Hospital, se amplio el camino al Carrizal, dejándolo de tres carriles.
Adoquinamiento en comunidades. (Los Aguajes, Tulimic de Ramos, Tulimic de Guadalupe)
Apoyos a reparaciones en Escuelas (aulas nuevas, baños, ampliación de patios, pintura, adoquín, azulejo, techos, etc.)
Agua potable en: La Capilla, El Sauz tostado y Tulimic de Ramos, que no tenían el servicio.

Así llegamos al 2004-2006, Gobierno que acaba de iniciar el Prof. José Luis carrillo Sandoval.
Comenzó arreglando los Jardines (Principal y Corona), repararon las calles principales (baches y banquetas).
Le dieron gran difusión a La Feria Nacional del Piteado (celebrada en los primeros días de mayo)
Esta en proceso el adoquinamiento de la calle Guillermo Prieto (banquetas, machuelos, y restitución 100% del sistema de agua potable), proyecto para la calle El Cerrito (adoquín, banquetas, machuelos y también restituir la red de agua potable con aportaciones tanto del municipio como de la propia gente de esa calle.
De igual manera serán arregladas las calles Juárez e Hidalgo en el barrio de Soyatitan. Esta autorizada la red de drenaje (2 Km) en los
Veliz, con fosa séptica de doble cámara.
Harán la conexión de drenaje en: Canoas de Abajo, Canoas de arriba y La Boquilla.
Entre los próximos planes esta terminar el Boulevard y realizar la mayoría de los 40 proyectos que han presentado y que aun no tienen autorización para efectuarlos, según informo la oficina de Obras Publicas de el Ayuntamiento actual, aun les queda tiempo para hacer que Colotlán siga prosperando como lo ha hecho, y además, que los Gobiernos Federal y Estatal, les den el presupuesto para lograrlo, y , también los mismos habitantes podríamos cooperar ¿Por qué no?








CONCLUSIÓN


Los presidentes y sus obras… fue para mi un reto, tuve que investigar nombres que yo ignoraba, pero al menos ya se un poco mas de historia de Colotlán.
54 años de cambios se dice fácil, pero atravesar la etapa que cada uno vivió (desde criticas, hasta poco presupuesto) fue difícil, pero gratificante, a cada uno de ellos le debemos el que Colotlán este cambiando y marcando su destino hacia el cambio.
Las obras realizadas son importantes por más pequeñas que estas sean, todas y cada una representan a un hombre con la idea de hacer progresar a la ciudad que lo convirtió en su Gobernante.
Queda por conocer lo que hará el presidente actual por Colotlán, se
esperan de el muchos cambios importantes, los cumplida, como buen Colotlense.
Cuando decida el tema del que escribiría y lo comentaba con alguien, nadie sabia con exactitud la época en que gobernó cada uno de estos hombres, solo recordaban a lo mucho a cinco Expresidentes.
¿Alguien que será recordado como un buen Presidente?
Hay varios, J. Refugio Raygoza P., José de Jesús Alejo M. son los yo, en mi humilde opinión considero que han quedado en la memoria de los habitantes de Colotlán, independientemente que ambos han tenido mas de un trienio, han hecho buen trabajo y este comentario no pretende quitarle meritos a los demás.
Me gusto conocer lo que han hecho estos hombres, Los Expresidentes de Colotlán.




























Escrito por: MEM

Testimonios colotlenses




La deplorable situación que impera actualmente en el sector productivo en Colotlán se gestó en décadas de abandono político, principalmente a causa de la distancia de la Zona Norte con la capital del Estado. Pero hay otros factores socioeconómicos y climáticos a considerar, los cuales son el motivo del presente trabajo.

Aproximadamente en el año de 1900, recuerda la Sra. Griselda esposa de Don Hilario Campos la mayor parte de las huertas del barrio de Chihuahua pertenecieron a una hermana del Sr. Felipe Muro aunque este era quien las administraba (estaba casado con la Sra. Concha), y tenía su domicilio en la calle Juárez casi esquina con centenario, probablemente sea la finca donde actualmente funciona el negocio de Pizzas Montini. entre sus principales medieros estaban los Señores Guadalupe Campos, Chabelo Ortiz, Raúl Ortiz y Camilo Venaderos. En algunos casos los hijos siguieron las huellas de sus padres como en el caso de Jesús Ortiz e Hilario Campos, este último hasta la fecha se dedica a comercializar frutas picadas, en vaso, mismas que en antaño las ofrecía orgullosamente de su propia cosecha. Entre los principales productos que se cultivaban en estas huertas están: Caña de Azúcar, Sidras, Rábano, Lechuga, Chile de árbol, Ejote, Repollo, Jícama, Maíz, Guayaba, Durazno, Calabaza, Naranja, Aguacate, Lima Chichona y Granada. Todos estos cultivos eran regados con agua de la presa de Tenasco, y con norias de donde extraían el agua con remudas, que daban vueltas alrededor de la misma, tales norias eran construidas donde no había canales.

En estas huertas, narra la Srita. Celia Valdez también se cultivaban flores de diferentes especies entre ellas recuerdo (Gladiola, Margaritón, Bola de Hilo, Margaritas, Gardenia, Glanducle, Betulias muy perfumadas, Chicharo de olor, y Dormidera (que ahora está prohibida), las producía una Señora llamada Isabel, quien abastecía Colotlán y sus comunidades, especialmente en sus festividades durante el mes Mariano es decir el mes de Mayo y en el mes de Junio en las festividades del Sagrado corazón de Jesús, las cuales transportaba en quiliguas.

Pero las huertas en Colotlán no se concretaban al barrio de chihuahua, las había en Tochopa y Santiago Tlaltelolco, según la información proporcionada por la Señora Porfiria de Luna Ortega, hija de Anacleto de Luna y Rita Ortega Villegas, quienes se dedicaban a la producción de caña de Azúcar, Camote y Trigo, en la comunidad de Santiago Tlaltelolco, allí mismo también existían unas Durazneras propiedad del difunto Ticho, donde se producían en Calidad y Cantidad, es decir mucho y bueno, estas huertas las regaban con agua del río, allí hacían presas y transportaban el agua por medio de canales. Según esta fuente estas huertas decayeron porque entre el 50 y el 52 llovió mucho, lo que ocasionó que se saliera el río de su cause e inundara las citadas huertas provocando perdidas y desencanto entre los horticultores.

Fueron sin duda varios los factores que contribuyeron a la perdida de estas actividades productivas en Colotlán Jalisco, entre ellas las sequía que hubo en el trascurso de estos años, la muerte de esa Generación de productores, la creciente emigración al vecino país de los Estados Unidos de Norteamérica que trajo como consecuencia la escasez de mano de obra, y el encarecimiento de los productos y finalmente la construcción de la carretera Federal Colotlán-Guadalajara que permitió el transporte de grandes cantidades de frutas y verduras traídas de las ciudades de Aguascalientes y Guadalajara, por don Juventino Rivera y don Guadalupe Salcedo, quien decía que los jitomates le habían dado mucho dinero, esto propició la desaparición de los legendarios arrieros que se dedicaban al trueque llevando a las ciudades citadas productos como Huevo, mantequilla y manteca, quienes traían de regreso sal y abarrotes en general.

Según las palabras del Sr. Abraham Ávila oriundo del rancho del Saucillo de los Pérez, quien fue uno de los antiguos arrieros de la ruta Colotlán-Aguascalientes, su trabajo consistía en recolectar el huevo y la manteca por los ranchos hasta completar una cantidad determinada, y como no tenían vasijas adecuadas fabricaban bolsas de cuero crudo de res y en su interior depositaban la manteca, y las colocaban en el lomo de un burro. Los buenos arrieros llegaban con su carga completa o casi completa a su destino, pues construir una bolsa de cuero crudo que no tirara la manteca requería experiencia y habilidad, y transportar una carga de huevos en un camino de herradura no parece ser cosa sencilla.

En cuanto al antiguo mercado de Colotlán estaba ubicado en lo que ahora es parte del Jardín Corona, donde todavía sobreviven 2 de los 4 arcos de cantera, que eran las puertas principales de este mercado. Realmente podemos considerarlos como una reliquia histórica, pues en el arco Norte, en su cara exterior, es decir la que desemboca en la calle Niños Héroes, está tallado el año 1915, lo que nos da una idea de la antigüedad de este mercado. Los otros dos arcos fueron demolidos cuando fue construido el Súper DELMOR’S hoy conocido como Súper CORONA, pues le quitaba vista al citado negocio y por esos tiempos sus dueños eran muy influyentes. Entre los locatarios de este antiguo mercado están los Señores: José Godina, quien ahora tiene su jarciaría en la calle Niños Héroes esquina con Zaragoza, Eugenio Martínez, Y Esteban Solano que eran panaderos; Luis Humberto Huerta, Isauro Huerta, Auxilio Pérez, Jesús Navarro, Simón Navarro, todos ellos tablajeros. Cuco Dávila y Antonio Flores eran tortilleros. Guadalupe Ávila y su esposa Concha Garay vendían fríjol y Habas,

El Sr. Benigno López tenía un puesto de frutas y Verduras, y según las palabras de la maestra Celia Valdez, tenía la costumbre de pasar cada Semana con sus compañeros locatarios con un chiquigüite recolectando frutas y verduras, mismas que luego llevaba a la Cárcel municipal y se las entregaba a los presos.

El Señor Rito Carrera, continúa narrando la maestra padre de los señores Guadalupe, Felipe, Javier, Alfredo y Pedro Carrera, era muy dicharachero, hablaba en doble sentido y solía gastarle bromas a sus clientes.
Pregonaba lo siguiente: “Pasen, pasen tengo el rabo verde, llevenme las cebollas,” “papas, papas, papas regadas con agua zarca, puras papas”.

También existía una fabrica de refrescos llamadas “Sodas” en ese tiempo estaba ubicada a un costado de la antigua escuela de niñas, que posteriormente fue la Escuela Preparatoria Regional de Colotlán, ubicada en la calle Hidalgo, estas bebidas eran de varios colores, se envasaban en botellas pequeñas y sin gas.

Había una fábrica de tallarines que según mis recuerdos estaba ubicada en la calle Paseo, y era propiedad del Sr. Pedro Maldonado, en la cual mi papá el Sr. Andrés Valdez estuvo trabajando.

Mija, había fabricas de cerillos y de jabón pero no recuerdo donde estaban ni de quien eran.

De Don José de Jesús Rivera Haro, quien fue panadero la mayor parte de su vida, e hijo de los Sres. Fernando Rivera y su esposa Demasía Haro, su hija Hermelinda Rivera, recuerda que su padre y la mayoría de los actuales panaderos se enseñaron con don Juan Magallanes, mejor conocido como Juan zancas, entre ellos su propio hijo don Manuel, los Solono, el Sr. armando, y otros, mi papá trabajo buen tiempo con don Juan, después se fue a vivir a Momax y allí puso su panadería y mucho tiempo después regreso aquí, a Colotlán, donde se dedico hacer pan, pero yo tengo entendido que el Sr. Eugenio Martínez fue el primer panadero de aquí, tal vez, el enseño a don Juan.


El Sr. Reginaldo Sataray, hijo de Petronilo Sataray y su esposa María, ha sido horticultor, más o menos por 70 años. Ha dedicado su vida al cultivo y cuidado de su huerta, actualmente tiene alrededor de 80 años.

Al momento de esta entrevista se encontraba en su huerta la cual esta ubicada en el barrio de Chihuahua, me contó que a él le enseño su padre, pues desde que tenia 7 años le ayudaba en la huerta, él recuerda que había otros huerteros entre ellos Juan y Pablo salas, don Salvador Vázquez, don Librado, Don Victoriano Glez., sus compadres José Rivera y Jesús Ortiz y por su puesto su Padre el Sr. Petronilo Sataray.

Yo no tuve letra, por eso a mis hijos si les di escuela, tengo siete hijos, dos muchachas y cinco hombres, también a las muchachas les di escuela, porque si el marido les sale……… pues si quiera que lo mantengan, pero de todos nomás uno se nos logro y es maestro, por ejemplo Silverio, mira tú tenias muy buena memoria tú podías haber sido mucho más que eso, no pues ya para que, soy panadero, pescador, talabartero, agricultor y soy sabe cuantas cosas. La tierra la trabajamos tal hachándola, usábamos azadones, picos, con yuntas de animales, burros, bueyes o machos, toda mi vida me he dedicado a esto.

De los demás algunos ya se murieron, tengo otra huerta a medias de mi compadre Jesús Ortiz, pero esa esta de aquel lado, horita tengo algunos árboles frutales, también habas, chicharos cebolla, alfalfa algunas variedades de flores, te de manzanilla, yo vendo mis productos en el mercado.

Siempre me gusto el comercio, desde que tenia como nueve años, como ya le dije no tuve letra pero a mi no me da vergüenza, estaba chiquillo y me iba a la plaza y todo se me acababa, todo el tiempo yo traía dinero, mis abuelos los padres de mi papa, también tenían vacas y ordeñaban, me contaba mi papa que tenían muchos gatos y que un día que se fueron sus papas al mercado se puso y colgó todos los gatos en un granado y que cuando llegaron sus padres y le preguntaron ¿pero que estas haciendo Petronilo?, les dijo pues a mi no me dan leche , haber si ya matando los gatos me toca algo, ya le digo tenia un colgadero de gatos pero pues ya después le daban leche.

Antes no se utilizaban fertilizantes pues las tierras eran vírgenes y ya se trabajaba en ellas hace un fregadal de años, se regaba con agua del rió, pero antes tenía mucha y se hacían grandes presas, ahora se riega con agua de la presa de Tenasco, pero pues yo aquí tengo una noria y cuando ocupo pues me divierto regando. Toda mi vida me he dedicado a esto desde que tenía como siete años, me acuerdo que nací en enero pero el año no se bien, el otro día que fui allá me dijeron que soy del 25, pero pues sabe yo no me acuerdo y luego aquí también tengo palomas, les traigo maíz y les quiebro nueces, por las mañanas aquí se nubla de palomas, y luego las que ya están criadas aquí, por que vienen sabe de donde muchas, me siguen a la otra huerta y me cantan para que venga a darles, nombre se nubla de palomas, gaste en el año 3 costales de maíz y nueces de todo lo que les daba, viera que bonito, nomás por la gente y los gatos si no aquí andaban. Cuando me case mi suegro José María Hdez, era zapatero. Mi cuñado Aureliano zapatero, Salvador y mi esposo José María zapateros, también el difunto Pantaleón y Jesús Hdez., zapateros.

Hacían zapato por pedido y para la venta mi suegro tenia su puesto ahí en los portales, hacían mucho y todo vendían hacían unas botas para mujer bien bonitas y lo que sea de cada quien muy bien hechas, tenían su casa en la esquina de independencia y Nicolás bravo, pero se murió mi suegro y se fueron yendo poco a poco y todo se acabo, nomás quedo mi esposo pero el ya solo arreglaba, tenían un cuartito por la hidalgo adelantito de donde venden pollo los Glez., pasando la esquina en la casa que ahora es de un profesor canoso, pero eran muy buenos zapateros todo vendían, mi suegro que en paz descanse era muy buen zapatero.

Por lo que puedo apreciar Colotlán tendría que estar en una situación mucho mejor que en la que se encuentra, ya que en sus inicios contaba con los elementos para su desarrollo, no solo tenia sus grandes huertas y sus productos, existían personas con diferentes capacidades y potenciales, solo mencionare algunos que en este momento vienen a mi memoria olleros, ladrilleros, zapateros curtidores de pieles, en fin, si en su momento hubieran contado con apoyos y asesoría tal vez sería otro el Colotlán de mis recuerdos.




LRV

Biografia del Sr. Avelino Navarro Alejo




Avelino Navarro Alejo, nació el 10 de Noviembre de 1907, sus padres fueron, Encarnación Navarro Moncada, originario de el Carrizal y Petra Alejo Del Real, originaria de La ciénega de los Alejo, procrearon 6 hijos, Aurelia, Maria Del Carmen, Benjamín, José De Jesús, Simón y Avelino, todos nacidos en la trinidad, en donde se dedicaban a la agricultura y ganadería. A los 16 años se fue de bracero a Estados Unidos, regresándose a los 2 años y volviendo a dedicarse a la ganadería y agricultura. En el año de 1940 se inicio en la política en la campaña del diputado Adalberto Ortega, y fue en este mismo año cuando se iniciaron las gestiones para formar la comunidad agraria de Colotlan. En el año de 1947 se caso con la señorita Esperanza Rubalcaba, originaria de Villa Guerrero Jalisco, con la que procreo 7 hijos, Encarnación, Miguel Ángel, Petra Esther, Avelino, Manuel, Esperanza y Leticia la única hasta hoy finada.




El lugar donde vivían era en el cruce del río rumbo al epazote, en donde construyo una noria y tenia una parcela en la cual sembraba cebolla, ajo, lechuga, rábanos, papa, alfalfa, caña, entre otros, también tenia árboles frutales y engordaba puercos. Todo esto que el cosechaba iba y lo vendía en el mercado y también les vendía a los demás comerciantes, incluso se llevaba a una puerca con todos sus puerquitos para también ahí venderlos. Aparte de esto Avelino tubo una ladrillera, una panadería, una carnicería, fue guarda rastro y cabe señalar que desde que era niño le gustaron los caballos por lo que también fue charro. Y ahora es recordado como una buena persona ya que le gustaba ayudar a la gente pobre , lo que fue o pudo haber sido la causa de su muerte.




Siguiendo con las gestiones del ejido de Colotlan se tuvo que trasladar con su familia a la ciudad de México en el año de 1949 estando en esta ciudad tres años , y no regreso hasta haberse solucionado la formación del ejido, durante estos tres años trabajo atendiendo un puesto en el mercado en la colonia del valle , vendiendo carne de puerco, adobada, chorizo, manteca, entre otros productos que le mandaban sus hermanos de aquí de Colotlan cada 8 días en un camión que conducía el señor Rafael Haro.

Estando allá tubo contacto con el diputado Faustino Hernández, Santa Ana Campante Nuño, que fue el líder estatal de la CNC , y con Javier Nuño Rojo, líder nacional de la CNC, con el diputado Vicente Méndez Rostro, y con el gobernador de Jalisco, Agustín Yánez, y con el diputado del primer distrito, Salvador Guerrero Gómez. Después de todo esto regresa a Colotlan, con la formación del ejido solucionado, afectando a personas que eran dueños de muchos terrenos, para después regalárselos a personas que no tenían propiedades, Agustín De Ávila que era el actual presidente de Colotlan, fue el primer afectado ya que se le comprobó que tenia tierras fuera de Colotlan y como 200 hectáreas en lo que ahora es el barrio del cerrito, tierras que le fueron quitadas después de una gran lucha y esfuerzo, y para después ser donadas, acomodando 3 hectáreas por persona. Avelino también fue presidente del PRI en varias ocasiones, fue presidente del comité regional agrario y líder moral de las comunidades agrarias y a consecuencia de su entrega apasionada y desinteresada a la causa agraria fue herido de bala con intención de asesinarlo, el día 28 de Agosto de 1966 a las 10 de la noche, en el que fuera cerca de su domicilio, que tenia lugar pasando el río, fue trasladado herido de gravedad a la ciudad de Zacatecas donde favorablemente se recuperaba, y fue hasta el 1º de Septiembre, cuando un desconocido enfermero entro a su cuarto le inyecta una sustancia, y es así como Avelino Navarro muere.
Según las investigaciones el General López de Víboras tepetongo fue pagado por personas de aquí de Colotlan para que lo asesinaran, el motivo por el cual lo querían muerto , era el miedo que tenían que les fueran a quitar sus propiedades, así pues mandando el General a unos soldados. Siendo el uno de los presuntos culpables lo castigan quitándole el cargo de General y para alrededor de 6 meses fallece.

Retratos de nuestra provincia







Un viajero de paso por Colotlán en 1826
George G. Lyon

21 de agosto.

En un tramo de tres leguas sobre las montañas, el camino descendió a un pequeño y fértil valle, rico en magueyes y maíz, cerca del hermoso y sombreado ranchito de Tenasco. De aquí entramos de nuevo a las montañas, y llegamos a la aldea de Colotlán cuando ya había caído la noche, habiéndonos tomado once horas y media el cabalgar catorce leguas. Habiendo estado el día muy bochornoso, mis animales se hallaban muy fatigados; sin embargo, no pudimos hallar ni alimento ni lugar de descanso para ellos, pues habiendo sucedido que un maromero había llegado recientemente de Guadalajara, todo habitante de Colotlán que podía juntar tres peniques (un medio) había ido en rebaño a ver su ejecución. Por consiguiente, hombres y ganado nos fuimos a la cama sin cenar y sin comodidades. Las montañas por las que atravesamos este día eran de porfido rojo, cubierto algunas veces con calcedonia; y por donde quiera, o con muy pocas excepciones, se observaba una peculiaridad en su forma estaba en su mayor parte coronadas por una abrupta y desnuda capa de rocas parecida a una pared, arriba de la cual había un espacio de terreno perfectamente nivelado donde raramente se veía algún árbol creciendo. La parte del terreno de abajo, por el contrario, estaba espesamente cubierta de robles achaparrados (entre los cuales observe una especie parecida al Quercus diversifolia), mimosas y nopales. Todo el campo esta cubierto con buen pasto, ofreciendo el más profundo contraste con los pardos y áridos desiertos que rodean a Zacatecas. Entre tanto verdor no pude menos que observar la devastación que han causado las grandes comunidades de hormigas, limpiando la tierra de toda sustancia vegetal en un perímetro de cinco a diez yardas alrededor de un montículo espesamente poblado, que se elevan usualmente como un pie sobre su circulo de desolación.

22 de agosto.

Viéndome imposibilitado de conseguir alimento para mi hambriento ganado hasta esta mañana, me vi obligado a renunciar a la idea de continuar mi viaje hasta que se refrescaran las mulas de carga. Por lo tanto, ocupe la montaña vagando por las riveras bañándome en el pequeño y turbio río que fluye a través del valle de Colotlán, y que ofrece con sus huertos y árboles frutales que lo acompañan una escena deliciosa. El maíz se cultiva en abundancia, y el maguey crece de modo considerable. Habiéndome hospedado en la habitación del Ayuntamiento, anexo a la cárcel común, mis ventanas estaban constantemente llenas de mirones de la multitud, que en los pueblos mexicanos se ven siempre reunidas alrededor de las barras de la prisión, donde se concentran todos los chismes y se discuten todos los problemas importantes del pueblo. Por la noche recibí la visita de un hombre muy importante, el jefe político, cuyas labores nunca pude entender con claridad pero trajo consigo un licenciado un secretario y un inmenso séquito de hombres bárbaros, con los cuales tuve una larga conversación acerca del código penal de Jalisco, el cual, así como el juicio por medio de un jurado, me informaron mis visitantes que había sido copiado del código de Inglaterra. Del código criminal de Zacatecas se hablo con gran desden, toda vez que no tenia una pena definida para el asesinato, mientras que se jactaron de que el de Jalisco era el modelo para la republica; la verdad es que ninguna ley se hace cumplir y que la impunidad del crimen en un lugar, iguala totalmente a la del otro. Mientras discutíamos estos importantes asuntos, la sensibilidad de las autoridades principales respecto a los asuntos criminales se puso aprueba por agudo grito de mis vecinos en “durance vile” que peleaban con cuchillos, y habían herido a uno de su grupo. Este fue un admirable fundamento para una muestra de justicia; pero ¡ay! La incisión y la mutilación no se hallan mencionadas en el código penal; y el carcelero muy jocosamente rindió su parte de la “cuchillada” del cual todas las autoridades se rieron, y continuaron luego su conversación. El mas inteligente de mis visitantes era un indio puro, propietario de un rancho, del grupo tlaxcalteco, el que vino con que algunos chichimecos de Soyatitlan y Tochopa del grupo de los tepehuanes que se han establecido en la vecindad de la población. El español es ahora la única lengua hablada generalmente por esas gentes, aunque muchos aun conservan en su circulo domestico el dialecto de sus antecesores. Hay en Colotlán y su vecindad (todos los cuales vienen a la misa del domingo) 7000 almas, gobernadas por un jefe político, un alcalde (Que es indio), un mediador y dos alcaldes de la prisión; de cuyo monopolio fui acosado repetidas veces por un sujeto ruidoso con I say, John English,¡ha ha! ¡my boy!, lo cual, desafortunadamente para continuar una conversación, era todo el repertorio de ingles de mi amigo.

Don Rigoberto Valdez

Tanto se ha hablado de don Rigoberto Valdez, pero nunca se habla del mismo de su familia, etc.Hijo de Felipe Valdez y la señora Herlinda Valdez; quedo huérfano de joven, su mama se vuelve a casar con don Pedro Valdez, de esta unión nace Nicolasa Valdez.Según recuerdos de Don Manuel Gurrola, era de color trigueño, pelo negro, bigote bien recortado; vestía de color negro, con una gorrita de igual color; su porte era muy varonil. Su mirada era enigmática , cautivaba a primera vista.Su trato era amable, bondadoso, nunca se le vio alterado.
En el año de 1911, le fue saqueada y quemada su tienda, un día lo cintareo el General Santos Bañuelos por el solo hecho de decirle don Rigoberto; que no solo con andar robando y matando gente se iba a resolver la revolución. Para ese tiempo don Rigoberto sacaba un periódico en Colotlan de nombre “El Obrero Mundial”don Rigoberto era una persona con una capacidad enorme para conocer los problemas de la población de Valparaíso, siempre atento a su clientela, a sus trabajadores, etc.Vivió siempre con su madre, su hermana y una sirvienta; su casa fue en la calle Hidalgo, casi al topar con la bocacalle de la cinco de mayo.
En un día de octubre de 1918, se conocieron el y don Manuel Gurrola a instancias de don José Elías Ramírez.Ese día llego don Rigoberto con treinta burros cargados con mercancía, el objeto de este cargamento, era abrir una tienda muy completa en Valparaíso, en el viaje fue auxiliado por soldados federales, para evitar el pillaje en el camino.Don Rigoberto llego a Valparaíso como administrador de la hacienda de San José del Vergel, El Tejujan y El astillero. En la hacienda vio el trato despótico que se le daba al peón acasillado y ahí decidió defender y luchar por los campesinos de Valparaíso.Participo activamente en la defensa del pueblo el 20 de mayo de 1918, luego lanzo una campaña para la presidencia municipal, siendo derrotado por varios fraudes.
En el año de 1925, se le acepto el triunfo, pero fue desconocido por politiquerías que le armaron los hacendados, curas y gente de Valparaíso como: don Jesús, Aurelio flores, Cruz Figueroa; que contaron con la complicidad de personajes de derecha: Manuel Luna, Miguel Trujillo, Joaquín Carranzaen esta ultima elección participa en su desconocimiento el Diputado FederalLauro G. Caloca, el tunco Robles y el General Matías Ramos Santos.Su vida corre peligro y se va a vivir a la Ciudad de México, así también don Manuel Gurrola, este ultimo después de vivir en México, consigue una plaza de maestro por el rumbo de Gómez Palacio, Dgo y luego se va a radicar a los Estados Unidos de América. En la ciudad de Mexico se le muere la esposa a don Rigoberto , se llamaba Pachita Robles.Para el 1925, don Rigoberto es nombrado diputado por el distrito de Zacatecas, pero no acepta. Sabe que su vida corre peligro.
Terminado el movimiento cristero regresan estos dos personajes de nueva cuenta a Valparaíso, se teje una amplia red para acabar con la vida de don Rigoberto Valdez. Manuel Felguerez es el centro de esta conjura, contratan los servicios de un policía, quien fue un antiguo cristero y el día 5 de octubre de 1932, cae asesinado don Rigoberto de tres balazos. Se dice que aquí hubo complicidad entre el clero, hacendados y el Gobernador en turno: El Gral. Matías Ramos Santos.
En su regreso a Valparaíso, consigue prestado un cuartito en la casa de Don Remigio Ávila, ahí vende productos naturistas y de botica.Sus enemigos no están conformes con su regreso , diario lo vigilan , por las noches rondan mas de ocho personas en la parte alta de su casa; no entran porque las bardas están altas ; además que don Rigo siempre cargaba pistola y era muy bueno para disparar, tenia muy buena puntería.Don Remigio le aconseja, que se valla a vivir a la sierra, que allá se esconda mientras pasa el peligro; así llega el famoso 5 de octubre: Don Manuel Gurrola se encuentra elaborando un oficio de los campesinos del agua fría, cuando escucha tres balazos.Se asoma por la puerta y en eso ve venir un hombre envuelto en una cobija, le dice que por que corre; el fulano le apunta con el rifle, pero ve que don Manuel no esta solo; además que los campesinos se encuentran armados.
En ese momento llega Don Remigio Ávila y le dice: Acaban de balacear a don Rigoberto, vengase haber si todavía lo encuentra vivo.Don Rigoberto en ese momento ya esta muerto. Se arriman muchos curiosos y entre ellos los de la Defensa de Valparaíso; Don Cruz Figueroa, Aurelio y Clemente Flores.Don Rigoberto tenía en su tienda un supuesto ayudante, que más bien le estaba espiando los pasos, un tal Aniceto González. Ese Aniceto propone que en ese momento vallan a San Agustín y acaben con Manuel Felguerez; pero como don Manuel Gurrola ya sospechaba de el, lo acuso de provocador.Cuando estaba don Rigoberto tirado en el suelo, llego Salvador Argomaniz y Manuel Castro “El Cacarizo”, dijeron que ellos andaban por el rumbo del arroyo del gachupín y que escucharon los balazos y por eso se arrimaron a ver.Don Manuel Gurrola no dijo nada, por no hacerse culpable de una nueva matanza.El Juez Municipal no levanto el acta de defunción por andar en esos momentos bien borracho, fue don Manuel Gurrola quien tuvo que hacerla. Ahí se comisiono a Don Cruz Figueroa, para que fuera a la iglesia para arreglar las cuestiones religiosas. El padre Manuel Barrios se negó; diciendo que don Rigoberto no merecía entrar al templo: Por ser Agrarista, Comunista y Bolchevique. En el entierro de Don Rigoberto participo mucha gente del valle: La defensa armada, los charros, etc. Los niños de la escuela oficial “González Ortega, acudieron con un ramo de flores.
El pueblo de Valparaíso tiene una gran deuda con don Rigoberto y se la paga con su recuerdo. Hoy día se le recuerda con cariño y respeto, por parte de la población urbana y rural de nuestro municipio.Una calle de nuestro pueblo lleva su nombre, se encuentra en el barrio de el Ranchito de la Cruz.

Para los dias de abril de 1937, valparaiso se encontraba en la puerta de una nueva revolucion cristerael dia cinco de abril asesinan en Santa Monica de Viudas al profesor Vicente Escudero. todo mundo sabe en el valle la fecha , dia y hora del levantamiento armado. Se conoce de antemano cuales son las personas que hay que matar. En casas particulares se hacen reuniones de preparacion del levantamiento, se invitan personas, etc.Los cabecillas visibles de este nuevo enfrentamiento armado, se dice que fueron Antonio Barrios y Miguel Trujillo, quienes tienen muy buena amistad con el militar de apellido Aguilar; se la pasan jugando baraja, tomando . todas las noches.El dia esperado ; estaba Rufino Bañuelos arando por el rumbo del Coyote, dos personas se acercan al lugar donde dejo los ajuares. ensillan el caballo y en ese momento se acerca Rufino y logra detenerlos , los lleva en calidad de presos al rancho de el Astillero.se les encuentra una carta, donde trae las instrucciones de matar a cosa de cien personas en el valle. Asi de esta manera los militares apresan a Antonio Barrios, Miguel Trujillo, Manuel Castro y al guayabero.Al siguiente dia se los llevan presos a Fresnillo, en el camino logran desamarrarse e intentan arrebatarle las armas a los soldados; por lo que deciden aplicarles la ley fuga en el mismo sitio.tomado de los apuntes de Don Manuel Gurrola.
INGMATEO. Portal de Valparaiso, Zacatecas.

