Monday, April 15, 2013

Evangelicos

De acuerdo con Pew Forum dos terceras partes de los 52 millones de latinos en Estados Unidos son católicos, pero para el 2030 solo el 50% de esta población lo continuara siendo de acuerdo a la tendencias religiosas que se observan actualmente y en donde un creciente número de latinos están emigrando también con sus creencias religiosas hacia otros destinos religiosos, fundamentalmente los jóvenes quienes parecen ser los más ansiosos por encontrar más trascendentes verdades reveladas. En Latinoamérica en 1996 los católicos componían el 81 % de la población general de esta región y para 2010 disminuyeron al 70%, ganando los protestantes un porcentaje de 13%, panorama que refleja el dinamismo del fenómeno que se vive actualmente en nuestros países.


El boom evangélico en Estados Unidos está ligado directamente con el fenómeno migrante y sus componentes se caracterizan por ser socialmente más conservadores que el resto de los hispanos en general, sin embargo tienen la virtud se sumarse más rápido a la pelea por la justicia social que sus contrapartes blancos. También son más proclives a creer en los milagros y a modificar las reglas eclesiásticas para incluir a las mujeres en tareas sustantivas en la iglesia, así como invitar a otros grupos étnicos a integrarse. Pareciera que estos nuevos evangélicos quisieran dejar deliberadamente y de una sola vez los países y la fe que dejaron atrás y renacer de nueva cuenta en la fe de Cristo.

Las razones aducidas por muchos de los conversos religiosos para su migración espiritual se expresan así:

• Principalmente porque quieren tener una relación directa con Dios, no mediatizada por el sacerdote. 9 de cada 10 evangélicos dicen que fue su búsqueda espiritual la que motivo su cambio de religión.

• Ellos también buscan una comunicación directa con Dios a través de una lectura abierta de la biblia.

• Buscan también una adoración de Dios más libre, menos rígida, más adaptable y abierta a la autoexpresión. Así si quieres rezar en voz alta, ponerte de rodillas, cantar en el idioma que quieras y cuando tú gustes lo puedes hacer, incluso cuando el pastor está predicando. Igualmente si para adorar a Dios lo quieres hacer con tu música favorita, bien puedes hacerlo con mariachi, merengue, cumbia o salsa.

• Para muchos el protestantismo es un camino a una vida más genuina y prospera es en cierta forma una vía para el ascenso social.

Y hay que reconocer que son iglesias muy nuevas y que se vienen formando sobre la marcha, así los pastores son en la mayoría de los casos, gente sin una formación académica rigurosa que se apoya más en la experiencia que en el conocimiento formado en aulas y por lo tanto sus sermones son en lo general poco estructurados, pulidos y sin una gran fundamentación teológica, aun cuando dirigidos a la experiencia de los migrantes.

Desde luego que la música y los sermones no son suficientes para cercar a la gente, por lo que hacen de sus ministerios una puntual aplicación de aquellos principios cristianos que dicen: “alimentar al hambriento y vestir al desnudo”, para ello implementan diferentes acciones que tienen como objetivo fundamental paliar las necesidades materiales más acuciantes de sus agremiados, amén de las espirituales. En efecto las iglesias evangélicas son de hecho centros de sanación para una población con un reducido acceso a los beneficios de salud. Sirven como bancos de comida para la gente con los refrigeradores vacíos y se preocupan por recabar ropa que distribuyen generosamente entre sus fieles, amén de otros muchos tipos de apoyos.

Uno de los grandes atractivos que representan estos movimientos religiosos es que son grandemente carismáticos, es decir creen en los milagros, las sanciones, la intervención divina, hablan lenguas y se adhieren a un mundo espiritual activo. Se manifiestan en contra del sexo premarital, las drogas y el alcohol y en lo general no aceptan las relaciones homosexuales. Sin embargo están dispuestos a permitirles a las mujeres oficiar en el pulpito, lo que los hace mucho más avanzados que sus contrapartes blancos.

Generalmente defienden la causa de los inmigrantes y predican contra la deportación porque separa las familias y eso explica por qué muchas iglesias evangélicas blancas urgen calladamente a los legisladores republicanos por una reforma de inmigración comprensiva.



Fuente: Time.



Catolicos

Los católicos estamos de plácemes, no solo porque recién estrenamos nuevo Papa, sino también porque su eminencia es un santo varón latinoamericano; Francisco, es el nombre que el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio ha escogido para cumplir su misión apostólica y probablemente inspirado en el modo de vida sencillo y entregado a la causa de los pobres de San Francisco de Asís, buscara fortalecer la fe católica entre los 1.2 millones de fieles que aun habemos en el mundo; así como hacer frente a los tremendos problemas que enfrenta nuestra iglesia actualmente tales como:


El desprestigio y descreimiento que ha generado los abusos sexuales por parte de algunos sacerdotes; el descontrol y opacidad en el manejo de las finanzas del vaticano, así como conciliar con los católicos de Norteamérica y Europa que demandan una interpretación más liberal de la doctrina religiosa, que sea más acorde con los tiempos que se viven y sobre todo una iglesia más activa y carismática, que sea capaz de enfrentar con éxito la competencia que las sectas protestantes y el laicismo están oponiendo a la iglesia católica, arrebatándole por millones sus seguidores, sobre todo en regiones como Latinoamérica en donde se localiza el sector más grande de católicos en el mundo y en donde durante quinientos años la iglesia católica tuvo total monopolio. Pero que en las últimas dos décadas se ha generado una alarmante deserción de fieles hacia religiones más exóticas, comprensivas e incluso alharaquientas.

La meritita verdad es que los católicos nos hemos dormido en nuestros laureles y que nuestros líderes religiosos no han sabido estar a la altura de las demandas de la época, nuestra iglesia se ha hundido en la inmovilidad y el fortalecimiento del cuerpo de nuestra institución se ha quedado en manos de la inercia. Hemos crecido en número de seguidores, pero la fortaleza de nuestra fe y la disciplina religiosa han menguado enormemente, a diferencia de muchas de las sectas protestantes en actual expansión, que han sabido ofertar una propuesta de salvación más personalizada, integral, extensiva y divertida. No es un secreto que los grupos cristianos han brotado por millares en los territorios anteriormente considerados como totalmente católicos y han medrado entre los fieles ofreciendo cada uno de ellos, una comunicación directa con Dios y monopolizando la única y verdadera vía a la redención, de la cual dicen tener ellos la exclusiva, convirtiéndose en los únicos y originales hijos de Dios. No se puede menos que reconocer que detrás del éxito de cada uno de estos grupos hay un trabajo de convencimiento y persuasión encomiable, aderezado por una gama amplísima y permanente de actividades sociales con los integrantes del grupo, lo que genera una poderosa identidad grupal y comunión religiosa y sobre todo social, que la iglesia católica no es capaz de generar con la misma intensidad. Además que estos grupos se caracterizan por ofrecer una amplia serie de apoyos extras como: despensas, apoyos económicos, apoyos morales, formación religiosa y actividades recreativas. Actividades que se materializan en una amplia y profunda campaña de rescate y redención de todos los descarriados de nuestra sociedad: adictos a toda clase de sustancias comenzando por el alcohol; infinidad de cursillo para el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias: educación para padres, manejo seguro de Internet para los hijos, cocina saludable; conferencias de violencia intrafamiliar, cursos de verano para padres e hijos; cursos de ingles para adultos a través de convenios interinstitucionales con colegios y universidades y muchos otros sin valor curricular. Lo mismo que cenas comunitarias y huertos familiares entre decenas de otras actividades implementadas para apoyar a la comunidad en condiciones mas difíciles.

Los católicos esperamos que el Papa Francisco venga a inyectarle ese vigor que nuestra iglesia necesita en este momento para salir de la modorra y el estancamiento y que el catolicismo retome el liderazgo no solo religioso sino también social y cultural que nuestro momento histórico requiere y que el desarrollo de nuestra sociedad reclama, y que en tiempos pasados la iglesia católica cumplió satisfactoriamente.

La refundación de nuestra iglesia debe ser capaz de tomar en cuenta los aciertos y errores que la competencia religiosa ha venido generando en estos años de inactividad y aplicar aquellos rasgos positivos en nuestro beneficio. Es sorprendente el poder que muchos de estos grupos tienen para separar a los descarriados de los vicios y ayudarlos a mantenerse en la senda de la sobriedad, iniciándose en una vida de recogimiento y privación. Por otro lado está también la impresionante labor que grupos como los mormones realizan en la formación de los jóvenes de su comunidad, haciéndolo los motores del desarrollo de muchas de sus principales actividades, especialmente aquellas de diseminación de la fe; con un ejército de jóvenes creativos, entregados, responsables y genuinamente devotos de su fe y del mejoramiento de la vida de los seres humanos a los que visitan en sus hogares y a los que apoyan en múltiples actividades y tareas. En realidad en la diáspora de este renacer religioso, existen muchas lecciones importantes que hay que recoger y aplicar en nuestra propia religión, para hacer de ella un mejor instrumento para alcanzar la salvación celestial y terrena.




Ortografia

La buena noticia para todos los internautas con mala ortografía y con todo y pese a su alto riesgo de “transmisión textual” es que no es de necesidad mortal. Hasta el momento no se sabe del caso de persona alguna que haya muerto por sus terribles faltas de ortografía.


Sin embargo y no por ello debemos de echar las campanas al vuelo y dejar de reconocer que la mala ortografía es uno de los atributos más democrática y equitativamente repartidos entre los mexicanos, de todos los niveles y estratos sociales. Si en algún momento nos ruborizamos por la falta de lecturas del susodicho; no me atrevo ni tan siquiera a imaginar el revuelo que causaría, si llegara al dominio público un texto de doscientas palabras, redactado a mano y sin acudir al diccionario, de este mismo personaje. Y si con esa misma regla midiéramos a los principales políticos, gobernadores, funcionarios públicos y personajes relevantes de nuestras comunidades, creo que nos llevaríamos muchas sorpresas. Afortunadamente para la estructura socio-política de México, una buena ortografía no es un requisito para triunfar socialmente y desde luego una mala ortografía jamás ha sido un impedimento para que los favoritos del sistema lleguen a ocupar su sitial.

Tristemente la pésima ortografía que aqueja a altos porcentajes de mexicanos es una pandemia que se genera, se reproduce y se perpetúa entre los pilares básicos de nuestra sociedad: principalmente la familia, la escuela y el gobierno, con la bendita ayuda de los medios de descomunicación.