Monday, October 26, 2009

COMENTARIOS


UNIVERSITARIOS
Un fantasma recorre Colotlán, el fantasma de la mediocridad y el conformismo, no me gustaría decir que nosotros como universitarios, estamos inmersos en esa misma apatía. Es el momento de despertar, de construir, de permitir que nuestra fuerza y pasión nos ayude a construir un mejor mundo, sin mezquindades, sin miserias, sin dolor y sin hambre.Nuestro Campus Universitario es nuevo, apenas comienza una historia que deseamos larga y fructífera, pero las raíces de nuestra comunidad son añejas, bien plantadas en medio de esta geografía áspera; nuestra historia y hazañas son antiguas, y por todo ello nuestros ímpetus como universitarios deben de ser jóvenes, valientes y osados. La Universidad y nosotros debemos constituirnos en la unidad capaz de atravesar océanos, de derribar barreras y ponerse palmo a palmo y frente a frente con el mundo. Debemos entender el mundo en el cual estamos inmersos y dejar a un lado las falsas poses de intelectual, de seriedad. La falsa modestia y el aire de quien le hace el favor a nuestra comunidad. Debemos medir con honestidad los logros del sistema, aceptar sus desventajas, y reconocer que no estamos siendo educados con le máximo nivel de calidad posible.Hoy los universitarios se ven asediados por diferentes agrupaciones y actores políticos con el animo de utilizarlos para engrosar sus filas en las campañas políticas. Se disputan sus favores, endulzando zalameros los oídos de los supuestos lideres estudiantiles. Todo mundo confía en sacar ventaja de la inexperiencia de los estudiantes en lides políticas.Debemos dejar de ser las presas de los políticos sonrientes e inútiles, de los candidatos de todo tipo, universitarios, municipales, diputados locales que quieren ser federales, y de los federales que buscan convertirse en locales, después de exitosas gestiones que no han dejado la menor mella en nuestras comunidades. Yo reto a quienquiera a que venga a demostrarme, que nuestros flamantes diputados, fueron capaces, no de la tarea imposible de lograr que se apruebe una ley de beneficio social para nuestras comunidades, pero si por lo menos de quitarse la camisa por un desarrapado, o de compartir un mendrugo de sus crecidos salarios, dietas y emolumentos en favor de una persona, familia o comunidad . Juventud, divino tesoro de los hombres verdaderamente libres, libertad para tener creencias, para luchar por sus convicciones, de ser capaces, sin atadura alguna de mejorar sus vidas, sus comunidades y ver realizarse sus sueños. Aprovechemos este precioso momento, para poder dar lo mejor de nosotros y dejar un precedente de un esfuerzo puro y desinteresado. El extraño, el ajeno, jamas se preocupara como el propio de su tierra, de su cultura, de sus gentes, de sus intereses. De allí que debamos, nosotros universitarios de interesarnos en lo nuestro, de pelear y defender lo que somos, lo que tenemos y aquello que queremos ser. El proyecto universitario, no puede estar absolutamente en las manos, de los que se van, de los que viven tres días aquí y suspiran toda la semana con el estrés, el smog y el bullicio de la ciudad. Sin ideas y sin la pasión para convertirlas en hechos, no fructificara ninguna transformación real, la buena voluntad no es suficiente para subsanar la falta de inventiva, es por ello estudiantes que debemos comenzar fundamentar nuestro pensamiento, a tener sueños, pero sobre todo a tener la voluntad ciega de sacarlos adelante, de no temer el fracaso o el ridículo. Tomemos posesión de lo nuestro, no solo en lo físico, sino en lo mental, seamos agresivos con lo que queremos para nuestro futuro y las generaciones que vendrán después de nosotros, creemos realidades sólidas, y no nos conformemos con los falsos brillos del status universitario. Aprendamos a crear, a construir a transformar, a ser mejores, y no nos conformemos con la mediocridad de lo cómodo, de lo fácil, de la mentira.Piensa y Trabaja
October 22, 2009 4:41 PM

Anonymous said...
Muy buen comentario, ojala que todos los estudiantes del cunorte tuvieran la idea de pensar y trabajar como lo dice el escudo de nuestra alma mater, y se me hace muy buena reflexion, es una lástima que habiendo tanta gente joven que quiere mejorar, le toquen por maestros gente sin sensibilidad, que solo vaya por obtener un buen sueldo, pero sin mucho que aprenderle, porque en ningun momento vi que en el comentario anterior se hiciera alusion a algun buen maestro del cunorte, es mas ni siquiera los mencionan, y creo que debe haber alguno bueno, pero desgraciadamente no son la generalidad,lo que va en detrimento de la educacion en la zona, obligando con ello que los alumnos sean autodidactas, simplemente por que los catedraticos no tienen nada que aprenderles.Enhorabuena por este comentario, ojala y que esta sea la forma de pensar de la mayoria de los estudiantes del cunorte, quienes merecen lo mejor de parte de sus maestros,porque no son los hombres del mañana, son los hombres del hoy, y son los que tienen ya la responsabilidad de dirigir el destino del pueblo y probablemente mas delante de la nación.Quisiera saber la opinion de la persona del texto "UNIVERSITARIOS", respecto de si el dinero que se invierte en el cunorte en su totaldiad realmente ha logrado una mejoría en cuanto a educacion en esta zona.Esto es con el animo de tener ideas, no me interesan enfrentamientos inutiles.
October 25, 2009 8:54 PM

Anonymous said...
Estoy seguro de que el CUNORTE le ha traido muchos beneficios a la gente de esa region. No solo a los muy jovenes, porque a muchos otros que hemos reanudado nuestros estudios despues de una larga ausencia, nos ha caido de perlas. La prepa abierta o semiescolarizada, ha sido el escalon que nos ha ayudado a realizar este brinco y bueno hay que hacer notar, que en la universidad hay gente muy preparada, profesores muy estudiados, pero quizas por el sistema o la falta de interes, no se comprometen con los estudiantes, con la region, con la gente, como debieran. El sistema no es con mucho el mejor,pero si quizas el mejor posible en nuestras circunstancias. Simplemente que hace falta mas entrega, mas compromiso, mas interes y sobre todo honestidad. La inversion millonaria que han hecho es magnifica, falta que la entrega de los involucrados este al nivel de nuestro campus universitario. Y aqui hablo de administrativos, profesores, estudiantes, padres de familia, y todas las otras intituciones educativas de nuestra comunidad. Si el kinder, la primaria, la secundaria y la prepa, no hacen su trabajo bien, los alumnos que lleguen hasta la universidad no tendran el nivel educativo necesario para hacer la diferencia que hace falta hoy, en nuestros dias. Los retos que tenemos encima son enormes y no basta con estudiantes mediocremente preparados. De esa urgencia nace mi manifiesto: universitarios. seguimos en contacto.

Colotlan: La Ciudad del Dios Viejo











Cuando nació en 1591 como villa española “La Nueva Tlaxcala de Quiahuistlan” hacía ya más de una década que los españoles habían sentado sus reales en este lugar. Don Lucas Téllez le había dado forma a la hacienda de Tochopa y los franciscanos habían comenzado la construcción del monasterio más importante de nuestra región, desde donde se evangelizarían a todos los indios levantiscos de la zona. Al norte la minera y prospera ciudad de Zacatecas, había forzado a la corona española a formar un espectacular escudo humano de protección, que garantizase la continuidad en la explotación de las ricas vetas argentíferas, sin el incomodo sobresalto de los indígenas chichimecas, entre ellos: guachichiles, caxcanes y nayaritas. La belicosidad de estas tribus había puesto en vilo el naciente imperio español, durante la famosa guerra del Mixton. Cuando el virrey don Antonio de Mendoza debió atender en persona el levantamiento indígena más importante de toda su gestión.

Para formar esta frontera defensiva, debieron venir los fieles aliados españoles de la conquista, los tlaxcaltecas, cuya misión sería defender la ruta de la plata, al mismo tiempo que inducir a los indígenas chichimecos a una vida sedentaria y pacifica. Para ello contaron con la ayuda de la corona y con una serie de privilegios que durarían hasta el final del virreinato. Los grandes artífices de esta política llamada la paz por adquisición fueron los religiosos; los virreyes: Manríquez, y don Luis de Velasco hijo. Sin embargo el gran operador y consolidador de esta campaña fue sin duda el noble hidalgo don Miguel Caldera. Nacido en la ciudad de Zacatecas de padre español y madre indígena. Don Miguel Caldera deposito sus grandes afectos en la villa de Colotlán, su mujer, su hija, su hermana y cuñado con toda seguridad vivieron aquí.

Apenas habían transcurrido veinte años de ser fundada la villa, cuando comenzaron los problemas y los abusos de los jefes políticos, tal como lo hicieron constar en una visita que una autoridad real realizara en aquellas lejanas épocas. Sin embargo los colotlecos se mantuvieron como un firme bastión del sistema de defensa español, bajo un sistema de excepción único en todo el virreinato. Los colotlecos no dependían de la audiencia de la Nueva Galicia sino directamente del propio virrey. Sus privilegios de hidalgos, de vestir como tales y montar a caballo; estar exentos del pago de impuestos y poder producir su propio licor, dieron como resultado una especie de aristocracia indígena, en un mundo en el que la mayoría de sus iguales eran cruelmente sometidos al vasallaje español. Los pocos españoles que se aventuraron a vivir cerca de ellos, se quejaban constantemente de su altanería, y con todo y las reiterada quejas de la población blanca, los diferentes virreyes que se sucedieron a través del tiempo ratificaron una y otra vez sus privilegios. Los colotlenses estaban tan ensoberbecidos de su poder, que sin ningún temor o remordimiento le dieron palo, al Capitán Silva y dejaron muy en claro que los capitanes protectores designados para dirigirlos deberían de andarse muy derechitos. Año con año organizaban un festejo con danzas y licor, en el paraje que le habían dado muerte al citado capitán y quizás de allí le quedo el nombre de “Mesa de Silva” al dicho predio. El Márques de Vivanco, batalló también mucho con los indios colotlecos, cuando quiso ponerlos a trabajar en sus minas y se le insubordinaron llevándolo a juicio ante el mismo virrey. La llegada de los Borbones al trono español y sus transformaciones en el gobierno y la administración de las ahora intendencias, les dejaron un sabor poco grato a los colotlecos, pues supieron que el final de sus privilegios estaba a la vuelta de la esquina. Desde entonces comenzaron a rumiar una mejor forma de perpetuar su diferencia. A finales del siglo XVIII, cuando el ilustre obispo Cabañas visitó nuestro poblado se encontró con un nutrido grupo de capitalistas locales, que habían medrado gracias al dinero de las cofradías de la comunidad. Ganaderos, agricultores y comerciantes utilizaban en su provecho el dinero principalmente de la cofradía de Nuestra señora de los Dolores, que dicho sea de paso era la cofradía de los ricos y la más cuantiosa, en capital y semovientes.

El inicio del siglo XIX, trajo también la noticia de un nuevo levantamiento indígena en la temida región de los chichimecas. El imperio español dio grandes voces de alarma y puso en movimiento sus poderosos ejércitos, para encontrar solo pequeños grupos de indígenas en franca huida, en tanto que del cabecilla, el indio Mariano, aquel que se decía heredero de los tlaxcaltecas colotlecos, no encontraron ni el polvo. Se desvaneció sin dejar huella y en su lugar debieron conformarse con Hilario Rubio, el aparente orquestador de la sublevación. A pesar que los colotlecos negaron todo, nadie puede desmentirnos que detrás de todo ello estaba ya el incipiente descontento con las medidas implementadas por la corona española. Los fieles aliados de los españoles habían dejado de serlo y con gran ímpetu abrazaron las armas al lado de Hidalgo, insuflados por las palabras del Cura Calvillo y el valor sereno de don Marcos Escobedo, el gran colotlense del periodo insurgente. Durante años ambos jefes de la independencia debieron de andar a salto de mata, y ocultándose en los pozos y en el monte, hasta que la reacción mexicana consumo la independencia, ante la inminencia de la puesta en vigor de la constitución liberal impuesta a Fernando VII, por los celosos españoles defensores de su libertad.

Para los colotlecos, la tan buscada independencia de México, no trajo consigo la permanencia de su hidalguía, sino que por el contrario se enterró con ella todos sus privilegios de indios fronterizos. No se llegó al extremo de pagar impuestos, porque la región nunca dio para tanto, pero se vieron medidos con la misma vara que todos los demás indígenas de la nación. Las primeras medidas de reparto de las comunidades agrarias, les otorgaron el pleno derecho de enajenarlas a su completo gusto, afortunadamente sin grandes pleitos y desavenencias, y como buenos mexicanos, muchos de ellos las cambiaron por botellas de bingarrote, entre los aún escasos pobladores blancos. Cuando en 1833, el gobierno liberal de Gómez Farias intento poner en circulación las grandes propiedades amortizadas de la iglesia, no falto quien le pusiera los ojos encima a las propiedades del antiguo monasterio franciscano y entablara una querella judicial en la capital de la Nueva Galicia. Sin embargo el regreso intempestivo de Santa Anna y su cambio de partido, acabó con este proceso y no sería sino hasta el periodo jacobino de Juárez, que la misma iglesia pondría en venta dichas propiedades y otras más. Un señor Felguerez procedente de la Fresnillo o Valparaíso, quien había muy probablemente finiquitado su participación en alguna de las ricas minas de aquellas región, sentó sus reales en Colotlán y de paso se hizo de algunas de esas importantes propiedades. El dinero obtenido por la venta de dichas posesiones paso directamente a la construcción de la Iglesia de San Luis Obispo y aceleró su terminación.

Los cambios políticos y económicos resultado de las reformas Juaristas abrieron un panorama inmejorable para la pequeña burguesía local, que había consolidado su riqueza con el comercio, la ganadería, el comercio de los minerales de Bolaños, la compra de los bienes de la iglesia, y las tierras malbaratadas de las comunidades indígenas. Este pequeño y selecto grupo gozo de las mieles de la época de oro del porfirismo y se dio el lujo de codearse con lo mejor de lo mejor de la región, e incluso de las ciudades cercanas de Zacatecas y Guadalajara. Entre ellos se desarrollo el arte y el buen gusto por la comida, la ropa y la lectura. La revolución maderista tomó de sorpresa a este privilegiado grupo, que había votado unánimemente por la reelección de don Porfirio. El sueño de integrar la región con el resto del país a través de las vías férreas, se acabo para siempre y probablemente también con la prosperidad de Colotlán, que rivalizaba con muchas ciudades pequeñas del país, y sin lugar a dudas era la perla más reluciente en esta apartada región del país.

Para la elite privilegiada fue un gusto la caída de Madero y sobre todo la ascensión de Victoriano Huerta, coterráneo nuestro que se vistió de ignominia con el asesinato de Madero y que de pasada echo al traste con nuestro glorioso futuro. La hermana de don Victoriano una humilde y sencilla maestra de escuela primaria, al triunfo de éste salió a unírsele en su momento de gloria, una carroza tirada por briosos caballos y custodiada por piquete militar la llevo a Zacatecas, de donde fue despedida con salvas de cañón, al salir el tren hacia México. Un nutrido grupo de los colotlenses más selectos se dio prisa para ir a felicitar al tirano, quien les recibió obsequiosamente, acepto sus parabienes y les pregunto que novedades había en su terruño. Durante su gestión como presidente, Colotlán se beneficio con un cargamento de rifles, que sirvieron para mantener al pueblo en constante insurrección durante los siguientes veinticinco años.

A Villa y su lugarteniente Natera, se les metió entre ceja y ceja que los colotlenses deberíamos de pagar los platos rotos de don Victoriano y le metieron fuego al pueblo un par de veces, amén de centenares de otras, en que asaltaron, vejaron y mataron a nuestros pobres conciudadanos. Debemos aceptar que los carrancistas, obregonistas y orozquistas también hicieron de las suyas, en compañía de muchos malos hijos que se unieron a los extraños para atosigar con mayor fuerza a sus hermanos. Atendiendo a aquel dicho de “Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo” La verdad es que los colotlenses ya no hallaban ni pa donde hacerse y como buenos cristianos ya no encontraban ni cual mejilla poner.

Entre los que vinieron a poner en paz a los villistas estaba un general de nombre Justo Lacarra Rico, quien en la bola se llevó a una de las muchachas de este pueblo y quien más tarde a instancias de la gente decente del poblado formalizó relaciones con ella. Este general andando el tiempo se convertiría en uno de los hombres cercanos al presidente Ávila Camacho, y su hermosa hija la nena Lacarra de casaría con el hijo político del general.

La revolución villista prendió duro sobre todo entre los descamisados de las haciendas de la Encarnación y se propago rápidamente entre sus vecinos. De los ranchos del Carrizal, el Sauz de los Márquez y poblaciones vecinas surgieron los primeros reivindicadores del reparto agrario y con ellos se levanto una lucha que dividiría a los pobladores de esta región. Fueron principalmente los campesinos sometidos al injusto trato de los patrones en los ranchos y haciendas aledañas a Colotlán, los que integraron el movimiento agrarista en este municipio aliados con los de otros municipios cercanos, en tanto que aquellas gentes que vivían directamente en la comunidad, se abstuvieron mayormente de buscar un pedazo de tierra, al considerar dicha actitud inmoral o inadecuada.

La necedad callista puso en movimiento a los contingentes religiosos de nuestra región, ni tardo ni perezoso, el preclaro cristero colotlense, don Herminio Sánchez organizó las fuerzas de defensa de la fe y como buen líder cayó en la lucha. El gobierno mexicano inteligentemente aceleró el reparto de tierra en nuestra región y se aseguro de un importante contingente de agraristas para meter en orden a los insurrectos. Los pertrecho convenientemente, en tanto que desarmaba a los agraristas vecinos de Zacatecas y Aguascalientes. La lucha se dio sin dar, ni pedir cuartel y como siempre los que quedaron en medio fueron los que sufrieron más. Entre los agraristas destacaron hombres como Agustín Rivera y Primitivo Huízar, a quien se acusó de ser el que les dio el tiro de gracia a los mártires Caloca y Magallanes. La lucha política en el municipio de Colotlán se dio entre los grupos agraristas y los progresistas o del capital de Colotlán, es decir los ricos quienes habían detentado el poder en épocas pasadas. La lucha entre estas dos facciones subió de tono hasta el punto de terminar en enfrentamientos directos y muertes. Agustín Rivera, el gran líder agrario y político propulsor del PNR en la región perdió la vida en manos de uno de sus custodios, después de haber sido encarcelado, acusado de robo de ganado. El partido agrarista se vengo de dicho agravio con la vida del supuesto líder de la reacción: Paco Huízar y de don Segundo Ortega, el presidente municipal en esos días. Curiosamente Paco Huízar, hermano de otro gran colotlense: Diego Huízar, había sido uno de los grandes apoyos intelectuales durante la gestión como presidente municipal de Agustín Rivera, al igual que Primitivo Huízar, que murió misteriosamente confundido por sus compañeros durante un enfrentamiento con los cristeros en el mismo Colotlán. Se sospecho que en este hecho había metido su mano Agustín Rivera, con quien se habían malquistado desde tiempo atrás.

Colotlan: La Ciudad del Dios Viejo







Estas muertes trajeron un poco de reflexión y prudencia entre estos dos grupos, quienes se disputaron el poder de forma pacifica en los años subsecuentes, encontrándose la benéfica alternancia en el poder. El grupo del Carrizal a la muerte de Agustín Rivera se vio fortalecido con figuras tales como: Don Guadalupe Rivera, hermano de Agustín, Secundino Márquez, David Leaños, Rafael Raygoza, y Faustino Hernández, quien gracias a los vínculos que creo con el diputado y después gobernador del estado Juan Gil Preciado, logró la permanencia de su grupo en la disputa por el poder. Por el otro lado, se distinguían las figuras de los hermanos Moreno Ávila, progresistas, inteligentes y muy preparados políticos colotlenses; José Ortega, Carlos de León, Felipe Macías, quienes tenían su principal soporte en el Cap. Adalberto Ortega Huízar, que tenía importantes vínculos con la presidencia de la republica, a través de su cuñado el general Justo Lacarra Rico. Estos pleitos se dirimían al interior del mismo partido revolucionario, mientras que los ricos abanderaban el sector popular, los agraristas se refugiaban en el comité campesino regional.

La llagada del señor Refugio Raygoza Pacheco a la presidencia municipal , atenuó aún más los conflictos políticos entre estos dos grupos, sin embargo la lucha por los repartos agrarios continuaron arrancando pedazo a pedazo a los propietarios colotlenses. En los años cincuenta y sesenta se formaron la mayor parte de los ejidos en el municipio de Colotlán, y en esta lucha destacó como líder el Sr. Avelino Navarro Alejo, quien muriera como consecuencia de los balazos que le dieron asesinos a sueldo de los del partido del capital. Sin embargo esto no impidió la repartición de las propiedades entre los ejidatarios colotlenses. Casi un quinto de la propiedad rural en el municipio pasó a manos de los ejidatarios colotlenses.

Es durante esta época que comienzan los grandes éxodos de las familias acomodadas colotlenses hacia las urbes más importantes del país. En los años veinte y treinta se habían marchado los de los grandes capitales. Quedando solo algunos importantes como los de don Agustín de Ávila, rico de abolengo; y don Santiago Alejo, dueño de una importante porción de las productivas huertas del municipio. Son también los años de las grandes transformaciones urbanas, con la introducción de los servicios, gracias al trabajo consensuado y coordinado del partido, cuya cabeza visible y líder moral del poblado se encuentra en el señor Refugio Raygoza, que fungirá por tres ocasiones como presidente, acercando las grandes mejoras a la parte céntrica del poblado.

El grupo caciquil hará sentir su fuerza política y su unión en los siguientes periodos, con elementos netamente de su grupo, en tanto que los diferentes sectores del partido se encargaran de mantener cohesionados a los diferentes segmentos de las población. Todavía algunos repartos agrarios tardíos mantendrán viva la esperanza y su devoción por el sistema de los campesinos colotlenses. El final del reparto agrario en los ochenta, terminara con este idilio entre el grupo político y su base popular campesina, y recrudecerá las pugnas internas en el partido. Estos años se verán marcados con un continuo e interminable desfile de los campesinos colotlenses para los estados unidos. Los ranchos se vaciaran de gente, las mujeres y los niños vendrán a vivir a Colotlán, en tanto que los varones jóvenes y adultos engrosaran las filas de los trabajadores agrícolas en los campos norteamericanos.

Las pugnas políticas al interior del PRI, favorecerán la llegada de la alternancia al poder en el municipio de Colotlán, y las reformas constitucionales de 1985, que aumentan la autonomía y los recursos de los municipios, le dará la posibilidad al nuevo gobierno de emprender grandes mejoras en la vida de los colotlenses, principalmente aquellos que viven en las zonas rurales. Este cambio de política publica, junto con las desavenencias al interior del tricolor, permitirán su permanencia por tres periodos en el gobierno. Hasta que finalmente el abuso y la prepotencia del grupo en el poder dará al traste con su proyecto y el PRI a través de un candidato de origen popular reconquistará el gobierno, para volver a perderlo en las elecciones siguientes.

En la actualidad, nuestro Colotlán, es un Colotlán, sin raíces, sin banderas, sin identidad y sin un lugar al cual dirigir nuestros esfuerzos. No existe proyecto de comunidad, y no sabemos quienes somos, ni tampoco sabemos si queremos lograr algo. La toma de conciencia de un pueblo es la única posibilidad de allegarse un destino, quizás sino brillante, por lo menos no mediocre como el que vivimos actualmente. Colotlán que fue grande entre sus vecinos, hoy se ve apocado y sumiso ante la avasalladora competencia comercial de Tlaltenango y Jerez. Culturalmente estamos igual de sumidos en el pozo.

Don Simón Navarro

Don Simón Navarro es una de las grandes personalidades del municipio de Colotlán, no solo por la enorme trayectoria que como comerciante ha tenido en nuestra comunidad, sino por la destacada actividad realizada a favor de la comunidad en múltiples ámbitos de su vida social y cívica. Don Simón Navarro fue presidente del Partido Revolucionario Institucional durante un periodo de 25 años, abarcando el gobierno de seis importantes gobernadores del estado de Jalisco. Fue miembro fundador de la Asociación de Charros de Colotlán, miembro de la Asociación Ganadera y destacado miembro de la comunidad agraria de este lugar. Nacido en el año de 1916, le toco vivir y participar en importantes momentos históricos de nuestro pueblo, así como conocer e incluso convivir de cerca con los actores principales de dichos eventos. Don Simón Navarro reconoce como un valor único e inestimable: La palabra de hombre cabal, virtud por la cual fue conocido y que le abrió muchas puertas, en el curso de su vida.

Don Simon Navarro: recuerdos


Yo nací el 28 de octubre del año 1916, mis padres fueron Encarnación Navarro y Petra Alejo. Mi padre trabajaba de vaquero con don Ángel Campos, un señor soltero, que era tío de los Ruizes: de don Ramón y don Rafael, que era el mayor. La mamá de ellos se llamaba Catalina y era hermana de don Ángel. Ellos eran los dueños de San Pedro, la Aguazarca, la Purísima, el Romerillo y también tenían un potrero en Tortugas. Mi papá trabajó con ese señor veinte años, y a la muerte de don Ángel, que fue a la edad de 80 años, les heredó un potrero a mi papa y otro a mi hermano Avelino. Mi papa murió muy joven, a resultas de una ulcera mal cuidada. Nosotros fuimos siete de familia, cuatro hombres y tres mujeres. Ya no quedamos más que Carmen, que vive en los Ángeles y un servidor. Mis otros hermanos: Avelino, Benjamín, José de Jesús, Aurelia y Herminia, la mamá de los Pinedo, son todos finados.

Yo estudie en Colotlán, pero me toco mala época, fue cuando la guerra de los cristeros. Lo que peleaba los de ese partido era que no hubiera escuelas y que no repartieran tierras. Era el partido del capital y el clero. Peleaban que no se repartieran tierras y que no hubiera educación. Muy poca escuela tuvimos nosotros. Mi papá pagaba una señorita que nos daba clases en una escuela privada, las maestras eran Lala de la Isla, Cuca Cortés y había otra Cuca del Real. Ellas formaron su escuela en donde hoy es la casa de don Salvador Mayorga. A esa escuela asistíamos mi hermano el güero y yo, además los Huerta; Luis Humberto, Isauro y Miguel. En esa escuela nos enseñaron las primeras letras, y a escondidas porque perseguían a los maestros. Allí se estudiaba primero, segundo y tercero de primaria, pero luego que se anivelaron las cosas y ya hubo escuela de gobierno, pos nos fuimos para allá. Las maestras se cambiaron también ellas. La primera escuela en la que estuvimos, fue en las tapias de Barragán, en donde es ahorita la terminal. Era una casona grande, vieja, allí las piezas que había buenas, la tomaron como salones y allí nos daban clases. Allí era de gobierno. De ahí nos cambiamos a donde es ahora el mercado, que era en ese entonces el curato. Vinieron de Guadalajara unos maestros y con las de aquí se formo la escuela. Las maestras de aquí, no estaban muy preparadas, pero si servían para los primeros grados. Ellas habían salido su primaria y eran muy listas. Yo no estudie sino hasta el segundo año de primaria, ya estaba yo grande y me dio vergüenza seguir en la escuela, así que mejor me puse a trabajar.

En esa época pasábamos una temporada en el rancho y otra en el pueblo, Sembrábamos, levantábamos la cosecha y nos veníamos al pueblo.

Y una vez me dijo don Mauro Huerta:-¿Qué vas a entrar a la escuela?

Ya le dije yo: -No, ya estoy grande, y no me gusta estar entre los que están ahorita en la escuela, en segundo, pues, están muy chiquillos todavía. Yo entrar a segundo, no ya no.

Me dice-¿Oye porque no me ayudas? -Yo tengo mucho trabajo: traer vacas, asistir los caballos, salir conmigo cuando salga yo a los ranchos.

Ya le dije yo que si -Si, si le ayudo, le dije.

¡Y oye¡, me dedique a eso y aprendí. Así comencé a trabajar con don Mauro Huerta, comprando ganado por los ranchos, era un señor muy listo, le faltaba una mano. El me contaba que el había perdido el brazo derecho de muy chico, en un ingenio de caña. Pero eso no le limitaba para nada. Yo le ensillaba el caballo y le ayudaba a subirse, el con todo y todo lazaba, Para tumbar un animal, ya agarrándolo de la cabeza otro, el lo tumbaba. La rienda la agarraba con la boca y sentaba en los dobleces de la soga y dejaba solo su lazada. El manejaba, en ese tiempo no había automáticos, así que metía la mano a las velocidades y con el antebrazo controlaba el volante. Tenía mucha fuerza en la mano, sacaba agua de los pozos, un bote de cuatro hojas. Le daba el tirón y con el pie agarraba la soga, hasta que sacaba el bote y lo vaciaba en la tina. Platicaba don Isauro Huerta que eran de la misma rama de don Victoriano Huerta.

Yo había tenido toda mi práctica en el rancho trabajando con animales. Cuando no salía al rancho, me decía vete allí al despacho con los muchachos a ayudarles, allí aprendí a despachar, cortar la carne. La venta de carne en aquel entonces no era mucha, Colotlán era un pueblo pequeño, el Centro, Acaponeta y las Canoas. En aquel entonces había tres o cuatro carnicerías: la de don Mauro Huerta, Auxilio Pérez, Antonio Flores y Tomás Veliz. Venía la gente de los ranchos a comprar carne. Dure dos años con el trabajando y ya decidí independizarme, ya conocía todo el negocio.

Ese año tiraron el mercado en la Plaza Corona, allí donde están los arcos, cerca de la Iglesia. Había puestecitos a los lados del mercado y medio callejón y había comercios a los dos lados. Entro David Leaños de presidente, y el dijo:

-El que quiera un puesto tiene que hacerlo de material porque ya de madera no.

Había un cucarachero que vieras nomás que cochino. David Leaños dio la orden que el que quisiera un puesto lo pidiera, para hacerlo de material de cuñon, de adobón, con su mostradorcito. -Ya luego, luego me apunte yo. Sacrifique unos animalitos que me había dejado mi papá e hice el puesto, que estaba pegada al lado norte, enfrente de con Luis Humberto. Los arcos de las entradas los habían puesto desde el año de 1916, que estuvo un coronel destacado en Colotlán y fue el quien hizo los arcos. Comencé a trabajar por mi cuenta, no pos bien, no daba tanto pero me sostenía. Creció mi hermano el güero que era el más chico, y me lo llevé al negocio. El aprendió el oficio y siguió el mismo matrimonio de la carnicería.

En el año cuarenta me fui contratado al norte, cuando las braceriadas y dure dos años allá, en San Francisco, un año en la vía del tren y el otro en Okland, en la reparación de carros en el pueblo. Yo iba con el fin de hacer unos centavitos, el güero se quedo la frente del despacho, y cuando regrese le dije:

-Mira ya ahora ya tenemos más modo de trabajar, ya traigo estos centavitos, para comprar ganado. Nos agarramos trabajando de socios. El en el puesto y yo afuera. Yo compraba los animales para matar, mataba y echaba la carne. El me pagaba la carne y a mi quedaba el cuero. Matábamos en el rastro viejo, que esta entre Zaragoza y Paseo. Comenzamos a trabajar duro, duro y ya con centavitos nos movíamos más. Todo ganadito que me sobraba, lo reparaba alquilaba un camión y lo llevaba a Aguascalientes. En ese tiempo estuvo muy buena la plaza de Torreón y llevaba ganado en camión. Catorce o quince reses. Por tierra llegue a ir a Guadalajara llevando cien reses. Hacíamos ocho días entre cuatro vaqueros. De aquí a Sánchez y de allí a Atolinga, agarraba todo el cordón de la sierra y bajaba la río de San Cristóbal. De allí todavía hacíamos dos días. A Aguascalientes lleve también una partida de cien reses. Ya para entonces traía movimiento, y mi hermano allí en la carnicería, le gusto mucho y era muy apegado a su trabajo. No salía a ninguna parte, no salía a fiestas. Yo fui de lo contrario, no me gusto el encierro allí, salía a comprar ganado, juntaba mi ganado y lo llevaba a vender. Cuando había fiestas también iba.

Don Simon Navarro: recuerdos


Con las ganancias de la ganadería le compre mi casa, en veinte mil pesos a don Rafael Raygoza, un señor del Carrizal, el le puso caballerizas y cebaderos para cincuenta puercos. Los caballos también me dieron mucho dinero. Yo los amansaba y los vendía. Cuando salíamos a Guadalajara, casi siempre allá se quedaban, me regresaba nomás con la silla. Yo los preparaba en el campo, los enseñaba a lazar, a colear a campo raso, a seguir animales. Cuando entraban aun lienzo, eran maestros. Para mi la charrería era un negocio. Todo lo que yo me ponía a hacer salía adelante. La gente me tenia mucha confianza, me soltaban un lote de ganado, sin pagares, ni recibos. Le digo a mi hijo Sergio, que el se ponga sus plazos que pueda cumplir, y nunca quede mal.

Una vez fue un señor con el que yo había hecho trato con unos animales, fue con don Alberto Macias, y le dijo:

-Don Alberto, sabe que Simón Navarro me compra los animales, nada mas que no tiene dinero. Se lo puedo fiar. Y le dijo don Alberto –Mira fíaselos y si no te los paga el, te los pago yo.

Don Alberto era consejero de la gente pobre, llegaban a preguntarle cuando tenían alguna consulta:

-don Alberto me vende una casa en tanto. –No, no vale tanto. –Don Alberto, quiero vender una casa, ¿Cómo cuanto valdrá?

Don Alberto tenia mucha voluntad para dar razón de cualquier cosa, era muy listo. El estaba al tanto de lo que valían las casas, el terreno, la hectárea de tierra. La gente lo procuraba cuando ocupaba un consejo.

Don Alberto fincaba a lo rustico sin tener ningún proyecto de hacer algo, el compraba el material a los ladrilleros al tiempo. En las aguas no había quien les comprara el material y el se los compraba barato. El después fincaba, nomás se le ponía:

-Hágame una barda aquí, un arco y una ventana acá. Don Alberto fue muy trabajador, muy honesto. Se abrió paso con el comercio e hizo fortuna. Llego a tener varios ranchos: La hierbabuena, el Carrizalillo y San Pascual, y los tres los tenía retacados de ganado. Más de 500 reses. El complementaba el rancho con la tienda. “El campo es pobre, pero a la larga es rico”.

Don Simon Navarro: recuerdos



Cuando ya se formó la asociación de charros aquí, ya ingrese yo. Don Fernando Ortega la formó, el era el presidente, Juventina Salazar fue la reina de la primera asociación, la fundadora: los miembros fueron Ubaldo González, mi hermano, Eliseo Navarro, Simón Navarro, Trino Márquez, don Rafael Haro, Rodrigo Ortega, don Julián Ortega, Dr. Maurilio Montañés, Elías Raygoza, Aurelio Huízar, Luis Humberto Huerta.

Don Adalberto Ortega, un hermano de don Fernando, tenía u hijo llamado Beto también, ese señor estaba en Guadalajara, y como era de campo pertenecía a la Asociación de Charros de Jalisco, los bigotones. Y en un congreso consiguió don Adalberto que dejaran a entrar al congreso a dos personas de Colotlán, de su familia. Nosotros no estábamos federados, pero con el respaldo de los charros de Jalisco, nos permitieron participar en el congreso. Fue entonces que me traje el, primer lugar en colas, porque yo hacia todo: Jineteaba, hacía el paso de la muerte, lazaba a pie, a caballo, coleaba. Nada más en colas no me pudieron ganar. En soga ellos floreaban más porque se dedicaban a eso. Nadie me pudo ganar, porque aunque muchos coleaban igual a mí, pero en el terreno no coleaban igual a mi. Yo coleaba en el metro a los treinta metros, a la mitad del lienzo. Los otros coleaban a los cuarenta a los cincuenta o apenas libraban los sesenta. Yo era muy rápido para colear, gracias a la práctica, la agilidad y lo delgado que estaba, pesaba setenta kilos. Para agarrar la cola me alagartaba poquito hacia delante y era ventajita que agarraba para accionar en un puro movimiento hacía todo, yo no perdía ni un segundo, cuando me levantaba a agarrar la cola, ya la pata iba detrás de la mano. Hacía los tres movimientos en unos solo: agarraba la cola, accionaba y cortaba el caballo todo junto. Los demás primero agarraban la cola y luego se acomodaban para accionar, perdían diez metros o veinte. Nosotros fuimos cuatro hermanos: Benjamín, Avelino, el güero y yo, y todos fuimos buenos para colear, pero ninguno me llegaban a mí. Antes de que se formara la asociación cobramos fama de agarrar una yegua bruta, un caballo, un toro bravo, en la barranca o en lo parejo. Yo agarre fama de asegurar el lazo, mismo entre mis hermanos, que me tenían mucha fe, pues casi no erraba lazo. Don Juan Antonio Díaz trajo un perro policía de los Estados Unidos, y don Nacho Moreno tuvo crías del perro, y yo le pedí a don Nacho una cría y me lo dejo. Lo empecé yo a sacar al campo y después era otro ayudante, para agarrar un animal ente el monte donde no se podía correr, yo le señalaba al animal que iba siguiendo y el perro lo agarraba. El perro lo mordía de las corvas y lo detenía. Ya cuándo el perro lo agarraba una vez o dos, el animal ya no corría y se dedicaba a cornarlo, ya llegaba yo y de cerquita lo lazaba.

El paso de la muerte yo lo hice desde antes de que se formará la Asociación de Charros. Vinieron en una ocasión unos charros profesionales de pago de acá de San Juan del Río. Y nos dieron una función en la plaza: lazaron a pie, hicieron el paso de la muerte, jinetearon yegua y novillo. A raíz de eso, habíamos unos aficionados entre ellos: Fernando Ortega (ese que mataron papá de Esthercita Ortega), Benjamín Ávila, Antonio Sánchez y yo. Fuimos con el presidente, Don Agustín de Ávila, en ese entonces no había terracería, pura brecha y los camiones se quedaban en unos lodazales que había allí en las Canoas, y se bajaba el pasaje a empujar el camión. Le dijimos al presidente:

-Queremos proponerle una cosa. Queremos hacer una charreada para hacer los que hicieron los Ordóñez, que vinieron a jinetear. Estamos cuatro aficionados y los fondos los queremos para empedrar allí en las canoas que se quedan allí los camiones atascados. El presidente nos hizo la propaganda y el día de la función, se lleno la plaza, por la admiración de que íbamos a hacer el paso de la muerte. El segundo domingo repetimos el cartel más otros charros, que también se cayeron. Yo tenía mi caballo más acondicionado que ellos. Don Benjamín de Ávila tenía una yegua muy bonita, y no se fue de clavadito. Otros caían en medio del caballo y otros no alcanzaban a llegar.