Pese a la naturaleza de su encargo y el celo y la responsabilidad que deberían de poner en cumplir con su compromiso social; ni los maestros, ni las autoridades educativas y gubernamentales han tenido la voluntad de paliar esa terrible vergüenza nacional que es el analfabetismo funcional y en donde la mala ortografía es solo una de sus manifestaciones. Los políticos preocupados por encontrar la forma de hinchar los bolsillos con los recursos del país (petróleo entre otros), han hecho hasta lo imposible por mantener a la población mexicana en un grado cercano a la idiotez, auspiciándoles con generosidad de una educación chatarra y reforzada con un sistema de entretenimiento altamente enajenante. La dupla televisa y tvazteca, han sido la principal influencia intelectual del pueblo mexicano las últimas tres décadas. El futbol, las telenovelas, los programas seudo cómicos y las series gringas han formado culturalmente a cuatro o cinco generaciones de mexicanos y el resultado es que la mala ortografía es casi consustancial al mexicano, lo mismo que el borreguismo.

La base de una buena ortografía esta fincada en una práctica constante de lectura y escritura, dos actividades fundamentales para la formación intelectual de los estudiantes mexicanos, y que están desterradas de nuestras aulas de clases. Parece increíble, pero el sistema educativo mexicano inocula el virus de la resistencia a la lectura entre sus educandos, una vez que un estudiante ha pasado aun mínimamente por este sistema, automáticamente rechazara la lectura para toda su vida. La lectura que en sí misma es un portentoso medio de diversión, entretenimiento y formación. Un buen libro genera un disfrute estético tan placentero como el de una buena melodía o una buena película. Digamos que si los mexicanos somos tan apasionados del cine y la televisión, como ha llegado a ser posible que la lectura nos cauce solo bostezos. Y bueno como podemos llegar a ser buenos lectores y escritores en un país en donde no existen los libros o sus precios son prohibitivos. En un país en donde el gobierno no tiene una política de producción de libros a precios accesibles y de apoyo para la formación de bibliotecas escolares y comunitarias. En un país en donde los profesores son tan ignorantes como el que más y tan poco disfrutan de la lectura de un buen libro. En una sociedad en donde los padres de familia no les interesa que sus hijos aprendan a leer y hagan de esta actividad un habito y un disfrute.

Y bueno tarde o temprano en nuestra vida siempre llega el momento en que con un profundo suspiro nos preguntamos:

¿Por qué no tengo una buena ortografía?

Y es que una buena ortografía, igual que una distinguida figura o una buena educación y modales hablan del refinamiento de una persona y de un trabajo arduo de preparación y siempre es triste encontrar que pese a nuestros esfuerzos la buena ortografía es algo que se escapa a nuestras capacidades, no obstante todos nuestros deseos.

Pensar que un curso al vapor de ortografía bastara para solucionar el problema es pensar demasiado positivamente, una buena ortografía es el resultado de un largo y arduo proceso de formación académico que involucra muchas páginas de lectura y ejercicios de escritura. Muy probablemente esos nueve o doce años de trabajo serio que deberíamos de haber realizado a conciencia cuando cursamos de la primaria a la preparatoria bastarían. Siempre y cuando nuestros profesores hubieran sido gente seria, comprometida y con conocimientos mínimos de español y probablemente que disfrutara también de la lectura y de enseñar.

Sin embargo nuestro momento histórico nos dota de la oportunidad de encontrarle sentido a tener una buena ortografía, hoy gracias al internet y al desarrollo de la telefonía muchos de los asiduos a estos medios, han encontrado utilidad en escribir con propiedad el español, situación que hace algunos años no era ni siquiera relevante. Y bueno donde hay voluntad hay forma, así que a tratar de escribir mejor cada día. Que los horrores ortográficos que cometiste hoy no los repitas mañana y si de pasada le das la oportunidad de que algún libro atrape tu atención, ya vas de gane.



Dile Si a un libro y No a las faltas de ortografía de un mal partido de futbol.



Tuesday, April 9, 2013

Nosotros los catolicos

Los que saben aconsejan: no hablar ni de política, ni de religión y para mi poca fortuna, ambos están entre los temas que mas me apasionan. Desde luego que no voy a hablar del rancio enfrentamiento entre moros y cristianos, que todavía mantiene conflictuado a oriente con occidente, muchos siglos después de las cruzadas y de la expulsión de los moros, sarracenos o mudéjares de la España católica de Isabel y Fernando, y con la reedición de ese capitulo ahora caracterizado por gringos y talibanes. En donde un video infiel ha puesto en pie de guerra a la mitad de los países árabes, que ahora la han emprendido contra el metichismo e intromisión de los gringos en el mundo, con culpa o sin ella sobre el particular. Pero no, la lucha por la fe, que tengo en mente, es una más cercana, más cotidiana, de todos los días y de la que muy apenas nos damos cuenta. Es una lucha entre cristianos: católicos versus las multicolores formas del cristianismo de nuestros días: evangelistas, pentecostales, bautistas, calvinistas, anabaptistas, luteranos, metodistas, mormones etc.


En realidad no se busca hablar de las instituciones, ni tan siquiera de Dios o sus designios, sino mas concretamente de algunos de los hombres y mujeres que le dan forma a dichas filosofías y que con su actuar muchas veces desfiguran o corrompen buena parte de esos principios por los que se guían y que dicen respetar

Los católicos nos conocemos muy bien, acudimos a misa y celosamente nos declaramos fervorosos creyentes, pero en el fondo simplemente damos bola. Acudimos a misa, pero ni por error ponemos en práctica todos los buenos consejos y mandamientos de la ley de Dios. Somos comodinos y muy acomodaticios, y nunca esperamos transformaciones milagrosas, ni cambios de conducta fulminantes. Hipócritamente nos aceptamos en dos niveles de comportamiento, uno, como católicos que asistimos a misa, comulgamos y ponemos cara de santidad y el otro, como ciudadanos del mundo, abiertos a toda clase de experiencia y disfrutes. En México, las conquistas liberales de la reforma y la revolución, nos han liberado del gravoso pago del diezmo y a duras penas contribuimos a la subsistencia de nuestro culto, con una limosnita o ya cuando estamos dadivosos, con una ofrenda. Nos hemos acostumbrado a contribuir sin sacrificios y a festejar a todo lujo los sagrados sacramentos: una boda, un bautismo o una primera comunión en que no se derrame generoso el vino, el tequila o el ponche, no es fiesta. Acá en gabachilandia el compromiso de los fieles con sus iglesias es mas firme, ya de fuerza o de ganas, se han acostumbrado a testimoniar a Dios con su diezmo, y bueno tienen dos muy buenas razones para hacerlo. La primera es que cumplen a cabalidad con la ley de Dios, y no le escamotean ni un centavo a Dios, para regocijo de sus pastores y profetas y la segunda es que todo aquello que ellos graciosamente le entregan a los representantes de Dios en la tierra, se les regresa multiplicado por diez, ya en bienes o sino por lo menos en bendiciones, que de estas últimas, todo buen cristiano, esta positivamente persuadido a darlas sin limitaciones, a diestro y siniestro.

Los sagrados y milenarios preceptos que Jesucristo nos trajo hace poco más de dos mil anos, no han ayudado a que nuestra piedad sacrificio o buena fe se incrementen siquiera un poquito. Eso si las madres, abuelas y no pocos padres, son celosísimos guardianes del acudir a misa y de hacerlo guardando las formas de vestir y de conducta. Pero ni los mas encendidos sermones y mensajes de los padres, hacen mella en nuestra coraza de impiedad. Así que nos basta y sobra con ir a misa, aquello de poner la otra mejilla y los mandamientos y sacramentos, los ponemos en el saco del olvido.


Pero eso si, los católicos no andamos incomodando a nadie para que se convierta a nuestra fe; ni presumimos de haber dejado el mundo, ni tampoco pasamos todos los días de la semana, reunidos en las iglesias. No por lo menos, el común de los católicos, que con los tres cuartos de hora de misa del domingo, nos basta de santidad para toda la semana. Y quizás con razón nuestros hermanos cristianos nos tildan de creyentes de papel, de ocasión o de fin semana. Y cada vez que llegan a nuestra casa con la ropita dominguera es una echarse la bolita:


-Ábreles tú.

-No yo les abrí la semana pasada, te toca a ti.

-No tú ábreles y dile que vamos a salir, que vengan otro día. Además tú sabes lidiarlos mejor y te defiendes más.

Porque hasta eso la educación cortesía tradicional de nuestros pueblos nos impiden no abrir la puerta, dejar a la gente que viene a visitarnos afuera o ser de alguna manera groseros con ellos; pese a la molesta impertinencia y fanatismo que muchas veces demuestran los misioneros empecinados en denostar nuestras creencias o evidenciar nuestra ignorancia en materia de fe. Porque eso si, somos muy católicos, pero también completamente ignorantes de nuestra religión lo que nos convierte, sino en presa fácil de los nuevos conquistadores espirituales, por lo menos si en objetivos fácilmente aplastables bajo la andanada de citas bíblicas y filosofías cristianas. Así que nos mandan regañados y con el rabo entre las patas a reflechir, sobre las fortalezas y defensa de nuestra fe. No pocos se ven avasallados y terminan por doblar la cerviz y convertirse a alguna de las religiones exóticas que ahora pululan por doquier, y que sin excepción cada una de ellas es el camino verdaderamente verdadero para alcanzar el paraíso, y la expresión única y perfecta de la palabra de Dios. Que curiosamente les han sido reveladas por Dios de forma exclusiva y secreta a los nuevos profetas de esas sectas, a través de sueños, revelaciones o tablas de oro.



Tuesday, March 26, 2013

La experiencia política del latino en Norte América.





La importancia política de los latinos en Norte América hasta las dos últimas elecciones había sido anodina, en realidad el voto latino antes de Barack Obama no había sido trascendente en la democracia gringa. Es cierto que la presencia latina, sobre todo de mexicanos ha sido importante en números relativos desde las primeras décadas del siglo pasado, y sobre todo con las contrataciones masivas de braceros durante la segunda guerra mundial. Pero la mayoría de estos trabajadores temporales regresaban tarde que temprano a sus pueblos y ciudades en México sin dejar mayor impacto en la vida de de los estadounidenses y aquellos que se quedaban en la mayoría de los casos no aspiraban a lograr la ciudadanía de este país, muchos de ellos tenían un arraigado sentimiento nacionalista y se obstinaban en morir orgullosamente mexicanos. Sin embargo es a partir del endurecimiento de la política migratoria y las crisis capitalistas recurrentes en Latinoamérica de los años setenta y ochenta, que el American Dream se convirtió en un tremendo imán para las poblaciones latinas y permanecer en el país fue una necesidad dictada por las tremendas dificultades para volver a ingresar; condición impuesta por una crecida y eficiente patrulla fronteriza, que funcionaba como válvula de acceso de acuerdo con los ciclos económicos del país, fundamentalmente del campo estadounidense.



La reforma migratoria de Reagan, conocida como la Simpson-Rodino fue la que permitió que decenas de miles de indocumentados adquirieran estatus legal en los Estados Unidos y se asentaran aquí trayendo a sus familias a vivir con ellos y gradualmente incrementando el número de latinos con ciudadanía norteamericana y capacidad de voto. La legalización migratoria de los Simpson-Rodinos fue un parteaguas en muchos aspectos para el desenvolvimiento de los latinos en los Estados Unidos. Su importancia económica y empresarial creció como nunca antes, la influencia artística y cultural detono tremendamente y el posicionamiento en general en de los latinos las áreas productivas fue remarcable. En números absolutos y relativos los latinos crecimos en estas ultimas dos décadas hasta llegar a posicionarnos como la primer minoría y el grupo étnico con mayor crecimiento poblacional en el país y últimamente una importante fuerza política.



Pese a todo esto, los latinos somos un grupo sin una definición política clara. Los latinos por nuestro origen y cultura no somos una población altamente politizada. En realidad en el concierto electoral de demócratas y republicanos los latinos no jugamos sino el papel de comparsas. Después de que Reagan hizo posible la reforma migratoria, por lealtad o gratitud nos quedamos casados con ese partido, definiéndonos asimismos como republicanos y tratando de contemporizar sus principios políticos con nuestra herencia hispánica. Así pretendimos comulgar con sus principios conservadores y religiosos. Fueron sin embargo las tremendas jornadas en pro de la legalización de los millones de nuestros hermanos indocumentados, las que pusieron en entredicho esa identidad republicana de los latinos en América. Después de aquellas tremendas movilizaciones de millones personas que pusieron en vilo a este formidable país, a los conservadores republicanos y también demócratas les quedo muy claro que no apoyarían este movimiento que a sus ojos se antojaba irreverente y altanero. Los mexicanos éramos suficientemente buenos para ser sus criados, para trabajarles los campos, construirles sus casas, prepararles la comida en los restaurantes, limpiarles las casas y cuidarles los niños, amen de un sinfín mas de tareas sencillas, apenas acorde con nuestra escasa cultura y nivel intelectual. Porque a pesar de todos esos afanes de igualdad, ellos siempre tuvieron muy clara la superioridad racial, cultural e intelectual del hombre blanco, por sobre los otros hombres coloridos. Así que como iba ser posible que con desplantes de fuerza como aquellos les impusiéramos condiciones en su propia casa y cada embate multitudinario por lograr la legalización fue frenado en el congreso por las fuerzas supremacistas blancas. Inclusive el Dream Act, destinado a potencializar a los jóvenes estudiantes latinos, fue frenado una y otra vez por las mismas fuerzas conservadores, con el objetivo de detener el avance de nuestra gente en este país.



Barack Obama se comprometió a apoyar esta noble y humana causa de los millones de gente que vive y sufre bajo el ominoso peso de ser indocumentado en este país de cristianos y sin embargo en su primer encargo no cumplió a cabalidad su palabra y muy por el contrario se convirtió en el símbolo de la persecución mas atroz de los ilegales, con sus programas de comunidades seguras y las deportaciones masivas de indocumentados. Sin embargo ante las perspectiva aun mas tenebrosa del candidato republicano promotor de la autodeportacion de los indocumentados y las políticas francamente antihispanas en algunos estados sureños los latinos volvieron a confiar su voto en Obama, quizás guiándose mas que por las palabras y promesas del presidente, por aquel dicho que dice: “Mas vale malo por conocido que bueno por conocer”.



Después de las ultimas dos elecciones los latinos han descubierto que su voto cuenta y curiosamente tanto demócratas como republicanos, han venido a entender que a partir de ahora los latinos son un factor a tomarse en cuenta en el ajedrez político. Probablemente a los republicanos aun les cueste un poco de tiempo aceptar que los mugrosos, ignorantes y analfabetos latinos hay que tomarlos en cuenta para elegir al presidente. Y que cada vez mas los candidatos republicanos deberán ofrecer cuando menos un poco de comedimiento a los latinos si quieren ver elegidos a sus candidatos a los puestos de gobierno.



Dentro de todo este barullo los latinos se pierden, en realidad apoyan candidatos y políticas que no tienen el rostro de sus orígenes, de su cultura, de sus valores, de sus experiencias. Se funden en el Meelting Pot, pero sin verdaderamente asumirse y sin ser genuinamente aceptados. A diferencia de la migración europea, donde comparten rasgos físicos semejantes y que una vez asimilada la lengua, se convierten en casi lo mismo, los latinos, los chinos, los afros, los árabes, seguimos siendo nuestra raíz seguido del americano. Y bueno en esta sociedad, pese a todo lo que de dientes para afuera se dice, contando entre ellas las leyes. Un moreno sigue siendo un moreno hasta que se muere, lo mismo que un latino, o un chino.



En realidad las propuestas que los latinos apoyan en el concierto electoral, se parecen en mucho a la comida “mexicana” que se compra en las cadenas de comida rápida gringas. Y que a todo se parecen menos a la comida auténticamente mexicana. Platillos ahogados en queso y crema que esconde sabores artificiales y productos enlatados, totalmente ajenos a la verdadera comida mexicana, que se caracteriza por su frescura, su originalidad, sus sabores siempre diferentes y explosivos. Y bueno como diría un viejo amigo la comida americana tiene la virtud, efectivamente, de ser mala; pero siempre y en todo lugar, igual de mala, así que no hay sorpresas con ella. Pero con todo y todo la oferta republicana y demócrata, no satisface a plenitud el paladar latino, sin embargo de esto apenas nos estamos dando cuenta. Aun hay mucho camino por recorrer y por crecer como hermanos latinos que somos.

Sunday, November 18, 2012

Nosotros, los migrantes.


Siempre que hay elecciones y llega un nuevo gobernante a mandar en cualquiera de los niveles de gobierno del país, los ciudadanos estamos siempre a la espera de que suceda algo, de que el estado de cosas comience a cambiar para bien. Desde luego que uno no piensa que de la noche a la mañana sucederán transformaciones radicales, pero si por lo menos que un nuevo estilo de gobernar más plural, abierto y honesto se mostrara desde los primeros días del cambio. Por lo general a la parsimonia y secrecía del primer mes, le siguen otros 35 o 71, según sea el caso. Y el entusiasmo inicial de los ciudadanos por participar, por manifestarse y concretar sus proyectos personales o comunales, se va diluyendo lentamente hasta convertirse en una insatisfacción sorda y visceral que no produce sino animadversión contra todo lo que signifique gobierno.  Y no termina uno jamás de preguntarse ¿Porqué motivo los mexicanos no tenemos buenos gobernantes?

 

Estas reflexiones nacen porque el otro día me hablo mi hermano que vive en el gabacho en la costa oeste y me dice un tanto molesto:

 

-Hace ya tiempo que le mande al nuevo presidente colotlense una propuesta y sabes que ni siquiera me ha contestado.

 

Iguanas ranas carnal- le contesté- Yo también le envié otra y tampoco se dignó responder.

 

Al igual que mi brother y yo, pienso que hay mucha gente verdaderamente interesada por que Colotlán progrese. El interés no es forma alguna gratuito desde luego, pues siempre existen razones personales para querer que nuestra comunidad ofrezca más opciones de desarrollo en todo sentido, para sus ciudadanos, no solo los que actualmente viven en el municipio, sino también todos aquellos otros regados por el mundo.

 

En el caso de mi Carnavale, su interés estriba en el hecho de que su madre y hermanas aun habitan en “El Paraíso”, y que con todo el desgarriate de las balaceras, secuestros y demás desmanes que se han vuelto comunes en nuestra tierra, pues no deja de tener sus preocupaciones y desveladas, y entre rumiar y rumiar, se le ocurrió la brillante idea de  darle una capacitación de esas de película a la policía municipal. Estableciendo un contacto entre el gobierno de Colotlán y un amigo suyo que es un Rambo boina verde cualquiera, solicitado por el ejército de los E.U. para instruir a los soldados aliados en el medio oriente. Desde luego que todo este proyecto siguiendo los correspondientes cauces institucionales y haciendo valer el hecho de que Colotlán y Hood River son ciudades hermanas, que es donde vive el susodicho.

 

Y bueno un colotlense en extranjia no deja nunca de soñar en el regreso triunfante a la tierra prometida, ese pedazo de tierra árida que le vio nacer y donde con toda seguridad quiere vivir la gloria de sus no tan últimos días. Y este simple hecho marca un importante elemento económico que nuestras autoridades no deberían desdeñar, por ignorancia o indiferencia. Baste señalar que la no cuantificada ni reconocida influencia económica de los braceros a la economía local en las cinco últimas décadas ha sido tremendo. Las remesas que los colotlenses en el extranjero han enviado año con año a sus familiares en este medio siglo, han hecho más por la población que todos los programas sociales del gobierno juntos. Y bueno todo ese potencial económico que representan los simpon-rodinos y sus agremiados, puede muy bien ser utilizado como una palanca económica para lograr el desarrollo de ciertos sectores productivos de nuestra comunidad y región. Aun cuando nadie se ha preocupado por investigar cuales son las circunstancias presentes de ese grupo de emigrantes que lograron la legalización a mediados de los años ochenta, con la reforma migratoria de Reagan, pues baste saber que muchos de ellos han alcanzado ya la edad para pensionarse y en los próximos años muchos mas van a seguir ese camino.  Para ellos se les ofrece la posibilidad de quedarse a vivir en los EU., donde están a gusto, pero no como en casa, y en donde además los elevados costos de la vida en el gabacho, van a reducir tremendamente su nivel actual de consumo o desplazarse hacia sus comunidades y darse la gran vida con los ahorros y la mensualidad de su pensión. Inclusive pueden llegar a montar un negocio que les permita invertir productivamente sus ahorros. Sin embargo esta segunda opción tiene las terribles y atemorizantes desventajas siguientes:

 

1)      la escalofriante inseguridad publica

2)      la inexistencia de un sistema de salud de buen nivel y calidad

3)      una oferta muy limitada de servicios, mercaderías y recreación

4)      infraestructura urbana muy inferior a la que están acostumbrados

 

La verdad es que con excepción de las pocas y esporádicas visitas a nuestros paisanos en el norte, de los presidentes Pepe y Enrique, no se ha hecho gran cosa por integrar a ese importante y  pujante sector de la comunidad a participar en la planeación y desarrollo de nuestro municipio. Y en la actualidad están dadas las condiciones para que se tiendan lo lazos y se estrechen las relaciones de carácter cultural, económico y educativo con ellos. Existe en poder del ayuntamiento una importante base de datos de los migrantes colotlenses a la que no se le saca provecho y tampoco se explota en beneficio de la comunidad, como tampoco la riqueza cultural y la experiencia en el trabajo que muchos de ellos tienen. Así como tampoco se ha buscado mantenerlos integrados en una red que fomente los intercambios de carácter cultural e incluso potenciaría el llamado mercado de la nostalgia, ni las posibilidades de aprendizaje para nuestras comunidades que las hermandades de ciudades ofrecen. Esta el caso de Colotlán-Hood River, que desde que se firmo la hermandad nadie se ha preocupado por darle seguimiento y sentido a dicho acto.