Cuando se formó la Asociación de Charros de Colotlán, yo era el pasador oficial. Salimos muchas veces a Guadalajara. Nos invitaron a Aguascalientes para una feria de 25 de abril y competimos allá y les ganamos. Vinieron de México de la Federación, desde Guadalajara y les ganamos. Casi a dondequiera que salíamos, casi siempre nos traíamos los primeros lugares. Estaba muy bien la asociación porque Armando me seguía muy de cerca, también era bueno. Elías Raygoza y Luis Humberto Huerta también eran buenos. Había muchos socios que eran honorarios, no participaban, ellos simpatizaban con el deporte, y nos ayudaban con ganado. Cuando venían los charros de Jalisco les organizábamos un rodeo con cien toros y les duraban dos días, les hacíamos baile en la noche y todo gratuito, todo lo pagábamos los de la asociación. Del aprecio que nos tenían allá todavía sigue, ahora en el torneo de mayo, gracias a las amistades que perduraban fue posible que le ayudaran a Simón, mi hijo, que era el presidente de la Asociación entonces, a conseguir todos esos equipos. En ese torneo vienen los mejores equipos y la gente de la región ve lo mejor de la Charreria. Toda la gente de la región se agasaja con ese torneo. Sergio, mi hijo, que es el presidente ahora, ya comenzó a conseguir los equipos para mayo.

En aquel entonces había mucha afición para los rodeos había en el Hepazote, en el Sauz Tostado, don Luis Mayorga hacia uno acá en la Laguna, en el Carrizal, en los Tenascos, Huacasco, y en muchas otras rancherías. Cuando se formo la primera Asociación de Charros, como había socios de los ranchos, en cada rancho hacíamos una práctica. En San Pedro estaba Fabio, Nacho Ortega, en el Hepazote, en el Sauz Tostado estaba Ramón Mayorga de socio. En los Tenascos, Benjamín de Ávila. En Huacasco, los Ortegas, Fernando y don Rodrigo. Así que cuando íbamos a Guadalajara estábamos bien entrenados.

La Asociación de charros de Colotlán se mantuvo en un alto nivel de calidad hasta los años ochenta. En la actualidad los muchachos ya no han podido alcanzar esos primeros lugares, ni siquiera aquí en Jalisco. Ni en las colas que era el fuerte de nosotros y para lo que nos se ocupa tanta preparación. Las asociaciones de charros ahora ya se basan a puro dinero, buscan los mejores lazadores, jinetes y los contratan para formar un equipo bueno de puras estrellas.

En septiembre era la temporada de los rodeos, el más famoso era el del día 14 de septiembre, que se hacía aquí en el barrio alto, en la calle del Centenario. Desde allá de San Lorenzo agarraban tres o cuatro cuadras, y clavaban palos en la quijada de la banqueta y nada más dejaban las banquetas para la gente. Se ponía la banqueta llena de gente, y los toros les pasaban aquí cerquitas. La gente parada viendo el rodeo, se llenaban de tierra las curras. Nada más el palco de las reinas en el otro extremo. Y por allí muy a la larga hacían rodeos de paga, para sacar fondos para las escuelas. Después de que se formo la Asociación de Charros de formó el lienzo de allá de Canoas.

Un día saliendo de una charreada, en un congreso charro en Zacatecas, andaba don Gabriel Campos, que es aficionado a la Charreria, el tenía a sus hijas en la escaramuza. Emocionados con lo mejor de la charrería le dije: -Oiga don Gabriel yo supe que usted en Jalapa les hizo un lienzo a los charros. -¿Porque no nos financia uno aquí? –Usted es de Colotlán, tiene muchos amigos aquí y pos nosotros hemos querido hacer un lienzo y no hemos podido. Hemos hecho rodeos de pago, se juntan centavitos y se acaban, hacemos rifas de animales y cada quien se queda con lo que consigue. Me dijo: -¿A ver que pienso?

Al día siguiente que nos venimos, me mando hablar y me dice: -He pensado lo que me dijiste y voy a ayudarles. Llama a los muchachos, y a todos los aficionados que quiero platicar con ellos. Estaban fungiendo los Pinedo de presidentes de la Asociación. Los Ortega, no dejaban de ser de a caballo. Nos juntamos y nos dice: -Les voy a ayudar, siempre y cuando Simón sea el presidente y yo el tesorero. Hizo una casa muy bonita en el terreno que les compraron a los Macias. Nada más termino la casa y comenzó con el lienzo, se trajo una camioneta del año para rifarse. Me dijo en cuantos números y que se los repartiera a todos los socios. Cite a los muchachos a una junta, y les dije: -Muchachos don Gabriel ya nos puso a trabajar, y solo de esa forma vamos a hacer nosotros algo. La primera camioneta se la gano Guillermo de la Isla, en total rifamos cuatro, otra de quedo también aquí en Colotlán con Poncho Lozano. Comenzamos a trabajar bien, a principios de año, traíamos 25 gentes trabajando. Don Gabriel quería inaugurar el lienzo para mayo, aunque fuera con una sola grada. Cuando don Gabriel le indico al Ingeniero Márquez que quería inaugurar en mayo, el dijo que no podía entregar en tan corto tiempo el lienzo.

A un muchacho de apellido Muñoz de Zacatecas, que se acababa de recibir de ingeniero le ofreció don Gabriel el trabajo, y el muchacho acepto: le terminó el trabajo en el mes de mayo y lo amolo con una muchacha. Don Gabriel les hizo la boda y la fiesta aquí en su casa.

Hubo entonces cambio de presidente y entró Fabio Ruiz Ortega y allí se continuo haciéndose una grada, otra el techo y se termino. Ahorita nos falta la luz, que no hemos puesto porque no nos conviene. Ya casi no le falta nada. Hace poco se pusieron los baños y los detalles que faltaban. Ahora que esta mi hijo Sergio de vuelta en la presidencia trae muchas ganas de trabajar, de modificar muchas cosas a favor del lienzo. Sale mucho dinero, pero también son muchos gastos y a veces mal organizados se van en pura perdidas. Se compra el ganado caro y se venden baratos. El con la experiencia que tiene va a ver si puede defender los centavos.

Un torneo como el de mayo implica muchos gastos, simplemente el hotel, las comidas y las cenas. Los charros que vienen no cobran honorarios, viene por le deporte, y le tiran a los premios: las monturas de cincuenta a sesenta mil pesos y los cintos que se le da a cada socio, de lo mejorcito. En ocasiones ellos piden apoyo para el arrastre del camión de los caballos. Se va a buscar disminuir los gastos en las cenas, encargándoselas a cada socio. En una casa particular se defiende mucho el dinero. Nosotros aquí de cajón siempre les hemos dado una cena o un almuerzo, a un equipo o a los finalistas.

Don Andrés Z. Barba fue el fundador de la Asociación de Charros de Jalisco en Guadalajara y luego siguió don Carlos Sánchez Llaguno y ahorita los puros hijos de Don Carlos: Oscar y todos esos que vienen hay yo los conozco. A raíz de que les hacíamos tanto cariño cuando venían, en ese tiempo estaban empezando y en colas estaban muy mal, muy atrasados. Porque rentaban ganado de a tiro corriente del rastro, ganado flaco, vaquillas. Venían aquí y aquí en la región era muy aficionada a la rodeo, y toda la gente tenía su toros especiales para cuando se hacían rodeos de cuota. De un año para otro, toros bien coleados. Cuando vinieron los de Guadalajara les hicimos su rodeo con cien toros, y ya les dijo don Armando y don Eliseo Navarro que eran los representantes.

Don Simon Navarro: recuerdos


El piteado aquí, yo de cuando empecé mandar a hacer trabajitos: cintos, chaparerras había un señor que se llamaba don Nicolás Orozco, abuelito de estos muchachos Macías. El papá de doña Maura, la esposa de Nicolás Macías. Era a don Nicolás a quien se los encargaba, pero eran trabajos sencillos, flores, cordones, fierros e iniciales. No había mucha afición a los trabajos muy cargados, aunque, desde luego que si había quien los pagara. Las monturas tampoco eran muy piteadas, tan solo un adornito en las cantinas o cordón alrededor. Nacho Quezada platica que el fue discípulo de don Nicolás Orozco. Poco a poco comenzaron a venir los artistas a mandar hacer sus cosas y yo creo que así también fueron creciendo las pretensiones en cuanto a la calidad, dibujo y tupido del bordado. Antonio Aguilar y Vicente Fernández fueron clientes importantes de Quezada. Mario de Santiago acaba de ir a una exposición a Monterrey a promocionar sus artículos. Vendió tres o cuatro monturas.

Don Simon Navarro: recuerdos




Éramos un grupo de muy buenos amigos, Cuco Raygoza, Agustinito, Ramoncito Ruiz y yo, nos juntábamos, muy serios todos, no nos daba por malditear, muy tranquilos todos y salíamos de acuerdo, íbamos y nos echábamos una cerveza, y de allí nos íbamos a cenar y cada quien a sus casa. Ramoncito era muy curioso, muy raro en su modo, hasta un poco trabajoso, le gustaba colear, pero no era muy bueno, cuando se hizo la asociación el ya no entro. Cuco era más serio. Decía cuco, ese ramoncito, le da uno un palmadita y le devuelve una guantada. Yo invitaba a Agustincillo de Ávila a colear, no era muy aficionado a la Charreria, pero el era muy amigo mío, el me tenía mucha buena voluntad, hasta me quedo debiendo un potrillo, ellos tenían un caballo fino, y un día me dijo: -Cuando vayamos a tuzar las yeguas te voy a regalar un potrillo, no pues ya lo mataron y ya no. Agustín se dedicaba al rancho, en la tienda tenía un tapanquito, decían las empleadas, que allá se subía a pasar el rato y que cuando murió que fue su mamá le encontró todas las fotos de las aventuras. El era muy enamorado, yo le conocí muchas novias, el tenía muchas enamoradas, no le faltaba quien le gustara. Pues a raíz de eso lo mataron. Andaba noviando con una Hindelisa, sobrina de Agustín de Olague, le decían Licha que todavía vive en los Estados Unidos. Andaban noviando Agustín y Manuel Lozano, el que mato a Agustín. Andaban los dos noviando con la misma. Agustín muy soberbio a cada rato le echaba malo a este muchacho Lozano, hasta que un día le canso la paciencia y le dijo a como me has amolado. –Vamonos echando fajos. Se citaron a matarse en la orilla. El otro le malició que si le daba ventajita. No pues de allí de donde esta la Holanda, allí estaba un billar de Cruz Fernández, allí andaban jugando y allí se citaron y se bajaron para abajo. Según eso que lo echo Manuel Lozano por delante, y entonces aquel dijo si nos vamos más abajo, a lo mejor en la mala me madruga. Llegando a la Marcos Escobedo, nomás dio vuelta Agustín y le metió balazos. Si no le madruga también el otro, iba pensando lo mismo. Don Agustín era presidente en ese tiempo, y le acabo el hijo, el único heredero. Total que ya cuando falto, dejo don Agustín los pleitos, Ramoncito con el Pille, y luego la hija de Agustinillo que supuestamente Javier Aldana andaba peleando los derechos de ella. Agustinillo había tenido esa hija con Rosa Cornejo. Ella había sido la querida de él, pero cuando murió Agustinito, dicen que don Agustín siguió con ella. Don Agustín grande también era enamorado. Merceditas era la esposa de don Agustín, y dos muchachas Ortegas estaban con ella: Lola y Rosita. Me acuerdo porque Doña Jesusita la hermana de don Ángel el dueño de allí del rancho de la Trinidad, me mandaba a llevarles bocaditos, y las conocí bien. Todo el tiempo que las conocí allí en la casa, ayudándole a doña Merceditas al hogar.

Don Simon Navarro: recuerdos




Mi esposa Estela fue dependienta de Don Agustín y que la mandaban a la casa por feria a veces, y que le decía: - Dile a Merceditas que me mande tanto. Guardaban el dinero en una alacena, en donde estaba los montones de pesos, monedas de plata. A veces doña Merceditas estaba ocupada y le decía: estela abre la alacena y llévate lo que te encargo Don Agustín. Ella trabajo algunos años con ellos y le tenían mucha confianza. En aquel entonces todas las monedas era de oro y plata. Decían que don José de Jesús Moreno, que cuando murió don Agustín lo veían que echaba viajes sacando el dinero. Probablemente el dinero de las petaquillas, y de la alacena.

Decía que don Agustín de primero le dejaba monedas por allí, para probar su honestidad. Ella allí duro muchos años trabajando y la querían bien. Se llegó el tempo en que se acabaron todos. La primera que murió fue ella, Merceditas. Decía Estela que le preguntaba doña Merceditas -¿Oye es cierto que allí sabe ir a pedir una mujer que se llama Rosa Cornejo? -No, señora yo no se. Pues hay te encargo, que si va me platiques. Estela nunca le dijo que Rosa Cornejo iba a la tienda y pedía como dueña, y que la otra empleada estaba ya de encargo de que la atendiera. Se llevaba una bolsona de cosas. Rosa Cornejo era una mujer bonita. Don Agustín le daba todo lo que pedía.

La Estancia de García, su rancho. Tenía don Agustín otra querida que le decían la treinta- treinta, una mujer muy machetona que había andado en la revolución. Esa señora tenía un hijo que fue el que mato a Tito Saucedo en las huertas. Andaban jugando al brinco de la sortija a caballo. Andaba el hijo de la treinta-treinta brincando a caballo. El señoron también se daba lija, porque era casi hijo de don Agustín, andaba bien vestido y con buen caballo. La mamá de Tito era hermana de don Agustín y Tito le tenía recelo al muchacho, porque ellos eran de la casa de don Agustín y el otro andaba mejor arreglado que ellos y el muy malora cuando el otro andaba brincando le aventaba de limazos hasta que lo canso y le metió de balazos. Lo apresaron y mandaron a Guadalajara donde supongo que cumplió su sentencia, pero yo nunca lo volví a ver.

Don Simon Navarro: recuerdos




La familia de Rosa Ortega, la esposa de Ramón Ruiz, tenía ella un hermano que se llamaba Kiko Ortega, su papá se llamaba Pancho tenía un rancho en el alto y después se avecindaron aquí. Pepa era muy católica y anduvo mucho con lo de la religión. Eran mujeres de mucho arranque. Rosita era muy lista para el negocio. Don Ramón era ranchero y se dedicaba nomás al rancho, ella le dio por el comercio, ya después ella era la que llevaba todo. El rancho por si es malo, porque ese da producto a la larga, si siembra pues a la larga , o si se cría ganado da dinero pero a la larga. Pero con la tienda que puso Rosita, no pues ya se sostuvo bien el rancho, de allí agarraban dinero para los gastos. Ya cuando se vendía ganado ya se alivianaban bien. Trabajaron bien y ella era muy lista para el comercio, además tenían un bonito local allí en los portales. Ella fue muy lista, traía mucha mercadería de buen gusto. Muy bonita mujer, blanca ella, muy bien parecida.

Don Simon Navarro: recuerdos


Flavio Alejo, no era hijo de matrimonio, el era hijo natural. Ya cuando murieron los dos Santiaguitos el grande y el chico, le quedo la herencia a Flavio. La mayoría de las huertas de Chihuahua era de ellos, el rancho de los Vallecitos, además decían que tenían mucho dinero en efectivo. Ya cuando murió Santiago chico, ya reconocieron a Flavio como hijo de don Santiago y el se quedó con la herencia de todo. Y como luego dicen:

“Lo que poco cuesta, buen recaudo” el empezó a gastar, estaba joven el muchacho, por hay unos veinticinco años con ganas de todo y privado de todo, cuando vivían los Santiagos grandes mal le daban para sus gastos, su escuela. Lo tenían a raya, murieron los dos y le soltaron la herencia, fue el heredero universal y empezó a gaste y gaste y ándale que se acabo todo. El primero paso que dio fue ir a sacar un depósito de dinero que tenía don Santiago y lo sacó y no se vino a Colotlán, andaba en un carro convertible del año y con mucho dinero para gastar. Se fue a Acapulco, en ese tiempo andaba la Tongolele en su época y se la llevo de planta para ir a Acapulco, De allá nos mandaba el tarjetitas a los amigos y conocidos. Nos mandaba decir:

“Acá en Acapulco pura mendiga vida”

Pues ya que vino a Colotlán y siguió: allí en la huerta de la primavera la arreglo bien, hizo un kiosco para los músicos y hacía tardeadas los domingos para los amigos. No era gratuito pero lo hizo allí como para divertirse. No como negocio, no ocupaba nada, tenía mucho dinero. Agarro la orilla y acabo con todo. Vieras que raro, tenía mucho ganado y a los parientes que éramos los Huerta y yo. Nunca nos vendió una vaca, ni un animal. Sabes quien fue el heredero, el papa de Jesús Álvarez, se llamaba José y tenía una carnicería, y a ese le vendía. Se le acababa el dinero a Flavio en la noche e iba y le pedía: -Présteme cien pesos, don José. Flavio le daba una boleta para el vaquero: -Sr. Lares entréguele a don José Álvarez tal cantidad de vacas. Iba don José con el vaquero al rancho y en lugar de traerse dos, se traía cuatro. Le daba su untada al vaquero. No pues rápido se acabo el ganado. Un capital nomás ruyendosele pues que tanto se dilata. No se te decir que tantos años duro gastando, pero pronto se acabo.

Estaba una vez Flavio con sus amigos tomando en una cantina, y llegó el recaudador de rentas con un papelito, en el que se le notificaba que tenía atraso en el pago del predial de un potrerito que estaba arriba de los vallecitos, a nombre de don Santiago. Flavio creía que ya había acabado con toda la herencia y hasta se enojo y dijo: -Hombre, yo queriendo acabar con el capital, y me traen todavía esto. De allí se fue para con don José Álvarez que era su cliente, y a el se lo vendió. Ese fue el último terreno que vendió y de allí se fue para Estados Unidos. Decía mi hermano Benjamín que allá lo veía, que estaba en un Restaurante en California y que le decían de Colotlán y que maldecía la hora. Imagínate tan rico y haber acabado con todo. Don Felipe Muro casi el se quedo con todas las huertas. Don Jesús Sánchez se quedo con el rancho de los vallecitos. El vendió todo muy barato. La casa de los Santiago, se la escrituro a su esposa Conchita Lozano, hija de Don Demetrio Lozano. Ya estando en los Estados Unidos se la vendió ella a don Luis Huízar. Flavio se dio la gran vida, no le quedo ni que desear, se paso con las artistas más populares, las estrellas del cine, los mejores carros. El fue también miembro de la Asociación de Charros, lo juntamos ahí, se vestía muy bien, buenos caballos. El no era de a caballo, el no sabía nada de Charreria pero hay andaba en la bola. Íbamos que a las giras y lo llevábamos. El lo que quería era divertirse, en una ocasión en que nos invitaron a una boda, en Huejuquilla el Alto, don Reinaldo Armas, un señor muy rico y nos invitó a la asociación de Charros de Colotlán, unos quince nosotros. Flavio Alejo, bien vestido y joven, pues tenía pegue allá, hasta se hizo una novia. Vinieron los Charros de Jalisco a apadrinarlo, ellos se vinieron en un camión, por el rumbo de Fresnillo. Era como una feria, el primer día la Iglesia, comida y siguió de baile. Al día siguiente la Charreria, rodeo en el campo, el siguiente pialadero, comida y día de campo. Nosotros duramos creo que cuatro días y el festejo siguió. Nos tenían una casa y en la mañana llegaban los que nos atendían y nos llevaban una botella y la canela bien caliente. Cuando se levantaba uno ya estaba bien curado. Había una casa donde mataban los animales y le servían a uno de comer, birria, menudo, chicharrón, carnitas. Total de que nos dimos vuelo en esa boda y como nos divertimos, acordándome que también a Flavio le toco.

Don Simon Navarro: recuerdos

Conocí a Rosendo, Manuel, Toño. Rosendo y yo somos de una edad y fuimos compañeros de la escuela. El se caso con una muchacha rica, la única hija de don Eufemiano, del otro cañón de las guayabas, de acá de Aguascalientes. Le gustaba vestirse de charro y alternaba con los artistas, con los meros, meros. Se acabo todo y se fue a México. En nuestros tiempos cuando salíamos de la escuela ensillábamos, dábamos la vuelta en la tarde, íbamos por unas vacas. El no era muy bueno para charrear, pero siempre muy arreglado. Su papá tenía un rancho para el Cerro del Pisiete, en el Sauz de los Márquez tenían casa. La familia de ellos eran del Sauz de los Márquez, ellos eran los más acomodados. Había un Rogaciano que se vestía plateado todo, muy de a caballo. Don Rosendo era alto, fornido, siempre vestía de charro. Pantalón entallado, con sombrero grande. Las hermanas de don Rosendo si las conocí eran unas mujeres muy hermosas. Una de ellas se caso con un señor de Guadalajara, muy rico. Don Rosendo grande tenía un hotelito en el Portal, de dos pisos. Estaba enseguida de con don Ramón Ruiz. El allí murió y dicen que Lilia la mujer que se atendía con el hotelito ella se quedo con el dinero en efectivo que tenía y compró e hizo el hotel Morelos, el estaba solo, no vivía con la familia (el nunca se caso, nada más hizo vida con la hija de don Eufemiamo Escalera). Dicen que la familia escarbando acá en la casa, buscando el dinero. Cada vez que venía Rosendo, ponía a gente a escarbar en su casa. Su casa era donde tiene Antonio ahorita su casa. Dice el dicho que:

“Los ricos entierran el dinero, los afortunados los hallan y los pendejos los buscan”

Ese tesoro de don Rosendo era grande, tenía oro, y mucha plata. Era un hombre serio y sin vicios. Yo no lo conocí tomando o fumando, un señor muy arreglado, sin defectos. Pasaba temporadas en el rancho y otras en Colotlán. Los hermanos si eran jugadores, Rogaciano y otro, que perdieron la fortuna en el juego.

Don Simon Navarro: recuerdos

Don Agustín Rivera fue presidente de Colotlán, el fue líder agrario y como le bajaba gente de los altos a los políticos, cuando se trataba de mitin, les bajaba 50 personas a caballo era un escándalo. Los políticos a los de acá del Carrizal todo el tiempo los tenían en primer lugar para presidentes municipales: de los presidentes municipales de Colotlán del alto fueron: don Agustín Rivera, su hermano Guadalupe Rivera, Secundino Márquez. David Leaños, que fue cuando yo hice el puesto en el mercado. Ese partido, nomás llegaban los políticos y se ofrecía les bajaban gente para los mítines y todo y les daban el lugar a ellos. Cuando le toco al sector popular ser la autoridad aquí, cuando fue don Segundo Ortega presidente, como ya les habían matado a don Agustín, lo criminaron, el mismo partido de Colotlán que era abigeato, que robaba ganado y lo aprendieron y al subirlo al juzgado en las escaleras lo mataron por la espalda. Porque eran dos grupos, el de aquí de Colotlán y el de los altos. Se quedo don Segundo Ortega de presidente, y don Paco Huízar que era el cerebro del grupo, el era profesor, el andaba junto con don Segundo, cuando aquellos por venganza vinieron del alto, formaron un piquete de hombres y vinieron a matar a los dos. Y allí en la plaza en una nevería los mataron a los dos. Se puso tan duro, muy fea la cosa por esa época. Mi hermano Avelino en ese tiempo andaba con los de aquí del pueblo en la política, todavía no pertenecía al sector agrario, pertenecía al sector popular. Los lideres de aquí eran los Moreno: don José de Jesús y don Adolfo, los dos fueron presidentes. Un Antonio Ramos Arechiga, el era el juez, estaba el gobierno aquí por ellos. Con esa revoltura y con esas muertes se fue desvaneciendo poco a poco el partido de Colotlán. Siguieron los del Carrizal figurando aquí. Además como a los políticos les convenía porque arrastraban mucha gente

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Cuando yo entre como presidente del partido, ya estaban las cosas más o menos normales, y entonces mi hermano agarró el pandero con el sector agrario. El no pudo sobrevivir más con el partido de aquí, porque se habían puesto las cosas tan difíciles con el sector del campo, que el ya no pudo sino el ya dio por adherirse al sector agrario. Como el era muy gastador, lo que le dejo don Ángel en el rancho de la trinidad, le dejo un potrero y se lo acabo, le dejo el ganado y caballos, y también se los acabo. El quedo en cero económicamente, y el muy listo dijo: -¿Pues que estoy haciendo acá?,-si no tengo capital, tierras, ni nada. El se cambio al partido campesino y los lidereo, y luego empezó a liderear al sector agrario y fue su muerte también, porque a consecuencia de eso lo mandaron matar, los del capital. El estaba muy empapado en eso, la ley agraria la conocía la revés y al derecho. El era un peligro para la gente que tenía intereses.

Avelino primero perteneció al partido de la gente de dinero de Colotlán, porque don Ángel Campos, que no tenia familia, adopto a Avelino, que era el mayor de nosotros. El se entendió de vestido, de la escuela. Así que Avelino se crió en un ambiente como de rico, cuando empezó a colear le dio buen caballo, buena silla, buena ropa. Cuando falleció lo heredo a el y a mi papá. Hizo como seis o siete partes de lo que tenia, a las tres hermanas de don Ramón y de don Rafael, a su propia hermana, Jesusita, mi papá y Avelino. A los sobrino hombres no les dio nada. Mi papa duro veinte años trabajando con el. Cuando estaba don Ángel nuevo, iban a la sierra y hacían un mes para ir a comprar ganado. En ese tiempo había pocos huicholes que hablaran español, y se agarraban un guía huichol que les sirviera de interprete y los llevara a los ranchos a comprar ganado. La Casa de la Guerrero, enfrente de con mi hermano el güero, esa era la casa de don Ángel Campos, le dejo la mitad de la casa a Avelino y la otra mitad a al hermana. La partieron y a mi hermana le toco por la Juárez, el le vendió a don Lauro Martínez, el hizo un cine mudo allí. Mi hermano como estaba acostumbrado a gastar, era un apersona muy alegre, le gustaba la música, le gustaba tomar, pero no le gustaba pelear, no buscaba pleito. Nunca andaba buscando pleito, y era muy valiente de buenos nervios. En la cantina les seguía la corriente a los borrachos. Cuando no tenia dinero, no se paraba en la cantina, no le gustaba que le dieran, o ir esperanzado a que el dieran. El fue como hijo de rico. Cuando lo heredaron que murió don Ángel, comenzó a vender una cosa y otra y otra, hasta que se quedo sin nada. Entonces se fue a Guadalajara a trabajar allá. Pero pues no estaba acostumbrado, no se amaino a trabajar y se regreso de vuelta. Fue entonces que ingreso al grupo de los ejidatarios y al rato ya era comisariado. No tuvo escuela, pero era muy listo y muy amigable. En un rodeo que hubo en el Hepazote fuimos los dos, apenas había pasado la guerra cristera, yo tendría unos doce años y ya anduvieron coleando allí y el comisariado del ejido Colotlán vivía allá, se llamaba Manuel de León y ya se hicieron amigos, y le dijo don Manuel: -Avelino no te gustaría entrar a nuestro grupo. Ya para entonces no tenia nada, y le contesto: -Lo voy a pensar.

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El primer reparto de tierras al ejido Colotlán, nos lo dieron por allí por 1925, nos dotaron de tierras por los Bajíos: en el Zapote, el Hepazote, Casallante, Saucillo de Pérez, los Bajíos, que eran en buena parte de don Agustín. En el año de 1950, el presidente Ruiz Cortinez nos dio una ampliación, en esta segunda fue cuando nos repartieron las tierras de don Agustín de Ávila del Cerrito de la Cruz. A mi me toco al otro lado del río. Mi hermano Avelino fue el que lucho eso, el era muy apegado a la causa, fue el quien solicitó la ampliación para la comunidad de Colotlán, en ese tiempo era presidente municipal, don Agustín de Ávila, por lo que hubo muchas trabas para conseguir los datos y documentos que les pedían de México. Avelino no se como le hacía, pero todo les llevaba, los testigos de que don Agustín era muy rico, que tenía muchas propiedades en el estado de Zacatecas. En la comisión agraria lo traían a puras vueltas:

-Venga la semana próxima, regrese el lunes. Imagínese y sin fondos.

El de plano decidió mejor instalarse en México, consiguió un puesto en una colonia de ejidatarios y allí instaló su despacho. El venía a Colotlán y se llevaba chorizo, adobada, carne seca, queso y lo vendía en su negocio. Ya después se le hacía mejor el negocio que andar litigando. Avelino se sostuvo allá con su negocio, así que si lo citaban dos o tres veces por semana en la agraria, allí estaba el puntual. Así les arrimo todos los datos que ocupaban. Avelino, cuando nació Chon se hizo compadre un periodista de nombre Salvador Camelo. Este compadre una vez le dijo: Mira compadre para que nos hacemos pendejos, todos sabemos que para todo se ocupa dinero. Anda a tu tierra y colecta dinero para hacerle un desayuno al presidente, para que nos ayude. Se vino para Colotlán y citó a una asamblea, en donde les planteó la cuestión y cotizó a todos. El periodista de confianza del presidente, arreglo el desayuno y se sentó junto al presidente y después Avelino. Cuando Camelo consideró oportuno abordó la cuestión y le dijo a Ruiz Cortinez:

-Sr. presidente a propósito de lo que estamos platicando es de que el departamento agrario es una cueva de ladrones, el presidente le pregunto que porque decía eso. –entonces le presento a mi hermano Avelino y le dijo.

–Mire aquí el compañero Avelino, tiene tantos años peleando, ya les trajo los datos que le pidieron y nada más lo están robando con dinero, cada vez que viene con sacrificio, le piden y le piden, sin que se llegue el día de que les repartan las tierras. El presidente agarró el lapicero y le hizo una notita al responsable del departamento agrario.

–Atiende al Sr. Navarro lo más pronto posible. Ya después de eso andaban hasta detrás de el, iban al despacho y le decían:

–Oye Avelino pues cuando nos vamos. Ya Avelino les fijo una fecha. Antes de venirse su compadre Salvador Camelo le dijo:

-Mira, yo me puse en este plan porque yo se que tu no eres un pendejo. No vayas a dejar que hable don Agustín con el ingeniero, porque si habla con el has de cuenta tu que ya no hubo nada. Nada más le da su untada, y el ingeniero va a decir que no hay meritos para el reparto. Me cuidas al ingeniero has de cuenta que es un señorita, no lo dejes hablar con nadie y mucho menos a solas. Antes de que llegaran de México don Agustín iba a cada rato a preguntar si no había llegado el ingeniero fulano, de allá le soplaron que estaba por llegar. El primer día se lo escondieron y al día siguiente Avelino mando llamar a todos sus ejidatario y desde temprano los estaban esperando en la esquina y ya se fueron para acá para arriba donde estaba el terreno. Cuando llegó don Agustín ya andaban repartiendo la tierra, y hablo el ingeniero con él, y le pidió que firmara de conformidad, pues ya andaban repartiendo la tierra. Si no firmaba era la misma ya estaba todo echo. Don Agustín firmó y se acabo el pleito. Avelino se fue a México a pelear por la tierra y finalmente le gano el pleito a don Agustín que era un hombre muy rico y en ese tiempo el presidente municipal. Cuando murió don Agustín, la herencia se volvió nada en pleitos, siquiera de esa forma les alcanzo un pedazo de tierra a los campesinos. Se beneficiaron veinte ejidatarios con parcelas de 3 hectáreas. Al otro lado del río nos acomodamos mi hermano Avelino y yo.

Mi hermano agarro tan a pecho la causa, que defendía a todos los ejidatarios de toda la región, tenia amigos por todo la zona norte. Tenia de amigos incluso una comunidad de tepehuanos. A todos les ayudaba con sus problemas, y los tomaba como propios. Iba a México a Guadalajara y a donde se ocupara a realizar trámites y solicitudes. Al ultimo le tenia que salir con dinero, todo el tiempo le ponía yo contaba Avelino . El era muy derecho, don Agustín le mando ofrecer dinero y no le acepto nada, hacia por ayudar a la gente. Cuando empezó el pleito tenía un hijo, y cuando gano ya tenía cuatro.

Avelino movía a todas la comunidades de la región, los citaba a mítines, iban a comisiones a Guadalajara, don Santiago Márquez tuvo problemas aquí en la de San Juan de Potreros, total de que tenia cita en el juzgado, el juez en ese tiempo era Bernardo Martínez, que tenia muchos años aquí, su lema era atender al rico con todas las atenciones y al pobre con la punta del pie. Le dijo don Santiago a Avelino:

-Fíjate que me citaron al juzgado, y ya ves como es recio el licenciado Martínez con la gente de abajo. Le contesto Avelino: -Yo voy contigo.

Llegaron al juzgado y el Lic. Le llamo la atención a Avelino: -Oye Avelino tu no tienes vela en este entierro. Y Avelino le contesto: -Efectivamente licenciado, en realidad yo no tengo. Nada más que aquí el compañero me invito a acompañarlo, porque usted nada mas llega una persona de categoría y usted se deshace en atenderlos, pero llega un pobre y los asusta y hasta les grita, yo nada mas vine a eso vine, a hacerle notar que usted trata muy mal a la gente de abajo.

El licenciado le contesto: -No Avelino, que esperanzas,¿en que les puedo servirles?
Después me platicaba don Santiago, que el nada mas temblaba, pensando de aquí nos mandan a la cárcel.

Avelino utilizaba su valor en la causa, entrega que le costo la vida, el nunca dio su brazo a torcer, no se vendió, les ayudo y gracias a el esta la comunidad esa.

Después que falto Avelino: Pancho Gandara, Emilio Díaz, José Mota del Hepazote, Cruz Díaz, Miguel Haro, fueron algunos de los comisariados que retomaron el liderazgo

En otra de las ampliaciones, la que fue del Ochotal, que pertenecía a Zenaido Álvarez. Mi hermano Avelino era el presidente del ejido, entonces ya el no admitió a los otros que se adhirieron al grupo. Les dijo:

-Ustedes pidieron, ustedes peleen solos. Porque al aceptarlos a ellos en la comunidad, tenían que ayudarlos a ellos con los gastos. Y les dijo:

-No hay ustedes arréglense solos y si ganan bueno. Si les toco, si le quitaron don –Zenaido el Ochotal, eran unas doscientas hectáreas. Están allí los Huerta y los Ríos, los talabarteros. Ya que ganaron se juntaron al ejido Colotlán.