 

Y bueno, muchos de los que vivimos lejos, nos quedamos ensimismados con demasiada frecuencia, en todo aquello que se podría hacer, y que por cierto jamás de hará. Y las causas o las excusas seguirán siendo siempre las mismas, comenzando las culpas desde lo alto, hasta lo bajo donde estamos el resto de los ciudadanos.

Thursday, November 1, 2012

Tras las huella de Cuauhtémoc Cárdenas.


De entre los hijos de los revolucionarios mexicanos Cuauhtémoc Cárdenas, es probablemente uno de los más distinguidos, por no decir el que simboliza la crema y nata de la realeza revolucionaria mexicana. A 102 años de la justa revolucionaria, Lázaro Cárdenas, junto con Madero, son de los pocos revolucionarios que ejercieron el poder y que siguen teniendo una aureola de limpieza, honestidad y entrega con el pueblo mexicano.  Y Cuauhtémoc Cárdenas es quizás el único vástago revolucionario que ha intentado hacer su vida pública y política respetando y sin mancillar el prestigio y la reputación de su padre.

 

La sonrisa agria, el gesto adusto, el porte aristocrático y la palabra mesurada, son atributos que nos permiten poner en pie de comparación a Cuauhtémoc con cualquier noble heredero europeo, digamos por caso el príncipe Carlos de Inglaterra, esa es la impresión de nobleza que proyecta nuestro príncipe tarasco.

 

Hasta antes de agosto o septiembre de 1986, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, no figuraba sino como uno más de los hijos de presidentes, beneficiados por el PRI. El prestigio de su padre lo había llevado a ocupar diferentes posiciones políticas, incluida la gubernatura de Michoacán. Pero a partir de esas fechas, cercanas a las elecciones presidenciales de 1988, en que comenzó a figurar la Corriente Democratizadora al interior del PRI, y en la que Cuauhtémoc junto con Porfirio Muñoz ledo, fueron las cabezas visibles del movimiento. Fue que la percepción que teníamos de Cárdenas también comenzó a modificarse lentamente. Por aquellas épocas estábamos recién ingresados a la facultad y ya habíamos celebrado nuestra primera huelga estudiantil universitaria, en la que Carlos Imaz e Imanol Ondorica, se habían llevado las palmas como los líderes estudiantiles universitarios más importantes después del movimiento del 68. Y la verdad Cuauhtémoc Cárdenas, no nos merecía mucho respeto, sabíamos que la corriente democratizadora, era otra de las estratagemas políticas del niño berrinchudo para que los líderes del partido lo dejaran llegar a la grande. Les estaba haciendo manita de puerco al sistema para que lo dejaran ser presidente de México, y levantarse a las alturas de su padre. La nobleza de su cuna bastaba y sobraba para ser merecedor de ese honor. Lo que sucedió después, nunca lo imaginamos. Creímos que o bien le cumplían el capricho o se sometía a un acuerdo conveniente para todos. Pero jamás nos imaginamos que Cárdenas y su corriente se iban a escindir del PRI. Cuando esto ultimo sucedió y comenzó a tomar forma el escenario político de 1988, muchos de nosotros los estudiantes comenzamos a tomar contacto con la nueva propuesta. Para nosotros tuvo la forma de una de nuestras profesoras de Seminario de Investigación Económica, Maria Xelhuantzi, que era asesora del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas,  y que durante el transcurso del curso nos fue introduciendo no a las propuestas concretas de Cárdenas, o su plataforma política-filosófica, pero si al entendimiento y significado de las políticas neoliberales, que Salinas de Gortari había comenzado a impulsar en México desde la Secretaria de Programación y Presupuesto y el horizonte económico que nos deparaba la suerte de ganar la presidencia. El despojo y botín que se había hecho de muchas de los centenares de empresas públicas del estado que habían florecido con los gobiernos revolucionarios, ya estaban entonces a la vista, y la propuesta de Carlos Salinas de Gortari, era darle continuidad, en beneficio de los empresarios amigos y de su propio peculio. Tal y como a la postre sucedió.

 

Motivados en un principio más por la posibilidad del cambio democrático que por las sesudas explicaciones económicas y aun menos por los poco emotivos discursos políticos del ingeniero, los estudiantes salimos a las barriadas a conseguir votos para el Frente Democrático Nacional, que era el nombre que había adoptado la alianza de grupos y partidos que apoyaban a Cárdenas. Los chicos banda de los alrededores del Museo del Chopo, se convirtieron en nuestros victimas propiciatorias, sin embargo, eran tan reacios a todo convencimiento político que difícilmente entusiasmamos a alguno a votar y antes que persuadirlos a votar por Cárdenas, su renuencia provoco una fractura entre la cuadrilla de estudiantes promotores del voto. Así que cada quien jalo mejor por su lado.

 

La candidatura del Ingeniero despertó ámpula entre los sectores progresistas de México y mayormente en la ciudad de México, en donde tenia su principal fuerza. Recuerdo las concentraciones multitudinarias para el primer mitin en el zócalo, el 18 de marzo, no cabía una alma mas, la gente del distrito se volcó en apoyo del candidato del frente, lo mismo paso en ciudad universitaria en el mes de mayo y en junio para el cierre de campaña y todavía una vez mas, después del fraude y la caída del sistema el 19 de noviembre de 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas convoco una vez mas y todos creímos que ese día comenzaba la revolución. Pero ni él, ni nadie dijo nada y todos regresamos vencidos y  desesperanzados a nuestras casas. Desde ese día le perdí la fe y la huella al ingeniero y cualquier referencia al susodicho terminaba con la idea de la claudicación. Sus posteriores postulaciones y repetidos fracasos se constituyeron en pruebas evidentes de que su momento había pasado y le “habían faltado” en el momento preciso.

 

No fue sino hasta que en la biblioteca municipal vine a encontrarme con una autobiografía del ingeniero: “Sobre mis pasos” de editorial Aguilar, y que la tome del estante nomás con la intención de sacarme la duda de cual era su explicación a la no acción después del fraude del 88 y de pasada saber donde había estado durante el 68. Esto último no queda muy claro en el libro, pero la obra mencionada con todo y tener un lenguaje poco emotivo y tan frugal, como el ingeniero, termina a uno por convencerlo de la pertinencia de sus juicios y acciones. Creo que después de la lectura de este libro vine a quedar en buenos términos con el ingeniero después de más de 20 años de reproches y acusaciones. Es una lastima la total falta de democracia en este país, que nos han privado del gobierno de un hombre que pudo haber traído sino grandes logros económicos, por lo menos las perspectivas de mayor civilidad, tranquilidad y respeto por las leyes.

 

Sobre mis pasos, es una obra que vale la pena de ser leída, para entender los derroteros de la izquierda mexicana en los últimos treinta años, y los jalonazos que la derecha ha tenido que instrumentar para evitar que aquellos se instalen en el poder.

General Francisco de Santiago Villegas


Se dice que el General Francisco de Santiago nació en Santa Inés, municipio de Huejúcar, Jalisco,  siendo hijo del Sr. Ignacio de Santiago quien radicaba en la Mesa de María de León, del mismo municipio, y que por  allá por los años de 1885, obtuvo trabajo como mayordomo en la Mesa de Guadalupe del municipio de Colotlán; pero atento a la educación de su hijo, lo dejó en Colotlán, con el propósito de que asistiera a la escuela del lugar en donde el joven Francisco cursó su educación básica.  Fue en esta población que el niño Francisco alcanzo plenamente la adolescencia y se relaciono con la gente de la comunidad, llegando a tener fuerte amistad con algunas de las familias mas influyentes en el poblado, y sobre todo estrecho lazos con los jóvenes de su edad, e incluido Herminio Sánchez Sánchez, que era varios anos menor que el. En ausencia de sus padres se forjo también ese carácter decidido, responsable y estricto que le caracterizo toda su vida y que pese a enfrentar grandes pruebas jamás se arrendó, regresando siempre con gran empecinamiento hasta conseguir sus objetivos.

 

Los padres de aquella época eran en extremo exigentes y duros con sus hijos, y don Ignacio de Santiago, no lo era menos, así que por una desobediencia de Francisco que no agradó a su padre, éste lo azotó duramente, lo que motivó que abandonara el hogar paterno y se diera de alta en el ejército, alcanzando el grado de Capitán en solo cinco años. Al cabo de ese tiempo, pidió y obtuvo su baja, trasladándose a Norteamérica, yendo a radicarse al Rey, California; donde encontró trabajo sin dificultades.

 

Pero a raíz de la Revolución y durante el triunfo de las huestes Maderistas, se le vuelve a ver, ya con el grado de Coronel, a las órdenes del Gral. Manuel M. Diéguez. Es entonces cuando se le comisiona por primera vez en Guadalajara, para que viniera a pacificar nuestra región, pero de éste lado de Tequila en una barranca bastante profunda y por cuyo fondo venia de Santiago con más de 1000 soldados, los villistas les tendieron una emboscada e hicieron tal matazón, que el suelo desde lo alto de la barranca daba la impresión de un gran maizal por la gran cantidad de cadáveres que quedaron en el fondo de dicha barranca. Actualmente dicha barranca se llama de Las Cruces, por el gran número de cruces que hay ahí. El coronel de Santiago y algunos de sus soldados lograron salvarse y poco después vuelve a nuestra región por el mismo camino en que lo emboscaron, pero ahora con toda clase de precauciones: manda un regimiento por la parte izquierda de la barranca y otro por la parte derecha arriba de la barranca y de Santiago con otro regimiento, avanza por el fondo de la barranca, atravesando el mismo lugar en que lo emboscaron. Esta vez los regimientos que avanzaban por la parte superior de la barranca, sorprenden a los villistas que se aprestaban a emboscar nuevamente al Coronel de Santiago, batiéndolos y dispersándolos por completo por la sierra.

 

Es entonces cuando el Coronel de Santiago con sólo 700 soldados de línea, perfectamente municionados, derroto en Santa Teresa, municipio de Monte Escobedo, Zac., a los Bañuelos, Justo Ávila y Néstor Ulloa, quienes con tres mil hombres le oponen tenaz resistencia sin resultados favorables. Este sonado triunfo le abrió las puertas de la fama, siendo ascendido inmediatamente a General.