El vivía al otro lado del río y ya le habían quitado a don Agustín de Ávila, fue por el año de 1968, había un puente colgante de tablas hacia donde esta el rastro. Eran las aguas, y estaba el río grande y el no pasaba por otro lado, más de por el puente. Era persona respetuosa, era persona de valor y siempre andaba armado. Lo esperaron al otro lado del río detrás de un lienzo, y con pistola 45, lo balacearon, ya cuándo ya había bajado del puente. No murió luego, no más lo tumbaron, le dieron un soslayon por aquí que no fue de peligro y en una pierna el otro, pero si lo tumbaron. Vinieron avisarnos del otro lado del río, que estaba herido, y ya nos fuimos con el Dr. Leyva y nos lo llevamos, lo vendo para que no se desangrara y nos lo trajimos. Lo pasamos el río en una camilla y lo llevamos Zacatecas. Lo alcanzaron a operar, y después murió. El general Anacleto López fue el que intervino para la muerte de él; López defendía los intereses del capital, el se entendía con toda la zona. Le fueron y le contaron el chisme que Avelino había expedido un periódico en el que lo acusaba de haber robado ganado durante la revolución; iba para abajo con un piquete de soldados y se regresaba con una redada de ganado, cien reses o más. “Ustedes son cristeros , verdad y arriaba con el ganado.” Le enseñaron un periódico que ellos mismos habían echo a propósito, le dijeron que ya no hallaban que hacer con Avelino:

- “Si a don Agustín de Ávila que era el presidente, ya les quito, imagínense lo que era con nosotros”

–No se apuren, yo les mando quien, y ustedes nada más les dicen donde vive y donde pasa y ya.”.

A mi hermano lo pusieron en ese plan, y el viejo con el poder, y luego así como era de asesino y de matón. Se puso de acuerdo con algunas personas adoloridas de aquí. Si supieron hacerla bien. Entonces ya, el mando los soldados y aquí hubo quien los dirigiera. Además a Avelino siempre se desvelaba, le gustaba tomar por ahí, y se iba a su casa a deshoras. Esa vez fue por allí como a las ocho de la noche. Dos de su hijos estaban estudiando, Chon y Miguel Ángel estaban ya en la preparatoria. Avelino tuvo mucha influencia en México, hubo un diputado federal, por influencia de él le consiguió la beca a Chon y estaba estudiando. Cuando mataron a mi hermano ya se vino Chon a hacerse cargo de la familia, ya no quiso regresarse a estudiar. El era el más grande de veinte o veintidós años. No le quedo otra más de trabajar en el campo.

Entre los amigos de Avelino, se encontraba Luis Alfonso Aldana, hijo de la primer familia de don Francisco Aldana, padre también del pille. Tenia como amigo a Nacho Moreno, papa de Benjamín Moreno, y esposo de Conchita de León, hermana de don Carlos de León. Ellos son dueños de un lote en Lomas de la Cruz, que le vendió don Agustín a don Nacho antes de que le afectaran los ejidatarios.

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Don Pascual Rodríguez, ese señor era del Carrizal, el refaccionaba con dinero a los ganaderos. Tenia el hermano pobre, porque era jugador, la baraja, y vicioso y murió joven, quedando don Pascual al frente de los sobrinos. Se trajo a Elías y a Cuco aquí a la Escuela. Pero a Elías no le gusto la escuela y se les fue huido al Carrizal. Cuco si se quedo aquí, terminó su primaria y lo mando a hacer su secundaria a Zacatecas. Cuco era listo y salió bien preparadito, de allí le vino que cuando fue presidente tenía mucha visión para trabajar. Persona muy seria y responsable.

Cuco Raygoza, no esta incluido como del grupo del Carrizal, cuando yo lo elegí el ya estaba incluido como aquí de Colotlán. La política aquella del Carrizal y de los matones ya se había acabado. Yo a Cuco lo elegí, porque éramos amigos y yo era presidente del partido, yo estuvo veinticinco años como presidente del partido. Me decían tu encabeza la planilla, pero a mi no me interesaba porque el presupuesto en ese entonces era muy raquítico. De Guadalajara mandaba lo que querían. Yo conocí mucho de política, porque fui presidente del partido 25 años, y no me querían quitar porque yo controlaba la gente de los ranchos. Yo y mi hermano Avelino controlábamos a todas las comunidades. Desde que fue gobernador Don Juan Gil Preciado, con Agustín Yañez, don Panchito Orozco Romero, fueron cinco gobernadores con los que me toco ser presidente del partido. Yo el entregue el partido a un profesor Arellano. Se me facilitaba porque tenía amigos en todas las comunidades. Junto con mi hermano Avelino que era líder agrario, era más fácil acarrear al gente en las campañas. Yo nunca busque la presidencia, no me gusto. Porque esta uno jodido, pobre, ocupa uno trabajar. Cuando esta uno allí esta bien. Pero cuando sale uno, buscar que le compren un kilo de carne, si se echa malo uno con todo el mundo. Porque allí se ocupa ser enérgico para ejecutar. Estando allí ni modo de hacerle el favor a todos. Entonces que esta uno haciendo allí si no esta corrigiendo las cosas mal echas. Por eso a mi no me gusto, mejor les ayudo acá afuera en lo que pueda, y les sirvo mas que adentro.

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A Cuco yo lo descubrí, era un hombre muy apartado, el se pasaba en su casa leyendo, el no salía mas que en la tarde, en la noche, se iba allí conmigo para cerrar el puesto, e irnos a cenar, éramos contados los amigos del él y míos. Fíjate eran Ramoncito Ruiz, Agustín de Ávila, Cuco Raygoza y yo, no recuerdo cual otro. Como unos cinco, iguales en el modo de pensar, muy apartados, no nos gustaba entrar a las cantinas. Por allí nos echábamos una cerveza, para ir a cenar y ya. Por allí por el cincuenta, todavía no había luz, ni drenaje, y me mandaron pedir del partido una lista de personas idóneas para la presidencia de Colotlán. Le dije a Cuco:

–Oye Cuco me mandan pedir una lista de personas idóneas para la presidencia. –Como ves no jalas.

Me dijo Cuco-No, yo no, no me gusta eso.

–Oye, pero si es una representación, para la que tú puedes. Ni modo que digas que no tienes tiempo. Si no haces nada en todo el día. Además tu estas preparado. Le dije:

-Mira a mi no me gusta eso, porque no estoy preparado. Ni siquiera para hablar o leer. Leo a regañadientes, pero ya para leer un discurso, pues no puedo. De memoria, lo que la vida me ha enseñado. En las comunidades yo ya les dirigía unas palabras, lo que yo había vivido, la revolución, los principios del partido, de eso si les hablaba yo.

Y de veras el era muy apartado, se metía ala casa y no salía, nada más leyendo. Que esperanzas, que en una cantina, de vago, de música. Nada. Por eso a mi se me hacía que era buen presidente. Lo convencí y fue la primera vez que fue presidente. Y nos dio buena cala porque fue el que anduvo empezando para la luz, drenaje y la presidencia, que también la hizo. Nos salió buen presidente, y lo reeligieron dos veces más. La gente estuvo muy contento con el.

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Una vez vino Leal Sanabria y me dijo: Simón, hay dirígeles unas palabras. Le dije:

-Para que hay trae sus oradores. Me contesto: -Mira una palabra que tu les digas vale mas que cien de las nuestras. Diciéndome pues que la gente me tenia en un buen concepto. Yo les hablaba unas palabras, refiriéndome a la revolución, a los beneficios del partido, que nos dio a los de abajo, en las ciudades las conquistas obreras, y en el campo la tierra. La gente me tenía mucha voluntad y mucha confianza. Cuando iba yo a invitarlos a una reunión o mitin, me decían: -Mira Simón, vamos nomás por ti, porque a esos señores ni los conocemos. Pero por no rajarnos contigo. Total que venían y pues a mi me costaba. Había veces que me decían hay tu te entiendes, con la birria, la vaca, la arreglada, los camiones para acarrear la gente. Desembolsaba yo, y había veces que no volvía a ver los candidatos. Me fregaban con todo eso. Fíjate pues a mi costo, pos todo eso que gastaba ya no tenia vuelta. A ese partido lo quiero porque me costo. Lo que cuesta dinero lo quiere uno. Me costo y ahora me da lastima que otro partido que pertenece a los que nos andaban dando contra cuando la Cristeada. Es el mismo partido, que ahora que vieron la gorda bien hecha, se acomodaron. Pero realmente, no les pertenece. Claro que todo mexicano tiene derecho a todo. Pero diremos, que nuestros antepasados que lucharon por la revolución, esos dieron su vida, porque no hubiera el cambio ese que querían, que no hubiera escuelas, que no repartieran tierras. Todo eso se le debemos al partido, a todos esos estatutos que rigieron ya después de eso. Pues fíjate pura ventaja para la gente de abajo.

Por ejemplo un hacendado que tenia miles de hectáreas, un solo dueño que se beneficiaba, tenían criaderos de ganado, de yeguas y los peones trabajando de raya, para mal vivir. Apenas comer y vestir. Aquí cercas estaban la hacienda del Hepazote, del Zapote. Y la de Pacheco. La hacienda del Zapote decían que era de un señor Cura. Cuando la cosa se normalizo, se vio el cambio, luego. Mucha gente humilde y trabajadora, que ponía sus yuntas levantan maíz a lo carajo. En el alto sembraban calabazas en el barbecho y se daban como piedras, donde se iban a comer tantas. Hacían un montón calabazas en la orilla de la parcela y las partían y nomás sacaban las semillas, las secaban y las encostalaban. Lo demás quedaba para el ganado.

Faustino Hernandez



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Cuando Cuco Raygoza agarro la presidencia, luego, luego empezó a trabajar, el diputado era Faustino Hernández, casado con una hija de don Antonio Sánchez, de acá de los Pinos, dueño de los ranchos esos del alto. El gobernador era don Juan Gil Preciado, y se le metió a don Juan Gil e hizo diputado a Faustino. Entonces Faustino y Cuco comenzaron a colectar para la luz. Entonces la única luz era la del Molino de Santa Isabel, de Toño Maldonado, que servia para 80 o cien lamparitas y la daba hasta las diez de la noche y entonces se apagaba. Faustino y Cuco anduvieron colectando para la luz, tuvieron buenas respuestas. Yo tenía una camarita de refrigeración y la movía con un motorcito de un caballo, fue la primera carne refrigerada de Colotlán, que yo mismo fabrique. Don Leopoldo Mayorga, carpintero fue el que me realizo el trabajo.

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Fui jefe de la Defensa Rural de Colotlán, se trataba de ayudar al gobierno cuando se trataba de una aprehensión, de alguna cosa de esas. La integraban 12 personas, entre ellas me acuerdo de Jesús Campos, Bernardino Gaeta, Amadito de León y el papá de Armando Gaeta, todos éramos ejidatarios los integrantes de la defensa rural. Yo llegue ir a Huitzila, donde había fábricas clandestinas que hacían vino con el teniente Coronel Valle Molina. Esto fue entre 1945 y 1950. En una ocasión una hija de don Nacho de León se fue con un viejo, se la llevo acá por el alto. Anduvimos por los ranchos buscándolos y no los encontramos. Una vez Jesús Campos, el charro, que también pertenecía a la defensa, y fuimos a una aprehensión y llegamos a una casa donde supuestamente estaba la persona que andábamos buscando y le dije a Jesús : -ándale bájate a tocar la puerta. Y me dijo –¡Oye y si me matan¡ y le dije –No pues lo luego lo matamos nosotros. Ya cuando no quiso el me baje yo y toque a la puerta, protegiéndome con la pared. Salió una mujer, y le explicamos la situación y nos dijo que no estaba esa persona, que pasáramos a revisar. Cateamos la casa y no encontramos nada. Ya de regreso Jesús Campos le dijo a Amadito de León, que también pertenecía a la defensa, era ejidatario y tenía su parcela en el cerrito de la Cruz. Jesús le dijo a Amadito. –Oye Amadito. ¡No la friegues, fíjate que ya no quiero andar en esto. Fíjate que me puse mal del corazón con estos sustos. Te doy dos fanegas de maíz porque le digas al coronel que estoy enfermo del corazón. Cuando rendimos el reporte, Amadito le dijo al coronel: -Sabe Coronel que uno de los hombres se nos puso enfermo allá en el alto, y el me dijo que le haga el favor de darle su baja. Y el Coronel le contesto: –que enfermo del corazón no que ocho cuartos, es el miedo que tienen de andar en el peligro. No, no se la doy.
Amadito le insistió, con el interés de ganarse el maíz –No jefe, no se obligue, es cierto que se nos puso mal allá, se nos desmayato un rato. Finalmente el coronel accedió a darle su liberación y dijo. -Bueno, pues, traigan el rifle y escojan a otro para que cubra su lugar. Después le hacíamos la burla a Amadito: -fregaste a Jesús con el maíz, le dijiste al coronel que se nos había desmayado.

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Ramón Mayorga era padrino de Sánchez de León y por eso lo metió de presidente, Fabio tuvo más escuela que Ramón. Mi hermano fue presidente y tampoco tuvo mucha escuela, así como todos los que estuvieron del Carrizal: don Agustín, don Guadalupe don Secundino Márquez, David Leaños y ya después Cuco Raygoza, pero ya no fue del grupo del Carrizal, el entro como del sector popular al igual que Fabio. En el Carrizal era muy gobiernista la gente, tenían mayoría de gente. Un año estuvo muy duro del Carrizal y de aquí de Colotlán para elegir el presidente, había dos partidos aquí el pueblo, con un señor Sepúlveda al frente y el del Carrizal. De un lado de la plaza estaba un grupo y del otro el lado. Los de aquí iban y compraban carne y se las aventaban a los del Carrizal, por que eran roba vacas y abigeos y luego andaban en mitin y los partidos se encontraron en la calle Nicolás Bravo cerca del templo y se agarraron a leñazos con un cargamento que estaba por allí por el suelo. Eran los Ramos, que eran muchos, uno de ellos era juez y los Moreno, Adolfo y don José de Jesús, que tenía un molino.

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De los Huízar, los mayores que conocí eran tres hermanos: Serafín , Bonifacio y don Pilar, que era altos rubio y fornido, era una familia muy grande. Ellos eran muy españolados, altos y rubios. Eran gente muy bien parecidas. Primitivo Huízar fue hijo de don Pilar Huízar, esa familia era vecina de nosotros en la casa paterna, ellos eran muchos: Primitivo, José, Levy, Rubén, Pancho, Catalina, Sara, María en Gracia y Raquel. Ellos no eran católicos, eran protestantes. Sara se caso con inspector de escuelas que apellidaba Ceja. Ese señor cuando quedaron huérfanos los acomodo a todos ellos con plaza de maestro. Ellos eran listos y muy dedicados a la escuela. Pancho que era de la camada de Tules Ramos y se daban el quien vive. Se pelearon tuvieron política allí en el magisterio y a Pancho lo enviaron a Zacoalco de Torres. Pancho Huízar y yo éramos de una edad, y decía que mientras viviera Tules el mejor se iba para otro lado, para no tener dificultades. A cual más quería saber más, Tules era muy listo en las matemáticas y Pancho no se quería dejar. La pendencia acabo cuando murió Tules aquí y Pancho en Zacoalco.

Pancho fue el último que quedó en casa, y en la tardecita después de mis quehaceres me brincaba a su casa con el a escucharlo tocar música, el tocaba la guitarra. Primitivo era alto, fornido de valor y muy bravo. Dicen que cuando se trato de fusilar a los padres, los oficiales no quisieron, y que el se propuso dijo: yo, lo hago. El no era creyente. A el lo mataron en una agarre de los cristeros con el gobierno aquí en Colotlán, que el estaba en el fortín de la torre, y que se olvido una cobija, acá en una casa, junto al mesón de la Mora, en tiempos de fríos, y que se vino por ella y que en esa vuelta le pegaron un disparo en el pecho, y de eso murió en Zacatecas. Primitivo cuando mucho estudio la primaria, era del grupo agrarista. El papa de ellos estaba riquillo tenía muchas tierras. Era de la gente de don Agustín Rivera, y este último los mangoneaba. Los hermanos de Primitivo, Rubén se dedicaba al Correo, se fue a vivir para Huejucar.

Paco Huízar, fue hermano de Diego Huízar, y también era profesor e inspector de escuelas, pariente de Primitivo Huízar, cuando estuvo dura la elección de presidentes, como estaba preparadito les ayudo a los Ramos y a los Moreno y fue cuando los mataron a don Paco y a don Segundo.

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La Cristeada, me acuerdo cuando pelearon aquí en Colotlàn, con los gobiernistas. Agarraron los cristeros el sistema de entrar por la casas. Taladraban y hacían agujeros en las paredes con barras, para pasarse de una casa a otra. Pasaban la bocacalle y seguían con otra manzana, hasta llegar a los fortines. El cuadro de la Plaza era el primer cuadro, estaba el gobierno fortificado en las azoteas y las iglesias. Nuestra casa estaba en la esquina de Juárez y Guerrero. Los Cristeros llegaron hasta la casa, y por una ventana que estaba por la Juárez, le disparaban al fortín. Allí estuvieron todo el día guerreando y en la tarde de les antojo a los del gobierno, de hacer un toro de petate. Tenían el mesón de San Luis, en la calle Obregón, frente a la plaza de toros, allí tenían los caballos. En la Calle Ramón Corona, tenían un vallado como de dos metros para que no pasaran los cristeros. Un grupo de ejidatarios ensillaron los caballos y salieron por las calles gritando que vivera el 75 regimiento, que era un regimiento muy valiente, y que le tenían miedo. Como que habían venido a reforzar a Colotlàn. Se los creyeron y dieron la orden derretirse. Ya habían tomado casi todo Colotlàn, ya nada mas quedaba el centro y la torre. Decían que los cerros nada mas blanqueaban de cristeros, miles de cristeros apostados en la cantera, el zanjon, el cerrito de la Santa Cruz. Se habían reunido todos los del partido de los cristeros para venir atacar a Colotlàn. Cuando se fueron los cristeros, los del gobierno llegaban a las casas donde habían estado los cristeros. Pero quien los detenía. Decía mi papá que llegaron a la casa los gobiernistas y con ellos, don Jesús Navarro, el primer ejidatario de Colotlàn. Y le dijeron: - Es verdad que aquí estuvieron haciendo fuego los cristeros, al fortín de enfrente. Mi padre les contesto: -Si señores pero yo ni modo de detenerlos. En eso tercio don Jesús Navarro, su pariente en su defensa: -Este señor es pacifico, no h sido nunca contrario al gobierno, y ya lo dejaron. Rubén la Ruca andaba de cristero, traía botas, pantalón beige, su 45 fajada y su rifle. El era cabecilla de los cristeros. Lo conocía bien mi papá, era amigo de mi hermano Avelino, y lo llevaba al rancho. Mi papá le decía: -Oye Rubén pos pa que andas en esas carajadas. –Pos me gusta. Contestaba el. Allí en la esquina de Paseo y Juárez mataron a un cristero, muy conocido de nosotros, Andrés Contreras, se salía a media calle a torear a los del fortín. Hasta que le atinaron. Allá arriba en la esquina del hospital, mataron a un ejidatario de Huacasco, también muy valiente. Después de que pasaba el revoltijo, nos íbamos a ver los muertos, antes de que los levantaran.

Los fortines estaban colocados de tal forma que favorecían el primer cuadro de la plaza , había uno en la contraesquina de la casa paterna, donde la casa de mi hermano el güero, estaba otro fortín, en la calle de arriba. En la torre de la iglesia estaba otro fortín para tirarles a los de lejos, a los de las orillas. En el mesón de San Luis en la calle Obregón, estaba la caballería del ejército. El San Francisco era allá abajo, el puerto Arturo, el Zaragoza. Luego hicieron unos vallados, para que no entraran hasta el centro los cristeros a caballo. En la Obregón había uno, en la Hidalgo. Vallados altos de dos metros, para que no brincaran los caballos. Cuando acordamos tenían invadido todo el pueblo, ya nada mas el centro, poquita gente y los cristeros eran muchos, nomás se veían los cerros con la caballería. Tenían mucha gente. A la muerte de don Herminio, mucha gente se deserto, ya no andaban contentos con don Felipe Sánchez, dicen que era muy bueno para andar a caballo, bueno para montar y brincar cercas, el se defendía a patas de caballo. Hermano de don Manuel Sánchez, hombre alto y bien parecido, esposo de Cointa Ramos. Su hija fue Sunny, reina de las fiestas patrias. El se fue a vivir a Fresnillo y allá murió.

Don Simon Navarro: recuerdos


Una vez veníamos del rancho mi hermano Benjamín y yo, traíamos la leche a vender. Nos despacharon en un burro, Benjamín venia delante en la tijera del burro, los botes colgados de los picos del fuste, y yo sobre una cobija en la enanca. Estaba el río con poco agua, y cuando veníamos a mitad del río, cuando salieron por la calle del rastro, cuatro cristeros en joda, perseguidos por el 75 regimiento. En esos días no había destacamento de planta. Así que los cristeros entraban y salían del pueblo como Pedro por su casa. Aquí desayunaban, comían y cenaban. Y que hay nomás va llegando el 75 regimiento, en unos caballazos negros, grandes, de un puro color. Y salieron los del ejercito en joda detrás de ellos tirandoles balazos, y nosotros a medio río. Que susto llevamos, dejamos el burro en mitad del río y nos fuimos refugiar, allí por la Ramón Corona, con don Matías, que era ollero. Después de que paso la trifulca, fuimos alcanzar al burro hasta el rancho. Llegaban al rancho los cristeros a comer y llegaban los del gobierno a preguntar: -¿Oiga que aquí estuvieron los cristeros? –Si señor. -¿Y les dio de comer?. – Si señor, Pos que mas me quedaba. Mi papa les hacia entender, que como se negaba, que contra los rifles en la mano no había mucho que hacer y les daba lo que hubiera.

En esos años llovía mucho y había abundancia de flores, además en enero y febrero las cabañuelas mantenía la humedad así que se daba muy bien la miel, mi papá tenia como 100 enjambres de abejas. La miel era muy abundante, teníamos miel para todo el año. Castraba en mayo y también para el día de los muertos. Yo nací en el año de 1916, en el año del hambre, decía mi papá que venia a Colotlàn a buscar maíz y que no hallaba, que nadie vendía. El que tenía guardado, no lo daba a saber porque tenía miedo que lo robaran o que el gobierno le exigiera que lo repartiera a los demás. Tenia un amigo, de nombre Teodoro, que le vendía maíz, pero tenia que ser a media noche, cuando ya no hubiera gente, que fuera a su casa y le tocaba. Le vendía una medida de maíz, en un peso de plata. En tiempo normales comprabas una anega, con ese peso.

Don Simon Navarro: recuerdos


El general de Santiago fue el que comenzó a colgar a los rebeldes. El era nativo de Colotlàn, de los de Santiago. El papá del general era de las Loberas, aquí para bajar del Hepazote. Lo conocí, porque el señor pasaba por allí por el rancho, por el camino real.

Don Herminio Sánchez tuvo dos hijo, Herminio y Antonio, el y yo éramos de una edad. Después de la muerte de don Herminio, Herminio hijo se fue a la escuela militar y solo Antonio se quedo aquí con su mama y su abuelita, dueña del Yerbaniz. Antonio iba todos los días a la Boquilla, donde tenía una potrerito y unas vaquitas que ordeñaba, en el pueblo, y me invitaba a acompañarle. Antonio siempre tuvo debilidad por el trago, y de eso fue de lo que murió, murió joven, el no se dedico a nada. Rodeos no dejaba uno, compraba caballos muy seguido y pronto se los acababa, porque no les daba de comer, puro trabajo. Duraba 24 horas con el tamborazo. Yo tenía un caballito que me dieron, yo mismo lo amanse, y salió muy bueno coleando. El me lo compro, me dio por una yunta de bueyes por el. Fue por hay, el año cuarenta, y los caballos regulares valían cincuenta pesos. Ese fue el primer caballo que amanse. Mi papa le dijo. –Hay si el te lo quiere vender, pos es de el. Y se lo vendí. Fuimos al rancho del Yerbaniz por el ganado, el rancho de la abuelita, allí tenían ganado. Para ese entonces Herminio ya estaba en el colegio militar, nomás Antonio era de hombre. Se acabo el capital, vendió todo el ganado de la mama y de la abuela, y todo lo que pudo vender sin escritura. Tenían dos ranchos las Tarjeas y el yerbaniz, eran ricos. Ellos vivían a media cuadra, de donde estaba la coca. Yo conocí bien la casa, porque cuando salíamos de la escuela, allí nos íbamos a jugar. Tenían caballos y nos íbamos a lazar. Antonio y yo éramos compañeros de vaganza. El duraba días y meses borracho, no se la cortaba, el tenia mucho dinero, no le faltaba. Don Herminio era un hombre alto, grueso, bien parecido, fue en su casa donde lo conocí. Era muy respetuoso, de mucho valor, los ricos lo eligieron para que defendiera ese partido. Calcularon mal porque el gobierno es gobierno, y como se iba a dejar de ese grupo. Luego mal ajuareados, sin armas, municiones y caballos. Andaban algunos en mulitas. Sus rifles con unos cuantos cartuchos. Don Herminio era muy católico, se vestía de traje, quizás los domingos nomás. Pero en su casa lo veía vestido de traje. Cuando iba al rancho se vestía natural, con blusa blanca con alforzas, pantalónes charros y botines. Antonio y yo convivimos muchos años, ya cuando falto su padre, y recibió la herencia el manejo los bienes de la familia. Un caballo le duraba unos cuantos rodeos. Vendía el caballo barato y se compraba otro. Su papa le había dejado su buen capital. Después don Manuel de León, esposo de doña Clementina se entendió de él.

Me platicaba don Mauro Huerta que el y don Herminio eran compadres y que lo había invitado a participar en la guerra, que el anduvo también en la revuelta.

Don Simon Navarro: recuerdos



El juego de las argollitas, se colgaban las argollas y tenia que brincar uno sobre una especie de rampa. Al brinco del caballo tenia que ensartar uno las argollitas. Con el brinco del caballo alcanzaba uno las argollitas y había que ensartarlas. Se llenaba el lugar de gente. Se realizaba en mayo, para sacar fondos y lo realizaba el municipio. Las fiestas principales eran las de septiembre, pero las de mayo desde que yo me acuerdo ya estaban. El 5 de mayo era el día importante de los festejos. La primera reina de las fiestas patrias de la que me acuerdo, fue Armida Navarro, hermana de Horacio y Otoniel. En esa ocasión compitió en contra de Armida, Sunny, hija de don Manuel Sánchez Caballero y gano Armida. Las dos muy bonitas, Armida muy alta y Sunny más bajita. A partir de allí comenzó la tradición.

En los papaques se divertía uno re a gusto, desde que era chico yo me gustaba ir. Cuando estaba ya la orquestita donde andaba Rafael Cárdenas, usaban ya su uniforme. Una vez en el barrio alto los citaron que debían de ir curros. Imagínate de negro, para enpinolarlos. Los agarraron allí en la cara, en el traje. Rafael Cárdenas, era recio, de genio y que se subió a un tabladito, y lo alcanzaron a empinolar, el traje y la cara, pero a los demás si les dieron por todos lados. Y que ya arriba, agarro sabe que cosa y dijo: -Aquí al jijo que se arrime... No pues una risión, vieras. Las pastorelas era cosa también de admirarse, los actores duraban hasta media hora hablando. Entre los pastores mas viejos, están los Pinedo, Eusebio Pinedo, albañil, ellos eran los de la pastorela. Acá en el Barrio del Cuitatero había otros. Mucha gente sin instrucción participaba, Hacían pastorelas en San Lorenzo y en el rincón Verde.

Don Simon Navarro: recuerdos




Allí en el teatro, con don Lauro llegue yo a ver el cine mudo. El primer cine fue el de la Morelos. Don Lauro Martínez, no era rico, pero llego a grande, a base de trabajo y que era muy inteligente. La herencia de las muchachas Ruizes la compro don Lauro, un potreron grandísimo. Pos, lo trabajo mucho. Aró las tierras y las abono. Traía una recua de diez burros, y llevaba estiércol de las casas, y le daba buenas cosechas. Tenía criadero de ganado, la tienda y la imprenta. Don Lauro sostenía el rancho con la tienda, y a la larga sacaba provecho.

Me acuerdo que Tito ingreso también a la Asociación de Charros, y se llego un día 14 que se hace un rodeo para celebrar el día del Charro, y se hizo una junta antes, y nos tocaron tres toros a cada socio, éramos como treinta socios. Tito se fue al rancho de la Trinidad a arriar sus tres toros. Oye que hay gente para todo, le dijeron a don Lauro que Tito iba al rancho por el ganado para el rodeo y dijo don Lauro: -Mira que sinvergüenza, Nunca me va ayudar a darle de comer al ganado, herrarlo, cercar un portillo, y ahorita nomás va a traérselos para el rodeo. Pues ni tardo ni perezoso se fue a esperarlo al río, no tardo mucho en que llegar Tito con los animales y le dijo: -¿Quihubo a donde vas? Pos al rodeo, me tocaron tres toros. –No sinvergüenza, me los regresa al rancho. Don Lauro le dio para atrás al ganado. Allí se acabo el entusiasmo de Tito. Desde el momento en que Tito no llevo sus toros, pues no tenia derecho a colear. Nada mas fue a ver y a pistear. Don Lauro y Tito no la llevaban bien, porque don lauro tan trabajador, y Tito no tanto. Don Lauro era muy económico y trabajador, no te gastaba en un cigarro, ni un cerillo. No tenia vicios.

Don Simon Navarro: recuerdos


Chema de León era muy amigo mío, se juntaba con nosotros y yo lo invitaba a los rodeos. En una ocasión para un sábado hubo un rodeo de paga en San Pedro, todavía no había asociación y le dije a don Manuel. –Oiga don Manuel vamos a ir una palomillita al rodeo, no deja ir a Chema . Me dijo: -Oiga hombre, yo no quisiera, porque a este le da por emborracharse y se vaya a caer del caballo. Pero en vista que me lo pides usted, se lo dejo ir con la condición que me lo cuide. Nos fuimos al rodeo, y como si lo hubiera visto don Manuel. Ya para las tres de la tarde ya andaba bien borracho y se cayo del caballo. Yo que lo andaba sonsacando, andaba apurado, lo llevamos a una casa y lo dejamos dormido. No le paso nada, pero ya no pudo andar a caballo. Nosotros nos regresamos a seguir coleando y nos regresamos por la noche. Al día siguiente domingo, don Manuel abrió su despacho, tenia una parte donde era cantina y vendía tequila de Huitzila. Comenzó a llegar gente, y llego uno de San Pedro y le pregunto don Manuel: -Quihubo como estuvo el rodeo en San Pedro. –No, pos bueno, nada mas que se cayó uno que le dicen el chalaco. Renegando Don Manuel dijo: Yo no lo quería dejar ir, nada más que Simón se me armo. Chema se fue a Juárez con sus hermanos que estaban bien acomodados. El puso una tienda allá, el estaba casado con la señora Margarita Ortega, maestra, de la familia de don Segundo Ortega, cuando ella murió y toda la familia se le caso el venia a Colotlàn y me frecuentaba mucho y en una ocasión me comento que se quería casar con Carmelita Muñoz, pero antes de la boda, un día que venia para acá, tuvo un accidente en el carro y se mato. Ya no hubo boda.

Don Simon Navarro: recuerdos





Don Jesús de Santiago también era muy listo, el medro en los ranchos y el agio, prestaba dinero a rédito. A él le gustaba el negocio, la política, le gustaba todo. El aliviano mucho a mi hermano Avelino, el era partidario de la gente de abajo. A los ricos no los podía ver, y el era rico. A mi hermano Avelino lo ayudo mucho con lo del partido agrario, y era su banco de Avelino, le prestaba dinero e iba con el a Guadalajara cuando se ocupaba. En una contienda que hubo para sacar una reina, como la sacaban a base de votos, de dinero. Como don Jesús era partidario acá del sector agrario, pues ya estaba perdiendo la reina que postulo Avelino. Entonces don Jesús cuando vio eso, se vino a la casa y llevo dinero y metió un carajazo de billetes a la urna. La hizo ganar con eso. Ya cuando ganaron hicieron un baile, en la escuela de niñas. Nos fuimos toda la bola del sector agrario y don Jesús se fue a dar la vuelta con nosotros., cuando la coronaron. El novio de la reina, Antonio Ramos, cuando se acabo todo, ya andaba Toño bailando con ella, y don Jesús se dirigió con ellos y le dio el tirón a Antonio y le dijo: -Oye, pues yo tengo mas derecho que tu. Andaban anunciando allí que fueran a depositar votos y tú nunca te paraste allí. Así que yo tengo mas derecho que tu, y se soltó bailando con ella.

Sunday, October 25, 2009

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Thursday, October 22, 2009

Gobierno, Igualdad y Odio Social


“El desarrollo gradual de la igualdad es un hecho providencial. Tiene las siguientes características principales: es universal, es durable, escapa cada día al poder humano y todos los acontecimientos como todos los hombres han servido a su desarrollo.”

“La división de las fortunas ha disminuido la distancia que separaba al pobre del rico; pero, al acercarse, parecen haber encontrado razones nuevas para odiarse, y lanzando uno sobre otro miradas llenas de terror y envidia, se repelen mutuamente en el poder. Para el uno y para el otro, la idea de los derechos no existe, y la fuerza les parece, a ambos, la única razón del presente y la única garantía para el porvenir.”

Hace más de 150 años Alexandre de Tocqueville utilizaba estas dos citas en la introducción de su libro la Democracia en América. Ambas se pueden utilizar con gran propiedad en el momento histórico actual que vivimos en nuestro municipio.

La igualdad entre los habitantes de nuestro municipio, es un hecho indiscutible, somos más iguales de lo que nunca lo habíamos sido en ninguna época anterior. No existe gran diferencia en el nivel de vida de ricos y pobres. Los ricos ya no se diferencian en la ropa, sus casas, sus carros, su alimento del resto de la población. Los ricos ya no se ostentan como antaño el control político, ni tienen reducida a la mayoría de la población a su servidumbre personal, por su poder económico. Los colotlenses han dejado de ser peones, medieros o aparceros, empleados y servidumbre de unos cuantos ricos. Los ranchos y haciendas orgullo y signo de dominación, hace décadas que han dejado de ser productivos y están abandonados y en ruinas. Sin embargo ricos y resto de sociedad, aun siguen separados y se miran con desconfianza, e incluso odio añejo, guardado por injusticias de décadas atrás, esta situación de separación y rompimiento social se ha reflejado también en la política.

Hace casi 18 años que se rompió el monopolio político que ejercía un partido, controlado por un reducido grupo de gentes. Con este cambio se acelero la descomposición social que venía gestándose por décadas, y donde una sociedad de los pocos, se desvaneció casi mágicamente del entorno, dando cabida a una sociedad de los muchos, menos cohesionados internamente, pero abanderados igualmente, por un reducido grupo de ciudadanos.

En su lugar se construyo una sociedad dirigida por una clase burocrática, que nació del seno humilde de una población deseosa de cambios, de romper con un sistema corrupto y acomodaticio, a la medida de los ricos. La nueva clase política en el ejercicio del poder, hizo del gobierno la medida de sus propias necesidades, buscando eternizarse en el usufructo del mismo. Cuando la sociedad volvió a reclamar la pureza de sus objetivos y cometidos, este grupo consiguió pertrecharse tras de otra muralla burocrática y regresar mas pronto que tarde al ejercicio del poder y creando los mecanismo necesarios para controlar el destino de la sociedad y fortalecer su dominio por siempre si se puede.

En las pasadas elecciones municipal, se enfrentaron las dos principales fuerzas politicas del municipio, desafortunadamente, ninguna de ellas representa los ideales y necesidades de la sociedad. Un partido busca reivindicar sus beneficios de clase, de grupo burocrático. El otro busca regresar a los días idílicos del poder absoluto.