 

Mil novecientos dieciséis, es año de pesadumbre y horror. Fue llamado el año del hambre, por que la gente moría por falta de alimento. El maíz no se conocía ni aún en las bodegas de las personas económicamente más pudientes. Hubo casos en que a manera de trueque, una medida de maíz de cinco litros, se daba por otra llena de monedas entre pesos fuertes y otras de menor valor. El bandolerismo y el pillaje azolaban la región y tal vez debido a tan tremendas circunstancias, el Gral. De Santiago se volvió sanguinario. Se desató una ola de terror, que ponía los pelos de punta a la mayoría de los ciudadanos. Muchas personas fueron ahorcadas en las afueras de la población. En el camino que conduce a Acaponeta, los mezquites son mudos testigos de tan abominable proceder, ya que, según se ha comprobado, muchas personas murieron ahorcadas, existió en dicho lugar un mezquite tan grande, que llegaron a dejar hasta 40 personas colgadas del mismo, semejando racimos de uvas. Cuentan los que vivieron en dicha época que el citado mezquite se secó y la misma gente de por aquí lo cortó desde abajo. Se olvidó el imperio de la ley y la compasión humanitaria. Bastaba con que alguien de negras entrañas denunciara a otro como autor de cierta y cuales desacatadas actividades, para que sin causa ni proceso se le ahorcara sin piedad.    

 

El Sr. Lic. Bartolo Ramos Aréchiga, juez de Primera Instancia de éste lugar y originario de Colotlán, intercedió en varias ocasiones ante el Gral. de Santiago, salvando a muchas personas de ser ahorcadas. En cierta ocasión el Sr. Refugio Camacho, ahijado del Lic. Ramos Aréchiga, junto con otras personas del pueblo, fueron hasta la Hacienda de Encarnación, perteneciente a Villanueva, Zac., e impelidos por el hambre, se robaron gran cantidad de cargas de maíz, con lo que mitigaron el hambre de muchas gentes de Colotlán. Enterado le Gral. de Santiago, mandó detener a todos los que habían ido a robarse el maíz y los sentenció a la horca. Enterado el Lic. Bartolo Ramos Aréchiga, de tal actitud, fue con el Gral. De Santiago a interceder por los condenados a muerte, logrando únicamente salvar al Sr. J. Refugio Camacho, quien fue desterrado. 

 

El Sr. Pablo Campos, Presidente Municipal del 25 de mayo al 2 de octubre de ese año de 1916, gran amigo del General desde su tierna infancia, salvó a muchos inocentes sin previo aviso a de Santiago, el cual le perdonaba su intromisión, con motivo de su crecido afecto y a su carácter de funcionario público. Finalmente a fines de 1916, el General se retira de la región que dejó pacifica (Por no decir aterrorizada con su mal proceder).

 

Un movimiento rebelde aparentemente de importancia, se suscitó en Guadalajara, con el pronunciamiento del Gral. Enrique Estrada, el 6 de diciembre de 1923, con el objeto de derrocar al Presidente de la República Gral. Álvaro Obregón, pretextando que éste pretendía imponer la candidatura del C. Gral. Plutarco Elías Calles, a la Primera Magistratura de la Nación. No obstante, a los pocos días se supo que los sublevados pretendían sostener con las armas en la mano, la candidatura del C. Adolfo de la Huerta. El pronunciamiento fue secundado por el Gral. Guadalupe Sánchez, en Veracruz, y con él el General Francisco de Santiago Villegas, quien formaba parte de su estado mayor.

 

En Colotlán el Sr. Herminio Sánchez y Sánchez, en acuerdo con el General de Santiago, que operaba en Veracruz, secundó el movimiento y dado su carácter de organizador, pronto logró reunir más de mil hombres con los que amenazó Zacatecas a fines de enero de 1924. Ya había puesto sitio a la ciudad, cuando supo que Adolfo de la Huerta, Jefe supremo del movimiento, había huido al extranjero y que sus partidarios habían sido vencidos en Ocotlán, Jal., y en la Esperanza, Veracruz, donde perdió la vida también el General de Santiago.

 

Después de la derrota que les infligieron a los rebeldes Delahuertistas en Puebla, el 23 de diciembre de 1923,  fueron obligados a abandonar esta ciudad y se concentraron en el frente oriental con los restos de sus tropas. Allí se encontraba el grueso de las fuerzas mandadas por el General Guadalupe Sánchez, quien se posesionó en la estación de la Esperanza, Veracruz logrando fortificarla en una extensión de más de diez kilómetros, para decidir la suerte de su partido.

 

Desde el día 25 de Enero de 1924, había empezado el General obregonista Eugenio Martínez a preparar el avance de sus tropas sobre los rebeldes posicionados en la estación de trenes de la Esperanza y defendidas por el General Guadalupe Sánchez, quien tenía a sus órdenes  a los Generales Fortunato Mayacotte, José Villanueva Garza, Cesáreo Castro, Pedro González, Fernando Reyes, Lechuga, General Francisco de Santiago y otros más, con un gran efectivo de tropa. El General Martínez, por su parte, avanzaba por las vías de los ferrocarriles llevando a sus órdenes a los generales Andrew Almazán, Urbalejo, Figueroa, Lucas González, Benigno Serratos, Heriberto Jara, Anacleto López, Quevedo y varios mas.

 

A las siete horas del día 29 de enero del 1924 se inicio el ataque a Esperanza; Por el flanco izquierdo avanzaba con fuerte contingente el General Almazán con objetó de cortar al enemigo, que al mando de Pedro González se encontraba en San Pedro con instrucciones de detener el avancé del General Anacleto López que avanzaba por la vía del Mexicano. Por el flanco derecho avanzaba otro fuerte contingente al mando del General Quevedo, a fin de evitar que el enemigo pudiera sacar su material rodante. La artillería mas a la derecha al mando de Urbalejo para proteger el avancé del General Topete. A las ocho del mismo día se inicio el combate que fue aumentando de intensidad a medida que trascurría el tiempo, a las nueve treinta horas el tren del General Pedro González retrocedía protegido por las caballerías, con intención de llegar a la Esperanza, pero el General Almazán ya se había colocado en la estación, registrándose un reñidísimo combate cuerpo a cuerpo, en que el enemigo pugnaba por defender el tren y el General Almazán, por recuperarlo, lo que consiguió después de media hora de encarnizada lucha; habiendo escapado milagrosamente el General Pedro González y otros jefes. En los instantes en que el general Almazán capturaba el tren de González, salía de la estación,  el tren del general Guadalupe Sánchez, el que después de una terrible resistencia fue capturado por los Generales Topete, Lucas González y Quevedo. En la defensa de este tren, Murió el general Francisco de Santiago y el coronel Rafael Sánchez de la Vega jefes de Estado Mayor del General Guadalupe Sánchez, y un crecido numero de jefes y oficiales que formaban el cuartel general del mismo. Suceso este que ocurrió entre las 10:00 y las 11:00 horas del día 29 de Enero de 1924.

 

Al saberse la noticia de la derrota de los Delahuertistas, el Sr. Herminio Sánchez Sánchez se volvió a Colotlán, la mayor parte de sus subordinados volvió a sus hogares, algunos hasta sin amnistiarse. Él y otros rebeldes distinguidos como Justo de Ávila, que más tarde había de tomar parte en la Rebelión Cristera, así como Pedro Quintanar, se amnistiaron oportunamente.

Fuentes:

Historia de Colotlán.  Gabriel Ramos González.

Pagina de Internet”: La mesa de Maria de León”

Saturday, October 27, 2012

Aquel famoso Herminio...

Yo creo que nuestra región amaneció ya al siglo veinte con la novedad de “irse pal norte”, aun no había llegado la revolufia cuando unos tíos abuelos míos ya habían cruzado la frontera buscando las minas de carbón de Arizona. Dicen que el juego a la larga es malo y debe serlo porque de ser dueños de tierras y haciendas en el Sauz de los Márquez, se quedaron hasta sin camisa y no les quedo de otra que tratar de comenzar en cualquier otro lado; buscar fortuna donde desde luego no los conocieran y tampoco les diera vergüenza comenzar vida de peones, después de haber sido señores. Encontraron destino, acabándose los pulmones a fuerza extraer el carbón, en los socavones de Morency. Y pos bueno con la revolufia de Madero pos allá los alcanzaron otros conmatriotas más. Y cuando de una causa se paso a otra, y aparecieron, huertistas, carrancistas obregonistas, agraristas y cristeros, el número de paisanos ya alcanzaba multitud. Por allí cuando la gran depresión mando mexicanos al por mayor de regreso a México, a contracorriente se fue casi completita la rama Villareal de la familia, a probar suerte en las huertas de California, terminaron avecindados en Ridley, alli cerquita de Fresno. Pero fue para la segunda guerra mundial, que las contrataciones de braceros para los campos norteamericanos le abrieron tremendo boqueta a nuestra pirámide de población, pero sobre todo los ojos a decenas de miles de campesinos de nuestros terruños que se dieron el gusto de ampliar perspectivas, pasear por tierras gringas, juntar muchos cueros de rana y vivir la buena vida del americano. Una buena parte de esos braceros les gusto el modito y mantuvieron vínculo con los Estados Unidos, estableciendo las redes que en los años ochenta hicieron estallar nuestras comunidades, al expulsar segmentos completos de la población masculina en edad productiva hacia el norte. Las décadas de los ochenta y los noventa, fueron aquellas en que nuestra gente sintió mas la urgencia de irse al norte para mejorar sus condiciones de vida, dejando atrás poblados y comunidades semidesiertas. Ancianos, mujeres y niños se quedaron al frente de los animales y las parcelas, y tarde que temprano la mayoría inicio un éxodo hacia los pueblos y ciudades cercanos, en donde las posibilidades de educación, servicios y salud eran menos precarios que en sus comunidades, allá en los ranchos no fue quedando mas que ruinas de fincas, animales desperdigados y parcelas sin cultivar. La derrama creciente de dólares que entraban a nuestras poblaciones hacía posible que los familiares de los que habían partido, disfrutaran un poco también del éxito económico de sus parientes en los Estates Unites, y que avecindados en los pueblos se dedicaran a estudiar o a oficios menos demandantes que el campo, o simplemente a arreglárselas de envío a envío.

Por aquellos años siendo todavía adolescente, estudiante y sin aspiración alguna de convertirme en bracero fue que tuve oportunidad de conocer a Herminio “El coyote” y sus parvadas de pollos. Debo confesar que a treinta años de aquello todavía recuerdo con claridad la imagen y actitud del primer coyote de carne y hueso que me toco conocer en vida. Ya para entonces Herminio era una leyenda en la región, centenares de señores y jóvenes habían degustado las delicias de viajar en su compañía y su aspecto físico e indumentaria había encontrado eco entre los jóvenes sobre todo de las rancherías. En el Epazote era amo y señor y el terror de los pollitas, y a decir verdad uno no sabia a que atenerse con esa clase de individuos, pues las películas los personificaban como problemáticos, buscabullas, ventajosos, desleales y sobre todo peligrosos. Pero con todo y todo Herminio “el Coyote” era todo un personaje, ni un ápice menos que el mejor de los Almada en película de acción. Alto, delgado y atlético, ropa entallada, jeans, botas y camisa vaquera, arremangada y abierta hasta el tercer botón, dejando entrever rubio pelambre y robusta cruz de madera, metal y cuero. Sombrero de fieltro encima de los rizos castaños claros, ojos verdes enmarcados por profunda ojeras y un aire místico emparentado con el Jesús martirizado.