En el medio, se encuentran los ciudadanos, quienes ha desechado en su momento a ambas opciones, y por las ya muy conocidas razones: ejercicio autoritario y despótico del poder, enriquecimiento inexplicable, y actuar ineficiente.

El gobierno que nació con los pobres, en el ejercicio del poder perdió su brújula y sus objetivos de justicia social, basta con observar a todos aquellos que se han venido perpetuando en el ejercicio público desde hace más de 15 años. Ninguno de ellos tiene la actitud de la gente sencilla y servicial. Pocos de ellos, siguen observando la vida frugal y sencilla, de antes de ser funcionarios públicos. Su actitud, es la de aquellos que se sienten privados de lo propio. Me pregunto, si el poder público puede pertenecer a alguien, pero ellos si lo creen. Además sus casas, vehículos y alardes los califican aún más, como los dueños del municipio y de las gentes. Son ellos quienes presumen que volverán por sus fueros, una y otra vez. No porque ellos hayan hecho un gran trabajo, fían sus pronósticos, en que sus oponentes han ejercido el poder de peor forma. Es decir creen que la gente seguira votando por el menos peor.

Las administraciones panistas se caracterizaron por un control autoritario y tiránico en la toma de decisiones, además de un vergonzoso uso personal de los recursos públicos. Sus contribuciones a la modernización del aparato público fueron muy modestas, con excepción de la introducción de maquinaria pesada a la prestación de los servicios públicos básicos. La mejora de procesos, la introducción de equipo y programas de computo en la administración y prestación de servicios, estuvo muy por debajo de las necesidades reales del municipio. En la actualidad tal falta de previsión se deja sentir en la gran cantidad de problemáticas que se viven en muchas áreas prioritarias de la administración tales como: el manejo, cobro y suministro de agua potable, el manejo y control de basura y residuos orgánicos, la realización de tramites secretariales, el cobro del predial y todos los servicios catastrales, la gran cantidad de asentamientos irregulares, el crecimiento anárquico y conflictivo de la ciudad, la escasez de oferta de trabajo, la escasez de personal administrativo capacitado, creativo y eficiente, la escasa oferta de recreación en el municipio y un largo y angustioso etcétera.

A decir verdad, las administraciones panistas hicieron un uso indiscriminado de los recursos públicos en beneficio personal, como se puede verificar en el hecho de que las obras de mayor importancia están destinadas a beneficiar y costear sus propias inversiones. Este grupo desde un inició sesgo busco dirigir el crecimiento de la ciudad hacia un espacio físico, donde previamente habían tomado posiciones, y donde construyeron un fraccionamiento, supuestamente de interés social, con equipo y apoyo indiscriminado del ayuntamiento. Las condiciones en que se pacto la construcción de dicho fraccionamiento son aún oscuras, sin embargo, es indiscutible que la burocracia panista tomo ventajas en dicho proyecto. Tal como se puede verificar en las largas listas de nombres de connotados panistas que tienen acciones y predios en dicho sitio. Si se trataba de un fraccionamiento para beneficio de los grupos sociales desprotegidos, como se explica que distinguidas personalidades panistas cuentan con dos, cinco o más lotes en dicho lugar. Además que todas las proyecciones de desarrollo tales como el hospital, la unidad y la unirse, fueron segadas en esa dirección, con un objetivo manifiesto de beneficiarse de forma personal, porque una gran cantidad de las propiedades adyacentes son también patrimonio de los honorables panistas. Es curioso también observar que el ritmo de crecimiento del fraccionamiento Nueva Tlaxcala es bastante lento, si lo comparamos con otras áreas, tales como Lomas de la Cruz, no obstante que el primer fraccionamiento cuenta con calles, drenaje, banquetas, agua potable, electricidad y posiblemente cable y teléfono. Será quizás que el antes dicho fraccionamiento de interés social, no es tan de interés social, y si solo de un grupo de excelentes negociantes. De la forma que sea este grupo, esta de placemes y siente que su regreso a la presidencia municipal es eterno, todo ello y muy a pesar de los evidentes desfalcos de que hicieron presa al ayuntamiento durante su gestión, para muestra baste un botón, las comprobaciones y el área de catastro, que se convirtió en la caja chica y grande de dichas administraciones, tal y como consta en la escandalosa cantidad de pagos que fueron comprobados con recibos apócrifos y que nunca entraron a la contabilidad de tesorería. Además de la gran cantidad de anomalías que se registraron en dicha área, desde que paso a depender de la administración municipal en el año de 1994.


la ultima priista se caracterizo por la falta de una racionalidad y creatividad administrativa, pero no es de extrañarse mucho, si nos atenemos al nivel medio de preparación de los principales integrantes de los diferentes equipos de trabajo y planeación de cada uno de estos ayuntamientos. La mayoría de los dirigentes de ese ayuntamiento eran profesores, quienes antes de incursionar en la administración pública, solo habían estado al frente de la aulas, en sus mejores casos, de alumnos de secundaria y uno que otro de preparatoria. Sus horizontes de conocimiento y experiencia no fueron más allá de ocasionales vueltas a la ciudad de Guadalajara y Zacatecas. No siendo gente autodidacta e interesada en leer y aprender de forma autónoma, sus ideas y conocimientos se encontraron al nivel promedio de cualquier habitante de nuestro municipio. Sin embargo la falta de pericia adminitrativa, y sentido civivo los llevarn a cometer una gran cantidad de errores y desaciertos, y adoptar una actitud prepotente e ineficiente en sus tomas de decisiones. Careciendo de la sensibilidad para detectar las áreas de importancia, de aquellas de menor importancia.


Los partidos principales que históricamente han tenido mayor peso en nuestro municipio juegan a que la gente no tiene memoria, y que rápidamente se le olvida las rapacidades cometidas por sus gobernantes, sin embargo nuestro papel es jugar a refrescarle la memoria a la gente.

Molinos y Recuerdos







Don Luis Solano puso el primer molino, funcionaba con carbón, allí donde están los Salazar. Ese molino funciono mucho años con carbón y después de fue modernizando con molinos de petróleo, de gasoil y de electricidad. El primer molino lo vendió en Momax, era un molino grande, daba miedo arrimarse al volante. Yo atizaba la caldera desde los nueve años. Por allí por 1940. Yo nací en el año de 1931, y ese molino ya tenia tiempo trabajando. Ya después hubo mas molinos, don Jesús de Santiago puso el suyo.

Yo en ese molino fui trabajador desde chiquillo, la caldera media como tres metros, yo ponía una escalerita para atizarla con carbón. Se trabajaba de seis de la mañana a nueve y de diez a dos de la tarde. En ese entonces no había tortillerías, todo era puro molido. Todas las familia llevaba su maíz a moler. Yo trabaje mucho años con los Solano. El molino estaba en una pieza especial, en la parte de atrás del inmueble, abierto, libre. De la caldera pendía un tubo abajo que iba a dar al motor, a donde iba a dar el gas.

La primer tortilladora la trajo don Antonio Flores, y la puso en la plaza. Durante muchos años trabaje en eso y después me metí a agricultor. Con los motores de gasolina, había que darle cran y en el tiempo del frío hasta sudaba para echarlo andar. Después entraron los motores diesel, bien buenos, y cuando entro la luz se apagaron los motores de combustible. Entonces en el molino habia mucho trabajo, se molía el nixtamal, el maíz, el olote y los granos. Pero entraron los tractores con sus molinos en los ranchos y se acabo buena parte de ese trabajo. Ahorita el fuerte de los molinos que aun quedan son: los maíces secos y allá con Lupe Solano y Rubén se muele todavía el nixtamal. El grano lo utilizan para las engordas y los pinoles. Antes se cobraba a dos centavos la bolita, la gente se imponía a pagar con blanquillos, con moneda de cobre, centavitos, era mucho movimiento en aquellos años en los molinos, ahora que entraron las tortillerías se acabo el oficio de molinero. Hoy se cobra a dos pesos los remolido, y cincuenta centavos lo entero. Ya de nuevo están trayendo sus pinoles, muchos traen su maíz colorado, su garbanzo, arroz, haba y cacao. La gente esta regresando a sus tradiciones, y están regresando a darle vida al molino con sus pinoles que hasta son afrodisíaco y muy energeticos, sino lo seran :

-Hasta eran el fuerte de la alimentacion de los indios.

Yo cuando estaba chiquillo me toco ir a muchos papaques, en aquel entonces se usaban mucho, era su mero fuerte de uno, iba a las colaciones, aventaban puños de colaciones grandototas y andaba uno junte y junte. Tambien se daba uno su enpinolada. Ya después cambio la tradición y se convirtió en venganza, y ya no nos gustaba. Llenaban los blanquillos de harina, de cal. Los rivales llegaban y pontelas y entraban las señoras a desgreñarse, eso ya era feo. Por allí de los años ochenta para acá se acabo eso. Ya no se usa, ya no se oye eso. Era la tradición de los inocentes, se hacían mucho gastos, se llenaban las quilihuonas de maíz, para los pinoles, de cascarones para los enfrentamientos. Eran dos músicas, una de cada partido.

Yo me críe en el barrio de Chihuahua, había muchas naranjeras, aguacateras, lima, cacahuate criollo, perón, durazno, haba, garbanzo, trigo, lechuga, rábano. Todo se fue acabando porque los patrones se fueron acabando y a los medieros no les convenía reponer nada, porque no era de el la huerta. Se secaba un árbol y nunca lo reponían. Se fue acabando todo, y ya no queda casi ninguna huerta como las de antes, ya son puros barbechitos, esta todo pelón. Durante un tiempo se escaseo mucho el agua y la gente que sabia trabajar las huertas se fueron acabando, y no hubo jóvenes interesados en aprender el oficio. La juventud ya no aspira al campo. Entonces se regaba todo a sacrificio, se regaba a bimbalete. Se ponía un palo macizo, arriba colgado en lo alto, y luego una cadena sujetado al extremo del frente y de allí pendía una lata de cuatro hojas, en el extremo de atrás de amarraba una piedra, y una vez que se llenaba el bote se levantaba ayudándose con la piedra. Se echaba el agua al surco y de allí corría hasta la milpa. Yo trabaje mucho con el bimbalete, entonces había muchísima caña.

En aquel entonces el agua entraba hasta el jardín de la plaza, y la represa en el río la hacían donde esta el plan de los de León. Allí estaba la presita que usaban para regar. La quitaron cuando don Refugio Raygoza. La acequia pasaba por allí por con los de León, donde tienen la ferretería, por arriba de la banqueta entraba por el mercadito y salía en el jardín de la iglesia y de allí a la plaza de armas. El río se vino secando hora últimamente que hicieron las presas.

Cuando yo estuve en la escuela, la escuela estuvo donde era el curato, que hoy es el mercado. Tuve como tres o cuatro maestros. Yo llegue hasta el cuarto año. Mi papa trabajaba en el mismo molino que yo, a el le pagaban treinta cinco centavos y a mi me daban un veinte. Cuando yo entre a cuarto año, ese año yo lo salí a gritos y a sombrerazos, yo iba con el hijo de mi padrino, y cuando iba a quinto año, mi papa ya no pudo pagarme los útiles: me pidieron dos libretas de cincuenta centavos, un tintero, mi canutero. La cuenta llegaba a dos pesos, para los treinta y cinco que ganaba mi papá, no podía. Le dije: -No se preocupe ya no estudio. Ya no quise estudiar, no por faltas de ganas. Entonces le dijo mi padrino a mi papa, no compadre si quiere, yo le pago sus gastos a mi ahijado, sirve que se va con mi muchacho, que es re tarugo a cada rato lo mechonean y yo lo defendía. Yo no quise que me pagaran ellos mis gastos. En la actualidad el que no estudia es por que no quiere, ahora los padres con sacrificio les dan estudio, porque hay dinero. Antes solo había dinero con los ricos, con los pobres no había nada mas que pura friega, los tenían con la pata en el pescuezo. Agustín de Ávila, José Ortega.

Era un caciquismo tremendo, los presidentes de echaban la bolita el uno al otro, cuando eran elecciones ya sabían quien iba a ganar, y por eso el pueblo nunca progreso. Ahora el pueblo es el que manda, el pueblo abrió ya los ojos. Antes pasaba el rico y le decía –Buenos días le de Dios. Ahora pura madre, y cuidado con que tu les gruñeras, te preguntaban: -¿Cómo se llama tu papa? Fulano de tal. Y así te iba con tu papá. Eran mas duros los papas, cuidado con que le respondieras a una persona mayor. El clero también estaba muy metido. La vida del jodido estaba dura. A mi me hacia el pelo un señor Cipriano, me decía mi papa, -vaya con don Cipriano a que le haga el pelo del numero uno. A mi no me gustaba porque los grandes me daban bachicha, era un aprovechamiento. Hasta que yo crecí mas y empecé a vender tecitos de quelite en tiempo de aguas, en los mesones, para sacar mis centavitos para estrenar el día diez de la fiesta de San Nicolás. Comprar mi camisita, mi pantaloncito. Los tez de zacate a cinco centavos, vendía tres o cuatro diarios, tenia yo mi entriego.

El ultimo día que no quise hacerme el pelo con don Cipriano, llevaba centavos y fui con otro, me dieron santa mecatiza. Pero ya me hicieron el pelo como yo lo quería y de allí para el real, ya no fui, me amache y me amache. Me libere yo solo. Te mandaban y cuidado y no hicieras nada.

Una de las veces que me mandaron por leña, ya tenia yo como diez años y en mi casa yo fui el único de hombre, entonces yo fui el que cargue la tacha de la leña, me fui por ella y llegue con unos muchachos, los gordiano, allí en Chihuahua, y me dieron unas limas, me las eche al seno y hay voy comiéndolas, pase el río entonces venia don Victoriano y me dijo: -¿De donde vienes muchacho? Yo le conteste: -Voy dizque a la a leña, señor. Y me dice: ¡Ya te robaste mis limas sinvergüenza¡. –oiga señor no son de con usted. No, como que no y que me jinca un cachetadon sin mas ni mas, y enderézate al otro. A los trancazos se me salieron las limas y las lagrimas, y me dijo el viejito. -No que no, mira. –Pero no son de con usted, me las dieron allá atrás. Me volvió a decir -No. Como no. Yo estaba llorando y enojado, me agache y al levantarme le suelto un carajazo al viejito y lo tumbe, lo deje allí tirado, y me fui llorando a la casa. Llegando a la casa me pregunto mi mama y me dice: -Pos que traes hijo. Ya le conté a mi mamá: -No pos que don este me cacheteo por las limas. ¿Quién te las dio? –Los Soriano. A que viejito tan caramba. –No pos esto y esto, y lo deje allí caído ya no supe si se levanto De ratito el viejito fue con mi papa: -Fíjate que tu muchacho ya me andaba matando? Mira, le enseño el bachichon que le había dejado. -¿Cómo pos que te paso? No pos tu muchacho me golpeo. –¿Pos que le hiciste? –No yo no le hice nada. En la tarde regreso de la chamba mi papá. Estaba yo en la pieza, y me habla: -Haber patrón, venga, ya le tengo un pollito. Ya traía la soga doblada. ¿Haber porque usted le falto al respeto a don Victoriano? –No papa, fíjese que esto y esto. Me quiso poner el primer sogazo y corrí yo con mi mama. Ella le dijo, no le pegues, viejo, el no tiene la culpa. A gritos y a sombrerazos me perdono la vida, pero me dijo: -Esta se la voy a pasar, pero otra quien sabe. Le conteste: -Mientras ellos cometan conmigo, yo no me voy a dejar. Se lo digo ahorita. Porque es causa que no hace uno nada y siempre lo friegan. Después encontraba al viejito y me daba risa, porque empezaba: -ta,ta,ta,tata. ¡Sabe que tanto me diría¡ Se acordaba, pero yo me lo ejecute. En aquellos tiempos era muy triste la vida uno de pobre, había veces que puros taquitos de sal, con chilito. En puro calzoncito y tu camisita, a pata raíz y bien fregado. Ahorita en la actualidad que esperanza que tu le pegues a un muchacho. Yo pase la vida en aquellos años muy triste. A nosotros cada ocho días nos daba dos centavos de domingo, veníamos a la plaza los domingos cuando había cañas. Comprábamos dos centavos de cañas vareadas y nos daban un montón, de puntitas y coditos. Comprábamos dos centavos de cacahuates, un litro, una jicamota. En aquel entonces todo de a centavo.

En la actualidad tengo mi parcela, yo anduve en al reforma agraria, yo soy ejidatario desde 1975. Yo soy de septiembre de 1931. Me acuerdo de cuando mataron a Agustín Rivera allá en la Alameda, el juego de ollas era muy mentado cuando don Agustín de Ávila era presidente. La Alameda era muy bonita en ese entonces, cada año se celebraba el juego, se ponían los lozeros de aquí de Soyatitlan, entonces loza de afuera no entraba. Familias enteras se ponían a jugar, así en circulo y comenzaban a aventar las ollitas y a cacharlas a la vuelta y vuelta, el que quebraba ese pagaba. Jugaban también juego de argolla, ponían unos alambres largos y luego unas argollitas metidas allí adentro, corrían a caballo y las ensartaban. Había muchos jueguitos, ponían a un viejo en un cajón grande, con agujeros y luego una mujer, y luego el viejo con un casco y con naranjas agrias calabas tu pulso, si les pegabas a los tres te daban un premio.

Mi papa fue hortelano de don Santiago Alejo allí en Chihuahua, yo conozco eso de las hortalizas, muy bien, sembrarlas, poner almácigos, yo le entiendo mucho. Santiago Alejo era dueño de casi todas las huertas. Flavio Alejo heredo todas las propiedades. Pensó que el dinero no se acababa, anduvo de allá para acá. El fue el primero que trajo un carro convertible, colorado y aquí quemaba llanta, al ultimo se fue a lavar platos a los Ángeles. Derrocho a lo pendejo, en andar de parranda, de vago, en comprar carros, en andar con las artistas de moda, esa fue al realidad. El difunto Santiago andaba con huaraches de vaqueta, y con una gorrita de palmita. Yo conocí a don Santiago de unos sesenta años, era así chaparrito, panzoncito, con pantalón de percherita y huaraches de vaqueta y correas. Me lo encontraba cuando iba la molino y tu lo veías y decías ese viejito se anda muriendo de hambre. Esa gente después de tener tanto dinero queda en la raya, queda en la miseria.

Don Agustín de Ávila tenia su tiendita en donde esta la zapatería, allí en la plaza, y hasta eso ni la tenia surtida, nada mas puro parapeto, vendía maíz, jaboncito, cerillitos. Era millonarisisimo el señor, por eso cuando murió hay andaba al cual mas peleando las herencias, y luego le salían parientes a lo carajo. La señora que tuvo al ultimo rosa Cornejo, nuevita de a tiro. Yo me acuerdo que los llegue a ver juntos en la plaza, yo los vi juntos allí. Ella después de que murió don Agustín se fue a Guadalajara.

Me toco ver muchas cosa, mucho sufrimiento para uno, la mayoría era puro peón, puro trabajador de los patrones. Los ranchos estaban llenos se gente y ahora están vacíos y cayéndose. El campo es el mas caído. El gobierno nomás dice que apoya a los fregados y son puras mentiras, lo que apoyo son a los gatos que tiene del gobierno, son los de los centavos, esa es la verdad. Yo he vivido todo eso, y se que son puros mentirosos, solo es el que es largo, es el que se va grande. Simplemente ahora que estoy yo en el ejido, estos que mangonean el ejido, Miguel Haro, no ha hecho nada. Ya ahorita en la actualidad ya no hay nada. Lo que nosotros nos dieron ya estaba dando desde antes, ya nomás estaban los patrones haciéndose pendejos a base de dinero. El rico estaba poseando el terreno a base de billetes. El PAN ha hecho mucho allí, ya había unos conejotes grandototes. Ibas a la reforma agraria y nunca te decían que no, pero no hacían nada. Yo fui tesorero de la ampliación del ejido del Hepazote tres años, yo se lo que es joda, y yo se que no te agradecen si haces bien, para otro no hiciste bien. Yo por eso ya estoy harto y nomás oigo la política. A veces andaba uno hasta sin comer por andar de pendejo detrás de los políticos en Guadalajara, que te van a hacer, que te van a tornar. Tu crees que yo no voy a saber lo que es política, yo ya nada mas los oigo. Ya esta mejor la cosa en Colotlán.

En la guerra del 45 yo estaba en la escuela, y nos traían al portal a oír el radio, y allí lo oíamos en un billar que era de don José Ortega, que estuvo muchos años donde esta la neveria la michoacana. José Ortega era el que surtía todo el pueblo en aquellos años, el surtía de abarrotes y todo. Después el vendió todo, construyeron el banco y luego siguieron los de León, fue cuando se avionaron mas ellos.

Molinos







Mi nombre es José Guadalupe Solano Domínguez, primo del famosísimo Domínguez Nosotros fuimos cinco de familia, y solo yo me dedico al oficio de molinero, que lo aprendí de mi padre, el se llamaba Luis Solano Vázquez, originario de Lagos de Moreno y que se dedico por algunos años a la arriería; el acarreaba principalmente carbón, y por cuestiones de la guerra de 1910 se quedo un tiempo aquí en Colotlán, después le gusto la región y se avecindó en Colotlán desde 1911, Por esas mismas fechas, y por la misma causa, la guerra, fue que mi mama, Maria Domínguez Acosta, y su hermano Esteban, se vinieron del Teúl a Colotlán, fue aquí donde se conocieron y se casaron mis padres, en el año de 1913.

Mi papá se trajo a loma de mula desde Guadalajara la primer maquina de vapor para el molino, esa maquina trabajaba con carbón. Era una maquina enorme, con varias calderas; el armatoste ocupaba el espacio de dos cuartos. El primer molino lo puso en la Calle Niños Héroes, donde es la casa de Luis Salazar, después le ayudo a mi tío Esteban a poner su propio molino.

Yo estudie la mayor parte de la primaria donde estaba el curato, que hoy es el mercado, y termine el ultimo año en el colegio, porque se cayo el edificio y como nos traían errantes: que en la prepa, que en San Nicolás, que donde vive Tito Martínez y aun poquito mas arriba. Así que dijo mi madre:


-No, nomás andan pa arriba y pa abajo, mejor lo metemos al colegio. De tal manera que allí termine yo mi primaria, y tristemente también mi carrera escolar, y es que en ese tiempo comencé a trabajar.

Yo aprendí el oficio de molinero mas de fuerza que de ganas, porque mi papá murió en 1958, cuando yo tenia apenas 10 años de edad. En ese año se abrió la secundaria, pero en lugar de entrar a la escuela, me tuve que poner a trabajar, junto con mis hermanos -Nos toco mala suerte, y pos ya cual escuela, puro trabajar.

A mi ya no me toco trabajar con la primer maquina de carbón que compro mi padre, yo empecé con una maquina de petróleo y otra de gasolina. Tiempo después entro lo eléctrico, con la corriente que venia de la presa de Excame. Eso fue en 1960 y yo me modernice también y me compre un motorcito eléctrico. -Es el mismo que tengo todavía trabajando aquí en el molino. En aquel entonces se reparaban mucho los motores, porque la energía entraba muy mala y los descomponía, ahora ya casi nunca sucede eso. En aquellos tiempos toda la gente torteaba a mano, y también se molía maíz para los puercos, para los pinoles y las cajetas de membrillo, además de otros granos, como el sorgo, la cebada y el trigo. Yo tenia un molino especial para los granos y lo trabajaba en la otra tienda.

Cuando entraron las tortillerías todo empezó a cambiar, al principio no lo resentimos pero después si. La primer tortillería entro por allí por el año de 1964, la trajo don Antonio Flores y la instalo en el mercado viejo. Ellos al principio molían su maíz con nosotros, pero después compraron su molino y comenzó a disminuir la molienda. Cuando entraron los tractores con sus molinos, también se acabo parte del negocio. Antes la gente venia a moler sus pinoles y sus granos para hacer sus panes caseros. Pero en los años ochenta se acabo también eso.

Yo todavía muelo bastante nixtamal, sobre todo para la gente que le gusta hacer sus tortillas en casa. La principal clientela es la gente que todavía le tiene arraigo a esto, ya la generación nueva no. Por eso va bajando esto, la gente nueva no conoce de esto, de su proceso. Algunas familias han enseñado a sus hijos y siguen viniendo a moler su maíz, mucha gente viene todavía de Santiago, de Santa Maria, pero es sobre todo la gente que tiene su parcela y cada año guarda su maicito. Mucha gente del pueblo también lo compra en las tiendas, y vienen a molerlo aquí conmigo o al otro molino, de don Rubén. Hubo un tiempo en que hubo ocho molinos de nixtamal en el pueblo: estaba el de nosotros y el de mi tío Esteban Domínguez; don Daniel Meza tenia tres; En la esquina de San Nicolás había otro; en Zaragoza, un Sr. Carrillo puso el suyo. En la actualidad ya solo dos molinos muelen nixtamal; el mío y el de Rubén del Real, en tanto que el molino de mi primo Domínguez solo muele maíz y pinole.

Aquí nosotros distinguimos muy bien el maíz que es del pueblo y el que viene de otro lado. El maíz que nosotros cultivamos es un maíz rico en aceite, el que viene de otro lado, no tiene tanto aceite, es mas bien seco. Por ello las tortillas que se producen con nuestro maíz son mucho mas ricas. Cuando mueles el otro maíz parece polvo, no quiere integrar la cal, y las tortillas quedan secas y masudas. Aquí con nosotros todo lo que es el alto produce un maíz excelente, se nota luego luego en las tortillas, son suavecitas, blanditas y con un sabor mas dulce.

Moler pinole era una tradición importante de nuestro negocio, pero desde los ochentas esa costumbre se perdió, ahora quienes encargan pinoles son la gente de los ranchos y los ricos de Colotlán, lo mismo que la cajeta de membrillo. Antes teníamos muy buenas huertas de membrillo, grande y con mucho sabor. Desafortunadamente las huertas de aquí de Colotlán ya se acabaron y de donde viene ahora el membrillo bueno es de Santa Maria y del Refugio. También saben traer un membrillo de Guadalajara, pero ese no sirve, es muy grande y no tiene sabor. Para una cajeta buena, no hay como el membrillo de aquí.

El pinole es un producto muy alimenticio, muy bueno. Según como lo hagan, aquí nosotros lo hacemos con maíz colorado (tostado), habas, garbanzo, arroz, canela, azúcar, cacahuate, chocolate y anís. Mi papá decía: -¡Para que las mamas críen a sus criaturas no hay como comer pinole¡ Los arrieros por eso cargaban su bolsa de pinole, su carne seca y su leche en guajes. con eso era suficiente para aguantar las largas jornadas de camino. El pinole da mucha energía y todavía hay mucha gente que manda hacer su pinole y para esto hay personas que tiene muy buen sazón para hacerlo y se dedican a eso. Por ejemplo hay una señora de aquí de Santa María que a cada rato me trae a moler de 50 a 60 kilos de pinole, de pura gente que le hace sus encargos.

En el tiempo en que todavía teníamos huertas, en las épocas de cosecha, molíamos mucho, yo empezaba a las cinco de la mañana y hasta después de la tres de la tarde todavía estábamos trabajando. En aquel entonces había mucha fruta, y se venían los señores de aquí de Chihuahua a venderla. La jícama, la naranja, el durazno, el quiote, la caña criolla y muchas otras.

En la actualidad el negocio no da para hacerse uno rico, pero si me da para comer, eso si. Mi única preocupación es que mis hijos no quieren aprender el oficio, y eso es lo que me da pendiente.



Una de las clientas del molino viene casi cada tercer día desde Santa Maria a moler su maíz con el señor Solano. Ella dice que las tortillas son mas buenas con el maíz que siembra en su parcela. Ella aprendió con su abuelita todas las tareas domésticas: hacer salsa en el molcajete, tortillas a mano, moler en el metate, hacer pinoles para los atoles. Y ella misma dice :

- “Mis hijas no siguen la tradición, pero si se comen muy bien mi comida” Ellas dicen que eso es para gente de antes, que no es para la gente moderna, que para eso ya hay licuadoras, tortillerías y muchos adelantos mas.

Los molinos de trigo, que había en Colotlán en los años cuarenta, usaba unas piedras muy grandes, de casi un metro de circunferencia, funcionaba con un motor diesel y unas bandas grandísimas. Todo por dentro era de madera. Antes de Colotlán salía la harina, y se sembraba todo el plan de Santiago y se vendía en la región y Zacatecas.

Uno de los problemas que encontraron los primeros molineros de nixtamal, fue que la masa salía negra y con sabor a fierro, así que retomaron el principio del metate y les construyeron las muelas de piedra volcánica

ALGUNAS INTERROGANTES



Por circustancias, como parte de las actividades que realizo, se me fue entregado un cuestionario para responder a una serie de preguntas que indagaban acerca de mi calidad de migrante en los Estados Unidos, experiencia que es comun a un sinnumero de paisanos de la patria, (y como diria Luis gonzales) de la matria. Emigrar tiene razones concretas que se complejizan en la medida en que las dos sociedades que intervienen se van transformando e impactando mutuamente como resultado de este proceso, sin embargo a los factores de expulsion que me pusieron de este lado de la frontera se le han venido sumando algunos otros que francamente dibujan un panorama demasiado sombrio de nuestro pais; Mexico.Dichas preguntas reflejan en primer termino un interes genuino por comprender la naturaleza, las motivaciones y aspiraciones basicas de cualquier migrante y me indican de la misma manera que es necesario reflexionar en torno a aspectos fundamentales de nuestra realidad como mexicanos que han emigrado. Este proceso de comprender nuestra experiencia ha sido una de materias que me tenido ocupado en los ultimos veinte anos sin poder ( siendo honestos) impactar positivamente. Alguna de dichas pregunta son las siguientes y ojala se dieran la oportunidad para contestar al menos algunas de ellas para ver lo que sacamos de alli.
-Cuales son los factores que te motivaron a emigrar de tu comunidad?
-Cuales de las festividades y tradiciones, de tu comunidad y pais de origen has dejado de celebrar? Por que?
- De cuantas organizaciones de apoyo comunitario eres miembro?
-Formas parte de alguna organizacion que te mantega vinculado a tu pais y comunidad?
- Planeas radicar permanentemente en los EEUU?
- Cual ha sido el mayor reto para iniciar una nueva vida en los EEUU.
-Como has enfrentado los retos de la crianza de los hijos en las condiciones que impone la sociedad norteamericana?
-Te sientes satisfecho con la manera en que has resuelto los problemas derivados del cambiar de pais y de cultura?

Tuesday, October 20, 2009

PODEMOS DISTINGUIR LA DIFERENCIA?

La esquina de Independencia y Guerrero, en el Colotlan de los anos 70's, a eso de las cinco o seis de la tarde, es uno de mis recuerdos mas recurrentes. Sin darnos cuenta respirabamos la quietud, el sopor del calor de nuestra tierra, y poco a poco el aroma del pan proveniente de los hornos de la panderia de Don Juan, por mal nombre "Zancas", un hombre de pelo blanco, gran estatura y complexion robusta, pero para ese entonces, un anciano menguado por el peso de los anos, con su pantalon de manta recogido hasta los tobillos, sombrero de palma como se estilaba en nuestro pueblo (de esos que tienen una especie de mota hecha con hilo dorado y que cae por la parte de atras) y quien invariablemente tenia entre sus manos un matamoscas hecho de manera casera con unas tiritas de plastico amarradas a un trozo de palo que agitaba constantemente para ahuyentar a los molestos insectos.
Un cuarto modesto, situado justo en la esquina nor-poniente de las mencionadas calles, un par de vitrinas y un banquillo en el que se sentaba a esperar a la clientela era todo el inmobiliario que complementaba el oficio de panadero. Toda vez que poniamos pie dentro de la panaderia un foco colgando del centro de la habitacion proyectaba la unica luz que iluminaba el cuarto, el aroma del pan y la quietud de un tiempo distante, sin mayores algarabias, se ha fijado a mi memoria mas como una sensacion que como un recuerdo confiable. El pan de Don Juan tenia una textura especial, era suave, pequeno, lleno de sabor, las conchas, los cuellitos, el bolillo, o virote, como le llamabamos , pan con la autenticidad y la sobriedad de nuestra tierra, sin influencias de la mercadotecnia que todo lo pone bonito y grandote para que se venda bien.
Otro de los recuerdos que me asaltan constantemente es el de un dia domingo, de despertar temprano y misa de ninos, pero lo que mas me ha dejado marcado por el gusto que tengo hasta el momento por la musica de mi colotlan de aquellos anos era que alrededor de las once o doce del dia llegaba el tamborazo y comenzaba a tocar, paulatinamente iba llegando gente de a caballo, hasta que se formaba un nutrido grupo que partia con rumbo al coleadero para seguir con la fista, alla por el rumbo de la salida a zacatecas, en donde ahora solo se ve una fila de construcciones que han dejado de ser de la comunidad para ser apropiadas por particulares en una mas de las injusticias de las que esta plagado nuestro Colotlan.
Existe un gran contraste entre ese Colotlan y el actual. Podrian decirme cual es la diferencia?