Herminio “El coyote” era todo imagen, como sacado directamente de una película y su voz suave, bajita, sugería mas que ordenaba a su parvada de jóvenes, que apenas en el jardín de Colotlán, ya habían depositado su soberanía en él. Herminio condescendiente y obsequioso les regalaba con prolijidad de su vocabulario de frases y giros de las gentes de la frontera, aderezada con los usos y la jerga de cholos, guías y demás especimenes que habitan en tan abigarrada zona de nuestro mundo de inmigrantes, nomás como para que se fueran curtiendo y se avivaran un poquito. Su destino era la frontera de Laredo y para ello el autobús que salía a las siete de la noche, cada tercer día de la Terminal de Colotlán. Si alguien quería arrepentirse esa era el momento, parecía sugerir la mirada inquisitiva del coyote, que iba de uno a otro, mientras se comía unos tacos de carne de con Martín el taquero, cuyo signo distintivo de calidad, era el innegable llamado que sus mercadería ejercía sobre los canes callejeros; perros que pese a las constantes patadas y amenazas, se mostraban reacios a dejar el sitio y que los hambrientos viajeros, veían con suspicacia, mientras devoraban los deliciosos y humeantes tacos, procurando evitar la molesta posibilidad de estarse comiendo uno de aquellos.

En un cierto momento de la noche, el autobús finalmente arribaba y el chofer con una cartera en mano bajaba a la oficina a recibir instrucciones, boletaje y entregar y recibir equipaje. Después entraba al restaurante, se tomaba su café, iba al baño y con la exactitud de un reloj suizo, indicaba la salida, justo cuando se le antojaba, ni antes ni después. Era entonces que Herminio les daba la orden de abordar y atropellándose unos a otros los aspirantes a braceros subían al autobús, ya con la garganta echa nudo y ganas de chillar. El autobús retrocedía con lentitud, para después avanzar por toda la calle Hidalgo y con un paulatino incremento de velocidad perderse en la noche, dejando una pesada cortina de humo negro, que espantaba a los perros y aderezaba la carne de los tacos.

Sunday, October 14, 2012

Presidente

Saturday, October 6, 2012

Triste realidad...

Sunday, September 16, 2012

“La suerte es de quien la trabaja”

La posición que toma uno respecto de la suerte o fortuna, trasciende en lo general en la actitud de gravedad o ligereza con que marchamos por la vida. Así aquellos cuyas vidas se sienten iluminadas por la diosa “Fortuna”, arriesgan mas en todas las encrucijadas que se atraviesan en sus existencias, en tanto que aquellos otros desconfiados de su buena estrella, son mas cautos, temerosos y poco amigos de arriesgar. Aquellos individuos que confían totalmente en su suerte, son aventureros y arrojados, en tanto que los otros son timoratos y recelosos

Yo en lo personal, pertenezco al segundo grupo, aquellos que en su vida no se han ganado ni la rifa de una paleta y que por ende, no le tienen ni tantita confianza a todo aquello que se relacione con la buena fortuna, y ni por error se acercan a los casinos, gallos, carreras de caballos o cualesquier otro juego de azar. Y que por sistema rechazan que cualesquier asunto se someta al veredicto de la suerte o un volado, pues se saben de antemano irremisiblemente perdidos.

Pero no llega uno de gratis a ser escéptico de la suerte, sino más bien por una reiterada ausencia de los dones de la fortuna en nuestra vida, y no se puede gozar de ella, sin creer y sugestionarse por ser uno de sus muchos favoritos, porque siendo tan volátil y casquivana, no puede menor que ser inconstante e incapaz de mantener lealtad alguna. Un día te favorece y al siguiente te vuelve la espalda, dejándote a merced de la desesperación y la ruina. Y así los despegados de ella, no podemos pagarle mas que con la misma moneda de curso con que nos trata ella, con la mas glacial y total indiferencia. Pero los hay otros devotos y afortunados de ella, que hasta han entendido que gozar de sus favores, no es cuestión precisamente de suerte, sino de ciencia y han hecho de sus vidas, una constante búsqueda de los ajustes necesarios para tenerla la mayor parte del tiempo de su lado.


Creo que Gagustiano, redomado vaquetón de mi juventud, fue la primera persona que me puso en contacto con la noción de que la suerte no es tan solo una bendición de los dioses, un precioso gesto de la divinidad en favor de uno, al cual se accede de forma fortuita e inescrutable, sino también un beneficio que se puede buscar proactivamente y al cual hay que darle una ayudadita para permitirle con mayor facilidad regalarnos con sus preciados dones. La esencia del principio creo que la entendí intuitivamente y a continuación pretendo ejemplificarla por simples motivos de claridad.

Fue por allá a principios de los ochenta, a finales de abril en que la feria agrícola de Colotlán estaba ya a todo vapor y que como era natural en una familia extensa y de reducido peculio, mi asignación financiera para toda la feria ya había llegado casi a su fin y deambulaba entre los puestos, literalmente deslumbrado por las fuertes luces de las decenas de juegos mecánicos que giraban incansables con sus cuotas completas de niños, risas, jóvenes y gritos. Alegría y diversión que ya para ese momento se me antojaba ofensiva, ante la tristeza propia de la falta de centavos. Y parece hecho adrede esa morbosa relación que establece que cuanto menos traes, mas te antojan las cosas, principalmente la comida. Los inflados y dulces hot cakes, en que se desparramaba la mermelada, la cajeta y la lechera. El olor insufrible de los tacos, elotes, gorditas, algodones, fruta. Después de varias vueltas termine como siempre, frente a los carritos chocones, mi juego favorito. Estando allí fue una sorpresa encontrar a uno de mis hermanos menores impactándose con toda desaprensión contra todos los otros carritos en la pista. Máxime que para ese momento su mesada teóricamente ya no debería de alcanzar no para los tres ciclos de carritos que estaba yo presenciando, sino que ni siquiera para uno de ellos. Así que me quede allí mirándolo, a medias entre la envidia y el azoro.

Una vez que se bajo de su carrito y se hundió entre la multitud de la feria, le seguí sigiloso apercibiéndome de esa transformación que acusaban sus gestos, su mirada y esa actitud extrovertida, temeraria, como quien dice sintiéndose el nuevo dueño del mundo. No era el hermano habitual que sentaba a comer a mi lado, dormía en la cama de junto y hacia todas las travesuras y excentricidades del mundo. Este era un hermano diferente que termino acodado entre las decenas de apostadores del juego de la “Ruleta”, que como todos los domingos y todos los días de la feria, estaba ubicada en mitad de los Portales.

No era una novedad que uno o varios de nosotros termináramos jugándonos y perdiendo un veinte a la ruleta. Eso era cosa de casi cada semana. Lo insondable de los juegos de azar, atraía nuestra curiosidad infantil como la miel a la mosca, como el misterio de la multiplicación de los panes, esa increíble sensación de ganar 10 por cada uno que apostaba sobre los números, rojos, negros y verdes. Sin embargo esa noche había algo distinto, que no entendía, pero que tampoco correspondía a lo habitual de nuestras escapadas al juego de la ruleta, para perder un diez o un veinte de nuestro domingo. Y la muy esporádica sensación de ganar, de sentirse “escogido” de la fortuna.

Esa noche me quede allí expectante del girar de las pirinolas, como toda la numerosa clientela apretujada contra la mesa, mientras que del otro lado de ella, estaba todo el elenco completo de los de León, el abuelo de todos ellos con su aspecto campesino, su sombrero de palma, huaraches y esa fina capa de polvo y barro de la parcela que parecía acompañarle siempre. Don Rodolfo, alto, delgado como garrocha, el bigote negro bien recortado, su sombrero de taco y su camisa blanca arremangada, descansando todo su peso con sus dos manos sobre la mesa, mientras se llegaba el momento de que la pirinola detuviera su marcha, recojiera las apuestas, pagara a los afortunados y volviera a poner en marcha la siguiente ronda. Allí estaba desde luego Pompino, un Pompino delgado en camiseta, aun adolescente, de bigotes cantinflescos y mirada precoz, de quien se aviva ante la vida y ha aprendido a hacer trabajar la suerte en su favor. Y desde luego que también Amado, chaparro, casi enano, con manchas de jijiotes en la cara, pero parte integral de la distinguida comitiva de croupiers.

-Hagan sus apuestas.
-No va nadie más.
-derechitos, no se recarguen en la mesa.

Esas eran las tres frases que más se repetían allí junto con el cantado del número ganador.

Esa noche estuve mirando como giraba la suerte de los presentes y de reojo observando a mi hermano, que atento miraba el ir y venir de los números. Había pasado una media hora cuando finalmente mi carnal saco un peso, de aquellos de Morelos y lo coloco sobre el tapete en el numero cuatro. Pero solo después de que don Rodolfo había puesto en marcha la pirinola con tres vigorosos impulsos. Para mi sorpresa esta vino a detenerse precisamente en el numero cuatro. Le pagaron sus diez pesotes y después de algunos ciclos, coloco otro peso, ahora sobre el dos y se volvió a repetir la situación, solo que entonces cuando le pagaron sus siguientes diez pesos, don Rodolfo le dijo:

-Ya estuvo bueno, güero, ya váyase pa su casa.

Obediente junto sus ganancias la puso en el bolsillo y abandono la jugada, allí fue donde lo alcance yo.

-A ver explícame que paso allá atrás, dime como adivinaste los números, sino quieres que le diga a mi papa (nos tenia estrictamente prohibido acercarnos a la ruleta).

Abrió tamaños ojotes y no le que de de otro que explicarme el secreto de la ruleta.

Con mucha paciencia y capacidad de observación había llegado a entender que las pirinolas estaban cargadas, por eso tenían varias de ellas y las estaban cambiando constantemente y que dependiendo de la cantidad de impulsos que le daban a cada una de ellas, era el número que probablemente iba a caer. El aprendió el sistema por lo menos para un par de ellas y solo esperaba el momento que las ponía en juego para apostar y bueno a ellos no les quedaba otra que dejarlo jugar y ganar de vez en vez.

Esa noche de feria cenamos a placer y nos subimos a los juegos, a costillas de la suerte de mi hermano y de los de la ruleta.

Friday, September 14, 2012









Saturday, August 25, 2012

Mi Pueblo

“Yo nací en ese pueblo del norte de Jalisco, pero viví en el solo dos años de mi juventud y todas las vacaciones de verano en casa del abuelo. Suficiente para calar hasta la medula y no volver a salir de mi en toda la vida. Llevo cincuenta años viviendo del periodismo como cartonista en la ciudad de México y no he podido ser capitalino. Mi alma es totalmente provinciana debido a la obsesiva aprehensión con que siento todo lo relacionado con ese pueblo de mi historia.”

¿Cuál fue el antídoto para permanecer ranchero en la capital más absorbente y estresante? Primero una resistencia natural a la sofisticación, a la hipocresía y a la fatuidad. Y quizás un desdén a la fama y al dinero. Enseguida el haberme encontrado con una aventura periodística llamada Mi Pueblo que ocupo, obsesivamente veinticinco años de mi vida.”

1977. Es diciembre y hay feria en Mezquitic. Yo estoy trabajando en Excélsior como diseñador de la revista Plural y como caricaturista en la sección editorial del mismo periódico. Una visita a la feria y me encuentro con un presidente municipal muy joven, profesionista, licenciado en administración de empresas, hijo de uno de los comerciantes de Mezquitic con mayor sentido social y arraigo en el pueblo. (…) en un ano de ejercicio municipal, ese joven, Ignacio Bonilla, ha demostrado dinamismo y originalidad. Ni parece priista. (…) Al conocernos me propone hacer un periódico formal, tomándome en cuenta como periodista y haciéndose el cargo de la administración.”

“El 24 de febrero de 1978 llega a Mezquitic la primera edición de Mi Pueblo. Un modesto periódico de ocho paginas, tamaño tabloide, impreso en prensa plana, de linotipos y grabados en madera, con una impresión deficiente. “

“¿Qué clase de periodismo proponía Mi Pueblo? Uno que surgió del ansia de dar a conocer las cualidades morales, éticas y espirituales de los habitantes del campo, de la gente de provincia, de esa provincia mexicana tan olvidada por la Revolución, menospreciada por el Gobierno, tratada con desdén por quienes la niegan y ha sido abandonada a su suerte.”

Luis de la Torre Ruiz.
Mi Pueblo, la dignidad de un periodismo provinciano,
en Niuki

Ignacio Bonilla

“ Los presidentes municipales de la primera mitad y hasta los años sesenta del siglo pasado hacían poco, lo que podían con los escasos recursos que el gobierno les presupuestaba y con las mínimas posibilidades de acción política, derivadas de un aislamiento que no permitía el desenvolvimiento económico y social”

“En la década de lo años setenta, México era un país en pleno desarrollo, con una identidad nacional promovida en el extranjero para atraer el turismo, con un Jalisco de crecimiento vigoroso gracias a la industria, el comercio y la educación. Mezquitic como toda la zona norte de jalisciense, se mantuvo en la marginación ya que no tenía carreteras, caminos, ni créditos para las actividades agropecuarias. Las tierras eran ociosas porque los campesinos se habían ido a los Estados Unidos y los jóvenes a las ciudades a continuar sus estudios, principalmente a Zacatecas y Guadalajara. En ese contexto y por esas coyunturas políticas que de vez en cuando se presentaban, el PRI de entonces me postulo a candidato a presidente municipal.”

“…con un presupuesto de 700 mil pesos anuales y con un sueldo cuatro veces menor que el que yo ganaba en Guadalajara. Pero era un desafió que valía pena, en una nueva vida que para mi comenzaba a los 27 anos de edad.”

“cuando comenzó mi gobierno yo tenia un programa de trabajo y confiaba en que trabajando intensamente y con orden, podría darle a Mezquitic la infraestructura suficiente para emprender su desarrollo. Lo más importante era el agua potable, educación, cultura, apoyo al campo y las vías de comunicación. Atención especial requerían los huicholes.”

“En ese municipio que yo goberné vivían las mejores personas que he conocido en mi vida, honestas, buenas, generosas y cariñosas. Comencé a trabajar con las mejores ilusiones. Sin embargo resulta difícil entender algunas de las reacciones de la gente.
¿Cómo conciliar lo que no tiene arreglo? ¿Cómo convencer, cómo lograr que la gente trabaje al ritmo que uno cree conveniente? ¿Cómo explicar la transformación social que se requiere respetando la cultura, los modos de vivir, las tradiciones, las costumbres? ¿Cómo construir sin destruir? ¿Cómo unir las fuerzas políticas, resolver las desavenencias entre las familias, los rencores, los odios, los prejuicios y los rezagos tan asentados? ¿Cómo enfrentar el chisme negro, la sinrazón, la flojera, la critica negativa? Había forma de pensar que yo no justificaba, pero que ahora he logrado entender. Eran como frenos al progreso social, como grandes charcos de agua estancada, maloliente, que propiciaban enfermedades sociales de difícil curación. “

“ No había otra forma de gobernar sino trabajado duro, viendo para adelante sin dejar que las piedras del camino nos detuvieran o desalentaran (….) hicimos una alianza con el gobierno estatal y federal y juntos logramos 100 obras con una inversión de cien millones de pesos, de aquel tiempo. Un presupuesto sin precedentes en la historia de nuestro municipio. Inauguramos la carretera, iniciamos la obra del agua potables, fundamos la casa de la cultura, concluimos la unidad deportiva, construimos escuelas, creamos la feria anual, le dimos a Mezquitic un periódico singular que ha hecho historia, contribuimos a los caminos de la sierra wixarica y apoyamos a los huicholes con insumos para su artesanía, con maíz…”

Ignacio Bonilla Arroyo.
El Mezqutic de mis tiempos.
En Niuki

Zona Norte de Jalisco y narrativa

"El campo es generoso. La yerba silvestre, cultivable. Los cultivadores podrían ser los maestros, pero parece que estos están muy ocupados en conseguir plazas y ventajas sindicales; los cronistas, pero a estos les gana la indolencia y el aburrimiento; los dirigentes de casas de cultura, pero estos van de paso. Ni saben lo que hizo la administración anterior ni tienen idea para hacer algo durante su breve paso por el Ayuntamiento. Queda una esperanza. La Universidad descubre la inteligencia del pueblo. CUNorte tiene en sus aulas y en su entorno un campo prodigioso para la narrativa, que de ser bien cultivado seguro que dará cosechas de gran reserva.”

Luís de la Torre
La narrativa rural en Huejuquilla.
En Niuki

Sunday, August 19, 2012

Glosas a un programa de radio…

A partir de la constitución de la radio privada de Tlaltenango muchos colotlenses nos dimos cuenta de la necesidad de tener nuestra propia estación en nuestra comunidad, como un invaluable medio de potenciar el trabajo cultural y educativo de nuestra población y esta demanda se convirtió en una reiterada solicitud de apoyo al gobierno estatal de Cárdenas Jiménez y después de Ramírez Acuna, que no se dieron ni por enterados; afortunadamente otro de los invaluables beneficios del Campus Universitario del Norte lo constituyó su estación de radio inaugurada en los últimos días del reinado del rector Candido González Pérez, y que a partir de entonces ha tenido una certera, ascendente y grata evolución. Los directivos han tenido el acierto de formar personal nativo de nuestro Colotlán en la dirección de este importante medio y la orientación informativa y cultural del programa es otro de sus grandes logros, esto conjugado con los benditos adelantos técnicos de la WEB que ha potencializado su importancia, cobertura y trascendencia. Para todos aquellos que jamás hemos podido cortarnos el cordón umbilical con nuestra tierra, pese a haber vivido la mayor de nuestra vida fuera de ella, esta ha sido una increíble medio para seguir inmersos en lo que sucede en nuestra comunidad cotidianamente. Y desde luego que celebro con entusiasmo las importantes propuestas de la radio: Viajando por las ondas radiales, fue mi primer programa favorito al que se han ido sumando, medios UdeG noticias, punto UdeG, y el sin par Canto Vernáculo, tan bien conducido por dos picaros y divertidos amigos, el Dr. Carmen y el contador Poncho, quienes gracias a esa carisma y esa química tan agradable que despliegan juntos han logrado interesar a mucha gente en el conocimiento y disfrute de nuestras raíces musicales. Los felicito de todo corazón por ese desinteresado y excelente trabajo que están haciendo en beneficio de nuestro pueblo.

Y desde luego el programa Ecos de la Región que da pie a este articulo y que se define asimismo de la siguiente manera:

“es un programa de revista que ofrece información sobre cada uno de los municipios de la Zona Norte de Jalisco y los del estado de Zacatecas colindantes; lo anterior porque los límites geográficos no evitan que compartamos un pasado común y un sinfín de costumbres y tradiciones. Se busca mostrar lo mejor de cada municipio en cuanto a sus riquezas naturales y culturales que suelen ser poco conocidas. Se agrega información inédita y anecdótica”

Otra de las ventajas del bendito Internet y de los aciertos de la radio, es que puedes ingresar a dichos programas posterior a su fecha de emisión al aire, lo que te da mayores posibilidades de disfrutar de ellos y con la tecnología actual lo puedes integrar a tu audioteca personal en tu computadora o en uno de las decenas de novedosos artefactos que existen hoy en día. Gracias a ello es que yo en lo particular me he acompañado de estos programas en mi trabajo, mientras conduzco e incluso cuando voy a los centros comerciales, en donde he tenido la oportunidad de escuchar varias de las emisiones del programa Ecos de la Región que hoy ocupan de mi interés. Y bueno hay que admitir que para todos aquellos interesados en los aspectos históricos y culturales de nuestro municipio y región, este programa es oro molido, pues aborda temas muy ricos e interesantes, y a los cuales no deja uno de querer meterles su propia cuchara, que es el pretexto del día de hoy. Y de pasada señalar la necesidad de que dicho programa abra un espacio en donde sus escuchas podamos retroalimentar el programa con nuestros comentarios, aun cuando no sean al aire, en el momento de la emisión y a los cuales podamos acceder el resto de los interesados.

En el ultimo programa que tuvo como invitada a la sin par Lucia Vázquez, se hablo de la oferta turística municipal y de los festejos del aniversario de Colotlán.

Y bueno yo estoy de acuerdo en que en Colotlán existe una muy rica y singular oferta de entretenimiento en sus particularidades físicas, pero que con todo no muy fácilmente podrían catalogarse de oferta turística, o por lo menos no para todos los grupos de población. Es verdad que existen paisajes y cascadas increíbles, entre las cuales nos desarrollamos muchos de los jóvenes de las generaciones de Parchis y anteriores, cuando la televisión publica apenas comenzaba hacer los estragos que hoy tienen en la inopia cultural y la obesidad a nuestra población a lo largo y ancho del país.