Tuesday, October 13, 2009

BIENVENIDO


A las tres y media de la tarde, las bocinas del Cine Colonial abren el silencio poniendo fin a la sobremesa y a la siesta de mediodía tocando festivamente la Marcha de Zacatecas. Se anuncia la función doble con excepcional programa de cine mexicano y después inicia el concierto del pueblo con “Me caí de la nube en que andaba...” y se siguen sucesivamente “El rey”, “Valentín de la Sierra” , “Albur de amor” y una serie de melodías del género ranchero y norteño. A las cuatro de la tarde, nuevamente con la Marcha de Zacatecas empieza la función vespertina que termina a las siete de la noche y de nueva cuenta empieza el desfile musical para la función de las ocho. Así repetidamente todos los domingos, martes, jueves viernes y sábados de cada semana, durante los cuales se incorporan los nuevos éxitos del momento al acervo musical de Colotlán. Por las mañanas, los amigos, los que ya usan botas y sombrero invitan a escuchar “El nuevo cariñito”, “La loba catrina” o “El cerillaso” esta última de los Tremendos Gavilanes Juan y Salomón. En la noche, las amigas preguntan si ya escuchaste la canción de los Terrícolas “El plebeyo” o la del “Reloj” con los Pasteles Verdes y por supuesto “Esa rosa roja” de Juan Gabriel. En medio de todo esto, en el verano de 1975 aparecen tres cassettes junto con una grabadora en manos del primo Carlos. Con los tres botones de la grabadora de pilas, play, forward y record, Fabio, Carlos y el que esto escribe, descubrimos a los Beatles, el mejor grupo del mundo según fuimos informados, mejores cantantes, mejor guitarrista, mejor baterista y mejor bajista, pero independientemente de esto, lo que sí pudimos experimentar fue que tenían el mejor ritmo que hubiéramos escuchado... y sentido... Love love me do, you know I love you..., Please please me oh yeah like I please you ..., Came on baby drive my car.... y en ese entonces no sólo fueron los mejores sino los únicos para nosotros.A partir de ese verano quedamos marcados por el rock & roll, pasamos a formar parte de una isla desierta en la que nadie compartía nuestra afición musical. Empezamos a conseguir fuera de Colotlán más música de los Beatles, nos la ingeniamos para conseguir las entonces modernas radiograbadoras SONY y buscamos la manera de conectarlas al tocadiscos de las inmensas consolas de madera y así reprodujimos casi la colección completa de los discos disponibles en México. Nos juntábamos a escuchar los cassettes y fuimos asimilando cada uno de los álbumes; Los Beatles, A hard day’s night, El Álbum Azul, El Álbum Rojo, El Álbum Blanco, Let it be, Abbey Road, Help, Rubber Soul, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Magical Mystery Tour y muchos más. Aunque desfasados, evolucionamos siguiendo la producción cronológica del grupo, nosotros mismos cambiamos con cada nuevo disco que conseguíamos, así pasamos de los rocanroles clásicos como “Twist y gritos” y al “Compás de Bethoven”, a las baladas “Ayer, “Hey Jude” y “Déjalo ser”, a las rítmicas “Regresa” y “Regreso a la URSS”, recorriendo a través de las psicodélicas “Lucy en el cielo de diamantes” y Un día en la vida”, llegando a los blues “No me abandones” y “Oh querida” para terminar con el rock pesado de “La banda de los corazones solitarios del sargento Pimienta”, “Cumpleaños” y “Con Prisa (Helter-skelter)”.De esta forma nos integramos a los seguidores de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Star y al mismo tiempo que tomamos partido por la creatividad, la rebeldía y libertad de Lennon, salí de Colotlán a la edad de quince años para ingresar a la preparatoria en la ciudad de Zacatecas, esto es, en septiembre de 1976. En este nuevo mundo, la búsqueda de más obras de los Beatles me sorprendió con la existencia de un universo musical enraizado en el rock & roll y de buenas a primeras me encontré escuchando a Los Doors, Los Rolling Stones, Pink Floyd, Deep Purple, Queen y a Led Zeppelin. Mis primos que eran menores que yo me alcanzaron más tarde en Zacatecas y así fuimos deleitando nuestro gusto con Rhythm & Blues, Rock & Roll, Folk, Heavy Metal, Progresivo, Blues, New Age, Jazz y toda una gran variedad de música proveniente de la influencia de los Beatles. Este gusto me ha acompañado por veinte años, a través de los cuales no he dejado de escuchar a los Beatles, por eso cuando ahora mi hijo de ocho años me pregunta que si tengo una canción que dice; “She loves you yeah yeah yeah”, me da gusto decir bienvenido, John Lennon. Moralito

Thursday, October 8, 2009

Colotlenses y curas


Excelentismo e Ilustrísimo, señor Doctor don Juan Cruz Ruiz de Cabañas.

Señor: cumpliendo con las superiores ordenes de nuestro ejercicio, continuo diciéndole que los vicios mas comunes en esta feligresía han sido siempre los de la embriaguez, que de sobra a ellos son muy propensos los indios, tienen abundantes plantíos de magueyes de donde sacan la bebida del pulque, de que hacen común uso, y aunque sobre la libertad con que se les permite tanto este uso, como la venta de semejante licor, e hecho varias insinuaciones a los Jueces Territoriales, ha sido muy poco el fruto que he logrado; sin embargo, como luego que se estableció el Ayuntamiento Constitucional me estreche con sus individuos a fin de regir sobre ellos tomasen las providencias oportunas y `parece hay alguna moderación, y me lo prometo tomando el empeño de reiterar con frecuencia sobre ello.

El estado de las Iglesias de este curato, y sus feligresías es el mas deplorable, con particularidad en esta cabecera, pues de cuatro capillas, que hay solo esta con alguna decencia la de Nuestra Señora de los Dolores, a la que compuse y repare con el fin de que sirva de parroquia, como lo expuse hace dos años, e impetre la licencia para depositar a nuestro amo; esta necesidad, me ha estrechado a no abandonar la fabrica de la iglesia, mayor que ha cuarenta y dos años, esta comenzado y en la que tengo invertidos la mayor parte de fondos de la fabrica, por mis motivos, son muy escasos. Solo dos están bajo un regular pie, que son de Nuestro Amo, y de la señora Santísima Trinidad de esta cabecera, las demás casi nada tienen, a excepción de la de San Diego en el pueblo de Tlalcosahua que cuenta unas trescientas reses.

Nada tengo que añadir a V. Excelencia mas de que acomete la enfermedad, de fiebres, dolores vehementes y extraordinarios. De que han muerto algunas gentes, y unas dos o tres sin confesión, ya por la distancia de sus rancherías, a que nos se ha podido ocurrir con violencia por la abundancia del agua y ya por que la violenta muerte a frustrado los ocurso. Sigo suplicando a V.E.Y muy rendidamente me provea de los eclesiásticos que tengo pedidos y que necesita esta feligresía.

Dios que a V.E.Y. la vida por m. A. Colotlán, Agosto 11 de 1820.

Excelentísimo e Ilustrísimo Señor.

Su menor y mas apasionado súbdito

Ignacio Suárez.




Documentos de nuestra historia

Tristes mis Calveras







Unos me dicen calaca
Otros me llaman huesuda
Puedo ser también la parca
Pero que no quede duda
Ser la muerte o la huesuda,
la parca, la calaca o cualquier otra finura
No tiene mucha importancia
Porque a estas alturas
Y Algunos lo saben ya
Para mi visita no hay cura
en sacerdocio o enfermedad
Que logre mi designio ahuyentar
Y los libre de la sepultura.

Nada de raro es mi oficio
como el de cualquier mortal
cada cual a sus labores
que yo soy el punto final
algunos se creen muy listos
y pretenden escapar
soy la frontera del vivo
como una vez fue Colotlán
lleva en su nombre veneno
veneno del alacrán

Es menester mencionar
Que en historia es poca monta
Quien asegura que importa
Muy Poco la voluntad
De seguirla paso a paso
Y nombres desempolvar
Sin embargo y a despecho
Podemos darlo por hecho
Que figuras si las hay

Al Lider de la pacificación
Don Miguelito Caldera
Se le salió del huacal
Toda la gran chichimeca


A la voz del rey
Cimbra la región Mariano
Todos los pueblos de indios
Se proponen entronarlo
La conjura es descubierta
Y vine para llevarlo
Al reino donde nunca
Nunca se verá gobernando

El señor don Marcos Escobedo
Connotado independiente
Con cuatro mil indios flecheros
Se enfrentaron a la muerte
junto las huestes de hidalgo
todos corrieron con suerte
habrían de morir de infarto
de viruela o sarampión
de catarro o indigestión
pero ninguno por bravo
fue dura tarea buscarlos
de casa en casa y morada
muchos murieron de viejos
calientitos y en su cama.

A don Victoriano Huerta
Lo llevé con gran deleite
Supo sacar el colmillo
Y llegar a presidente
Anduve cruzando fronteras
Buscándolo entre la gente
Cuando su tiempo llegó
Alzó la copa y brindó
Y se despidió sonriente

Don Herminio Sánchez
Líder de la cristiada
De poco sirvió pelear
Con las armas descargadas
Mucho trabajo me dio
Encontrarlo en la batalla
Me pidió sólo un momento
porque la veía ganada
No supo lo que pasó
Con los meses y los años
Que fueron graves los daños
Que la cristíada causó



Don Avelino Navarro
Líder del reparto agrario
Hace tiempo está conmigo
Pero continúa expropiando
Unos terrenos que están
En el cielo del camposanto

A muchos ex-presidentes
Los tengo aquí sesionando
Algunos bastante agraciados
Como el finado don Fabio
Y a muchos otros que el saber
nunca les había importado

Pero si les advierto una cosa
Pocos tan recordados
Como don Cuco Raygosa
Algunos me honran ya
Con prestigiosa presencia
Los demás ya llegarán
Solo es cosa de paciencia


En sacrosanto lugar
Estamos como en botica
Tengo ricos generosos
Y avaros con malicia
Agustines y santiagos
Encabezan nuestra lista
Tengo personas notables
Consideradas artistas
Como Mateo de Saldaña
Y el excelso Rich Urista
A quien espero con ansia
Para pasarle revista
Ya le tengo una pared
Enmarcada de elegancia
Sólo espero que esta vez
Para mover el pincel
Prescinda de la ganancia

Comerciantes y agraristas
Abarrotan mis rincones
De Santiago, don Jesús
Engalana mis reuniones
Muchos y muy distintos
Los Apellidos notables
Una baraja completa
De probos y de rufianes

Una cosa sigue viva
O al menos eso parece
Y es la talabartería
Que a momentos languidece
Espero que se reviva
Con el paso duranguense
Y también la ganadería
Pues sin burros ni caballos
Y casi tambien sin reses
A quién montarán los charros
Que nos agarre dios confesados
Cuando a la montura trepen

Muchos son los remolones
que andan escurriendo el bulto
tercos a que no serán
buen modelo de difunto
su hora les llegará
y les aseguro que en punto
siempre acuden muy variados
y de todas condiciones
altos prietos y chaparros
y de muchas profesiones
de preferencia singular
y también muy mandilones
En fin y para no abrumar
Es difícil mi encomienda
Tener que finalizar
Tan disfrutable experiencia
Una cosa yo aseguro
Que en el tránsito a difunto
Muchos me piden clemencia
Otros imploran piedad
Y hasta me ofrecen riqueza
Por dejarlos dónde están
Entre la vida y sus simplezas

Hasta aquí llegan mis versos
Dejo la tinta secar
El tiempo corre de prisa
Y no los haré esperar
Cuando el momento se llegue
entenderemos con gusto
En abrazo fraternal
el sentido de la vida
y la palabra mortal

Monday, October 5, 2009

Testimonios


Vivimos en una cultura en donde ya no somos capaces de apreciar la experiencia y riqueza de la gente mayor; hace mucho que dejamos de escuchar la palabra de nuestros mayores y por ende, no somos capaces de encontrar ese precioso vínculo que nos comunica con la riqueza de nuestro pasado, de nuestra historia, de nuestra identidad. La mayor riqueza de la que disponemos es precisamente nuestras gentes y curiosamente desdeñamos ese caudal inmenso de conocimiento, filosofías y vivencias que constituyen la esencia del ser “colotlense”, en aras de la modernidad, de la moda, de la indiferencia e incluso del éxito político. Somos cada día más vanos, más vacíos e infinitamente más desconsiderados y groseros que nunca, en un tiempo en el que la educación, los medios de comunicación, la cultura y el conocimiento de todo tipo, se encuentran al alcance de la mano de todo el mundo. En una época donde las barreras sociales, mentales e incluso economías se han derrumbado para dar paso a la mayor igualdad terrena posible, y sin embargo seguimos aquí atrapados entre los muros de la indiferencia, de la ignorancia, la indolencia y la falta de voluntad. ¿Por qué la modernidad colotlense palidece ante los oropeles del pasado? ¿Por qué el futuro que ya nos alcanzó carece del éxito económico y social del ayer? Estos relatos que hoy proliferan en estas páginas solo han venido a develar las carcomidas ruinas de lo que dejamos de ser y nos permiten entrever un lastimero reflejo de aquello en lo que hemos devenido. Creo que todos hemos puesto nuestro granito de arena y todos somos responsables de lo que somos, pero creo también que muy bien podemos reencontrar nuestro camino y redescubrirnos positivamente para construir un mejor Colotlán donde vivir y un ser humano más pleno, capaz de vivir su comunidad con mas entrega, voluntad y buena fe.Agradezco infinitamente la buena voluntad de todas aquellas personas que nos legaron los valiosos testimonios que hoy aparecen en colotlan en llamas y espero que sus vivencias nos ayuden a despertar un proceso de reflexión en nuestra comunidad

Federico Gutiérrez


Mi nombre completo es, Federico Gutiérrez Robles, originario de Casallanta, mi padre era del Rancho de Guadalupe, de allí nos cambiamos para ese rancho, por ahí en 1935. En ese tiempo nadie quería tierras, yo estaba chico, tendría unos cinco años... nos cambiamos para allá porque hubo una ampliación del terreno del ejido, y sí nos tocó; mi papá agarró suficiente terreno, tanto de sembradío como de agostadero. En ese entonces nos hizo la invitación de ir para Casallanta, un señor que se llamaba Basilio Torres, y ya le dijo a mi papá:

­-Mira, agarra el terreno que quieras, nadie quiere tierras.

Pero el problema de ahora; es que ahora sí queremos tierras, pero ahora ya no hay porque las tierras ya están apartadas. En un principio éramos muy pocos en el ejido, pero poco empezaron a llegar más gente, al siguiente año entro mi compadre Cruz Medina, un hermano de él y muchos más. Se pobló y ahora esta tupido, pero ya no hay tierra. A mi me siembra un hermano mío, que es mi mediero, el hace y deshace con la parcela.

Las propiedades del ejido de Casallanta, eran de un señor llamado Ignacio Tejeda, ese señor tenía propiedades en el Zapote, la Hacienda y Casallanta. Ese hombre tuvo mal fin. Hay dos lienzos que separan al Zapote de Casallanta, ese viejo venía entre los lienzos con dirección al Zapote. Estaba una serrana entre las piedras, y el Sr. Ignacio saco la navaja y quiso ensartarla, la víbora le pico en el brazo, y se vino para Colotlán y ya para las once de la noche estaba tendido con sus cuatro cirios. Esos terrenos quedaron como intestados cuando Ignacio Tejeda faltó mi a´pa y don Basilio Torres iniciaron el proceso para el reparto de tierras; se fueron a México y llevaron un lista y la solicitud de tierras, de allá de México mandaron a un ingeniero a dar la toma de posesión de las tierras, y en ese entonces nadie quería tierras, así que estuvieron allí muy poquitos: don Basilio, Abigail, José y Uriel todos ellos Torres, mi papá y un sobrino de don Basilio, nada más.

Dijo el ingeniero:

-Bueno, no le hace que sean poquitos, lo mejor que ya estoy aquí. Vamos a ver cual es la propiedad para deslindarla. Midió todo el predio, en dos días y levanto el reporte. Por ahí por 1941, como diez o doce años después mandaron un ingeniero a entregar los títulos de propiedad. Muchos de los que firmaron la solicitud estaban en otro lugar, mi papá estaba en EU y me mandaron hablar, y me dijo el Ingeniero:

–¿Sabes qué?, el titulo de propiedad viene a nombre de tu papá pero en vista de que no esta, cuando venga tu papá, él va ser tu mediero, el dueño de la propiedad vas a ser tú. ¿Cómo te llamas? Me tomo mi apelativo. Metió el titulo de propiedad en una máquina y lo lleno con todos mis datos. Cuando mi papá vino, le platicaron lo que había pasado y de todas maneras él estuvo poseando las tierras. Son doce hectáreas, un puro barbecho, en esas tierras nosotros expusimos la vida y les dedicamos mucho esfuerzo a desmontarlas. Cuando empezamos a desmontar había leña a morir, pero en cantidad, yo dudaba que se acabara la leña, y ahora no quedo nada. Todo se acaba, todo se acaba. Había mucho pasto, mi papá en ese primer año metió cincuenta reses, que bajabamos diario al agua, primero una parte y luego otra. Ya por parte de tarde, el ganado solo subía. El ganado se conserva muy bien en el agostadero de allá abajo.


Santiago Chico y Santiago Grande, fueron unos hombres muy humanitarias. Todos nosotros los sentimos mucho cuando faltaron. Allí en el rancho los sentimos mucho. Ese hombre ayudaba a la gente de todas las comunidades, todos los que tenían una necesidad acudían con ellos. Llegaban del Sauz, de la Cofradía y de todos lados, y a todos ayudaba.

-No te preocupes ¿Que es lo que ocupas? Les decía. Pos anda con fulano y dile que vas de mi parte. La gente les tenía mucha gratitud, ni que esperanzas que a ellos les afectaran con lo de los ejidos.

De ese hombre Santiago Alejo, le puedo decir, que de todos los ricos que hubo aquí en Colotlán, él fue el único bueno, muy humanitario, los demás de los más ricos que habían aunque sí pero no, no estiraban la cobija. Yo en ese tiempo tendría como unos doce años, una vez vine a la casa de ellos, me mandó mi papá, cuando estaba allí con ellos llegó un señor cura que estaba aquí en Colotlán, se llamaba Ignacio Gallegos, iba a pedir una ayuda para pintar la iglesia, que si podía ayudarlos con algo para poder pintar la iglesia, le dijo Santiago el grande

—Mira, vaya Ud. a Monterrey, vaya a Guadalajara o a la parte que usted quiera ir, traiga el arquitecto que le haga el presupuesto y me hace la cuenta, yo sí creo... porque de los más riquillos que hay en la actualidad, no pos esa gente no estira... ese señor Santiago Alejo, año por año, llevaba al agostadero de allá del racho como unas ochocientas reses, a agostar para la temporada de agua.

Toda la madera que ocuparon para los andamios la pusieron ellos, ellos tenían mucha madera en su casa. En su casa tenían todo.

Una vez me platico mi padre, Santiago Grande y Santiago Chico, a mi padre le tenían estos señores mucha confianza, a él no le gusto nunca ser ventajoso con nadie. Esa vez me platico mi papá que una vez en la pieza donde recibían ellos a las personas que llegaban, le dijeron a mi papá, los dos:

–Mira Nacho te vamos a bajar a un sótano que tenemos, ¿Cómo ves te animas? Vendaron a mi papá bien vendado, y se fue Santiago chico por delante, con una lámpara de carburo, destapo el lugar y bajaron a mi papá al pasito por una escalera, ya cuando lo desvendaron, ya estaba la luz prendida, y decía mi papá que allí tenían dinero a morir. De cualquier clase de moneda que quisiera allí la tenían, así como montones como de fríjol, y le dijeron mira esta es esterlina, este es oro. Tenían mucho dinero allí estos hombres, mucho, mucho dinero.
-Me vendaron- me dijo mi padre- salimos pa arriba, se salió Santiago Grande por delante y detrás Santiago chico y lo llevaron de nuevo a la pieza y allí lo desvendaron. El no supo ni donde quedo, le habían platicado que allí había mucho dinero, dinero a morir.

Esa casa de los Santiago, que compro Luis Huízar, la compro en 400 dólares, que en aquel tiempo daba $5000.00 pesos mexicanos. El que vendió fue el heredero él que hizo la maldad, pues a él no le costo nada. Con ese capital que tenían estos hombres era para no trabajarle a nadie. A mi me platico Don Gustavo Ortega, que era un hombre muy tratable el viejo, y él me platicaba cada vez que nos encontrábamos la conducta de ellos.
Me decía fíjate con ese capital que tienen ellos es para no trabajarle a nadie, Pero todo se acaba señor. De todo aquello ya no hay nada. Santiago Alejo, fue de los ricos de antes el número uno. Los demás eran muy tiranos muy poquiteros. Me platicaba El charro campos, Jesús Campos, a que no crees una cosa que te voy a decir:

¿Dónde crees que tiene Don Agustín de Ávila, el dinero?

-No, no me doy color.

–Lo tiene en el corral.

¿Y tu como sabes? Le decía yo.

–Mira te has de fijar en el corral (el corral era un corral muy grande), a mitad de corral tiene un montón grande de leña de mezquite, pues allí donde tiene la madera allí tiene el dinero, escondido entre los troncos, a ras de suelo. Al charro Campos lo quería mucho el viejo.

A don Agustín de Ávila, si lo conocí de vista. Me acuerdo que cuando veníamos del rancho, llegábamos allí al mercado viejo, con don Eugenio Martínez abríamos la vitrinas y a comer pan y nos decía don Eugenio

–Da gusto verlos comer a ustedes cabrones, ustedes si comen.

Y yo le preguntaba -¿Oiga y su vecino?

-Viejo jijo... decía don Eugenio.

Don Agustín de Ávila tenía su negocio enfrente de con don Eugenio, era un viejo muy desaseado, con una corbata que había sido negra y ya no se sabía ni de que color era. Vendía en su negocio maíz viejo y caro, todo picado. Era un viejo carero y tacaño.

Me acuerdo muy bien cuando mataron a Agustinillo, fue en el año de 1950. Andábamos nosotros marchando en ese tiempo, haciendo el servicio. Los domingos nos sacaba el jefe de plaza, al campo viejo, donde esta la secundaria y el seguro. Nos daban nuestras buenas calentadas. A las cinco de la mañana teníamos que estar allí y nos soltaban hasta la una o dos de la tarde y bien arriados. Pablo Herrera marchaba allí conmigo, en aquel entonces andaba con unos zapatos amarrados con hilos.

Yo le digo. – tienes la fortuna por que tu hermano te lo dio. Su hermano se encontró el dinero. Tenían, una casa vieja, allá por la Paseo, puras tapias, y allí tenían marranos y allí los puercos empezaron a trompear y allí descubrieron el dinero.

El chamaco, don Agustín a deber tenido unos veintisiete años, era una gente muy creída, con el simple hecho de que tenían el dinero y el poder. Ellos veían a la gente pobre como nada, como una basura. Fue para el día quince de septiembre. Nos veníamos del rancho y aquí nos quedábamos, salíamos en la noche al grito. Èl que lo vino matando fue el secretario de la presidencia y todo por un mal entendido. Anduvo en ese tiempo de moda la canción del chapulín pollero, y al viejo así le decían, y este se enojo, y le dijo el secretario -No tienes por que enojarte. Y el otro dijo no que si, que hora veras, que horita vengo, y fue a su casa a traer un revolver. El secretario ni se movió, allí lo espero en la mera esquina. Cuando llego Agustinillo, ya venía listo, le dijo vente vamos pa´ca tantito. El secretario lo envió tantito por delante y le dejo ir los tiros. Nosotros oímos los disparos, ya era parte de noche, antes del grito. Estábamos por allí por el Laurel de la India, allí era donde pasábamos la noche, y allí estábamos cuando se escucharon los tiros. Don Agustín de Ávila era entonces el presidente, y al día siguiente renunció y se quedo de presidente interino Andrés Torres. Al secretario no le hicieron nada, se fue a Guadalajara, y se dio de alta en la quinceava zona militar, se metió al ejército y no lo encontraron. don Agustín de Ávila ofrecía veinte mil pesos al que lo entregara.


Pascual Rodríguez era un viejo con mucho dinero, mi papá le compro mucho ganado, íbamos para acá con los huicholes y le comprobábamos hasta dos o trescientas reses. Era tío de don Cuco Raygoza, muy buen Cuco, de los presidentes municipales que ha habido de los mejores. Un hombre muy servicioso. En ese entonces en que el estuvo de presidente, no había escuela en el rancho, la habían cerrado por falta de alumnos. Un día que fui a su casa, platicamos un buen rato, y le comente –oye Cuco a todo esto, yo se que Ud. Tiene muy buenas palancas en Guadalajara, como no nos hace el favor de ayudarnos para que halla escuela en el rancho.

Ya me dijo- Mira en una vuelta que vaya yo a Guadalajara a ver que les consigo. Tiempo después me volvió a hablar al rancho y cuando vine, me dijo, - ya les conseguí plaza, para el plantel escolar ahora voy a pedir recurso para que les hagan un salón, y nos hicieron dos. Esa ayuda se le debemos a don Cuco Raygoza, hasta la fecha siguen yendo los maestros a la escuela.

Don Lupe Rivera fue un hombre muy preparado. Usted sabe que en las comunidades hay muchas desavenencias, ventajas y envidias, en una ocasión estando don Lupe de presidente, todavía vivía yo en el rancho. En ese entonces yo todavía no me casaba y fui al río a cortar madera, corte unas veinticinco vigas, y un señor me puso el dedo con la forestal y me mandaron llamar. Vine yo con el jefe de la forestal y ya me dijeron los cargos, y que no les había parecido a los de la comunidad. Me dijo te alcanzan dos cosas, cinco años de prisión o una multa de cinco mil pesos. Yo le dije, ni una cosa, ni otra, mándeme pedir a todos los de la comunidad para mañana y si no es como yo le digo, póngame en la cárcel y cóbreme los cinco mil pesos. Les mandaron un oficio para el día siguiente con le ministerio público. Cuando ya estuvieron todos allí, me dijo el forestal ahora si tiene usted la palabra y fíjese bien lo que va a decir. Yo luego luego me dirigí al comisariado ejidal y le pregunte: -¿Oiga usted, cuando hizo su casa de donde agarro usted la madera, la trajo de Monte Escobedo? Saque la orilla con todos y pues todos tuvieron que aceptar. Entonces me acerque al jefe de la forestal y le dije ¿Quiubo, quiere usted saber mi conducta? Y me preguntó- ¿Quién te conoce a ti aquí? Y le conteste -el que me conoce es Lupe Rivera. - ¿Quiere saber mi conducta? pregúntele a Lupe Rivera. No con tu palabra basta, puedes retirarte. Un ejido, una comunidad, tiene que ser común ¿No lo cree Usted así?

A don Agustín Rivera, lo mataron los ricos por que le tenía miedo, cuando mataron a ese señor la cosa se puso peor, el gobierno comenzó apretar macizo. Los ricos querían que no les quitaran nada. Esa gente era gente muy creída, el clero y el capital es la misma familia. En el tiempo de los hacendados iba el padre a confesar a la gente, y la gente pobre se arrimaba a confesar sus pecados, y le preguntaba el padre, si no se había robado nada, y los que se habían robado ya después le pasaba la lista al hacendado y les ponían unas tranquizas.

...Mi papá casi todo el tiempo le sirvió al gobierno, a èl le tocó andar con don Agustín Rivera, por allì el año de 1927 ò del 28, fue cuando fue el año de la persecución; mi padre se llamaba Ignacio Gutiérrez Carrillo, en lo que va de la religión era católico, anduvo un tiempo como voluntario en el gobierno, él anduvo con el general López de acá de la “Haciendo de Víboras”, él iba con él, también el mayor de mis hermanos, él anduvo con mi papá, no, pos hubo mucha gente defendiendo un derecho porque como le acabo de decir, nadie quería tierras porque tenían miedo que los ricos los mataran, entonces eso era peligroso, había mucho, mucho cristero, toda esa gente... Mi papá nunca tuvo un conflicto en cuestiones religiosas, él les daba su lugar a todo mundo, ya le digo... no creo que mi padre halla sido... pero allá en el rancho, cuando se presentaba algún inconveniente todos iban con él a preguntarle cosas, y él les decía

—No les conviene que hagan eso—si en alguna cosa tienen alguna duda pregúntenmelo a mí.


Entonces le platicaba que mi papá estuvo participando con el general López, en las cosas importantes, cuando se inició el reparto de las tierras, él en lo personal era como representante del presidente de la republica, en ese tiempo estaba de presidente de la República don Lázaro Cárdenas, y él mismo mandó un ingeniero para darles la repartición, en donde dieron por primera vez el reparto fue en Casallanta por el año de 1935, como le acabo de decir nadie quería tierras, porque estaba duro, peligroso porque había el capital y luego se reveló también el clero y todo se juntó ahí, y precisamente fue cuando fue la persecución que fue el 27 y el 28, y el 29 el presidente de la república mandó pedir el obispo de México y ya lo mandó llamar, y le dijo, usted abra sus iglesias nomás no se meta a los engaños, es todo, abra sus iglesias, eso fue ya hacia el año de 1929.

La relación que había entre los cristeros y la gente del capital, los de la capital les pagaban la guerra, había dos partidos, el gobierno con los agrarios y el capital y el clero con los criteros, y estos ultimos eran los que estaban haciendo el empuje de matar gente injustamente, entonces el gobierno no tuvo más que fajarse bien... en esos momentos yo estaba chico, hubo un agarre que se dieron ahí en las Tarjeas, ahí fue donde mataron a don Herminio Sánchez, él era el que peleaba en la cristeada, y como cosa curiosa un hijo de ese hombre fue capitán del ejército, un hijo de don Herminio Sánchez que se me hace que se llamaba don Loreto Sánchez, fue Capitán del ejército. Él tenía muy buenos antecedentes, tenía muy buenas palancas en Guadalajara.

Mi papa tuvo mucho empuje, cuando mataron a don Agustín Rivera, él lo sintió mucho, ellos anduvieron en los chingazos buenos, yo sé por unas pláticas que me contaba él, decía:

—Mis amistades de el Carrizal son: Agustín Rivera, Lupe Rivera y Secundino Márquez, nada más, los otros no supe por qué no, pero creo que porque no eran del sistema de ellos, el sistema de ellos era socialista, mi padre esa socialista, Agustín Rivera era mi camarada, el señor Secundino Márquez también era una persona, era un hombre de mucho talento, muy respetuoso, agrarista de hueso colorado, a mi papá lo querían mucho.

Cuando fue presidente municipal don Lupe Rivera, los ideales de mi papá fueron que él era una persona comunitaria, había personas que no tenían recursos y él les ayudaba en lo que él podía y si él no podía venía aquí con Santiago Alejo y conseguían lo que ustedes no se imaginan, les conseguía muchas cosas, cuando se formó ahí ese ejido, los Alejo llegaron a agostar algunos animales, eran como unas cien reses, como esos animales él los crió, una chulada y media, bien criados.

Él ayudó mucho al ejido, Santiago Alejo, ese señor fue una de las bases principales para nosotros, ya nos decía:

-No se preocupen póngase a trabajar, y si hay problemas y les falta algo, háblenme yo estoy a la mayor disposición...

Yo creo que Santiago grande murió como entre 1940 y1946 más o menos... quedó Santiago chico, también era una buena persona también muy humanitario, me gustaba la forma de ser de ese hombre porque nunca se juntaba con los ricos, o sea Santiago Chico, en los días de la semana andaba por las huertas. Todo lo que ve aquí de terrenos era de ellos, todo lleno de hortalizas era de ellos, él les decía:

-Yo no quiero ver gente de oquis, si ustedes no tienen el modo... ahí había barilleros, había personas que hacían lozas, y le decían:

—Pos no tengo dinero para esto y para esto.

—Andale póngase a trabajar—y de esa gente ya no hay y ya no las vamos a ver, a los que son gente muy humanitaria.

Cuando estaba yo chico le preguntaba a Santiago el chico:

— ¿Oiga de dónde viene su riqueza?

Me decía:

—Mira muchacho—la riqueza de nosotros nos viene del trabajo. Ellos no eran nativos de aquí, esa gente era de Chihuahua, de allá eran, se vinieron para acá, esa casa donde vive la mamá de los Huízar, esa casa era de los Santiagos. Cuando sepultaron a Santiago grande, ahí no vi que fuera don Agustín de Ávila, que fueran los Aldana. Ninguno rico, iba la calle llena de gente pobre, cuando murió Santiago chico se le veló en su casa tres días, él falleció en Guadalajara y de allá lo trajeron aquí a Colotlán, otro hermano de él fue la causa de su ruina. Porque Santiago y Gustavo Huerta compraron una propiedad, un rancho allá en la costa, como Gustavo no podía estar mucho tiempo allá, porque no le gustaba el clima, ya le dijo a Santiago:

— ¿Cómo la ves?

—No de eso no te apures, yo te doy tu dinero de la parte de lo que compramos allá y no hay problemas, bueno, Santiago chico se quedó con el rancho... entonces su hermano Willibaldo, que no era su hermano, bueno creo que era su medio hermano, y este se puso y vendió el rancha allá y le falsificó la firma de Santiago el chico y esa fue su muerte; “el coraje”. Cuando murió Santiago chico, nosotros lo sentimos mucho, porque nos tuvo en los brazos, luego siguió Flavio que no era como Santiago el chico, no porque yo se lo diga pero a veces, cuando uno es chico no tiene uno vergüenza, y decía, qué no te da vergüenza a ir a dar guerra ahí con este... como era tiempo de frutas había mucha lima, mucha naranja, aquí en la Alameda, que había antes ahí corría agua limpia, yo ahí cuidaba a las vacas, primero cuidaba la casa de Santiago, y ya me decía, quieres naranjas:

—Nomás que no tenemos aquí—ve a la huerta a recoger unas.

Agarraba yo un morralito de esos que habían antes, cortaba como unas dos docenas de naranjas y ya me iba yo para la casa de mi mamá, nosotros vivíamos allá arriba a un lado de San Lorenzo, yo les serví a Santiago chico y a Santiago grande, no eran escrúpulosos, iban allá al rancho, a ver a sus animales, me decía mi mamá:

—Diles a estos hombres cuando suban que vengan a comer; ellos llegaban, se lavaban las manos y ya se arrimaban ahí a comer, ya cuando comían decía Santiago chico:

—Ay señora, de estas tortillas hechas a mano vieras que sí nos acordamos a cada rato, y una vez, vine con ellos y le dije yo Santiago chico:

¿Cómo no nos hace Usted un favor?

— ¿Qué quieres tú muchacho?

—Queremos que nos preste un par de vacas, de lo mejor que tengas

—Sí cómo no—luego, luego agarró una libretita y me hizo como un recibo—ve allá con el vaquero y le dices que te entregue esos animales—llegué al rancho y llegué con un par de vacas paridas, nosotros teníamos poquitas, ya dijo mi papá:

—Pa’ qué trajiste esos animales.

—Nomás porque se me ocurrió y fui con Santiago chico, bueno, esos animales estuvieron con nosotros más de diez años, a puro siembra, ya dieron como mata a unos quince recesitas, o como que eran más, ya cuando pasaba Santiago para la barranca, le dice mi papá:

—Oiga cuando venga otra vez es mejor que traiga su fierro de herrar porque ya están los becerros grandes

—Sí está bueno—y una vez que pasó, Santiago grande y el chico, llevaban su fierro de herrar, marcaron sus animales y entre esos animales dejaron dos o tres becerros sin marcar, ya le dijo mi papá:

—¿Y esos por qué no?

—No esos los voy a dejar, ese chamaco tuyo es muy empeñosos y le echa ganas en cuidar las vacas. Las llevaba al agua, las llevaba al agostadero, eso en la mañana y en la tarde, ellos pasaban a caballo y me veían.

Ellos tenían propiedades para allá, todo lo que es el rancho de Vallecitos, para la Purísima, acá tenían otras propiedades, por Cabreras era de ellos, tenía terrenos porque tenían mucho ganado, aquí el rancho las Tortugas también era de ellos, tenían mucho movimiento de ganado, mucho. Creo que tal vez pasaban más de unas dos mil reses, decía mi papá:

—Qué curioso de estos hombres, mi padre dios les da mucho a manos llenas, fíjense lo que están haciendo ellos, mucha gente pobre llegaba allí y le platicaban cosas como:

—Fíjese que se murió mi papá y mi señora y yo no tenemos nada,

Ellos decían: -no te preocupes, ahorita nos vamos para que lleven una cajita, al sepelio de tu padre... por eso yo le apuesto que de las personas que vi de los más viejos, si usted les preguntara, no me equivoco que los dos Santiagos grande y chico se portaron muy bien con todos, en tiempo de las cosechas que había naranjas y cañas, había jícamas, y otras cosas, nos hablaban y nos decían: -oigan vénganse por fruta... a la esposa de Santiago grande no la conocí, a la de Santiago chico tampoco, nunca las vi... creo que no tuvieron, nunca conocí a su familia, porque ellos eran originarios de por allá de Chihuahua, ya llegaron con dinero y todo, pero como cosa curiosa ellos andaban con guarache, con una garra de gorra y se metía con la gente, él sabía trabajar, había ladrilleras y él les decía:

—Vamos a echarle ganas—además era muy listo ese tal Santiago el chico, como le digo...

Flavio Alejo, era hijo de Santiago grande, no sé decirle si está aquí o está en México, yo creo que era como hijo fuera del matrimonio, Santiago chico murió más o menos en el 58—no miento—como en el 51 o en el 52 más o menos murió Santiago el chico, a nosotros nos tocó, vinimos yo y mi papá aquí a Colotlán, cuando vimos que pasó una avioneta muy bajita, y dijeron:

-No, por allí traen a Santiago chico, para no mentirle, yo creo que sería en términos de una hora, no cabía la gente allí en la casa, la avioneta aterrizaba en esos tiempos en Santiago, la calle estaba toda bloqueada, la casa llena toda de gente, no me acuerdo qué cura estaba en ese tiempo, y él vino, y le ofreció una misa ahí en su casa a Santiago chico, esos hombres dejaron una semilla muy buena, aunque toda la gente en general hablaba de muy buenos antecedentes de ellos.

Como le digo, esas gentes nunca andaban con los vicios, yo me acuerdo cuándo mi padre se entregó tanto y les pedía dinero, porque mi padre en los últimos tiempos ya agarraba la tomada y eso era lo que no me gustaba a mí, yo estaba chico en ese tiempo, y, una vez vinimos ahí con don Santiago grande y le dijo:

—Oiga, vengo a proponerle dos cosas—pues qué será—vengo a proponerle que le voy a traer todos mis animales para abonarle—porque le debía cinco mil pesos, y en aquellos años era mucho dinero, ya le dijo Santiago grande a Santiago Chico:

-Mira hijo, busca el documento de éste hombre, lo sacó y ya se lo dio, le dijo

—Sabes qué es lo que vamos a hacer—no me vendas tus animales—de la deuda olvídate y ponte a trabajar y deja el vicio del alcohol, deja la pisteada y ponte a trabajar, eso es todo, agarró el documento, lo rompió y lo echó al bote de la basura.

-Olvídate de todo y ponte a trabajar eso es todo lo que tienes qué hacer, no hagas otra cosa más... no pos cuando murió Santiago grande mi papá lo sintió mucho, cuando murió Santiago chico la gente lloraba como niños, eso me tocó ver a mí, la gente grande lloraba como niños.

Hay una fotografía que existe en donde aparecen tres carros y muchas muchachos muy arreglados, entre ellas se dice que está Santiago Alejo, están en alguna parte del río se ven, son unos muchachos muy bien arreglados, cada uno con su bastoncito, pero yo digo que que va ser Santiago el chico, pero lo buen se va pronto; yo nunca los vi en carros, porque todo el tiempo ellos andaban en sus animales, tenían mucho ganado, tenían muchas corrientes; los domingos los veía ahí en la calle, llegaba Santiago y se sentaba ahí con los trabajadores a comer naranjas.

Friday, October 2, 2009

Cuca de Avila Robledo









Hoy recordamos con cariño a la tía Cuca que fue una mujer de un temple físico y moral sorprendente, desde muy pequeña le toco vivir tremendas pruebas que fueron conformando la fortaleza de su carácter. Huérfana de padre a los siete años y de madre a los quince, debió soportar sobre sus tiernos hombros la responsabilidad de formar y mantener a sus hermanos, dirigir la casa y el rancho y salió venturosa de esa y muchas otras empresas. Con respeto, admiración y cariño para doña Cuca de Ávila Robledo.


Yo nací en el tiempo de las cosechas, un tres de noviembre de 1913, cuando estaba en su apogeo la revolución villista. Mis padres fueron: Julián de Ávila y María Dolores Robledo; mi papá era muy seguido por los revolucionarios, los que tenían algo eran muy perseguidos en ese entonces. Ellos vivían en Santa María y allí me bautizaron, nací en la casa que mis bisabuelos construyeron en Tenasco de Arriba y que les heredaron a sus hijos; ellos eran españoles y en esa época no dejaban a los españoles que entraran al pueblo a vivir o fincar en él, en los pueblos de indios no querían a los extranjeros, así que los padres de mi abuela compraron tierras y fincaron casa en Tenasco. Tiempo después ya dejaron asentarse a gente culta de las ciudades y comerciantes, pero ellos se quedaron allí.

Mi abuelita Francisca decía que éramos familiares de los Márquez, de la misma casa de ellos; ella era prima hermana de Julianita, la abuela de Antonio y Rosendo Márquez. Yo todavía me acuerdo como en sueños que decía mi abuelita:

-Doña Julianita tenia su ropón para montar, también yo tenía el mío y salíamos juntas a cabalgar, pero mi marido me vendió mi caballo y ya no fui más con ella. ¿A quien han visto con ropón para montar a caballo? A nadie. Seguramente eran ricos, pero eran curros.

En la casa de mi abuelita habían sido varios varones y dos mujeres, Francisca y Rebeca; mi abuelita Francisca estaba chuequita pero era muy bonita. Se caso un guapo con ella por puro interés de lo que tenía; sus padres tenían riqueza y el marido le acabo con todo. Al último todavía hizo la lucha de venderle las dos casas que le quedaron en Tenasco. Pero ella le dijo:

-Mira tengo dos hijos, una casa para cada uno de ellos. Ella cosiendo mantuvo a sus hijos con costura de deshilados.

Los hermanos de Julianita eran borrachos, jugadores y probablemente mujeriegos. Ellos despilfarraron lo que sus padres les dejaron en herencia y se tuvieron que ir al norte, antes de la revolución; en Tenasco se casaron con mujeres de allí y cuando se fueron al norte, a todas las dejaron. Decía mi abuelita que eran unos perversos. Sus padres tan buenos, tan honrados y tan completos, y que todos sus hijos tan parejos se fueron al norte, por sus vicios.

Platicaba mi mamá que cuando comenzó la revolución llegaron los revolucionarios al rancho gritando de groserías y buscando a los patrones, mi abuela les dijo que mi mamá era su nuera, y que le habían prestado la casa para que alumbrara allí, le creyeron y las dejaron en paz; como mi papá andaba de aquí para allá, mi abuelita le pidió permiso a mi papá de que dejara ir a mi mamá a los Estados Unidos, para que él tuviera más libertad y nosotros estuviéramos más seguros. En Estados Unidos vivía mi tío Pedro, hermano de mi mamá, él se fue de quince años para los Estados Unidos buscando ayudar a la familia, desprotegida a causa de la muerte de su padre.

En una fiesta en Tenasco de Abajo; dos amigos de mi abuelo Julián se andaban peleando, y él se levanto a defender a uno de ellos. En el pleito le dieron un piquete en la pierna, y se fue a sentar, allí se quedo sin decir nada hasta que murió desangrado. Mi tío Pedro se paso toda la vida por allá y sólo regreso para morirse en Santa María, con los pulmones destrozados por el trabajo de la mina. El se había ido al norte con los tíos, los hermanos de Julianita que trabajaban y vivían en Arizona.

De los hijos de Julianita, Rosendo Márquez fue compadre de mi papá y padrino de uno de mis hermanos. Yo siempre lo vi vestido de charro, con sombrero grande y bueno, botas y polainas. Cuando íbamos a visitarlos a su casa salía una hilera de chamacos. A Rosendo, lo conocí que salía a encontrarme sin pantalón, todo chorreado y muy güero. Las hermanas de Rosendo eran muy bonitas todas ellas. Rebeca otra de las hijas se caso con don Guadalupe Villarreal, que fue presidente de Santa María, él era una buena persona, todo el mundo hablaba bien de él. Decían que el hijo no se había parecido al padre. Ahora por Juan, su hijo, que tuvo fama de caramba, y de salidor. De joven no lo conocí, pero ya después fue novio de mis amigas de Lupe, y de Lola Sánchez, una de las hacendadas. Yo tambièn fui amiga de su hermana Chilo, la hija más grande; a ella la conocí en Santa María, donde se caso muy joven y se fue a vivir a California con su marido.

Cuando mi papá nos dio permiso y nos fuimos a Estados Unidos, a mi me sacó un señor sirviente de mi papá, por el monte, juntándonos después todos en Villanueva, Zacatecas, y de allí a Zacatecas, por tren. A mi mamá no se como la sacaron, pero ella iba junto con la niña pequeña, Carmen y Luís mi hermano más grande, que nació mal, no podía caminar y no hablaba. Así toda la familia nos fuimos a vivir a Morency con los tíos, bueno, los que aún quedaban de ellos. Morency era una ciudad minera, donde se explotaba el cobre, y que en aquel entonces era una población no muy grande polvorienta y sucia. Mis tíos vivían en un barrio de mexicanos que le llamaban el “Seis” estaba en la parte alta de una colina, las casas eran de madera, cubiertas por dentro por un especie de cartón y pintadas de colores fuertes y vivos. No había entonces electricidad y apenas si agua corriente y una especie de canal exterior que servia de desagüe. Mis tíos al igual que muchos otros mexicanos, europeos y gringos trabajaban en las minas subterráneas y le pagaban dos dólares por jornada. Allí en Morency, Arizona fue que me confirmaron. Dos años estuvimos allá y regresamos cuando la epidemia de tifo, por allá en 1916.

Un buen día mi papá mandó por nosotros, él había arreglado casa para recibirnos, y mandó a un tío de las Hernández, José Solís, quién fue hasta Morency por nosotros, porque mi mamá venía con tres hijos, Carmen, Luís y yo, Luís estaba enfermo, no podía hablar. Cuando murió èl estaba tan grande como yo, que tenia ocho años. Recuerdo que veníamos todos muy elegantes, mamá venía con uno de esos vestidos con aros, en aquel entonces era común que los hombres usaran pantalón y chaparreras y el dominguero era el pantalón Britch, que era apretado en los muslo, con tacos y botas, creo que así vestía mi padre. Mi hermano Luís venía con pantalón de pana, con puños en los tobillos, boina y camisa. Mi abuelita se vino de Morency con nosotros, y cuando murió mi madre, que tendría unos 37 años. Ella nos sirvió mucho, pues se quedo con nosotros.

Recuerdo que estaba yo recién llegada del norte, cuando por primera vez camine por la plaza, me llamó la atención que había dos avenidas encontradas en la plaza, la interior caminaba solo la gente de sociedad, principalmente los jóvenes, por la otra la gente del pueblo; recuerdo que era yo una niña entonces cuando hacían eso, Después cambio la cosa, cualquiera podía andar por donde quisiera.

Estudie en Colotlán hasta sexto, mi mamá no me dejo hacer secundaria porque ya tenía pretendientes para entonces, y como era lista no quiso arriesgarse, así que volví hacer la primaria dos veces más. La escuela de niñas, estaba donde hoy es la terminal de autobuses. Había sido una de las tantas casas propiedad de don Eusebio Barragán, quien en tiempos de la revolución salió de Colotlán y dejo todos sus bienes; nunca regreso y el municipio le subasto todas sus propiedades, de 93 a 96 predios. Esa casa la tomaron durante un tiempo para escuela. Cuando la escuela era en la terminal, la directora era una señora de Guadalajara, se llamaba Clarisa Alonso, después la vino a suplir, la señora María Ruiz Cabañas, ella era casada y tenía dos hijos, Cuca y Miguel, este último fue un abogado penalista muy famosos en Guadalajara.

Después la escuela se paso a donde hoy es la secundaria. La escuela de niños era en donde fue el Curato y que hoy es el mercado. Entre las compañeras que tuve en la escuela recuerdo a Sara, que fue mi vecina, y se caso con salvador Hernández (zapatero), Elisa Márquez, era media hermana de don Benjamín Márquez, ella era hija de la primera esposa de don Evelio Márquez, ella me llego a invitar al Carrizal, pero nunca fui. Me toco también estar con mi hermana Carmen, con Cuca González, Rebeca Escobedo, a esta última la mataron por líos amorosos. Primero, segundo y tercero, tuve de profesor al Sr. cura Martínez.

Don Santiago Alejo grande era casado, pero de cuando yo me acuerdo ya estaba divorciado. Su mujer Avelina era bajita, finita, delgadita. Tuvieron dos hijos: Santiago Jr. y Wilibaldo, cuando se separaron Santiago se quedó con el padre, y Wilibaldo siguió a la mamá, y no tuvo dinero. Don Santiago era gordo, blanco. El compró en Colotlán, 95 propiedades, y tuvo su dinero, guardado de los bandidos y revolucionarios, en una viga hueca en un cuarto de su casa, la lleno de monedas de oro y allí quedo olvidado después de su muerte. Yo lo conocí porque vivía en la esquina de mi casa. A mí me daba mi mamá todos los días: un ponche, un huevo y una cucharada de emulsión de Scott, eso se me salía por los ojos. Mi mamá no preguntaba si le gustaba a la niña. Tómeselo y ya. En la esquina del molino me arrimaba y vomitaba todo. Don Santiago me vio y le mando decir a mi mamá que yo deponía todo lo que me daba de comer, y que iba a la escuela en ayunas. Mi mamá dio en mandarme un lonche a la escuela a la hora del recreo. La panzona de Rosa Aldana y otras groseras decían:

-Ya le mandaron a la actriz cesar su lonche. Me mandaba una quesadilla y una fruta. Me hacían la burla, y yo tenia que salir a comer lo que me mandaba mi mamá.

La lavandera de la casa, les lavaba también a ellos, al padre y al hijo. El hijo, bien vestido siempre, pero con huaraches, se le veían sus pies, blancos, bonitos. No maltratados. Usaba huaraches por gusto. El se enamoro de una sirvienta por allá por San Lorenzo, la muchacha muy limpia, con delantal almidonada, muy bien vestida, pero no curra. Casi todo Chihuahua era de los Alejo. Santiago hijo no se caso nunca, pero si tuvo un hijo: Flavio, quién se caso con una hija de don Demetrio Lozano, Conchita se llamaba y era una mujer muy bonita y elegante. Y nada mas se murió su padre, Santiago chico, y Flavio se dio gusto compitiendo con los artistas y gastando dinero a manos llenas.

Después de varios años fue don Luís Huízar quién se encontró el dinero de Santiago Alejo. Cuando Luís Huízar y Fabio Ruíz se repartieron sabrá Dios por que razón, los bienes de Don Santiago, Fabio me preguntó que era lo que le aconsejaba que tomara, si la casa de don Santiago o los tractores. Yo le aconseje que a mi ver los tractores eran mejor opción. Por eso él los agarro en lugar del inmueble y a don Luís le toco la casa y el oro. En una ocasión que don Luís estaba arreglando el techo de uno de los cuartos, le cayó encima una lluvia de oro, el gas del metal le hizo daño y a resultas de eso murió.


Cuando terminé la primaria, Paco Huízar era el inspector de las escuelas del estado, y a mi me daba plaza y los permisos necesarios para ser maestra. Pero mi mamá no me dejo, como tampoco entrar a una secundaria que hubo unos días, esto porque yo ya tenía novio, y como ella era viuda no me dejaba. Pero si me permitió ir a la escuela primaria, por puro gusto hice tres años de sexto, sacando buenas calificaciones, aún tengo mis tres certificados. Mi mamá tenía razón, yo tenía que salir a dar semilla para sembrar, a dar habilitaciones para lo que fuera, a recoger cosecha, a rentar burros para mandar la cosecha, partir a los medieros. Teníamos vacas, y vendíamos la leche y de allí sacábamos para todos nuestros gastos. Desde los trece años andaba yo en todo lo relativo al rancho y a la casa, cuando tenía quince años de edad murió mi mamá. Había quedado huérfana de padre a los siete años. Mi Papá murió un día diez de septiembre y desde ese día yo anduve siempre pegada con mi mamá, porque ella era muy joven y muy bonita, y yo muy celosa. No porque diera lugar. Ella me decía vamos al rancho Cuca, vamos a la plaza Cuca, y allí estaba yo siempre con ella.

Mi mamá murió a causa de un elote, a ella le gustaban mucho, se comió un elote en la noche, y le dio diarrea que no se le corto con nada, y no se pudo recuperar. El Dr. Cumplido, era el doctor de cabecera de la casa y no la pudo aliviar. Era cólera, entonces no se conocía, ni había remedio. Mi mamá murió muy joven de unos treinta y seis años, no tenia ni una sola cana. La lavandera que nos lavaba le decía:

-Hay doña Lola, va tan bonito el río de la Cantera, vamos para que se bañe.

-Iridian me ruega mucho que vaya con ella al río.

-No mamá vienes en la noche, vamos todos.

-No, no para descansar de ustedes.

Cuando regresó del arroyo, llegó con un granito chiquito como de piquete de zancudo. Con el tiempo aquel chipote le fue creciendo, cuando fuimos con el doctor, dijo que no podía hace nada, que había que sacarla fuera.

-Necesitan perforar, raspar y poner una placa de platino.

Nosotros sin dinero. Se empeoro al grado que le pusieron un aparato de yeso del estomago al tobillo en las dos piernas. Ella era robusta y alta. Se le rompió el aparato y le pusieron otro, le daba un dolor fuertísimo, no le pudieron arreglar. Yo me enseñe a inyectar para calmarle el dolor. Creo que de eso murió.

El tutor que nos dejo mi papá era el Dr. Cumplido, Dios me perdone sin son mentiras. A nosotros nos faltaba algo e íbamos a quejarnos con el Dr. Ramón Cumplido.

-Que mi tío no nos manda nada, ni maíz, ni fríjol.

E inmediatamente estaba todo lo que ocupábamos. En tiempos de la revolución, en mi casa había una troje grande para el maíz, y un cuarto chico para el fríjol. Le dije a mi mamá le voy a mandar todo lo que pueda para que me lo guarde aquí. Se levantaban buenas cosechas y había mucho maíz y de esa forma comenzamos a salir adelante por nosotras mismas.

Por ese tiempo en el local de las Martínez, llego a ser teatro, también llegue a ir al cine mudo en el mismo lugar; no se decirte quienes eran las artistas que se presentaban en el teatro, desde luego más grandes que uno, pero eran todos de aquí del pueblo. Se organizaban eventos sociales y eran allí en el teatro. Fue por esa época que comenzaron a poner presidentes que eran agraristas. Agustín Rivera del Carrizal fue uno de ellos, lo pusieron preso no recuerdo el motivo, y lo sacaron como para dar declaración e hicieron el simulacro como de que se quería escapar y le aplicaron la ley fuga , otro lo fue el mentado “Pasojo” que se apellidaba Santoyo, ambos eran gobiernistas. A don Agustín le toco la suerte de que lo mataran en el mismo sitio donde mataron a los padres, yo recuerdo de cuando los mataron, salimos de la escuela y estaba la aglomeración allí en la presidencia y toda la gente estaba allí con sus algodones para recoger la sangre de los sacerdotes como reliquia.

A los agraristas el gobierno les dio armas y tierras, o la promesa por lo menos de ellas, para que defendieran su partido, cuando fuera necesario. Se decían del gobierno porque eran agraristas. En la guerra de los cristeros, vinieron ganando los de Huacasco, el grupo más fuerte y rateros, eran los del Carrizal, tenían fama de malos, asesinos y de rateros. Los abanderaban don Eliseo Navarro y un primo concuño de él, un tal Rafael Raygoza. Esos si que eran adinerados, se robaban el ganado, iban a la hacienda del Cuidado y echaban un lazo y se traían el ganado que querían. Los ricos siempre tuvieron de enemigos a los agraristas, entonces se oyó la versión de que iban a repartir todas las Haciendas: Santa Teresa, el Hepazote, y la de Huacasco.

De los cristeros recuerdo que se juntaron muchas gentes en el camposanto de arriba, para ir a visitar a la Virgen de Santiago, para ir a pedir por el temporal. Me invitaron junto con muchas muchachas, Lorencita Salazar me invito a mí. Era mi vecina en la calle Cuahutémoc No. 17. Cerca de la calle del Centenario, que era muy arenosa y donde eran los rodeos. Mi casa era en la mera subida, a cuatro casas de la esquina. Allí nacieron todos mis hijos, tuve cuatro, de ellos una niña se me murió. Don Agustín Rivera, muy prepotente, mando a la policía, y quisieron meter o las metieron a las que iban a Santiago. Yo no fui porque con el sol me dolía la cabeza y después me dio mucho gusto de no haber ido.

Durante la Cristeada estuvo destacamentazo el 75 regimiento en Colotlán, y el estado mayor se estableció en la casa que fue de las Zulueta, que ahora es el Super González. Unos cuantas casas más hacia el barrio alto, tenía su casa el Dr. Ramón Cumplido quién era un hombre delgado, moreno, de dientes pequeños y muy pretencioso; estaba casado con una hija del árabe don Salvador Ahued, que había venido de Argentina con sus hijos, pusieron tienda de ropa buena, donde Romualdo tuvo después su tienda, ellos tenían dinero. Las muchachas eran jóvenes, blancas y muy bonitas y con una de ellas se caso el doctor. La pareja tuvo un hijo, que se les contagio de una enfermedad y murió.

La criada del Doctor Cumplido le platicó a mi mamá que la esposa del doctor, se levantaba a la primera llamada de misa. A la sirvienta la mandaba a misa y ella se quedaba con un militar allí en la casa de los Zulueta. En ese tiempo se puso muy feo en Colotlán y unos se fueron a Zacatecas, otros a Guadalajara, y los que no pudimos salir nos quedamos aquí. El Doctor tarde que temprano se entero de la infidelidad de su mujer y aprovecho y se fue a Guadalajara. Estando allá una noche llegaron unas personas y le pidieron una consulta, y ya no regreso Ella regreso a Colotlán de viuda, diciendo que había desaparecido su marido, fue a la casa y recogió todo lo que tenían, al poco tiempo llego el Dr. Román y dijeron que era su amante. El cuerpo del Dr. Cumplido lo encontraron mucho tiempo después hecho pedazos, en el baño de una casa vieja.

Fue por allí por 1933 que empezó a trabajar mi hermana Carmen como maestra, a mí también me daban trabajo, pero yo tenia que atender el rancho y la casa, y pensé:

-Yo que voy a batallar con crías. No me gustaba la escuela, para ir al chacoteo.

El primer trabajo que le dieron a Carmen fue en el Capulín, y ella me pidió que le fuera a vacunar a los niños, tenía como 35. Fue la primera vez que fui al Capulín con ella. Entonces ya había muerto mi mamá. En la noche, no podía dormir y sentí tropel de gente, y esa madrugada fue el día que mataron a Paco. Don Evelio Márquez era cuñado de don Eliseo y de Rafael Raygoza, los principales líderes de los agraristas. Cuando Benjamín fue por mi llegó con la nueva de que habían matado a Paco, que estaban tomando nieve, y que no querían matar a Don Segundo, pero echo mano a la pistola y lo mataron también. Los agraristas eran la pelusa de los ranchos, y la pelusa de los ranchos vinieron subiendo un día después de que robaron a Luís Torres y a Micaela, él era su esposo y vino del norte e hizo su casa al estilo norteño, y cuando entraron esos de policías y lo robaron. A don Agustín de Ávila lo robaron con el rancho de sus padres. Pero lograron el mando, con Agustín Rivera y lo sostuvieron aún después de muerto aquel. Estuvieron en el poder en Colotlán, cuando Cárdenas. Por alguna razón mucha gente involucraba a Paco Huízar con la muerte de Agustín Rivera y la gente le mandaba anónimos a Paco que se cuidara mucho, que cuidara su vida, que lo querían matar, que era casado, pero el se creía muy vivo, y no creyó que lo mataban. Paco tenía el palo y el mando en la política de Colotlán. estaba apoyado por su hermano Diego, que estaba muy bien relacionada a nivel nacional y estatal.

Paco Huízar fue esposo de Carmelita, se caso con ella, cuando la pidieron su papá no la quería dar por que Paco era hija de don Inés Huízar “El delgadito”, el era muy alto y flaco, originario del rancho de San Nicolás. Don Inés vivió por mi calle, la Cuahutémoc. El primer niño de Paco y Carmelita se perdió, porque Paco era muy celoso, no quería que ella fuera al medico y la atendió una partera y no se le crió el niño; el segundo, fue Paco, y entonces mataron a su marido los del Carrizal. Lo mataron por la política, el manejaba todo en Colotlán y los agraristas eran unos rateros todos. Los personas mas grandes eran don Eliseo Navarro y un cuñado del él, Rafael Raygoza. Tenían muy mala fama. El papá de Carmelita se llamaba Salvador Ortega, hermano de Nacho y de mi esposo Francisco, que era el más chico. Decía la gente que Salvador estaba enfermo de angina de pecho, y que murió por el pesar de la hija.

Después de la muerte de su esposo, Carmelita no quería ir a Guadalajara, la familia de Paco vivía allá y estaban muy bien relacionados y a ella le daba vergüenza con la familia política. Su hermano Benjamín Ortega junto con uno del Barrio del Rincón Verde, de apellido Olguín, y Herminio Sánchez se acababan de dar de alta en el ejército y andaban de soldados rasos, estacionados en Guadalajara. En ese tiempo estábamos recién casados Pancho y yo y fueron Chana Ruíz, la mamá de Benjamín y Carmelita, su hermana, a pedirle permiso a Pancho, para que pudiera quedarse Benjamín con nosotros y poder verlo allí. Vivíamos donde era la estación de los tranvías, en el mero centro, en la cuchilla de Degollado y Mastranza.

Decía Carmelita que con Diego Huízar, el hermano de Paco le daba vergüenza. A ella le daba vergüenza que llegara su hermano vestido de soldado raso, a la casa de los Huízar. Pancho les dijo que llegaran con nosotros. No llegó, pero les tocó la suerte que acercándose ellas al cuartel, se encontraron a José de Jesús La Carra Rico, y que le encomendaron a los muchachos, y que él los tomo a su cargo y los ayudo mucho siempre. La Carra fue uno de los generales que durante la revolución estuvieron en Colotlán y que se caso con la única hija de Fernando Ortega, con Helena. Dicen que ya en Aguascalientes la quería dejar, que había muchas mujeres bonitas y ellos con poder podían conseguir cualquiera.

Pero don Juan José Zulueta, le dijo:

-No hombre, es buena muchacha, como la va a dejar. Ella era amiga de su mujer.

Lacarra y Helena tuvieron un solo hijo varón y varias mujeres, el varón se les murió de cáncer muy joven, y Helena una de las hijas, se caso con el Che Méndez, un hijo adoptivo del presidente Manuel Ávila Camacho, ellos tenia el palo y el mando.


Me case de 22 años con Francisco Ortega, aquí en Colotlán a lo civil, y por la Iglesia en Aguascalientes Mi marido era prestamista, vendió su rancho y animales y puso una fábrica de hielo en Colotlán. Nos casamos en el año 36, después vivimos en Guadalajara, donde Pancho montó una fábrica de cajas de cartón para el calzado. Este negocio lo tenía Manuel Ortega, primo de una prima y gran amigo de mi papá. Él había salido desde la revolución de Santa María y había hecho dinero y Pancho se vino haciendo amigo de él. Pancho le preguntó que negocio le convenía hacer y el le recomendó este negocio, el tenía una fábrica de cajas de cartón, y le dijo que le iba a pasar clientes. Por ese tiempo, se habían ido también a Guadalajara “Las hacendadas”, Josefina Sánchez y su hermana, les decían así porque eran las dueña de la hacienda de Santa María; ella era esposa del dueño de los baños del agua caliente, Fernando de la Torre. Pancho les ayudo a mandar hacer las máquinas, como las que el tenia para que pusieran su fábrica y pudieran mantenerse. Su esposo se quedo en Santa María, él fue muy amigo mío, pues nos conocimos mucho cuando vivimos en Guadalajara. Pancho estaba trabajando bien, y yo tenía el tiempo desocupado, y quería hacer algo para ganar dinero, así que Pancho me dio el trabajo de ponerles las etiquetas a las cajas terminadas. Estábamos trabajando bien y fue entonces que llegó Cárdenas al gobierno y los obreros se alborotaron, dos de ellos se pelearon y entonces Pancho tuvo miedo de que llegara conciliación, y por eso vendió todo y nos venimos a Colotlán.

Cuando se construyó la secundaria, mi marido dio su trabajo desde que se bendijo la primera piedra, hasta que se entregaron las llaves de la escuela. Rafael Haro dio dinero, y mucha gente coopero con dinero ó trabajo, pero mi marido se entendió con toda la gente y la raya todo el tiempo que duro la construcción. Llegaba tan cansado por las noches a la casa, que lo desvestía yo, y cenaba en la cama. El trabajo mucho en esa escuela, para beneficio de los jóvenes, incluidos nuestros hijos.

Yo fui muy amiga de las hijas de don Juan Zulueta, ellas fueron mis compañeras en el último año que estuve en sexto: Julita y Emma. Eran muy bonitas y vivían en donde Artemio González tiene el súper, en la esquina de Morelos y Guerrero. Julita fue consuegra de Carmelita Ortega. Ella tuvo dos hijas que estudiaron en León, una de ellas se caso con Paco Huizar Ortega. Las Zulueta eran las dueñas de la hacienda de Huacasco, y ellas se la vendieron a los hijos de Fernando Ortega. Su papá don Juan tuvo muchos negocios y propiedades en Colotlán. Juanito hijo, se caso y vivió en Fresnillo, allí tenia una refaccionaría. Él era farolón, pretencioso y gastador como su padre. Mientras tuvo dinero lo traían que válgame dios. Pero en Fresnillo se fue para abajo y se acabaron los amigos. El sumió en la ruina a Nacho Martínez, su cuñado, esposa de su hermana. Le pidió ser su aval, y los bancos lo acabaron. Nacho tenía una tienda en Ojocaliente. Julita se caso con un tipo de un hotel, muy mujeriego. El marido se mato con una mujer en un hotel de Fresnillo. La hija mas grande de Nacho quería se monja, y el tenia mucho pesar por ella.

Cuando ya nos vinimos a vivir aquí a León, Guanajuato, ellas también vivían aquí y todos los días me visitaban; ellas eran diez junto con dos criadas.

-Emma tan gritona no me dejan estudiar, le decía

y Emma respondía: -Estoy tan nerviosa, vamonos a la calle.

Ellas las Zulueta, dueñas de la hacienda, tenían buenas relaciones en la ciudad, no querían ir a la plaza por no encontrarse a nadie, pero nos íbamos a la calzada, las niñas jugando en las bancas y nosotros sentadas platicando, pasábamos muy contentas el rato.

Conocí muy bien a don Agustín de Ávila, era muy delgado, blanco, con la piel embarrado en el hueso, un bigote ralo y una voz muy queda, había que poner mucha atención para oírle la voz. Se caso dos veces, la primera mujer se llamaba Elena, y la segunda fue Merceditas, la hija de don Ramón Ruíz. Creo que solo con Merceditas tuvo familia, Lupe y Agustín. Lupe nació bien pero con el tiempo se le desarrollo una enfermedad, estaba medio gelatinosa, la llevaban la sirvientas a misa, de sombrero y guante.

Don Agustín fue de los ricos de abolengo, se dedico al campo, tenía muchas propiedades y ganado y también al comercio, en la esquina de la farmacia de los Vázquez tenía su tienda. Don Agustín vendía ropa y abarrotes. Su esposa la señora Merceditas, igual tenía sus bienes, vendía leche, y con el puro dinero de la leche, le compro carro a Agustinillo.
También su tía Pepa Ruíz, vendió el rancho y todo lo que tenía y compro su casa en la calle Morelos donde cierra la calle hacia la Terán, y después se la heredó o regaló a Agustinito, era una casa común y corriente, y allí apareció después una muchacha que tenía Agustín. Ramón Ruiz la metió a trabajar en la tienda. Al parecer ella fue mujer del padre y del hijo. Don Agustín fue siempre muy enamorado, tuvo una amante en contra esquina de la casa de su cuñado, allí donde estaba la panadería de Juan Zancas. Don Agustín pasaba como todo un muchacho, con su bastón y bufanda y se ponía a platicar en el balcón de la muchacha. También tenía una muchacha que le decían la treinta-treinta por la calle Marcos Escobedo, una mujer bien vestida y muy elegante.

Pero a don Agustín y a Merceditas les tocaron grandes penas, sus dos hijos murieron muy jóvenes, primero ella de la enfermedad y después el hijo. Según eso el día 15 de septiembre, un peladillo Manuel Lozano, el criado de ellos, le grito Gavilán Pollero a donde Agustín y Agustinillo que estaba cerca lo oyó y por allí empezó el pleito, y dondequiera que lo veía lo maltrataba. Total que un día se hicieron de palabras y lo mataron por la independencia hacia el río, a unos metros de la plaza. Mi hermano Nacho, pasaba por allí y le toco escuchar los disparos y auxiliar en sus últimos momentos a Agustinillo. Nacho estuvo enfermó de la impresión, y yo lo cuide en mi casa por algunos días. Vino gente de muchos lugares al entierro de Agustinillo, de Santa María, Mezquitic etc. y se acabo la comida que había en los hoteles y lugares de venta. Ese día no encontraba nada en el mercado, ni el portal, después del mediodía. El sepelio fue en la mañana.

A don Agustín de Ávila le quedaron muchos remordimientos…






Sunday, September 27, 2009

Don Hilario







-Ya le digo. Mi padre trabajo 70 años en esas huertas, y yo trabaje 50 años y todavía esta allí mi hermano Rito como mediero. Esas Huertas eran de los señores Alejo. Ellos tenían propiedades al otro lado del río, donde es hoy de Rafael Sánchez, eran de ellos todas las mesas, los vallecitos hasta las barrancas; el baño de la primavera y la manzana allí donde ahora tiene don Luis Humberto Huerta su casa y deportivo, en este último lugar vivía el difunto Atanasio Aguilera, era una huerta muy grande, con muchas limas, aguacates, y a media huerta tenían una pista de baile emparrillada, debajo de los aguacates. Allí amenizaban un conjunto muy bueno llamado “los Chicharras”. Allí don Atanasio tenía más de quinientas gallinas, yo trabaje con el y recogía más de 400 huevos diarios, huevo bueno que Don Rafael de Haro vendía en México, junto con manteca y carnitas. El rastro de Colotlan si que trabajaba entonces, le cuento nomas que habìa tremendo cazo "El niño" era redondo grandote, cabían veinte puercos, se cocinaba con leña, entonces Colotlán olía a puro chicharrón. Los puercos eran engordados con puro maíz, sin químicos ni nada de herbicidas

El difunto Santiago les prestaba la huerta a los que querían hacer una fiesta. Otros de los medieros que trabajaron en esas tierras para los Alejo, fueron los señores: Pancho Gordiano, Jesús González, José Rivera y Francisco Cárdenas todos ellos muertos ya.

En la actualidad, las huertas donde trabajamos, pertenecen a la hermana de don Felipe Muro, ya hace muchos años que no veo a esa señora, y no ni donde viva ahora, antes si viva aquí.

-Yo también tengo mis añitos, así es que nosotros trabajamos como animales, en esas huertas, sobandonos el lomo bien bonito. Nosotros sembrábamos y plantábamos rábano, zanahoria, acelga, flores, lechuga, caña de castilla, naranjas. Muchos de esos terrenos yo los conocí limpios, y nosotros nos fregamos a sacar en chiquigüite las piedras a la ladera, para después sembrar naranjeras. -¡No pos, allí me crié yo!, ¡si no me daré cuenta yo!. Apenas podíamos caminar y ya lo traían a uno trabajando. - Vieras que no gruñía uno o le daban en el hocico. ¡Que esperanzas!, Nunca estaba uno presenciando las visitas cuando llegaban a la casa, nomás te hacían una seña de que te fueras, y si no hacías caso, con la mano te hacían vas a ver, y yéndose la gente, que chinga le daban a uno. No, no, de entonces ahora, hay mucha diferencia. Era duro, para todo, para todo era duro, para todos los pobres. Desde chiquito me trajeron chingándole! No!, a nosotros no nos tenían apapachados como ahora. Apenas podíamos trabajar y ya andábamos saloneando, sembrando y escardando a punta de azadón.