“La Pila del Muerto” (tenebroso nombre para un lugar tan bello), “el Salto”, “la Pila de la Trinidad” la Pila de Luís Humberto” “San Pedro o la Aguazarca” “El Agua Caliente” etc. Tienen todo excepto: accesibilidad, llegar a ellos requiere de una buena condición física, habilidades para trepar, brincar, agacharse y sobre todo de conocimiento de la naturaleza y orientación en el campo, o un excelente guía que conozca al dedillo las mejores y más transitables brechas para llegar a ellos. Lo que quiere decir que los turistas interesados en conocer esos sitios deberán ser osados y en plenitud física. Además deberán sujetarse a los dictados de la naturaleza, porque para disfrutar de esas bellezas físicas hay que esperar que venga el temporal de lluvias y corran los arroyos lo suficiente para que se limpien y haya un buen caudal de agua. Podría con verdad decirse, que el único arroyo verdaderamente accesible, turístico y popular es “Pacheco”, pero no cuenta con la belleza, glamour y temeridad de los otros sitios.

Las tardes de junio, julio y agosto eran quizás las más propicias para un buen chapuzón, justo cuando apenas comenzaba a bajar el sol, enfilábamos cruzando el puente colgante de Tochopa, hacia la pila del Salto. No hacían falta muchos preparativos, si acaso un short y un poco de ganas. Caminábamos aun aflojerados entre las gallinas, los cerdos y los perros de los patios traseros de Soyatitlan, cruzábamos hacia el poniente siguiendo el curso de una de las bajadas naturales de agua del cerro. Debíamos subir y bajar dos pequeños cerros hasta encontrar un tercero más empinado en cuya cima se encontraba la hermosa pila con su breve cascada. No había que decir mucho, era ya un ritual anidado de verano en verano. Justo cuando habíamos dejado los caseríos y nos introducíamos en el bosque, comenzaba el trote, muy ligero, apenas para acelerar un poco la respiración, pero a medida que llegábamos a las partes intricadas del primer cerro, se convertía en carrera abierta, evadiendo obstáculos, árboles y piedras, hasta llegar a la cima y pasando por debajo de una cerca de alambre, atravesar una pequeña mesa, en la que anónimo labriego tenia siempre una muy hermosa y ordenada milpa, la cual cuidadosamente bordeamos con respeto y cruzando la segunda cerca de alambre de púas bajábamos desenfrenados el cerro, procurando no caer o impactarnos con los árboles. De pronto saliendo de la espesura del monte, podíamos ver la cascada allá en lo alto del cerro y bordeando por el poniente finalmente llegábamos a nuestro destino. Una pila de agua fría, de regular tamaño, asentada al filo del cerro y protegido por mezquites y otros árboles de los rigores del sol. Había que atravesar la pila para poder acceder a la pequeña playita donde nos sentábamos a descansar y agarrar sol. Para los que no sabían nadar era un suplicio tener que permanecer en lo bajito, casi al pie de la cascada. Y era muy raro encontrar alguien bañándose allí, lo que era magnifico, la pila para nosotros solos. Media hora a todo galope nos costaba regresar al pueblo, justo cuando se comenzaba a poner la noche. En la semioscuridad cruzábamos como una exhalación por Soyotitlan, para desembocar por el callejón anexo al templo de san Nicolás. El Salto fue siempre la respuesta rápida a una tarde calurosa o sin expectativas, baste decir que regresábamos agitados y sudorosos, pero con un tremendo desgaste de adrenalina. Correr entre la espesura del cerro era siempre excitante, amen de la nadada y la frescura del baño.

Acudir a “la Trinidad” era cuestión de agarrar un día soleado y todavía muy nuevo, y no olvidarse de llevar aunque fuera unas galletas saladas, porque estando tan lejos y con la asoleada y lo cansado del agua, “da un friego de hambre”. Cruzábamos el puente mas allá de con Loreto y comenzábamos a hacer camino y a rezar por que el aventón llegara pronto. Si había suerte y rápido conseguíamos un “raid” nos bajábamos justo a la entrada del rancho y entonces si a caminar otro buen tramo hasta el arroyo. Recuerdo varias pilas pequeñas y una sobre todo muy honda y peligrosa, se hablaba de un remolino en mitad de ella.

Para acudir al Salto, no había que pedirle permiso a nadie, ni sentirse culpable de “trespassing” (allanamiento) excepto cuando cruzábamos por la parcela de maíz, donde sentíamos que en cualquier momento nos disparaban un escopetazo. La sensación de incomodidad en la Trinidad y sobre todo en la pila de Luís Humberto era abrumadora. Pesaba sobre uno la sensación de que en cualquier momento podía llegar el dueño y mandarlo a uno en calzoncitos a su casa. La incomodidad que les causaba a los propietarios la incursión de extraños en su propiedad era evidente, tanto que cerraban las puertas de acceso de vehículos y si uno quería entrar era evidente que era bajo su propio riesgo y el estado de ánimo del día del dueño. En la pila de Luís Humberto había que descender del cerro para llegar hasta la pila, más bien grande y no recuerdo mucho espacio donde descansar, además siempre había “los asiduos” que te miraban recriminándote de advenedizo.

Para los amantes de verdaderamente caminar, sin duda la barranca del Epazote en el mes de mayo, cuando el calor esta insoportable y los gigantescos pitayos se cargan de frutos. Allá metidos en la profundidad de la barranca se encuentran las mas increíbles pilas, recuerdo especialmente una de poco mas de dos metros de ancho, excavada en piedra volcánica y con el agua dulce y transparente. Después de andar bajo el sol abrasador de pitayo en pitayo, sumergirse en un baño de agua fría en paradisíaco paisaje es la gloria. Solo cuando baja uno a esas barrancas y después de caminar entre peñascos todo el día, bajo ese calor insoportable, es que entiende el valor intrínseco que conlleva cada una de esas pitayas que con tanto deleite compramos el domingo en la plaza, y que indolentes regateamos su precio.

En realidad hablar de todas esas bellezas naturales y pretender que están al alcance de un turista promedio, es engañarnos. Un buen número de los mismos colotlenses aun cuando han oído hablar de ellas no las conocen y jamás podrán un pie en ellas, porque no están precisamente a la vuelta de la esquina. Ni que decir de otros sitios tan remotos como el Cerro de la Campana, en Mesa de Flores, ubicado en una de las regiones más interesantes y misteriosas de Colotlán. Entre cañones con diversos microclimas y registros de inundaciones, de bosques completos fosilizados, canteras de piedras sorprendentes, fósiles de conchas y yacimientos de cal, entre los otros muchos atractivos, como lo son la flora y fauna increíble del lugar. O la cueva del Meco, de la Novia, y la de Petra armada.

El cerro de Santiago, tiene también un lugar aparte, el cual pese al sentido común, lo trepamos temerariamente por la parte de enfrente a la carretera, los riscos que están justo detrás de los baños del Agua caliente de Santa Maria. No fue fácil y un par de veces estuvimos a punto de renunciar y otras varias de desbarrancarnos, pero finalmente lo escalamos para desmentir los mitos. En la cima no hay casi nada de nada, no árboles, pocos arbustos y en la parte mas elevada no hay ningún volcán de viento. O por lo menos ese día no trabajo. Sin embargo en una de las hondonadas a mitad del cerro si se deja sentir una ligera corriente de aire y bien tampoco encontramos ningunos restos arqueológicos, figuras u objetos que dicen están desparramos por allí. Sin embargo reconozco que enfrente del cerro de la cantera, a las faldas del mismo cerro de Santiago existen evidencias irrefutables del asentamiento de los indígenas colotlenses cuando la llegada de los españoles. Pese a la brutalidad e indolencia de nuestras gentes, aun hay remanentes de esos asentamientos, cuyos moradores construyeron terrazas probablemente defensivas y en donde aun quedan pedazos de los instrumentos que utilizaron para confeccionar sus comidas y sobrevivir. Fragmentos de metates, ollas, puntas de lanza e incluso cabezas de hachas y puntas de pedernal presumiblemente siguen allí.

Dolorosamente las primeras gentes sin cultura y sensibilidad que subieron hasta allá, se dedicaron a destrozar todos esos restos, estrellándolos contra las piedras o lanzándolos por el despeñadero hasta el arroyo de la cantera. Quedan fragmentos de ellos y aun para la primavera de 2003 aun sobrevivía uno de los restos más importantes de nuestro legado arqueológico: la tumba presumiblemente de alguno de nuestros antecedentes indígenas, que se había erigido en la punta del cerro en lo que parece fue una de las habitaciones más importantes del refugio. Construida aprovechando las barreras naturales de la piedra y con una especie de entrada a manera de semitunel, que conduce hasta un patio amplio y a una especie de habitación pegada al voladero y resguardada por el cerro y a cuyo pie se excavó esta tumba y se cubrió con una pesada loza de piedra, protegiéndola con una trampa de varias toneladas de rocas sobrepuestas a manera de domino, y cuya base central estaba justamente sostenida en la colosal piedra. Quienes construyeron la tumba pensaron que cualquier interesado en saquear la tumba tendría que enfrentarse con la pesada tarea de desmontar las varias toneladas de piedras de la trampa o arriesgarse a ser aplastado por ellas. En algún momento del tiempo, un curioso le hizo un agujero a la loza con una especie de barbiquejo para intentar descubrir lo que albergaba la tumba. Pero algunos vivos en 2003, se dieron cuenta que no había necesidad de tanto esfuerzo ni arriesgue. Probablemente la cantidad de anos transcurridos habían desactivado la trampa, pegando las rocas unas con las otras y con solo quitar unas pocas sueltas y más peligrosas se dieron a la tarea de con un pico partir en dos la pesada loza. Lo que encontraron allí solo ellos lo saben, pero en esos días a nosotros nos toco subir hasta el lugar para encontrarnos que habían asaltado la tumba y un pico y una pala viejas, aun con barro fresco no indicaron que no se habían ido con las manos vacías. Gente mayor de la que probablemente no quede ninguna hablaban hace años, de una especie de sociedad secreta de guardianes del cerro, que quizás expliquen la sobrevivencia de dichos vestigios hasta el ano 2003. Pero el nuevo siglo también trajo la desaparición de los mismos y la vulnerabilidad del sitio. Y bien ya que hablamos de esa parte del municipio, la famosa mesa de Silva, paraje donde probablemente los colotlecos le aplicaron garrote al famoso capitán español que inmisericorde abusaba de ellos. Pues hay que decir que todo ese paraje cuenta con misteriosas sorpresas para los ojos atentos, como montones de tierra endurecida cuajada de especie de huevos fosilizados y rocas del tamaño de un balón de básquetbol que al partirse revelan en su interior restos orgánicos. Muestras de estos objetos los concentro Ricardo Urista en casa de la cultura, para el museo municipal que aun duerme el sueño de los justos.


Intermedio ( porque muy largos despues tampoco los leen)