¡Ya todo eso se acabo, las huertas están ahora limpias! Ahorita lo único que siembran es maíz, esas huertas están arregladas con su riego, desde la época de don Agustín, quien fue el que arreglo en Guadalajara.

-Yo conocí y reconocí a Santiago grande y Santiago chico, pos allí me crié, ¡sino no los conocería! El grande todo el tiempo andaba alineado, con traje de casimir ingles y chalequito, era todo un señoron. El fue de los primeros que tuvieron carro en Colotlán, el tenía un foringuito, económico de gasolina. Antes de él tuvo un señor que le decían el cacahuate. De los ricos antiguos, de centavitos, también don José Jara, don Carmelo, tenían carritos antiguos, esos hombres.

Santiago chico nunca anduvo así de arreglado como su papá, el nunca se junto con los gargantudos, nunca hizo migas con los ricos. Se juntaba con pura gente pobre, medieros y gente humilde. Era muy buena gente. Santiago grande no era mal patrón, pero Santiago chico era más amable con lo pobres. Ya no me acuerdo en que año murieron los Santiagos, pero si me acuerdo que Santiago chico murió en Guadalajara, de un coraje que le dio un hermano llamado Wilibaldo. Quien le cobró una letra de $150, 000 pesos, de un terreno de una hacienda que tenían por allá por Guadalajara. A Wilibaldo nunca le gusto el trabajo, y por eso don Santiago grande no lo quería. Santiago chico nunca se caso, pero si tuvo un hijo adoptivo, Flavio, que fue quien vino acabando con el capital de los Alejo. Flavio Alejo se dio buena vida, tenía de novias a las artistas de la época. Ese hombre traía mucho dinero, tenía un carrito de carreras, roncando por las calles, y con un letrero en la defensa que decía:

“Humo en el mofle chupas”

-A mi un día me quiso cuerear, pero no me cuereo porque yo ya estaba grandecito y ya los tenía bien puestos. En aquel entonces no se andaba uno con tonterías. Allí donde esta el planeta rojo, allí vendían vinos y ese día llegue y pedí un vino y empecé a tomármelo, y saque mi cajita de cigarros Raleigh. Allí estaba Flavio, y al hombre le pareció mal. –Yo no le pedía nada, y nunca me dio un refresco, ni me invito nada. Y me dijo:

-¿De cuándo acá fumas Raleigh?

Yo le conteste: -Desde que murió tu papá a esta fecha. El traía una 22 fajada y quiso sacarla. Y allí se le pepenaron y le dijeron

–Que traes, que traes, el no te esta pidiendo nada, ni le estas dando nada, pos que traes.

Yo traía una 44-40. Ya para entonces cargábamos pistola todos. Lo aplacaron, yo me tome otro vino y me salí. Cuando iba saliendo le decían

–No le ande diciendo nada a la gente, ellos son su trabajadores y nunca les has disparado nada. Pos, estuvo mejor. Entonces había de chingazos de a de veras, ahorita no se ve casi nada. En aquel entonces había a cada rato muertitos, puñaleados y balaceados. Flavio Alejo se caso con Conchita Lozano y se fueron a vivir a los EU. Creo que tuvieron un hijo allá.

En aquellos años había mucha miseria, mucha hambre, mucha injodencia. Llegaba la gente y decía: –Ahora no tengo nada que comer. Había gente que se daba una sola comida al día.


La presa de la Toquilla la hizo don Alberto Macias y se la llevo la chingada, yo trabaje allí acarreando arena con Miguel Rodríguez. Un tiempecillo, poquillo. El problema fue haberla echo a lo buey, si llevaba cimientos. Esa presa la hicieron como una barda, no tenía fuerza suficiente para sostener el agua. Yo me bañe en esa presa. Se lleno en la época de aguas y se reventó. La hicieron a lo leño pa arriba. Cuando reventó yo no estaba aquí, me fui a Torreón a trabajar en una cuadrilla de celadores (los que reparaban la línea del telégrafo) trabajaba de montador, poniendo los postes, para montarles aisladores, crucetas, todo eso)

A Estados Unidos fui en las contrataciones pero me toco mal agüero, todavía cuando los encueraban y le daban una rociada como animales, su fumigada. Desde 1940, iba la gente en cantidad para allá, muchos se iban contratadas y muchos otros de ilegales. Yo no pude conseguir la carta. Fui a Obregón a granjearme la carta en la pizca del algodón, y uno hijo de su... vendió mi carta. En el valle del yaqui había mucho algodón, había que pizcar dos toneladas de algodón y yo las pizque, pero el que estaba allí le vendió mi carta a otra persona. En el año 49 me toco ver bailar a Tongolele, en Torreón. Yo vivía en Gómez Palacio. En el 50 estuve en Ciudad Juárez, y tampoco me toco carta, así que me pase de mojarra, por el cerro del Cristo. Estuve en Anthony en las Cruces, limpiando algodón del fino del Pillman. Allí andaban Fidel Cevallos y Felipe Sillas, el que fue peluquero. En 1951, fueron las contrataciones en Chihuahua y me toco mal agüero, tampoco conseguí carta.

Saturday, September 26, 2009

Don Chalòn y doña Tolita

Evelio Màrquez
Absalón Márquez, nacido en 1913. Era un hombre de costumbres muy sobrias, jamás gusto del cigarro, el baile, el vino, o el juego, su único gusto fue el trabajo, y a sus noventa años se mantenía aún muy activo trabajando con indomable tenacidad en el pequeño patio trasero de su casa:

-En todo lo que se puede.

Eran sus palabras textuales, a la pregunta indiscreta, ¿En que trabaja don Chalòn?

-En su corral, se pasa los días enteros dándole forma a la madera, lo deja solo para venir a comer, comenta su compañera de toda la vida, doña Tolita, cuyo amor y dedicación por su marido se desborda por su ojos claros. El recuerdo del primer encuentro en la feliz pareja se hace inevitable.


Ella comenta:

-La familia de él tenía una huerta grande cerca de nuestra casa, que sembraban ellos mismos. Él tenía que ir a trabajar continuamente y allí nos conocimos. Nos casamos en 1932, y ocho años después nos fuimos a vivir al Saucillo.

Los recuerdos de la pareja se desgranan con gran rapidez, dejando profundos notas de tristezas, penurias y alguna que otra gran felicidad.

Don Chalòn dice:

-Agustín Rivera fue un gran presidente. Lo conocí desde nuevo hasta que murió. El fue de los que más ayudo al ejido. A él lo vinieron matando porque el quiso hacer la presidencia con el trabajo de todos, y a cada quien en el pueblo le asigno cierta cantidad de días de trabajo, Había un señor muy rico, que se tanteaba ser más poderoso, y se le hizo que se iba a ver feo cargando adobe, y esa fue la razón por la que lo mataron. Cuando murió él estaban dos en la cárcel de sus mismos conocidos, fueron los que dieron santo y seña. Lo mataron cuando iba subiendo las escaleras de la presidencia, lo habían sacado a testificar, y estos que estaban viendo se dieron cuenta, de cómo estuvo y como murió. Salieron de la prisión y dejaron pasar unos días, y un día estando sentados el que era presidente y el que era promotor de que mataran a Don Agustín, juntos en una banca de la plaza y hasta allí llegaron los dos muchachos y le dijeron:

–Sr. Don Paco, así se llamaba.-¿Se acuerda usted de cuando mataron a don Agustín Rivera? Quiso que no se acordó, entonces que vio don Segundo Ortega, que los iban a perjudicar, él creyó que a él también, pero a él no pensaban hacerle nada, nomás que dio traza en sacar la pistola, y aún ni siquiera la tocaba cuando ya lo habían matado. A Paco Huízar le leyeron toda la sentencia, y allí quedaron los dos. Paco Huizar, era inspector de escuela. Nosotros vivíamos por la Paseo y el papá de él tenía una tienda en la pura esquina, entre Paseo y Zaragoza. Se llamaba don Ines Huizar y era un señor muy bueno, muy cariñoso.


Todos los del Carrizal y el Capulín participaron en la revolución, Nosotros como éramos creyentes de otra fe, no íbamos de acuerdo con el clero, todos los ranchos más para acá eran del clero. A mi tío Evelio Márquez lo respetaban y a todos por los beneficios que recibían. Pero el rancho tuvo un destanteo causa a eso, lo quemaron tres veces a causa de la creencia. Cuando ya la revolución andaba en buenas, hubo un día que el gobierno tuvo que reconcentrar a la gente en el rancho, porque se voltearon dos generales de los agrarios, y en un dos por tres acabaron con ellos. Mientras que concentraron a toda la gente en el rancho, nosotros tuvimos que irnos a la cueva del Meco a refugiarnos. Y como aquí estaban llegando los jefes revolucionarios iban que a sacarnos de allí, pero no nunca pudieron. Fueron varios jefes a intentarlo los huicholes y los cristeros, nos aventaban bombas y disparos, que se perdían en el fondo de la barranca. La cueva del Meco es una cueva muy grande que en la boca cabe un puño de hombres a caballo, pero a medida que se introduce en ella se va acobachando. Al fondo hay muchas cuevas. Hay un ojo de agua, un manantial muy bonito. Se encuentra en un peñasco muy alto y arriba tiene fareje, y abajo esta casi al nivel, y de allí penden dos arroyos y es un declive hacia abajo fuertecillo. Los que andaban arriba, si se arrimaban a los lados. Estuvimos allí unos poquitos días, allí nadie nos molestaba. En esos días mataron los revolucionarios a un hermano de mi papá, vivía en un ranchito enfrente del Capulín, y con él la mamá, una hermana y una chamaquita hermana mía. Un sirviente de ellos vivía también en una casita cercana. La víspera de que lo mataran fueron a investigarlo, y el les platico que pensaba ir a Colotlán a llevar una carga de maíz al día siguiente, y les dio santo y seña. Al siguiente día apenas llego a la puerta del potrero ya lo estaban esperando, entonces luego luego lo agarraron, lo recargaron a la piña de la puerta. Mi abuelita, se fue a abrazarlo, y le pegaron un balazo a mi tío en la sien, y se fue resbalando recargado en la puerta, a mi abuelita le dispararon en el ojo, y el impacto le salió por la nuca, casi en el mismo sitio que a mi tío. A mi tía también la golpearon mucho y la dejaron allí tirada. Mi hermana de nueve años, con la impresión nos duro muy poquitos días, prontito se murió. El pleito todo era la religión. En nombre de Cristo rey mataban y robaban. Fueron ingratos.

Decían en la casa, en ese entonces, que la revolución se había basado en un acuerdo que había tenido el gobierno con el clero, que el clero ponía la gente y el gobierno las armas. Entonces los mismos soldados tenían que llevar cierta cantidad de armas y parque a ciertos lugares. Decían que ese fue el principio y el motivo para que hubiera la revolución. Por lo mismo nosotros quedamos afuera. Nosotros ni a la revolución fuimos, y llevamos la misma pena.

Antes no se acababa una revolución, cuando ya comenzaba otra, la cristera fue la última. Todos los hombres que había en el rancho participaron en la revolución. De Morelos y del Carrizal participaron gentes como: Eliseo Navarro (gente rica, papá de Armando Navarro), Rafael Raygoza, Maximiano y Pedro Medina, ellos eran de los jefes, de los más crueles, ese era su oficio y don Agustín Rivera. El ejercito a toda hora que se les ponía trabajoso, reconcentraban a los ejidatarios, pa que les ayudaran. Y no podían decir que no porque pos de allí estaban viviendo.

Platica doña Tolita:

-Don Eliseo Navarro la hacía como de agrarista, ¿verdad?, porque mi papa tenía un caballo muy bueno, con una silla de montar café muy bien bordada y tenía una carabina. Entonces cuando él la tenía estaba pacifico no habían guerra ni nada. Y un día llegó don Eliseo Navarro con gente preguntando por mi papá. Mi mamá le dijo que no estaba que andaba trabajando, no esta en la casa y le dijo don Eliseo que para cierto día les tuviera el caballo ensillado y una carabina:

-Porque la necesitamos. Fue su explicación.

Mi mamá les contesto, que el caballo era muy bueno, porque a él costo, porque el no le fue a pedir a nadie, ni se lo fue a robar a nadie. Si esta muy bueno su caballo, pero a el costo dinero. El día que dijeron fueron por el, yo estaba chiquilla y me acuerdo que mi papá hasta le lloro a su caballo. La pobre gente era la que tocaba sufrir, llegaba un partido y lo fregaba, llegaba otro y también lo fregaba.

Continúa don Chalòn:

Recuerdo cuando comenzó la guerra cristera, había un poco de gente del gobierno aquí en Colotlán, y los cristeros que venían eran muchísimos, se veían por todos los caminos las tropas. A partir de la nueve se comenzaron a ver por todos lados los revolucionarios, y se veía más bulto porque traían animales para llevarse todo lo que encontraban. Los de la resistencia habían abierto zanja en las bocacalles de las entradas al pueblo. Pero la gente de aquí ya les tenía abiertos boquetes en sus casas, para que por allí pasaran a la siguiente. Llegaron y rodearon el pueblo, y al poco rato ya andaban revueltas todas las getes. Los del gobierno, estaban en el mesón enfrente de la Plaza de toros, allí tenían sus caballos, y en la plaza y otros edificios habían puesto sus fortines. Todo el día se oyó disparos y comenzaron a morirse gente de aquí. Se les acabo el parque pronto de 7 milímetros y luego sacaron el parque de 7.62, y pronto de los desbarataron eran unos rifles grandes. Por hay como a las siete u ocho de la noche, idearon en salir con una escolta a caballo, y les dotaron a la gente de la misma con rifle de 8, que era una detonación muy distinta. Entonces salió la gente a galope gritando viva el 75 y viva el 75, y como ese regimiento había acabado con los revolucionarios, le tenían mucho miedo y pos de esa forma vinieron retirándolos fácilmente. Los cristeros se retiraron, siendo que tenían rodeado el pueblo una y otra y otra vez, y no había por donde hubieran entrado los del 75. De rato se comenzaron a oír clarines y cuernos y por ahí a las dos horas se asilencio, se retiro toda la gente así como vino. A mi me toco estar aquí, porque por la calle Juárez vivía un pariente de mi mamá y le había facilitado la casa a mi mamá para que se viniera ella. A mi me trajeron porque se necesitaba hacer un trabajo en las azoteas y andábamos empezando cuando comenzamos a ver la gente, y los de aquí empezaron a decir que se metieran todos en sus casas porque iba a ver guerra. De allí de la parroquia hacían camino, se venían montones de a caballo y al pasar el río los estaban perjudicando con una ametralladora.


Dice doña Tolita:

-Las zanjas que cavaron los de la defensa, en la mañana cuando amaneció, aparecieron llenas de vacas muertas, panzonas con las patas para arriba. Mucha gente murió en esa guerra, entre ellos un tío mío, hermano de mi mamá. El quedo tendido en la plaza de toros, con un tiro en la frente. También su concuño de nombre Ezequiel Orozco, ellos eran agraristas. Decían que a los muertos los echaban a los pozos de lazo. Todos los del gobierno estaban concentrados en ciertos lugares, y toda la gente de aquí era más bien del clero que del gobierno, y les ayudaban a los revolucionarios, haciéndoles hoyos a las casas para que por allí pasaran. La gente que le ayudaba al ejército eran aquellos campesinos que ya habían recibido parcela, o que querían recibirla. Ya para entonces habían repartido muchas haciendas.

Evelio Márquez fue señor muy caritativo, cuando nos casamos nos quiso dar un lote para que fincáramos nuestra casa. Como yo conocía la cosa, y sabía que era de ellos el terreno sabía que nunca me iban a vender un pedazo de tierra, un agostaderito. Don Evelio durante la época de la guerra se iba para Colotlán, allí tenía una casa en el barrio alto, y no salía. Al rancho casi no iba. En la época de Villa, en el Capulín, mataron a su hermano Don Bernardino, le dieron un balazo en el cuello, se ponía la mano para taparse la herida, y se fue recargando en las paredes y dejando sus manos marcadas con sangre en ellas. En 1921, se fueron unos hermanos de mi papa a los Estados Unidos porque iba a comenzar
la guerra, ellos nunca regresaron. La guerra cristera empezó en 1928.


Don Chalòn agrega:

La hacienda de la Encarnación era de un Pancho Moncada, y el señor alardeaba de tener 99 haciendas, y que esa era la más pobre, no le daba ni para cigarros. Entonces allí se abrió un ejido “El ejido Morelos” y toda la gente recalo para allá. Mi tío Evelio Márquez ayudo a la creación del ejido, él con su opinión ayudaba a la gente, para todo le comentaban y le pedían consentimiento.

A mi papa le ofrecieron parcela, pero el nunca quiso. Mi papá tenía donde sembrar y donde vivir y mucho agostadero, y no quiso. Después comenzaron a ofrecernos a un hermano y a mí, pero mi papá no quiso. De por si que ya estaba uno enredado y era enredarse más con el gobierno.

El Capulín lo fundaron entre dos personas, el papa de mi tío y el papa de mi mamá. Se vinieron del Carrizal, compraron allí y fundaron el poblado. Celestino Márquez era el papá de don Evelio Márquez, y Genaro Navarro, el papa de mi mamá.

Cuando nosotros nos casamos, mi tío Evelio el era pastor, él siendo muy joven se fue a estudiar a un seminario y para antes de 1910 ya se había recibido. Venían muchos pastores americanos al Capulín desde mucho antes. El papá de mi papá y de mi mamá ya fueron creyentes. Mi tío Evelio que había estudiado. Cuando comenzaron el ejido, como el ya conocía mucho, el les dijo como hacerle.

Hasta allí llegan sus recuerdos, es domingo y la pareja debe alistarse para acudir al culto. Agradecemos las amables atenciones y prometemos regresar otro día y decimos adiós.

Friday, September 25, 2009

Colotlenses







Sr. Rivera Gordiano






Yo estudie hasta sexto de primaria, mi primer maestra se llamaba Guadalupe Salazar, después fue Hermelinda Huizar, esposa de don Evelio Márquez y Catalina Huizar, ella era protestante, sus hermanos fueron Pancho, Levi, Rubén, Primitivo. todas ellas eran buenas maestras. Yo fui de la generación de Ramón Ruiz, el era mi condiscípulo en la escuela. También era nuestro compañero Salvador Ortega, “El Rondon” Le decíamos así en alusión a un animalito verde que sale a principios de las aguas, éramos tremendos.

Yo me crié en el barrio de Chihuahua, en aquel entonces había muchas tradiciones muy bonitas, entre ellas, los papaques y las pastorelas, aquí en este barrio hacían una muy bonita, se componía de siete diablos y los pastores. Otro de los lugares más bonitos y visitados era el paseo de la alameda, que era muy famoso, estaba cubierta de arena muy fina, de la que dejaban las crecientes del río, los árboles estaban grandes y las huertas llenas de fruta. Se hacían paseos en una huerta de Santiago Alejo que la había acondicionado especialmente para eso, hizo un patio debajo de unos árboles grandes de aguacate, con asientos alrededor. En aquel entonces había varios grupos musicales, uno era el de las chicharras, porque así les decían a los dirigentes, eran muy buenos para tocar. Lo formaban tres hermanos y otros tres o cuatro músicos que se les juntaban, la guitarra, el violín, la trompeta, la tarola y no recuerdo que otros instrumentos. Después hicieron otro grupo que le nombraron el jazz. También había una banda municipal que tocaba los domingos y días de fiesta; recuerdo que la primera banda fue la de don Tules, Mariano y Liborio Sánchez y tocaba muy bonito (don Liborio era cartero) Las serenatas eran muy bonitas, las muchachas daban vuelta en sentido contrario de las manecillas del reloj, en la parte de adentro de la plaza y los hombres en sentido contrario por la parte de afuera. Unas señoras vendían ramitos de flores y los compraba uno para la muchacha que le gustaba. Era una costumbre bonita, allí conocía uno a las muchachas, era la única manera, en ese entonces eso era muy riguroso, los papas eran muy delicados y si iba uno a su casa, los hermanos lo encaminaban a pedradas.

La serenata de acababa a las once, en ese entonces no había luz, solo había una plantita de unos señores que vivían por la calle Hidalgo. Cuando esa gente se acabo, Antonio Maldonado puso una planta acá en el barrio de Chihuahua, pero su luz era muy débil. Por ese entonces comenzaron los primeros radios y no podía tocarlos, por que la luz no los aguantaba, y Antonio tenia prohibido que los prendieran, si encontraba a alguno le quitaba el suministro. Al poco tiempo aparecieron los radios de pilas, y se termino el problema. No se acostumbraban las cenadurías en aquel entonces, solo había la de la mama de Chilo Ramos a un lado de la presidencia municipal. De los años cincuenta para acá se incrementaron mucho.

Otro de las diversiones de la gente eran los rodeos, -A mi casi no me gustaron los rodeos, sería que no tenía caballo. Los hacían en la calle centenario y uno se arrimaba a puro comer tierra a “Dios dar”. Los ricos tenían sus buenos caballos, los pobres que caballos iban a tener. En aquella época había también mucha afición a los toros, hacían buenas corridas. Traían muy buen ganado para torear, y había muy buenos toreros, pero a partir de los cuarenta comenzó a decrecer la fiesta porque comenzaron a traer ganado mas corriente y se acabaron los toreros buenos. Don Alberto Macias era picador y dicen que era muy bueno. Toda la familia de don Alberto era muy aficionada a la fiesta, así como los Ruizes: don Rafael papá de Fabio, Ramón y Alicia.


Yo he sido toda mi vida talabartero, me dedique a bordar desde muy joven y por casi veinte años realice esa labor. A los quince años ya bordaba para el Sr. Obdulio Ortega, y después pase con don Amado Nuñez que había sido discípulo de Refugio Ortega, fue allí con él que aprendí a hacer monturas, chaparreras, cintos y todo lo concerniente a la talabartería. Por veinte años trabaje bordando, después me canse de bordar y comencé a realizar otras cosas de talabartería.

Entre los talabarteros mas antiguos que yo recuerdo, están don Cuculelo Ortega, Refugio Ortega, Don Nicolás Orozco y Don Cruz Fernández. Don Nicolás Orozco duro muchos años trabajando en la contraesquina de la presidencia, su especialidad eran los albardones. En aquella época se hacían muchas monturas, y se les bordaban los faldones de atrás y los de adelante. En ese tiempo todo mundo ocupaba caballo, y había mucha demanda de monturas, chaparreras y albardones. Los trabajos del Sr. Orozco eran muy cotizados en esa época, era muy especial ese señor para hacer sus trabajos. Cuando yo le conocí era ya una señor grande de edad, él murió por allí por los años cuarenta. Mucha gente que aprendió a trabajar aquí en Colotlán, se regaron por todo México. Llegue a ver talabarteros de Colotlán en Ciudad Juárez, Fresnillo, Calera, Guadalajara y México. Toda esa gente hacia trabajo de piteado, todos se enseñaron a trabajar el bordado.

En esa época en que yo aprendí a bordar, los talleres mas importantes eran los de Nicolás Orozco, Refugio Ortega, Cuculelo Ortega, Cruz Fernández y el de un señor de apellido Lamas. En esos talleres había solo tres o cuatro obreros y oficiales, por que en ese tiempo no había mucha demanda por esos productos, el mercado para el producto era solo regional. Se vendía muy bien en la temporada buena, que era desde septiembre hasta enero, en marzo ya bajaba la demanda. Cuando comenzaron las asociaciones de charros, se comenzó a mejorar la cosa, a mi me toco hacer muchos ajuares para pistola, la carrillera y la funda. Si eran escuadras, se le hacían las fundas para los cargadores. Cuando los Ortega formaron la Asociación de Charros, ellos si andaban bien ajuareados y se les hacían sus trabajos, además no había prohibición de armas, y entro mucho la bracereada, y todos los que iban al norte, se venían con sus pistolitas y llegaban a pedir los ajuares piteados.

En Guadalajara había también muchos talabarteros, yo conocí muchos talleres allá, yo trabaje a fines de los años cuarenta para Joaquín Maciel, el hacia muchos trabajos de bordado. La mayoría de los bordadores eran de Colotlán. Les fabricaba a los toreros los portaestoques y a los charros sus monturas y ajuares, cuando el murió sus hermanos retomaron el negocio y cambiaron el giro, se dedicaron a hacer maletas de piel. En Durango, conocí a Eduviges Rodríguez, su talabartería se llamaba “El Mateo”, tenia talabartería y establecimiento de venta de sus productos. El hacia bordado, montura, chaparrera. Yo conocí a todos esos señores porque me gusto andar de un sitio para otro, hasta que me regrese y me case. Entonces puse mi talabartería, en ella yo hacia de todo, y tenia muchos clientes sobre todo de fuera, de Zacatecas y Aguascalientes. Ellos venían aquí, o me escribían pidiéndome ciertos productos. En la actualidad sigo trabajando en mi taller, pero cada día es menos, porque ya me canso más fácilmente, todos mis hijos aprendieron el oficio, pero prefirieron estudiar y ninguno siguió mis pasos, así que no hay nadie que le de fuerzas a este pequeño taller.

Colotlenses




Manuel Quiñones Soriano

Mi papá, Rosendo Quiñónez González, era originario de Colotlán nació en el año de 1916. El comenzó a trabajar muy joven en el rastro, y después puso el negocio de la carnicería en el mercado viejo. El desarrollo su propia formula para la producción de su carne, y con tanto éxito que por allá por el año de 1968 ya le vendíamos chorizo y adobada a don Rafael Haro, el producto se lo entregábamos en botes de cuatro hojas, herméticamente cerrados con soldadura. La producción alcanzaba treinta o cuarenta puercos por semana. Nosotros le entregamos el producto aquí en su tienda y el lo transportaba a la ciudad de Zacatecas y México. Hace como veinte años que dejamos de venderle, se acabo ese mercado. La producción de cerdos también disminuyo de aquella época a la fecha. En la actualidad la cantidad de cerdos ha disminuido drásticamente, ya no se produce cerdos aquí, los traen de fuera para el consumo local. La calidad de los cerdos de ahora no se compara en nada con los cerdos de antes, alimentados con puro maíz. El cerdo de antes tenia mas sabor, y desde luego el chorizo y la carne adobada sabian mejor. Luis Humberto Huerta, Simón Navarro, el güero Navarro, eran carniceros de la época de mi papá. Don Vicente Meza es uno de los matanceros que aun viven.

Yo recuerdo el rastro de antes, yo iba a llevarle de almorzar a mi papa, en aquel entonces se sacrificaban muchísimos animales, recuerdo el cazo que le llamaban el niño, era enorme, de puro cobre; tenían tres prensas y no daban abasto. Don Jesús Torres soldaba las latas de manteca junto con un señor Salinas, papa de los Salinas Pérez, esposo de doña Tina. El chorizo se mandaba así, y la carne la mandamos soldada en botes de cuatro hojas. Si nos dejaba dinero, en aquel entonces había más movimiento que ahora. En el rastro había más trabajo. La actividad económica actualmente en lugar de aumentar va para abajo. Íbamos nosotros a los ranchos y había mucha producción de animales, ahora todos los ranchos están abandonados, toda la gente anda en el norte. Por otro lado salubridad, que ya no permite que halla animales en el pueblo, incluso en los mismos ranchos van a multar a los que tienen animales en sus corrales. Si los animales no los quieren en el pueblo y tampoco en el rancho, pues donde los pone la gente. Ya casi no hay animales en el municipio. Antes era redituable para la gente criar sus animalitos en los corrales de su casa, engordaban sus puerquitos y era como si tuvieran una alcancía, pero ahora ya no los dejan criarlos en los corrales de su casa y pues, ya ni puercos hay.

Colotlenses



Don Jesús Sánchez

Este distinguido personaje colotlense, de origen humilde nació en la Laguna, y como desde muy pequeño quedara huérfano de padre, su madre decidió venirse a vivir a Colotlán. Lugar en donde desde muy tierna infancia debió de trabajar para ganarse el sustento y ayudar a su madre en su manutención. La gente que lo recuerda dice que era un muchacho muy trabajador y de sentimientos muy nobles.

A la edad de 19 años contrajo nupcias con la señorita Elena Ávila, con quien procreo 10 hijos, los primeros años del matrimonio no fueron los más desahogados económicamente, sin embargo el tesón y la confianza en si mismo de don Jesús permitieron que sacara adelante a su familia.

Fue por los años cincuenta cuando algunos comerciantes españoles radicados en la ciudad de México, llegaron a Colotlán en busca de personas emprendedoras y responsables que quisieran trabajar. Don Jesús fue uno de los afortunados que fueron contratados por ellos para trabajar en una fábrica de chorizo, longaniza y jamón, de varios tipos. Don Jesús aprendió perfectamente el negocio y con el tiempo fue capaz de independizarse y emprender su propia empresa. Les compró a los españoles toda la maquinaria, moldes y herramientas para iniciar su propio empresa y se convirtió en su principal proveedor, ahorrándoles vueltas y molestias.

Este negocio lo convirtió en un hombre acaudalado y fue capaz de darles todo cuanto quisieron a sus hijos, con sus crecidos ingresos compró fincas, terrenos e inicio otros negocios. Tales como una fábrica de paletas y hielo y otra de mosaicos.

En los últimos días de su vida don Jesús Sánchez era un hombre tierno, fatigado por tantos años de trabajo, que se notaban en su forma de caminar. Los últimos ochos de su vida los paso en cama pero con pleno uso de sus facultades mentales, fue solo durante el último año de su vida, que fallo un poco su lucidez. Disfrutaba de sentarse en el patio y zaguán de su casa desde donde veía pasar a la gente con agrado. “Para no aburrirse tanto” como decía él.

Don Jesús Sánchez fue un hombre comprometido con su familia, sus amigos y su comunidad, todas las empresas que acometía las realizaba con todo su corazón. No le gustaba hacer las cosas mal hechas, fue un hombre entregado a la perfección.

Otros miembros de la familia Huerta


Luz María Huerta.

Nació en Mezquitic, Jalisco en el año de 1943 de cuna humilde; sus padres fueron: Francisca Huerta y Victorino Huerta, éste último murió cuando Luz María era aún muy niña, quedando en la orfandad ella y dos hermanos más. La difícil situación económica de su familia la orillo aún siendo muy niña a tratar de encontrar una solución, e inició con u pequeño negocio de venta de refrescos. La idea en un principio le pareció descabellada a su madre, pero ante su obstinación finalmente accedió a que en la puerta de su casa, ella vendiera una única caja de refrescos. Desde muy temprana edad Luz María se fijó metas muy claras, la cuales fue cumpliendo una a una con gran disciplina y tesón. La palabra imposible jamás figuro en su vocabulario y nunca se rindió ante ninguna dificultad, ante estas redoblaba esfuerzos hasta que conseguía sus objetivos.

La gente la conoció desde muy chica, en la puerta de su casa, vendiendo refrescos. Llevaba una férrea administración de sus finanzas; semana con semana, partía sus ganancias, la mitad para su madre y la otra la ahorraba. Cuando llegó a juntar una cantidad suficiente amplio su comercio, e incluyo dulces en su pequeño negocio. Doña Pancha, Su madre, se sentía orgullosa de la actitud de su hija.

Andando los años y cuando era ya una jovencita concibió la idea de poner una tienda en forma y para ello comenzó a ahorrar con mayor celo sus centavitos. Un día que se encontraba trabajando llegaron un par de señores bien vestidos que se identificaron como agraristas y que buscaban a su madre. Cuando su mamá salió a recibirlos se encontró con la terrible noticia que les querían afectar el rancho, el único bien aparte de la casa con que contaba la familia. Al preguntarles el porque de esa situación, le contestaron que llevaban la consigna de quitarle su rancho a un tal Nicolás Huerta, pero que en vista de que ese individuo, ya no tenía rancho, les había indicado que podían afectar en todo caso el de su hermana Francisca.

Doña Pancha al escuchar esto se echo a llorar y durante días busco la manera de evitar que les quitaran su rancho, situación que no sucedió porque unos días después irremediablemente les fue arrebatado. Ese cruel golpe provocó consternación y muchas lagrimas en todos los miembros de la familia e hizo nacer en María el deseo de juntar mucho dinero para algún día recobrar ese rancho en el que habían encontrado tanta felicidad. Fue entonces que se resolvió a poner rápidamente su primer tienda, ahorro con mayor celo sus ganancias y comenzó a buscar un local donde iniciar con su negocio. Una año después de que les visitaron los agraristas ella estaba ya en su propio negocio. Comenzó con poquita mercancía pero poco a poco lo fue haciendo crecer hasta que tuvo la tienda mejor surtida de Mezquitic. En la tienda le ayudaban su madre y sus hermanos, los que una vez que tuvieron la edad buscaron casarse y a sus sobrinos lo quiso como propios. Ella jamás llegó a casarse, sin embargo esto nunca la amargo, ni la detuvo de continuar haciendo negocios. Ella era una persona sencilla, muy alegre y carismática con la gente.

La perseverancia y dedicación de Luz María la llevaron en algunos años a hacerse dueña del local donde instaló su negocio, después compró una camioneta de tres toneladas y surtió también de fruta su tienda. Uno de sus sobrinos de nombre Luis Huerta, se convirtió en su brazo derecho en la dirección de su negocio. Al poco tiempo se compró una Suburban y apenas decidió que iría a la ciudad de México a recuperar su rancho, ya lo estaba poniendo en práctica. En poco tiempo le regresaron su rancho y decidió incursionar en política, convirtiendo esta en una de sus grandes pasiones. Su inteligencia, resolución, carisma, buen trato e interés genuino por ayudar a la gente, rápidamente le abrieron las puertas de esta difícil actividad. Al principio le costo trabajo adaptarse al lenguaje y las mentiras y estratagemas de los políticos, pero al final les encontró el modo y decidió convertirse en presidenta de Mezquitic. El mayor escollo en el logró de su objetivo lo constituyo el señor José Robles, persona de peso político en la comunidad y bien acomodado económicamente. Pero las gentes del pueblo le dieron su confianza y se alzo con el triunfo.

Como presidente fue muy enérgica, pero ayudo mucho a su pueblo y con total imparcialidad se cuenta que en una ocasión que uno de sus hermanos traía el tamborazo a deshoras de la noche, molestando a los vecinos, Luz María lo mando a dormir a la cárcel y al día siguiente hizo que pagara su multa. Luz María era una mujer de armas tomar, jamás salía sin su pistola al cinto, y era tan diestra en el uso de ella como el que más. En las noches se tomaba la molestia de realizar una ronda por su propia cuenta, nada más para asegurarse que todo estuviera en orden. Durante el tiempo que duro su encargo como presidente nunca descuido su negocio, y en su camioneta continuaba acudiendo a la ciudad de Zacatecas o Jerez a aprovisionarse.

Luz María se lanzó una segunda ocasión para presidente de Mezquitic, y con